Chapter Text
Jonathan se sorprende así mismo cuando decide ir a buscar a Steve a su trabajo.
El menor hace un tiempo ha notado que tiene sentimientos por el apuesto Steve Harrington. Y no solo sentimientos de odio, resentimiento o ni siquiera de amistad. Son más que eso, son sentimientos románticos. Está dispuesto a esclarecer un poco su mente y corazón, por ello ha decidido esa misma tarde, hablar con el mayor.
"Hola Robin..." Saluda el chico. La muchacha le corresponde el saludo mientras dice el saludo de protocolo. Sin embargo no puede ni comenzar, ya que Jonathan de una manera amable la frena. No porque le molesta, sino porque está lo suficientemente aterrado para perder más tiempo.
"Realmente no vengo por un helado..." Dice un poco apenado.
"Quería hablar con... Steve." Admite, suavecito. Cómo si aceptarlo fuese un pecado.
La sonrisa de Robin lo hace sonrojar. Denota diversión y picardía. Jonathan quiere desaparecer justo en ese momento.
"Ni hoy ni mañana vas a encontrarlo aquí." Respondé, sin perder la media sonrisa. "Nuestro empleado estrella enfermo, se encuentra en su casa haciendo reposó por lo menos hasta mañana."
Jonathan solo puede soltar un corto "oh..." Incluso es más un suspiro que otra cosa.
"Aunque... Conociéndolo, seguramente necesite que alguien cuide de él. Aunque sea un rato." Suguiere. Brindándole un poco de apoyo al contrario.
No sabe el porque ha hecho caso a aquellas palabras dichas por la muchacha. De hecho ahora que se encuentra frente a la puerta de Harrington, se siente un tonto, un pesado.
Toca timbre, solo una vez. Se promete que si Steve no respondé pronto, él se marcha, con su dignidad intacta.
Sin embargo su suerte no está de su lado, o mejor dicho está totalmente de su lado.
Un cansado Steve abre la puerta. Perezoso, con unas ojeras para nada típicas de él. Apenas vestido con sus bóxers. Jonathan decide no mirar, eso es grosero.
Steve desprende ese aroma a enfermedad que a nadie le gusta. Además de que seguramente, el chico no se ha aseado ni alimentado correctamente. Todo aquello lo pone en alerta y siente la necesidad de abrazarlo, contenerlo.
"¿Byers?" Susurra. Su voz más rasposa y ronca que nunca. Debe ser efecto del resfriado. Quizás incluso tiene hasta angina.
Jonathan suspira, ha ido para... confesarse o algo así. Pero primero debe atender al chico. No es justo que sea egoísta justo en éste momento de vulnerabilidad.
"¿Puedo pasar? Traje medicina y comida." Steve baja la mirada hasta la bolsa que el contrario trae. Luego decide que no tiene las suficientes fuerzas para rechazarlo. Y además, tampoco es que quiera rechazarlo. Un poco de compañía, en su estado le viene de maravilla. De hecho, a él siempre le viene bien la compañía.
"¿Cómo lo supiste?" Interroga mientras camina por la casa con mucha pereza. Jonathan lo mira de reojo, meditando si está bien que él esté allí. "Robin..." Respondé.
"Fui a buscarte a tu trabajo y me dijo que estabas... enfermo."
Harrington mira al contrario. ¿Por qué Jonathan lo fue a buscar a su trabajo?
"¿Y entonces?" Cuestiona. "¿Entonces que?" Dice Jonathan mientras pide permiso para guardar la pequeña cacerola donde ha traído comida casera.
No es nada elaborado. Una simple sopa, que ayudará a Steve a recuperar fuerzas y defensas.
"Para que fuiste a buscarme." Steve lo nota. La pequeña tensión en el más bajo. Puede sentir como Jonathan comienza a ponerse nervioso.
"Mmm... Ammm.... Bueno yo... Necesitaba preguntar algo." Admite. Un poco asustado de lo que está a punto de pasar.
"¿Qué co-" Es cortado, abruptamente.
" Eso no importa ahora. Primero debes comer y tomar la medicina para la fiebre y cuando estés mejor. Prometo que te lo diré."
Quiere seguir molestándolo, pero si algo debe de admitir, es que el poco olorcito que puede percibir de la comida le ha abierto el apetito.
