Chapter Text
Los Dursley se habían ido de vacaciones, el tío Vernon había conseguido un gran cliente, ganando dinero para llevar a toda su familia a conocer Hawai, a toda su familia y como Harry siempre lo supo, no era parte de ese grupo.
Él se había quedado solo con 10 años, el viaje de sus tíos y primo iba a durar 2 semanas, hasta ahora había sobrevivido de la despensa que había dejado la tía Petunia para su consumo, la despensa se basaba en atúnes, unos cuantos panes, un tarro de yogur de mora, una sardina y algún que otro enlatado.
Estar tantos días solo no era algo que disgustaba a Harry, nunca había sido por tanto tiempo, ya habían pasado 8 días, pero nunca se había sentido tan bien, sí solo no hubieran dejado la refrigeradora encadenada y los televisores y juguetes de Dudley resguardados en un armario con seguro, además de los cuartos con llave, hubiera sido fantástico. Aunque algo que tampoco le agradaba era que tía Petunia hubiera encargado a la vieja señora Johnson cuidar de la casa y ver que "el tonto" de Harry no la queme. La anciana iba todos los días a las 8 AM, 5 PM y 10 PM a ver por la ventana que todo siga en orden y luego se iba.
Hoy era sábado y Harry había decidido que era momento de ir al parque, el sol estaba en lo más alto y el cielo era tan azul como hermoso, podría ir a refrescarse al estanque y coger un poco de aire.
Cuando llegó se dió cuenta que aún no había nadie, lo cuál agradecía pues no se llevaba muy bien con los demás, siempre fue un niño extraño para los otros niños y no ayudaba que su primo lo moleste y lo haga quedar en vergüenza, sus tíos. empeoraban las cosas comentando sobre como era un niño rebelde, grosero y algo estúpido.
Pero hoy no había nada, por suerte, poder estar fuera de esa casa era mejor, además que sentarse a la orilla del estanque con los pies dentro del agua era muy refrescante.
— Miren quién está ahí, ¡el idiota de Potter!—, escuchó Harry, para él está voz era reconocible, Piers Polkiss, mejor amigo del Dudley, y por lo que pudo ver los otros miembros de su grupito, Dennis, Gordon y Malcom. ; cuatro de las personas más idiotas del mundo estaban ahí.
—Es el pequeño Harry, que tal sí...
Harry no espero que Dennis acabe su frase, agarró sus zapatos y comenzó a correr, no podría ir hacia la casa de los Dursleys directamente, ese lado estaba cubierto por los amigos de Dudley, así que corrió hacia el bosque, un lugar al que ya Había ido y lo conocía muy bien.
—¡Atrapen a ese idiota!— grita Dennis.
Harry puede escuchar como se acercan y aunque sus pies duelen y se lastiman no para, sabe que puede ser peor dejar que lo golpeen.
El bosque se volvió cada vez más denso y era más difícil correr, la sensación de no poder más se presenta, los pies sangran y tiene miedo de quedar golpeado y atrapado tan adentro del bosque, así que cuando ve una pequeña cueva en el suelo, Oculta entre las hojas y la tierra, sin duda en metros, y esperar a que no lo encuentren.
Al cabo de unos minutos puede escuchar como lo buscan, — allí — dice Gordon, —no es por allá—, responde Malcom. —¡no, miren es allá!...
Para Harry es imposible saber a dónde señalan pero al escuchar pisadas que van hacía al oeste de dónde él está lo deja más tranquilo.
—uff ojalá se pierdan —dice Harry mientras trata de salir de la cueva.
—niño...
—¿Eh?¿Quién anda ahí?—pregunta Harry un poco asustado, ¿Quién más puede estar en esta cueva?
—eres un niño mágico puedo notarlo, entonces, ¿puedes entenderme?— dice la voz.
—¿En-entenderte?— responde el niño.
—eres un niño mágico, puedo sentirlo...
Harry tuvo miedo, tanto miedo de esa voz que parecía venir del suelo, dónde no parecía haber nadie, que salió corriendo cayéndose justo afuera de la cueva.
—no temas — dice la voz de la que ya se puede ver de dónde viene, una serpiente.
—¡Eres una serpiente!
—Sí y no, niño.
—¿Cómo puede ser eso? ¿Cómo puedes hablar conmigo? ... ¡Debo estarme volviendo loco!
—tranquilo joven mago, solo tienes un don, un don muy preciado ... ¿Cuál es tu nombre niño?— pregunta la serpiente.
—mi nombre es Harry Potter ...y ¿cuál es tu nombre serpiente?
Harry vió y escuchó algo que creyó nunca podía pasar, la serpiente sonrío y continúo —yo soy Lord Voldemort.
—¿Lord?, ¿Es usted un noble?.
La serpiente se arrastra un poco más cerca de Harry y se posa aun costado. —No de los que tú crees, mi nombre viene de mi poder, de un poder muy grande que viene de un linaje de magos muy antiguo.
— ¿Usted en un mago?—, pregunta Harry cada vez más confundido por lo que pasa.
—sí niño, al igual que tú, de una familia muy antigua y poderosa.
Harry que no tenía idea de quiénes en realidad fueron sus padres, dudo un poco de la afirmación de la serpiente pues fue la misma tía Petunia quién le había dicho que sus padres fueron unos alcohólicos que murieron en un accidente de auto.
—Pero mi tía me dijo que mis padres eran alcohólicos... murieron en un accidente de auto...
— oh niño, ¿Tú tía es muggle, verdad?— la serpiente al ver que el niño no sabía esa palabra, cambió su pregunta, — ¿Tu tía no tiene poderes mágicos, verdad ?
El niño negó, Harry nunca había visto a tía Petunia haciendo algo mágico, ella era tan simple, y aburrida.
— oh esos asquerosos muggles, nada bueno viene de ellos, nada bueno viene su su sangre. Pobre James Potter, incauto, ensucio su descendencia, pero tú chico puedes alejarte de eso, puedes hacer grandes cosas...
Harry no lograba entender, por qué hablaba así de su madre, no la conocía, no la recordaba, solo había escuchado cosas malas de ella y de su padre, siempre les guardó rencor por haber sido tan descuidados y haberlo dejado solo.
— llévame contigo y te ayudaré— ofreció la serpiente.
— ¿Ayudarme?¿A mí?¿Cómo?— Harry no podía creer que la serpiente pueda ayudarle en algo, aunque bueno, era un mago, pero ¿Qué podía hacer un mago?
— Claro niño, te ayudaré a qué nadie te moleste y tú podrás ayudarme a mi en algo.
Temeroso de la respuesta pero con mucha curiosidad no pudo evitar preguntarle a Lord Voldemort que ayuda podría brindarle, este le respondió que era para encontrar a sus siervos que se habían desviado, y qué el mantendría a raya a cualquier muggle, Harry aunque algo desconfiado, acepto.
