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Severus estaba caminando por el Callejón Diagon, sumido en sus pensamientos.
Iba a encontrarse con Lily por primera vez desde su adopción ya que ambos habían estado bastante ocupados. Lily había escogido estudiar ley mágica, en consecuencia acudiendo a Oxfarer. Oxfarer era la única universidad inglesa para Brujos que deseaban seguir una carrera como abogados, jueces, contables… Todos los posibles estudios administrativos en general. Era la única escuela inglesa que entregaba el diploma necesario para trabajar para el Ministerio. Muchos Aprendices escogían seguir cursos adicionales en Oxfarer con este único propósito.
En adición a Oxfarer, Lily también había escogido un curso de entrenamiento de Auror en Defensa. Como había explicado en una de sus cartas, no obtendría el entrenamiento en infiltración o manejo de multitudes que hacían los Aurores. Sin embargo, aprendería a defenderse, especialmente contra maldiciones Oscuras. Severus estaba de acuerdo ya que ella se había unido a la Orden-del-Fénix-secreta de Dumbledore de-la-que-todos-sabían.
Estaba más disgustado por el hecho de que dos de los merodeadores estaban siguiendo el entrenamiento para Aurores y en consecuencia compartirían lecciones con Lily. Mejor que no le hicieran daño. Potter había estado demasiado interesado en Lily durante sus últimos años en Hogwarts a pesar de que ella lo pusiera constantemente en su sitio. Como si ella consideraría a alguien que había hostigado a su mejor amigo durante años y casi había sido la razón del fin de su amistad, le había dicho a Severus poniendo los ojos en blanco. La amaba por hacerle sentirse más importante que la estrella del quidditch y el chico más popular de su año – Severus todavía no comprendía cómo Potter se había ganado este título. La amaba y estaba nervioso, preguntándose si Lily podría volver a besarlo. O, si reuniría el coraje para besarla pero sería rechazado… o bienvenido.
A pesar de la ansiedad de Severus por su encuentro, no era la verdadera razón para su humor pensativo. Lily era una excusa agradable – ella se indignaría por esta idea – para salir del castillo y tener la oportunidad de aclararse la cabeza, de retroceder un paso y pensar en todo lo que había aprendido en estos últimos dos meses.
La Magia Elemental era tan divertida y estimulante como sonaba. La esencia de la magia elemental estaba en utilizar los espíritus del aire, la tierra, el agua o el fuego para ejecutar alucinantes proezas de magia. La mayor parte de las prácticas de Severus por ahora había tratado de aprender a obtener el acuerdo de diversos espíritus de modo que hicieran lo que les pidiera. Era tan divertido como complicado, ya que todos los espíritus tenían sus peculiaridades. La mayoría no eran sensibles y estaban definidos principalmente por su propósito. Ésos se dejarían ser utilizados mientras no les desviara de su propósito. Otros tenían fuertes voluntades que podían atraparte si no tenías cuidado. A Severus le encantaba.
No significaba que dejara de emplear magia como había aprendido a hacerlo antes. La magia de los Brujos no era sino una pequeña parte de la magia Elemental – o magia de los espíritus como algunos la llamaban. Era la parte de la magia elemental que podía ejecutarse utilizando sólo el núcleo de alguien. El núcleo de todo ser mágico contenía diminutos espíritus de cada elemento, en diversas cantidades. Cada vez que un Brujo empleaba magia, utilizaba uno de los diminutos espíritus de su núcleo. Eso explicaba cómo podías agotar el núcleo de alguien si ejecutabas demasiada magia. Por fortuna, los espíritus del núcleo se reproducían bastante rápido en comparación con el ritmo en que se utilizaban habitualmente y mantenían lleno el núcleo. También explicaba por qué los brujos que no empleaban magia durante mucho tiempo o bien se volvían locos o tenían ataques de magia accidental incontrolada. Tenían demasiados de esos espíritus diminutos para que el núcleo los manejara e intentaban salir por cualquier medio disponible. La magia Elemental era fascinante y mucho más fácil de aprender que la teoría. No la teoría de la magia elemental, que era tan fascinante como su práctica. No, lo que estaba dando dolores de cabeza a Severus era la teoría y normas del uso del poder.