Jonathan lo acompaña hasta el sillón, prometiendo que pronto volverá con la comida y la medicina, así es, cumple su palabra. No tarda más de cinco minutos en volver, con la sopa caliente, con las pastillas y un vaso de agua.
Jonathan se sienta a su lado y de a poco comienza a ayudarlo a tomar la sopa. Steve está un poco extrañado, pero no puede fingir. Aquellas atenciones le estan encantando, de hecho, no recuerda cuando fue la última vez que alguien lo cuido de esa forma.
Luego una pastilla es entregada y la toma sin chistar, recibiendo como recompensa que el pequeño ceño fruncido de Byers se relajé y una (casi) imperceptible sonrisa de asome en sus bonitos labios.
La tarde pasa un poco más rápido gracias a los cuidados de Jonathan, la compañía es algo que Steve siempre añora, sobre todo cuando se siente tan vulnerable.
Se siente un poco mejor, aunque su fiebre no ha bajado en lo absoluto.
"¿Ahora sí vas a decirme?" Interroga. Puede percibir el pequeño sonrojo en las mejillas del menor, Steve lo sabe, Jonathan está luchando por no ser descubierto, aunque Byers no sabe que ya ha perdido hace mucho tiempo.
Diferente a lo que muchos piensan, Harrington es una persona que cuando algo le atrae, lo mira con mucha atención y fascinación, bueno, Jonathan hace un tiempo se ha vuelto una de esas "cosas".
"Olvídalo." Susurra. "Lo que importa es que estás mejor y pude acompañarte. Ahora es hora de que vuelva a mí casa." Dice antes de pararse, listo para comenzar a preparar sus cosas y marcharse.
Steve frunce levemente el ceño, jamás lo van a dejar con la duda, menos que menos Byers. Quien desde que ha llegado actua como una gasela asustada, algo que no es nada típico en el fotógrafo.
Esta a punto de tomar el pequeño bolso de su cámara cuando siente como es arrastrado hasta la pared más cercana a ellos.
La espalda de Byers golpea contra la fría pared, mientras sus ojos se cierran por el impacto y pronto siente el calor del cuerpo ajeno en todo su torso y parte delantera.
Steve lo tiene acorralado, con cada brazo apoyado en la pared, prohibiendole una vía de escape.
Jonathan no tiene más opción que finalmente alzar la mirada y encontrarse con la ajena.
Mierda.
Harrington se ve muy sexy. Su cabello desordenado, totalmente empapado en sudor, secuelas de la fiebre que tiene. El cuerpo del más grande cada vez se calienta más, logrando preocupar al más bajo. Tiene que tragar saliva cuando sus ojos apenas se dan el lujo de recorrer la piel desnuda del contrario.
"¿Pensabas escaparte?" Pregunta divertido, aunque sus ojos no reflejan aquello. Jonathan traga duro ante aquella mirada. No puede descifrarla del todo, pero sabe que en ella hay algo que nunca ha visto en Steve, ni en nadie.
"No..." Suspira. Intentando recomponerse. Sus ojos se llenan de duda, no sabe si está listo del todo. Pero ¿Que más da? Si el otro lo rechaza, no será la primera vez que lo trate mal.
Lentamente dirige sus manos a las mejillas de Harrington, quien no ha cambiado su posición para nada. Jonathan lentamente comienza a acercar su rostro al contrario mientras permite a sus ojos cerrarse.
El beso es corto, torpe, suave. Provoca una sensación nueva en el rey Steve, quien a pesar de tener experiencia con muchas personas, nunca ha sentido que un beso tan torpe pueda ponerlo de esa manera. Se deja besar, porque sabe que Jonathan no sobrepasara más que un simple, amable y puro contacto.
Cuando el más bajo rompe el leve contacto, sus respiraciones chocan el rostro del contrario. Ambos se quedan callados, observando al otro. Jonathan no parece del todo arrepentido, sin embargo sabe que quizás no fue la mejor manera. Y aunque quiera, no logra escapar de las garras de Harrington.
Un leve gruñido sorprende a Jonathan, sus mejillas se sonrojan furiosamente cuando siente como Steve presiona su cadera contra la propia, permitiéndole sentir el enorme bulto.
Se pregunta que es esa dureza, pero decide no darle mayor importancia. No logra responder. Pues sus labios son tomados de una manera que no está seguro de poder seguir.
