Chapter Text
Observando a la distancia como los tonos rojos, naranjados y amarillos se proyectaba en una nueva explosión poco estruendosa comparado a otras que había visto. Su posición actual tenia una distancia prudencial dejando que el grupo de soldados rasos hagan el entrenamiento pero que pudiera entrar rápidamente si algo salia mal. Escribiendo en el carpeta escondida debajo de su brazo con un bolígrafo anotando los apuntes de cada uno de los soldados, amaba los entrenamientos con explosivos pero siempre odiaba el papeleo que venia con ello.
-¡Bien escuchen! -La voz femenina de una mujer resonó por todo el complejo cerrado donde se practicaban el entrenamiento- Se acabo el entrenamiento, recojan sus mierdas y lleven lo que no se uso a la armería, ¿entendido?-.
-¡Si señora!- Respondieron los soldados en unisono obedeciendo a la orden-.
Supervisando que los soldados hicieran lo que se les ordeno, siempre existían las mierdesillas que jugaban con las granadas aturdidoras, la posibilidad de quedar parcialmente o completamente ciego o sordos es posible. Escuchando unos pasos acercarse volteo a ver la figura alta de un hombre moreno con barba bien cuidada y un sombrero de cubo.
-¡Capitán Garrick! -.
-Sargento Podwer- La joven mujer de pelo castaño rizados y rebelde, y ojos azules bebé tan familiares para el moreno se levanto con una gran sonrisa-.
-Veo que llego de las Filipinas señor ¿Cómo estuvo?- Volviendo a ver al frente vigilando el progreso de los reclutas dejando que el hombre mayor se posicionara alado suyo también a verlos-.
-Bastante bien, para ser el primer despliegue de Nitro en el grupo no estuvo nada mal-.
-Le dije que el muchacho daría la talla señor, si sobrevivió al entrenamiento de Spectre podrá con unos cuantos terroristas y rusos-.
-Hablando de Spectre y tu, felicidades por su próxima premiación- Dejando de mirar a los reclutas para mirar a la mujer con una sonrisa, como si el no hubiera contribuido a que le dieran ese reconocimiento- Las dos hicieron una gran participación con la comandante Farah y Alex en Urzikstan, aunque estuve muy preocupado por ustedes-.
-Estoy emocionada la entrega de medalla, sin embargo mi hermana no tanto, pude ver ese pequeño tic en el ojo cuando no le permitieron solo que se la den y pueda seguir con su día- Suelta una pequeña carcajadas viendo como los novatos se iban uno a uno a los vestidores- ¿Lo dice como nuestro tío Gaz o como capitán Garrick?-.
-Lo dijo como los dos Elizabeth, le prometí hasta donde se me permitía y un poco mas a tu papá que cuidaría de las dos-.
Desviando la mirada hacia al hombre mayor, formo una sonrisa amplia.
- Gracias por cuidar de nosotras señor, pero no estuvimos solas allá afuera, la gente que la comandante Farah fue de gran ayuda, teníamos toda la información en nuestra contra pero volvimos con la un terrorista menos, algo magulladas, y por supuesta todos enteros-.
Los ojos sabios de Gaz estudiaron el perfil de la joven sargento Elizabeth, un sentimiento nostalgia lo arropo, la viva imagen de Soap se reflejaba en el rostro de su hija. Pensando un poco mas en la otra hija de Soap, Scarlett, aunque no lo dijera en voz alta le recordaba a su padre Ghost, aunque fuera tan dura se preocupaba por su equipo, ninguno se queda atrás, esas eran sus palabras cada vez que volvía con algún disparo o apuñalada nueva.
Soltando una carcajada suave negando con su cabeza quitando el sombrero de cubo en la cabeza, girándolo entre sus manos evocando a recuerdos lejanos de cuando Soap y él se retaban mutuamente de quien podía robarle el sombrero al capitán antes, años después esa tradición no dicha paso a Elizabeth y algunos nuevos soldados del evolucionado 1.4.1.
-¿Ocurre algo señor?- Pregunto también mirando el sombrero entre las manos de su capitán, el sombrero del primer capitán de la 1.4.1-.
-No niña, solo...Solo estoy pensando como pude haber llegado a este punto de mi vida viendo a tus padres y luego a ustedes dos- Murmuró para ellos dos volviendo a poner el sombrero en su sitio habitual-.
-Señor, ¿Usted trabajo con mis padres no es así? -.
-Por supuesto que si, en realidad nosotros fuimos los primeros miembros oficiales de la 1.4.1, fueron los mejores cuando estuvieron donde están ahora ustedes dos, me siento feliz de que todos se hubieran retirado-.
