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Language:
Español
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Published:
2026-06-11
Words:
1,569
Chapters:
1/1
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0

El increíble (y negado) ataque de celos de Cynthia

Summary:

Durante un descanso en un concurso Pokémon, Cynthia ve a un coordinador coqueteando con Dawn. Negando sentir celos, la Campeona idea divertidos planes para separarlos mientras su Garchomp finge no estar presente para no morir de vergüenza ajena.

Work Text:

El Centro de Descanso para Coordinadores estaba inusualmente tranquilo... hasta que Cynthia puso un pie en él.

La Campeona Sinnoh había venido a apoyar a Dawn en la Gran Final del Gran Festival de Pokémon. Pero durante el receso entre la Ronda de Apelaciones y la Ronda de Batalla, algo ocurrió que haría tambalear su reputación de elegancia inquebrantable.

—Dawn, ¿quieres ver mi colección de Cintas? Tengo las de la temporada pasada en mi habitación del hotel, si te apetece... —dijo un chico de cabello castaño, con una sonrisa que pretendía ser encantadora y rozaba lo empalagoso.

Se llamaba León (nombre que Cynthia juzgaría más tarde como "terriblemente genérico para alguien tan irritante"), y llevaba quince minutos acaparando a Dawn junto a la máquina de refrescos.

—¡Oh, claro! Me encantaría —respondió Dawn, ajena a la tormenta que se gestaba a tres metros de distancia.

Cynthia observaba desde detrás de un pilar de mármol. Sus dedos tamborileaban sobre el brazo cruzado. Sus ojos azules seguían cada movimiento de León: cómo se inclinaba demasiado cerca, cómo reía exageradamente a sus propios chistes, cómo había puesto su mano sobre el hombro de Dawn durante tres segundos completos.

No son celos, se dijo. Soy su mentora. Debo velar por su bienestar. Ese chico tiene pinta de... de no saber las reglas de los concursos. Sí. Eso es.

Su Garchomp, que la acompañaba arrastrando los pies con la dignidad herida de quien ha sido despertado de una siesta para esto, la miró con una expresión que solo podía describirse como: ¿En serio vamos a hacer esto?

—No es nada —murmuró Cynthia—. Solo observo.

Garchomp emitió un gruñido que significaba "claro que sí" en lenguaje Pokémon.


Primer intento: La interrupción casual

Cynthia se ajustó el collar, respiró hondo, y caminó hacia el grupito con una sonrisa forzada.

—¡Dawn! Qué alegría encontrarte aquí. Justo quería preguntarte... —se detuvo, fingiendo notar a León—. ¿Y este es?

—Cynthia, te presento a León. Es coordinador de Pueblo Hojaverde —dijo Dawn, radiante—. ¡Quedó segundo en el Concurso de Ciudad Orquídea!

—Segundo —repitió Cynthia, como si fuera un diagnóstico médico grave—. Qué... interesante.

León extendió la mano con confianza. Cynthia la sostuvo un segundo de más, apretando con una fuerza que hizo crujir los nudillos del chico.

—Encantado, Campeona. He visto todas sus batallas —dijo León, recuperando la mano con disimulo y sacudiéndola—. Impresionante su Garchomp.

Garchomp, que se había quedado a cuatro metros fingiendo interés en un extintor, levantó la cabeza con pereza. Luego volvió a mirar el extintor. Cualquier cosa menos aquella escena.

—Dawn, precisamente —continuó Cynthia, interponiéndose entre ambos como un guardaespaldas muy elegante—, quería repasar tu estrategia para la Ronda de Batalla. Ahora mismo. Es urgente.

—¿Ahora? Pero si faltan dos horas...

—El tiempo vuela, Dawn. Vuela.

Agarró a Dawn del brazo y comenzó a arrastrarla hacia la salida. León se quedó con la mano aún extendida hacia la máquina de refrescos donde iba a pedir otro jugo.