Como Escudo, su misión, mientras estuviera en los terrenos de Hogwarts, era proteger a los estudiantes, incluso contra la Señora si era necesario. Se le permitía emplear cualquier medio para cumplir con su deber excepto fuerza e intención letales. Por el contrario, los Guerreros estaban para proteger a la Señora contra todos los enemigos en primer lugar, luego proteger a los estudiantes.
Fuera de su deber, Severus era como cualquier soldado en territorio extranjero. Cualquier acción demasiado enérgica podía ser utilizada contra la Señora. Y aun así, se le permitía defenderse e incluso matar, aunque se le requeriría que respondiera ante el consejo Tribal – lo que significaba las Matriarcas y el Fuerte además de los mentores de las familias – que podían requerir el juicio de la Señora. Dary le había contado la leyenda del único Elfo Doméstico que alguna vez fue desterrado de Hogwarts. El consejo había considerado que había utilizado gravemente mal sus poderes y casi causó el asalto de Hogwarts por Vampiros. El Elfo Doméstico desterrado acabó diezmando una familia entera de vampiros – el equivalente a una tribu en la sociedad vampírica – antes de ser asesinado por otros vampiros. La leyenda no decía cuál había sido el mal uso inicial de los poderes, lo que dejó a Severus en un dilema. ¿Cómo conocías los límites?
Happy le había dicho que siguiera su sentido común y preguntara si tenía dudas. Severus estaba seguro de que no tendría el lujo de tiempo y preguntas si surgía tal situación.
Pensando en su futuro, a Severus también le preocupaba el impacto que su adopción y deber tendrían en cualquier familia que pudiera fundar. ¿Cómo reaccionaría Lily cuando le hablara de su adopción y todo lo que implicaba? ¿Cómo impactaría en su – sus – hijos potenciales?
Los Elfos Domésticos sólo adoptaban una función cuando alcanzaban su mayoría de edad. Había normas que respetar por los más jóvenes que eran estrictamente inculcadas por sus padres. ¿Pero los niños medio-Brujos medio-Elfos Domésticos? Happy le había dicho a Severus que los niños estarían bajo el voto de los Brujos pero había sido incapaz de explicar por qué. Severus dudaba que realmente fuera tan fácil. Su propio núcleo era diferente del de los Brujos y estaba seguro de que lo pasaría al menos parcialmente a sus hijos.
Severus suspiró para sí mismo. Su situación era complicada. Pero no regresaría a sus padres por todo el oro del mundo. Esperaba que estuvieran más felices sin él. Severus les había enviado una carta declarando que ahora que era adulto, no volvería a molestarlos y les deseaba bien. No había recibido ninguna respuesta.
La presencia de Lily a través de la magia se registró justo a tiempo para evitar que Severus rumiara más de lo que ya lo estaba haciendo. Siguió su luz en silencio, sonriendo cuando acabó frente a la tienda mágica de mascotas. Lily había estado hablando de adoptar un animal desde que eran niños. Parecía que sus padres por fin habían cedido como regalo de graduación.
Severus entró en la tienda, localizando a Lily junto a los escarbatos. Le sorprendió, ya que difícilmente eran mascotas caseras comunes. Lily también era más conocida por delirar por los kneazles que por las criaturas amantes del oro y lo brillante.
“Bu.”
Ella chilló de sorpresa, haciendo que el bebé escarbato en sus brazos mirara con reproche a Severus.
“¡Sev! ¡Eso no es gracioso! Podría haberlo dejado caer.”
“Nunca,” respondió él honestamente.
Ella le resopló, pero por el rubor de sus mejillas, se dio cuenta de que estaba complacida por el cumplido.