-Si, yo también- Musillo para los dos dejando que la suave brisa refrescará el sudor, el cambio de ambiente le recordaba que no había revisado el pronóstico del tiempo.
Lejos del pensamiento preocupante de las lluvias que asomaban en la base, el recuerdo de la entrega de medallas y sus padres le resolvieron el cerebro, definitivamente no puede olvidar el evento, la organizadora que los peces gordos contrataron a estado llamando desde el primer momento. La primera reunión con la enérgica mujer hablando del auditorio, la recepción, comidas, lo mas llamativo fue la entrega de una invitación en elegantes sobres a cada una, invitaciones para un acompañante; familiar, pareja, lo que sea.
Estaba segura que su papá iría aun su voz con acento escocés resuena con emoción.
-¿Y perderme uno de los momentos mas importante de mis hijas? ¡Jamás! Iré desempolvando mi kilt- Habló a través de la vídeo llamada que apenas le dieron de alta y su melliza no estaba suficientemente ida por los analgésicos-.
Pero, su padre, ese es un tema muy distinto, desde que... bueno.
-¿Qué pasa niña? Te escucho pensar desde aquí, te va a hacer mal-.
-Oh váyase al carajo señor- Se ríe un poco junto a su capitán dándole un vistazo a todo menos al hombre mayor, buscando de alguna manera donde empezar- Capitán...¿Cómo fueron mis padres cuando estuvieron en nuestra posición?-.
-Oh niña...tu papá era un grano en el culo que suspiraba por tu padre, yo era el único que lo tenia que escuchar lloriquear en las noches que decidimos salir a beber en algún lugar de mala muerte- Se ríe haciendo una señal para que lo siguiera, empezando a caminar a un paso lento saliendo del campo de entrenamiento de demoliciones- Absolutamente nadie en la base se sorprendió cuando se "confirmó" que estaban saliendo y mucho menos cuando de la nada aparecieron con anillos, tu abuelo Price y yo eramos las desafortunadas victimas que sus momentos de fuego cruzado de tensión y bromas de papá. Aun recuerdo que Price me contó cuando fueron a su oficina para decirles que estaban saliendo tuvo que fingir sorpresa para no hacerlos sentir mal-.
Riéndose entre dientes negando con su cabeza parándose frente a un ventanal con vistas a la zona de los hangares de los transportes aéreos, soltando un suspiro volteo a ver a la mujer.
-Pero nadie se espero que tiempo después...- Busco alguna palabra para terminar la frase de la manera mas "suave"-.
-Se separarán...-. Elizabeth rellenó el espacio vacío que su capitán le costaba llenar-.
Aspirando aire los sostuvo antes de desinflarse asistiendo con su cabeza acomodando su sombrero de cubo en su lugar.
Ah si, el divorcio de sus padres, no tiene muchos recuerdos de ese momento, su melliza mayor y ella solo tuvieron unos 2 años cuando paso. La único que recuerda fue que un día su padre se fue de casa de la nada y luego volvió tiempo después, esa misma noche recuerda la discusión silenciosa en la habitación de ellos que solo cesó cuando por accidente piso ese tablón de madera que daba acto de presencia con un sonido viejo.
Muchos niños a su edad vivían el traumatice proceso del divorcio de sus padres, en el caso de su hermana y ella fue bueno en el mejor de los casos, sus padres hicieron lo mejor que podían para mantener la paz y que no les afectará a ellas, la mayor parte del año estaban con su papá en la casa de Glasgow ya que estaba cerca de la escuela pero en vacaciones iban a la casa de campo de su padre, excepto navidad, aun recuerda el regaño que le dio cuando hizo un berrinche por no quedarse para navidad, la expresión enojada con algo más profundo que su mente de 6 años no lograba comprenden en ese mar marrón como un roble y el rostro endurecido lleno de cicatrices que nunca llego a comentar fue suficiente para que dejará de insistir.
Ese mismo año recuerda estar sentada entre su abuelo Price y abuelo Nikolai, dejando su cabeza con rizos rebelde que su papá jamas logro domar en su pecho con ese jersey con temática navideña y masticando un bastoncillo de azúcar buscando saciar su necesidad de fumar de otra manera mas sana cerca de sus nietas viendo por tercera vez en ese mes mi dulce angelito. La pregunta de por que su padre no les permitía pasar navidad con él se escurrió de sus labios inocentemente, el cuerpo tenso de su abuelo Price la confundió aun mas junto a la huida nada táctica del abuelo Nikolai a la cocina para buscar mas ponche dejando esa responsabilidad de su marido.