—Pero... ¿y mi colección de Cintas...? —atinó a decir.

—¡OTRA VEZ SERÁ! —gritó Cynthia desde el otro lado del vestíbulo.

Garchomp suspiró. Arrancó una hoja de una planta ornamental y se la puso en la frente, como si eso lo hiciera invisible.


Segundo intento: La emboscada del "azar"

Veinte minutos después, Cynthia había "casualmente" vuelto a la misma zona del Centro de Descanso. Había dejado a Dawn con un "ve al baño, yo te espero" que en realidad era una misión de reconocimiento.

León estaba solo, hojeando su Pokédex junto a la ventana.

Cynthia se acercó con pasos felinos. Garchomp la seguía con la cara enterrada en un mapa turístico que había encontrado en la recepción.

—Oye, tú —lo encaró Cynthia—. Dime exactamente cuáles son tus intenciones con Dawn.

León parpadeó.

—¿Mis intenciones? Mostrarle mis Cintas. Es un gesto de buena voluntad entre coordinadores.

—¿"Entre coordinadores"? —Cynthia entrecerró los ojos—. ¿Eso es lo que llamas a pasarle el brazo por el hombro?

—Se me durmió. Hace frío aquí.

—¡ES PRIMAVERA!

Garchomp emitió un sonido parecido a un quejido. Se deslizó detrás de una maceta de casi dos metros. Sus aletas sobresalían por los laterales.

En ese momento, Dawn apareció por la escalera.

—¡Cynthia, allá estás! ¿Lista para repasar la estrategia?

Cynthia giró 180 grados con una sonrisa perfectamente inocente.

—¡Claro, querida! Solo estaba... teniendo una conversación educativa con este joven sobre las temperaturas estacionales.

León la miró como quien acaba de sobrevivir a un encuentro con un Pokémon salvaje de nivel 80.


Tercer intento: El "accidente" estratégico

Durante el repaso de estrategia, Cynthia no podía concentrarse. Sus ojos se desviaban constantemente hacia la mesa donde León se había sentado a "estudiar sus cintas" (Cynthia sabía que era una artimaña para que Dawn lo viera desde lejos y pensara "qué organizado").

—¿Y si usamos un combo de Hielo y Planta? —preguntó Dawn.

—Sí, sí, hielo... —murmuró Cynthia, mientras veía a León sacar un termo y ofrecerle té a una coordinadora que pasaba—. ESE DESGRACIADO.

—¿Qué?

—¡Nada! Hielo. Perfecto. Congelar. Como yo estoy muy tranquila.

Garchomp, que yacía en el suelo con las patas al aire, fingió estar profundamente dormido. Un ronquido exagerado y falso escapó de su hocico.

Cynthia se levantó de golpe.

—Dawn, necesito ir al baño otra vez.

—Pero si acabas de ir...

—¡SISTEMA DIGESTIVO NERVIOSO! —gritó, y salió disparada.

Se dirigió directamente a la mesa de León con la determinación de quien va a declarar una guerra o a pedir una taza de azúcar prestada, aún no lo había decidido.

—León. Una pregunta sincera. ¿Qué Pokémon usas en combate?

León levantó la vista, sorprendido.

—Un Roserade y un... ¿por qué?

—Porque necesito saber a quién va a enfrentarse Garchomp si te ve acercarte a Dawn una vez más.

Garchomp, desde el suelo, giró la cabeza lentamente con una expresión de ¿pero qué acabas de decir?.

—Es una metáfora —añadió Cynthia rápidamente—. Quizás. O no. Eres libre de interpretarlo.

León tragó saliva.

—Señora Campeona, solo quería hacer una amiga en el circuito coordinador...

—¿"SEÑORA"? ¡TENGO VEINTISIETE AÑOS!

El grito resonó en todo el Centro. Una Pikachu de un participante cercano soltó una chispa asustada.