Él alzó una ceja hacia ella y ella volvió a resoplar.
“Lo sé. En realidad iba por un kneazle. Pero entonces… no sé… ¡Es como si me llamara!” dijo impotente.
Severus no estaba realmente sorprendido. Después de todo, la Magia permitía tantas proezas increíbles. Criaturas mágicas llamando a un amo con quien se sentían compatibles no estaba en el reino de las imposibilidades.
“Entonces, ¿él es el elegido?” preguntó Severus con una sonrisa.
Ella estaba adorable con la bolita de pelo acurrucada en sus brazos.
Lily lo observó pensativa, como decidiéndose.
“Depende,” respondió.
Con cuidado, se acercó más a Severus y entonces levantó la pequeña criatura a su rostro. Él olisqueó vacilante a Severus y entonces le palmeó la mandíbula con torpeza. Severus gritó cuando el bebé escarbato le dio un lametón de aprobación antes de ronronear contento.
Lily rio con ligereza, sus ojos verdes chispeando de alegría y… cariño.
“Definitivamente es el elegido.”
Severus sintió su corazón saltarse un latido. La aceptación del escarbato de él había sido un criterio para Lily. Le dio fuerzas para… quizá…
Ella pagó por el escarbato y luego fueron al café Procope a almorzar – Severus se negó a comer en el Caldero Chorreante, cuyo propietario era conocido por simpatizar con Dumbledore. De camino, el bebé escarbato seguía intentando escapar de su pequeña jaula de transporte para estar cerca de Lily. Después del tercer y casi exitoso intento, Severus elaboró una burbuja-bolsillo-mágico dentro del abrigo de Lily para el pequeño. Se aseguró de que hubiera suficiente espacio para que se estirara del todo y luego lo añadió al abrigo de Lily. Sonrió satisfecho cuando la pequeña criatura se puso de inmediato a dormir una vez estuvo caliente y cerca de su ama.
“Estoy impresionada, Sev,” dijo Lily mientras examinaba atentamente el bolsillo. “No se nota en absoluto cuando miras mi abrigo. Y lo hiciste con un chasquido de los dedos. Sabía que eras bueno, pero esto…” Sacudió la cabeza con pesar, levantando la mirada hacia él con admiración y curiosidad en los ojos.
Severus se sonrojó un poco.
“Puede que tenga algunas noticias para ti. Una vez nos instalemos.”
Por una vez, Lily no insistió en interrogarlo por sus noticias. Esperó hasta que estuvieron instalados en el Café. Severus agradeció haber logrado asegurarse una mesa aislada en un rincón alejado de la entrada. Aun así puso una burbuja de silencio a su alrededor antes de contarle a Lily todo lo que había hecho desde la última vez que se vieron.
Ella escuchó ávidamente, más y más emocionada y maravillada a medida que él revelaba todas las maravillas de los Elfos Domésticos.
Ella le dio una palmada cuando por fin dejó de hablar.
“Nunca me hablaste. Sobre los Elfos Domésticos. Sabía que eras amigo de Dary pero no… cómo llegó a ser todo. No…”
Le sonrió con un poco de exasperación.
“Me habría encantado descubrirlos contigo.”
Severus se encogió de hombros hacia ella.
“Tú tenías muchos amigos. Yo necesitaba un proyecto propio. Y entonces…”
La mirada de ella se suavizó.
“Lo comprendo, Sev. Te perdono siempre que me lo cuentes todo de ahora en adelante,” dijo juguetona.
Él le devolvió la sonrisa.
“Vale. Pero primero, quiero saber lo que hiciste estos últimos dos meses.”
Severus escuchó fascinado cómo Lily describía a sus diversos profesores, nuevos cursos que acababa de comenzar y los pocos amigos importantes que ya había logrado hacer. Él rio cuando le contó con gran detalle cómo Potter y Black habían hecho el ridículo el primer día de entrenamiento de Aurores en Defensa y en consecuencia ahora estaban bajo la directa supervisión del Auror Moody, el mejor Auror de todo el departamento, además del Auror menos comprensivo con las dificultades de los nuevos reclutas o su arrogancia.