El viejo supo jugar bien sus cartas para desviar el tema hacia otro lugar olvidando completamente.
El tema siempre era empujado debajo de la alfombra como también porque no conocían a la familia de su padre, ellas también aprendieron a empujarlo debajo de la misma alfombra al encontrar los archivos escondido en lo mas profundo de los bajones burocráticos de su padre con un KIA y una medalla póstumo que era imposible para un hombre suficientemente vivo, y no un producto una alucinación de estrés postraumático colectivo.
-Si, yo tampoco me creo que lo hicieran- Murmuró observando uno de los helicópteros de carga, preparándose para que llevar a un grupo de soldados a quien sabe donde -.
-Escucha, entre tu y yo, ellos no han dejado de suspirarse, mierda que lo se, cada vez que estoy de permiso y salgo a beber con tu papá lo veo rozar el lugar donde estuvo su anillo cuando alguien se le acerca a coquetear, y por lo que tu abuelo Price y tía Laswell dicen de tu padre me imagino que es la misma situación, solo que ellos son...tan...ni siquiera existe una definición correcta para ellos en realidad- Dos de sus dedos se frotan entre las cejas soltando un gruñido frustrado- Y se que son demasiado cabeza duras para si quiera hacer el primer movimiento para reconectar-.
Dejando que las palabras se acertaran en la lengua como un veneno que corroe, han pasado años desde que sus padres llevan separados, ya es adulta con un entendimiento mejor del mundo pero jamás deja de sentirse horrible. Dispuesta a tragarse las palabras todo paso hasta que se atascaron las ultimas palabras de su capitán dejando que se quedan en su cabeza mas tiempo del necesario.
Desde su periferia se percato que el hombre mayor le miraba alzando una ceja, al parecer las intenciones de esas palabras era que llegaran profundo y si que lo hizo, abriendo una posibilidad.
-Iré a hablar con Scatt- Comento haciendo una seña de despedida empezando a alejarse-.
-Elizabeth- Deteniéndose a poco metros volteo a ver Gaz, conocía ese tono, el mismo tono que usaba cuando estaba apunto de hacer algo suficientemente descabellado como para que se metiera en problemas- Recuerda que esto no solo se trata de tus padres-.
-Lo se señor-.
Por supuesto que lo sabía, sabia que lo que debía hacer la orillaba a caminar en un campo de minas terrestres, un paso en falso y todo sera a la mierda. Lo único con lo que podía contar era que este plan no estaría sola, si su capitán abre esa puerta no dudaba que sus abuelos Price y Nikolai, la tía Laswell y su mujer, los tíos Alejandro y Rodolfo tuvieran ese deseo desde hace años.
Caminando por los largos pasillos de la base al edificio administrativo donde se atrincheraba su hermana en su oficina detrás de la pila de papeles que no le emocionaba pero era eso o enfrentarse a los de arriba y la organizadora de eventos.
No porque sus padres hubieran sidos militares ellos la hicieron que se alistaran, no, simplemente entraron porque eso querían con sus vidas, podrían culpar un poco a que su infancia estuvo semi rodeaba de militares; desde las clases de vuelo del abuelo Nikolai, los cuentos de guerra menos crudo que les contaba el abuelo Price cuando iban a quedarse en su casa, las pequeñas partidas de airsoft que hacían entre su papá y el tío Gaz, y por sorprendente que fuera la clases de defensa que su padre les dio. Lejos de eso, ninguna de las dos se vio haciendo aburridos trabajos civiles, y sorprendente mente o no, llegaron a alistarse.
Pero, aun siendo hermanas, y estando unidas desde el vientre, tomaron la decisión de separar caminos apenas hicieron el entrenamiento básico, no solo por seguridad sino porque cada una quería crecer a su propia manera. Así hicieron, las dos se fueron por grupos separaron, conociendo la guerra de mano propia, con traumas, insomnio, ataques de pánico y todo lo demás que viene con este trabajo. Eso explicaba la reacción agridulce que recibieron de todos. Aun así Scarlett y ella siguieron estando cerca una de la otra cuidándose como le prometieron a su familia, los dos escalaron dentro de la burocracia llegando a convertirse en teniente y sargento respectivamente.
Solo se unieron nuevamente al ser reclutadas en la 1.4.1, no porque fueran familia sino por mérito propio, soldados hábiles mostrando no por ser hijas de los mejores militares mas destacados sino por ellas mismas. Al principio los de arriba pensaron que seria una mala idea que trabajarán juntas, no querían que los lazos familiares se interpondrían en el trabajo, esas palabras fueron de vueltas al mostrar que las dos eran una maquina bien engrasada, una fuerza de la naturaleza que arrasa dejando un baño de sangre, fuego y pólvora atrás separado la familiaridad con el trabajo.