Garchomp rodó lentamente hacia detrás de un sillón. Si hubiera podido cavar un agujero en el mármol, lo habría hecho.


El clímax: La mesa voladora

Dawn, alarmada por el grito, llegó corriendo.

—¿Cynthia? ¿Qué pasa?

Cynthia estaba con las manos apoyadas en la mesa de León, respirando agitadamente. León tenía los ojos como platos y su termo temblaba.

—Nada —dijo Cynthia, enderezándose y alisándose el cabello—. Discutíamos sobre... las ventajas de tipo Planta. Él defendía a Roserade con... pasión.

Dawn miró a León (pálido como un Fantasma) y a Cynthia (colorada como un Lanturn).

—¿Segura que estás bien? Pareces...

—¿CELOSA? —interrumpió Cynthia con una risa demasiado alta—. ¡Yo no siento celos! ¿Yo? ¿La Campeona? Por favor. Los celos son para la gente insegura. Yo solo... protejo mi inversión en tu entrenamiento.

Garchomp levantó la cabeza detrás del sillón. Sus ojos se encontraron con los de Cynthia.

Inversión, formó con los labios en silencio. Y negó con la cabeza.

En ese momento, como si el universo quisiera poner a prueba a Cynthia, otro coordinador se acercó a Dawn.

—¡Oye, Dawn! Vi tu presentación de Piplup, fue increíble. ¿Quieres sentarte con nosotros en el almuerzo?

Era un chico de pelo azul, sonrisa fácil y sin malicia aparente.

Cynthia se quedó helada.

Le vio tomar la mano de Dawn con entusiasmo. Le vio reír. Le vio existir demasiado cerca de su protegida.

Algo en su interior se rompió. O quizás se destensó. Fue difícil de diagnosticar.

—GARCHOMP, ¡USA FRUSTRACIÓN!

Garchomp pegó un brinco desde detrás del sillón. No lanzó ningún ataque, pero el susto hizo que la mesa de León volcara hacia atrás. Las Cintas Ribbon salieron volando por los aires como confeti metálico. El termo estalló contra el suelo. Una Buneary de otro coordinador salió corriendo chillando.

Silencio absoluto.

Cynthia miró las Cintas esparcidas. Miró a León recogiéndolas con manos temblorosas. Miró a Dawn con la boca abierta. Miró a Garchomp, que ahora se frotaba la cara con una pata como si quisiera borrar los últimos diez minutos de su existencia.

—...Eso fue un espasmo muscular —dijo Cynthia—. Garchomp tiene tics.

Garchomp la miró con un desprecio tan profundo que podría haber congelado el Mar de Sinnoh.


El desenlace (con dignidad recuperada a medias)

Finalmente, la hora del concurso llegó. Dawn tuvo que irse a preparar. León, después de recomponer su colección, decidió que era mejor ver la final desde la grada más alejada posible de la Campeona.

Cynthia y Garchomp se sentaron en la zona VIP.

—No fueron celos —murmuró Cynthia, mientras aplaudían la entrada de Dawn a la arena—. Fue... instinto de tutoría avanzada.

Garchomp no dijo nada. Solo sacó el mapa turístico que aún conservaba, lo dobló en forma de sombrero, y se lo puso en la cabeza.

Cynthia suspiró.

—Está bien. Quizás. Un poquito.

Garchomp le dio un suave cabezazo en el hombro. No era un reproche. Era un ya te dije.

—Pero si vuelve a aparecer ese tal León...

Garchomp gruñó. Pero esta vez, con algo parecido a una sonrisa.

Al final, Dawn ganó el Gran Festival. Y cuando subió al escenario con su Piplup, Cynthia aplaudió más fuerte que nadie.

Y si alguien preguntó por qué la Campeona tenía una nota adhesiva en la espalda que decía "NO ESTOY CELOSA" escrita con letra de Garchomp... bueno, esa es otra historia.