Estaban leyendo atentamente el menú de postres – el Procope era el único café que ofrecía todos esos deliciosos postres franceses y simplemente era tan difícil escoger uno y no el otro – cuando oyeron la conmoción fuera. De repente hubo una afluencia de gente dentro del café mientras trataban de evitar la lucha teniendo lugar fuera.
Lily se encontró con la mirada de Severus. Él sólo pudo suspirar y seguirla mientras corría desde su asiento para alcanzar la calle.
Él evaluó la escena velozmente.
Cuatro Mortífagos estaban combatiendo contra dos Aurores. Estaba claro que los Aurores eran mejores que sus oponentes. Aun así, no parecían tomar ventaja en la lucha. Severus frunció el ceño cuando perdieron varias oportunidades de derribar a uno de sus adversarios. Mientras extendía sus recién ganadas capacidades mágicas, se percató de que varios niños y transeúntes habían sido incapaces de encontrar refugio en una de las tiendas y estaban simplemente pegándose lo más cerca posible de un muro, los adultos agachados sobre los niños. Los Aurores lo habían notado y no estaban asumiendo ningún riesgo de hechizos que fallaran sus objetivos o rebotaran contra las paredes. Los Mortífagos no tenían tales limitaciones. Estaban lanzando hechizos Oscuros, despreocupados de si fallaban sus objetivos – ésta era una razón por la que Severus se alegraba de no haberse unido al grupo. Algunos pedazos de muros y tejados estaban comenzando a diseminarse por el suelo.
Era peligroso, así que, por supuesto, tras enviar un Patronus a la no-súper-secreta-organización liderada por Dumbledore, Lily estaba corriendo a la refriega para ayudar a los Aurores. Severus suspiró. No tenía deseos de luchar de ningún lado. Pero estaba seguro de que la Señora aprobaría que protegiera a personas inocentes.
Gentilmente, buscó espíritus lo suficientemente fuertes para lo que tenía en mente. Por fortuna, el Callejón Diagon era antiguo y mágico. Había multitud de ellos. La mayoría de ellos ya tenían una especie de objetivo protector, así que estuvieron suficientemente felices de dejar que Severus los utilizara para crear un gran escudo para proteger a los viandantes perdidos contra el muro. También se las arregló para engatusar a algunos de los espíritus para que protegieran la entrada de las tiendas más próximas a la lucha. No llevó mucho tiempo que los Aurores se percataran de que los desafortunados transeúntes contra el muro estaban protegidos – un Crucio absorbido por el escudo fue una gran señal – y desde este momento, sometieron rápidamente a los Mortífagos. Uno logró escapar pero los otros tres pronto estuvieron yaciendo atados a los pies de los Aurores.
Como a la señal, cinco Aurores más se aparecieron en el sitio. Bueno, dos más y tres reclutas. Severus observó cómo el Auror Moody, seguido por Black y Potter, caminaba hacia sus colegas. Severus asintió aprobatorio cuando Moody conjuró un hechizo diagnóstico sobre Lily. No tenía ni un rasguño, lo sabía porque la había chequeado con su propio hechizo mucho más detallado. Ser un Elfo Doméstico tenía sus ventajas. Cuando notó que la gente tras su escudo estaba ahora intentando entrar en las tiendas, dio las gracias gentilmente a los espíritus antes de disolver el hechizo.
Severus se tensó involuntariamente cuando sintió que Black y Potter se acercaban a él. Se forzó a relajarse antes de volverse a encararlos. Estaban yendo directamente hacia él. Lily estaba observándolos con preocupación pero Moody todavía estaba hablando con ella. Se encontró con la mirada de Severus y él le sonrió levemente. Ella ladeó la cabeza un poco. Él se encogió de hombros.