Parándose fuera de una de las cuantas puertas de oficina observo las placas dorada en la puerta dándole la bienvenida con el nombre tan familiar.
“Teniente Scarlett “Spectre” Riley-MacTavish”
-Elizabeth pasa- Hablo la voz de su hermana alto y claro desde el otro lado incluso antes que pudiera tocar la puerta-.
Soltando una risa suave abrió la puerta cerrándola apenas entro su cuerpo confirmando sus sorpresas al ver los ojos azul bebé y la cabellera rubia al otro lado de la habitación detrás de su escritorio con algunas pilas de papeles y su computadora.
-Teniente- Mostrando una sonrisa juguetona se acerco a sentarse en la silla de enfrente del escritorio-.
-Eres ruidosa, como si un circo se acercara- Gruño volviendo a teclear en la computadora ignorando completamente el exceso de confianza-.
-Las manías no se abandonan totalmente- La costumbre de hacer acto de presencia antes de girar alguna esquina proviene de casa, sus padres le enseñaron a hacerlo por los años de servicio, el único momento que no lo hacían era en las misiones-.
Siempre que veía a su hermana teniendo que hacer sus interminables montañas de papeleo, reuniones con los peces gordos, organizar los entrenamientos y misiones, le hacia doler la cabeza, un recordatorio de la “feliz y sencilla” vida como sargento.
-¿Cómo te fue con los reclutas?-.
-Bastante bien, ninguno de ellos fue lo bastante estúpido como para ocurrirse la idea de jugar a la papa explosiva- Dijo dejando la carpeta sobre el escritorio como un recordatorio no muy entusiasta de ir a hacer papeleo- El capitán volvió de su misión-.
-¿Igual que tu? - Desviando la mirada del ordenador a la cara de su hermana alzando una ceja con un tono algo divertido- ¿Enserio?, ¿El nuevo volvió entero?-.
-Oh vamos, ¿no lo vas a superar? - Cruzando los brazos sobre el escritorio haciendo un pequeño mohin con los labios- El tío Gaz dice que lo hizo de maravilla-.
- No es fácil olvidar verte lavando tanques todo un día como castigo- Recibiendo una patada juguetona debajo del escritorio soltando una risa mordida- El capitán podrá decir eso, yo debo probar eso- Aunque las palabras fueran secas y mordaces dentro de ellas había un pequeño matiz de orgullo por el muchacho. Podría ser una mujer con un carácter estoica e inamovible, pero, muy dentro en los recovecos mas estrechos y espinosos apreciaba a su equipo demasiado y los cuidaba con uñas y dientes- Tengo el presentimiento que no haz venido a darme una visita-.
En estos pequeños momentos de la vida odiaba que su hermana la conociera suficientemente bien como para leerla como un libro, mirando por la ventana que daba al patio de entrenamiento buscando alguna fuerza, o esto podía salir bien o asquerosa mente mal, tomando en cuenta que Scarlett era la mejor del grupo operativo siendo la que interrogaba y en las pequeñas veces que fue secuestrada no pudieron sacarle nada, que fuera mujer confiaba la gente que se rompería fácil mente.
-¿Aun tienes tu invitación al evento? -Bien podía empezar suave, ella podía soportar trabajo bajo presión-.
-Si, pensaba en dársela a papá cuando fue a casa, ¿tu tienes a alguien?- Deslizando su mirada del informe a la computadora transcribiendo-.
Mordiendo su sonrisa nerviosa allí es cuando pensaba que debía haber traído un café antes de aparecerse, ¿Dónde esta el capitán?.
-Elizabeth - La llamo dejando de teclear apartando las manos de la computadora apoyándola entrelazadas sobre el escritorio de madera oscura. La seriedad y aquel profundo matiz de preocupación hacia que el escritorio un refugio demasiado largo y demasiado corto- ¿Qué hiciste?-.
Abriendo y cerrando la boca como un pez fuera del agua, mirando a todos lados buscando que alguno de los objetos de la habitación le diera una respuesta, ninguno de ellos lo hizo.
-Yo...Argh mierda, ya le mande la invitación a pa’-.
Scarlett soltó un largo suspiro aliviado echándose hacia atrás en su silla soltando algunas murmuraciones mordidas escocesas respecto a quien iba a invitar y que le avisara con antelación. Por supuesto que lo hizo, había mandado la invitación mientras su hermana estaba en el área medica de la base con parte de su consciencia entre las drogas de los analgésicos y el presente.