La boca de Steve es hábil, ni siquiera necesita mucho para que Jonathan le permita la entrada. Simplemente cuando el más bajo busca respirar es cuando Steve se entromete en la cavidad bucal caliente del contrario. Impidiendo que respire correctamente y provocando que suspiros mezclados con leves gemidos escapen e incluso a veces mueran en las bocas de ambos.
Las manos dejan de estar apoyadas en la pared y pasan a rodear la cintura de Jonathan.
Steve no puede evitar sonreír cuando siente la delgadez ajena, realmente Jonathan tiene un cuerpo que podría enloquecer a cualquiera, solo que se ocupa bien de esconderlo. Por un segundo aquella idea le fascina. El hecho de él conocer ese cuerpo y que nadie más pueda recorrerlo.
Comienza a dejar besos en el cuello pálido, mientras se deleita con la quebrada voz ajena. Jonathan parece estar en blanco, pues a penas está logrando recuperar la compostura por la falta de aire.
No tiene tiempo de quejarse, es levantado siendo abrazado por la cintura. Steve camina unos pasos hasta llegar a la sala, donde ya habían estado unos minutos atrás.
El menor se queja levemente cuando Steve se tira contra el sillón dejando al más bajo caer sobre su regazo.
"¿Esto era lo que estabas buscando, Byers?" Su voz es sugerente, provocativa. "Mmm... No... No del todo..." Respondé. Disfrutando de la cercanía. "Tu fiebre va a empeorar..." Recuerda.
"¡Ja! Como si eso importara." Jonathan suspira, gozando de los toques ajenos. "Pero... Tu cuerpo cada vez está más caliente." Steve tiene que contenerse al sentir como su pene palpita bajo aquéllas palabras dichas por el más bajo.
"Mí cuerpo no está más caliente por la fiebre, está más caliente porque tus jodidos gemidos me ponen loco." Responde, en susurros, mientras se atreve a seguir besando el cuello ajeno.
Steve sonríe victorioso, no necesita más. Las palabras no lo son todo, de hecho las reacciones son respuestas mucho más honestas. Así lo ve Steve.
"Vayamos lento..." Susurra en el oído ajeno. Provocando un escalofrío en el más pequeño.
Jonathan no puede contenerse, su espalda se curva levemente. Sus pantalones ya aprietan su erección, lastimandolo. Se pregunta si Steve siente lo mismo.
Y por supuesto que es así. Jonathan aún no lo nota, pero aquélla dureza en su trasero no es exactamente la pierna de Steve.
Byers no sabe porque, pero siente la necesidad de frotarse contra la pelvis ajena, provocando una fricción que vuelve loco a Steve. Las manos enormes del más alto se aprietan con fuerza sobre la cadera ajena, haciendo que el contacto sea más rudo, robando gemidos de parte de ambos.
La tela del jeans de Jonathan solo provoca una fricción más dolorosa pero también más satisfactoria.
Steve frunce el ceño, pues Jonathan baja la intensidad al sentirse un poco abrumado.
"Lo siento, Byers. Pero tú me pusiste así, ahora te corresponde hacerte cargo." Jonathan está aturdido, gimotea. Se siente cansado. Pero no puede no obedecer a Steve. Se sostiene de los hombros de Harrington, buscando un apoyo, para comenzar a intensificar aquél movimiento, provocando más contacto, más roces, más excitación.
"Carajo..." Se queja Harrington. Mientras se muerde el labio inferior, hasta lastimarlo. Steve siente como el orgasmo recorre todo su cuerpo, erizandole la piel en segundos, provocando una satisfacción que hace un tiempo no siente. Pronto termina por gemir en los labios del menor. Sus bóxers se humedecen enseguida, dejando la prueba del acto que acaban de cometer.
El agarre del mayor se suaviza por el reciente orgasmo y la pérdida de fuerza. Jonathan está seguro que cuando se vea desnudo tendrá las marcas de las manos ajenas.
Jonathan le sonríe a Steve y le deja un pequeño beso en la frente. Aunque él no haya llegado al orgasmo, está muy feliz de que Steve si y de no ser rechazado.
Steve suspira y mira al contrario.
"¿Deberíamos seguir?" Le susurra seductor. Jonathan con más confianza, sonríe de lado.
"¿Está vez también duraras tan poco?" Dice en broma. Sin embargo la mirada de Steve cambia totalmente.
Rápidamente Jonathan Byers se arrepiente de sus palabras, pero ya es demasiado tarde.