“Hey, Quejicus.”
Black todavía tenía la sutileza de un martillo.
“¿Permaneciendo en la escena para informar a tu amo de las consecuencias?”
“Black, Potter,” dijo Severus con frialdad, reconociendo a los dos reclutas.
Le complació ser ahora de la misma altura que Black, con el salvaje cabello de Potter sólo al nivel de sus ojos. Nunca más volverían a cernerse sobre él. Sintió a Potter llegar a la misma comprensión cuando apretó los labios con fuerza antes de sonreír burlón como de costumbre.
Severus no respondió su pregunta. No iba a justificar su paradero a esos dos.
“Deberías responder, Snape,” dijo Potter tras momentos de silencio. “Estamos interrogándote de manera oficial.”
“¿En serio?” dijo Severus, alzando una ceja hacia él. “¿A quién debería quejarme por descarada falta de respeto a mi persona entonces?”
Potter tuvo la gracia de parecer incómodo. Black sólo era un imbécil.
“Comencemos de nuevo,” dijo Potter por fin. “¿Qué estás haciendo aquí?”
“¿Por qué estoy siendo interrogado?” preguntó Severus.
Potter le pisó el pie a Black para evitar que abriera su bocaza.
“Éste es un procedimiento estándar. Todos los testigos de la escena serán interrogados. Eras el más cercano a la lucha, aparte de los combatientes.”
Severus miró alrededor, notando que otros Aurores se habían unido a la escena y en efecto estaban interrogando a la gente. Asintió brevemente.
“Estaba comiendo en el Procope cuando oí una conmoción afuera. Me levanté para dar una mirada de más cerca y vi el combate. Sólo observé para asegurarme de que permanecer aquí no era peligroso,” dijo Severus con calma.
Potter asintió, garabateando en su cuaderno.
“¿Solo, Quej… Snape?” preguntó Black sarcástico.
“Con una amiga,” respondió Severus.
“¿Su nombre?” preguntó Potter, su pie golpeteando el suelo incluso mientras trataba de parecer paciente.
Severus se tragó una sonrisa burlona.
“Lily Evans.”
Potter estaba furioso. Lo sabía. Potter sabía que Severus lo sabía. Aun así, no podía hacer nada al respecto. Así que sólo asintió bruscamente.
“Gracias por tu tiempo, Snape. Confirmaremos con Lily que estabais juntos en ese momento.”
“Por favor, hacedlo,” respondió Severus arrogante.
El hechizo no verbal y sin varita no sorprendió a Severus. Cuando estaba furioso, Potter tenía tendencia a seguir sus sentimientos. Bloqueó la maldición de escozor limpiamente, alzando una ceja burlona hacia Potter.
El hechizo de represalia de Black tampoco fue una sorpresa. Aunque fue más oscuro. Severus bloqueó el hechizo y lo dispersó con cuidado para evitar cualquier daño colateral sobre viandantes desprevenidos.
“Estás jugando un juego peligroso, Black,” advirtió con frialdad. “Me pregunto lo que Moody pensaría de este truquito…”
“Mira quién habla, Mort… Snape,” disparó Black de vuelta, apenas tragándose la acusación de Mortífago. Estaba aprendiendo. Severus estaba casi impresionado.
“¿Dónde está tu varita?” preguntó él sombríamente.
“¿Por qué importa eso?” respondió Severus tranquilo.
“Escucha, Snape. Cuando te pregunto dónde está tu varita, tú-”
“Hey,” dijo Lily jovialmente. “¿Habéis terminado con Sev? Todavía tenemos que tomar el postre.”
Su oportunidad fue impecable como siempre. Severus le sonrió, relajándose un poco.
“No. Se niega a mostrarnos su varita,” respondió Black.
Lily no pareció impresionada.
“Te das cuenta de que no es una situación que requiera que le pidas su varita, ¿verdad, Black?” preguntó Lily, el hierro mostrándose en su voz.