El problema era el siguiente...
-En realidad...- Volviendo a captar la atención de su hermana, la mirada azul bebé le recordaba a cuando papá la mirada fijamente esperando que le diera una explicación de porque la vieja amargada con su manada chihuahua que llevaba al super en un coche de bebés de final de la calle le toco a la puerta para decirle que su pequeño engendro le robo la tarta de manzana que tenia en la ventana- Pensaba en que bueno...invitaras a nuestro padre-.
La mirada azul bebé paso de analizar, sorprenderse, repensar y volverse dura en solo unos segundos, cualquier persona inexperta solo vería una mirada helada que te clavaría en el suelo. Aquí es cuando su papá pasaba a preguntarle porque carajo lo hizo con la voz mas tranquila pero seria.
-Escucha, no es secretos para nadie de la familia que entre pa’ y padre no se han olvidado, aun sienten algo, lo sabes- Se muerde el labio un poco empujando la silla hacia adelante- Papá esta creciendo, mientras estamos allí el tiempo no se detiene, él esta en casa solo-.
-¿Y qué tal si ellos no quieren eso?-.
-¿Eso es una opinión general o tuya?-.
El problema de todo esto, recaía que su padre Simon y Scarlett no llevaban la mejor de las relaciones, aun recuerda la negativa de él porque se hubieran alistado. No hubo nada físico de por medio pero la discutió que hubo fue suficiente para que se pusiera en el medio, muchas palabras cortantes volaron en el salón que ninguno de los dos debió decir. Desde ese día Scarlett jamas volvió a dirigirle la palabra, el resto de la familia y ella hicieron un intento gentil de que la relación mejorara, sin embargo, no debían presionar una herida que supuro y no curo correctamente.
Eso era un charco mucho mas turbio y profundo.
Por su parte, siempre que podía visitaba a su padre, iba a hacerle compañía y mostrarle que estaba respirando y caliente, no sabía que había vivido su padre con todos los informes con grandes pedazos etiquetados como [Rectado], lo demás podía llenarse con las cicatrices que bañaban su cuerpo y su necesidad algunos días de llevar algo que le cubra la cara.
Su presencia allí calmaba algo dentro de ese vació marrón contrayendo las partes afiladas a algo mas suave y humano.
-Además, esto es importante, no solo papá sino el evento, al menos a mi. En nuestro trabajo no todos podemos jubilarnos- Por mas jodido que suene, es una amarga realidad-.
Scatt la miro desde el otro lado de su atrincherado escritorio, viendo la linea dura de sus hombros y los brazos cruzados sobre el pecho protegiendo su caja torácica no siguió presionando una decisión simplemente dejando que procesara la propuesta y sus opciones. Los cortos minutos de silencio llenado por el ruido del pasillo se sintió como horas antes de que se rompiera con un suspiro.
-¿Dónde?- Gruño tomando un bloc de notas y un bolígrafo-.
No sabía quien era mas cavernicola aveces, Scarlett por hablar poco o ella por entenderla ese poco.
-Sería fácil mandarla pero padre no va la ciudad a recoger correo hasta fin de mes, ya habrá pasado el evento para eso-.
-¿Teléfono? -.
-¿No quieres darle la invitación en persona, verdad?-.
Chocando miradas mutuamente iniciando una batalla silenciosa donde el ruido del pasillo y gritos de algún superior a un escuadrón de novatos en el patio de entrenamiento llenaron el aire. Supo el momento que gano cuando Scarlett desvió la mirada soltando un suspiro cansada, dejando que pusiera las ideas en orden tampoco presionaría a que tomara una decisión tan pronto, ya era mucho que estuviera aceptando en primer lugar.
-Déjame consultarlo esta noche con la almohada-.
Formando una sonrisa en sus labios asistió con la cabeza, no era un si definitivo pero saber que lo pensaría era suficiente para si. Levantándose cuando su melliza mayor también lo hizo fijándose que era hora de comer la bazofia que servían en la cafetería de la base. Caminando por el pasillo recibiendo un pequeño empujón en el hombro miro de reojo como Scatt le dio una pequeña sonrisa que pronto le devolvió la sonrisa con todos los dientes también junto con un empujón.
Si le dio un guiño cómplice al capitán Gaz al sentarse con él en la mesa habitual de la 1.4.1, quedara entre ellos dos y Dios.
Esta es la parte de la historia cuando papá la reprendía por esa tarta robada con un castigo leve, pero también apremiándola por ser una niña honesta con él.
Al final de ese castigo le enseño a hacer tartas de manzana.