“Detuvo un hechizo sin palabras. Y quizá sin varita. Eso no es posible,” dijo Black, observando atentamente a Severus.
Lily suspiró.
“La magia sin varita y no verbal existe, lo sabes, Black, estás aprendiéndolo,” dijo ella.
Él sacudió la cabeza.
“No este hechizo.”
Lily frunció el ceño.
“¿Qué le lanzaste a Severus, Black?” preguntó ella, de repente mirando a Black como si estuviera a una palabra de ser desollado vivo.
“Eso no importa,” intervino Potter, poniendo la mano en el hombro de Black. “Hemos terminado aquí, ya que acabas de confirmar la coartada de Snape. Vámonos, Sirius.”
Lily y Severus observaron a los dos reclutas ir a interrogar a otros testigos.
“¿Los has intrigado con magia de Elfo Doméstico?” preguntó Lily con ligereza.
“Sólo para defenderme,” respondió Severus. “Black es una amenaza.”
“Lo sé. Dumbledore sabrá que hiciste algo inesperado no más tarde que esta noche.”
“Te pedirá que me espíes.”
Ella asintió.
“Insinuará que debes haber usado magia Oscura para volverte más poderoso y que es mi deber como amiga ayudarte, incluso si significa espiarte.”
Ella suspiró.
“Sabes, realmente sería un gran líder si no tuviera este prejuicio contra los Slytherin.”
“O esta afición por los Gryffindor,” añadió Severus con sequedad.
“O eso,” acordó Lily.
“¿Cómo está el bebé escarbato?” preguntó él, de repente pensando en su pequeño compañero.
“Todavía durmiendo,” dijo Lily, la diversión coloreando su voz. “No sé lo que hiciste con este bolsillo, pero cuando comprobé cómo estaba, todavía estaba roncando alegremente y apenas abrió un ojo cuando lo pinché.”
“Bien.”
Severus estaba aliviado. No estaría bien que la nueva mascota de Lily saliera herida en su primer día.
Ella asintió y entonces se apoyó gentilmente en el costado de él, levantando la mirada hacia él. “Sabes que nunca le hablaré al Director Dumbledore de la adopción ni de nada más, ¿verdad?”
Parecía tan preocupada de que él pudiera pensar mal de ella. Severus le sonrió. “Por supuesto, sé eso. Confío en ti. Esto es por lo que te lo conté.”
Ella le devolvió la sonrisa, tan brillante y aliviada. Entonces ladeó la cabeza un poco, chispas todavía en sus ojos.
“¿Es la única razón por la que me lo contaste?” dijo bromeando.
Severus sintió su rostro sonrojarse. Se miró los pies y luego de nuevo a los ojos de ella.
“Yo… estaba… tenía la esperanza…”
No podía decirlo. Era frustrante, las palabras estaban todas revueltas en su cabeza y su boca simplemente no las dejaría salir.
Lily esperó paciente, su sonrisa volviéndose más cariñosa, incluso… tierna.
Antes de pensarlo demasiado, Severus apretó los labios ligeramente sobre los de ella antes de dar un paso atrás.
Lily se sonrojó, pero estaba sonriendo ampliamente.
“Por fin. Pensaba que nunca lo harías.”
“No es tan fácil,” protestó Severus débilmente, el corazón latiendo en su pecho y su boca devolviéndole la sonrisa.
“Lo sé,” respondió ella con ligereza. “Ahora, ¿qué tal si me das un beso de verdad?”
Severus se sintió ponerse aún más rojo pero asintió.
“Aunque no aquí,” le dijo a Lily con seriedad. “Conozco un lugar en Hogwarts donde estaremos menos… expuestos.”
Ella rio y luego enlazó el brazo con el de él.
“Encabeza la marcha, Novio.”
Severus casi tropezó de sorpresa por el apodo. Sí, lo era. Y Lily era… su Novia…
Sonrió para sí mismo. El futuro tenía buen aspecto hoy.
