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𑣲 Little Puppy 𑣲

Summary:

₊˚⊹𑣲 ⋆°.⋆

Los celos en Blue Lock suelen ser controlados pero Isagi olvidó mencionar que suele ser irregular, se ha salvado un millón de veces de atraer a miles Alfas tontos, está vez no es así.

Con los equipos extranjeros fue como declarar temporada de caza, Yoichi lo último que quieres es pertenecer a alguien, pero es un Omega con necesidad y algodón en la cabeza, desea aparearse, que lo anuden, llenen y marquen; dos Alfas están más que dispuestos a ello, pero Isagi Yoichi es obstinado se dejaría marcar por cualquiera, todos menos Rin Itoshi y Michael Kaiser.

Fue un juego de caza entre dos lobos persiguiendolo como si fuera un conejo indefenso, pero él no era indefenso y se vió aprovechando que se topó con un Alfa aún más tonto que no le desagradaba tanto como para dejarse "dominar".

El perrito fiel de Michael Kaiser no pudo obedecer a su amo principal y termino arrebatandole lo que más deseaba dejando que Isagi Yoichi lo seduciera.

NsIs (Alexis Ness x Yoichi Isagi).
(🔮x🧩)
Omegaverse

Notes:

Otro delirio IsaNess(pero en este Ness es top), no puedo evitarlo, me encanta tanto Ness♡, como el IsaNess (es arte, ¡Aprencienlo!), ejem no sé poner etiquetas así que espero no se me pasará ninguna, perdón.

Revise solo una vez la historia así que perdón si hay algún error ortográfico o de narración (escribí esto en un día, me abrume ok? :( )

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La historia se desarrolla durante el arco de la NEL(¿Tiempo? Quién sabe).

Ness es el único mayor de edad.

Isagi quiere que lo anuden.

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(See the end of the work for more notes.)

Chapter Text

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Little Puppy
I
₊˚⊹𑣲 ⋆°.⋆

( 🐾 )~

Las alarmas saltaron en rojo tras el leve indicio de las feromonas elevarse a picos más altos del permitido, una advertencia que tanto Omegas y Alfas distribuidos en zonas alejadas del punto de origen tomaron como una evacuación a sus respectivas habitaciones y puntos con inhibidores en el ambiente, el primer estrato en resguardarse fue España, seguido de Inglaterra e Italia, desafortunadamente el incidente se dio durante una práctica entre Francia y Alemania, dos de los equipos con más concentración de Alfas que se vieron afectados más rápido de lo que seguridad y equipos de asistencia pudieron preveer.

Las alarmas seguían sonando haciendo eco en los pasillos iluminados por las luces blanquecinas que contrastaban con el espacio estéril, algo que los jóvenes encerrados durante meses ahí ya estaban acostumbrados pero ahora era como recorrer un túnel demasiado luminoso para, los que presas de sus instintos estaban en medio de una cacería por un conejo demasiado escurridizo; el Omega responsable de tanto desastre en cuanto las luces se apagaron alternándose en oscuridad y rojo como si fuera un guepardo, salió a toda velocidad de la cancha.

Desgraciadamente no había sido uno de los primeros en emprender carrera, sabía que los Alfas le pisaban los talones.

No solo en medio de una cacería donde él era la presa, Isagi estaba envuelto en el calor infernal que le quemaba, llamas invisibles ardiendo por sus venas hasta salir exhaladas por sus poros, su eficaz capacidad de visión nublada por un deseo ferviente que se arremolinaba como agua hirviendo en caldera en la boca de su estómago, garganta seca y movimientos cada vez más torpes y erráticos, el personal muy probablemente conteniendo la exposición de feromonas que había despertado en esa cancha.

Omegas como Charles, Nanase, Kiyora y Grimm desafortunadamente se vieron usados como un distractor en cuanto el "interruptor" hizo su click.

Esperaba que estuvieran a salvo aunque sabía que la mayoría de Alfas muy probablemente se les habrían echado encima, la "mayoría".

Muy claro, con la percepción espacial pudo distinguir que 4 pares de ojos se dirigieron a la sombra que proyecto en cuanto dio el primer paso.

Loki a un paso de caerle encima si no fuera por Noa que logro taclearlo, sus últimas palabras fueron "Resguardate y bloquea el acceso".

Fácil decirlo, la mayoría de accesos bloqueados por puertas pesadas de acero, Blue Lock nunca le había parecido una prisión de alta seguridad hasta ese día, tres estratos bloqueados y solo daba vueltas por caminos que no llegaban a ningún sitio.

La ventilación funcionando y deberían los inhibidores en el aire tratar de tranquilizarlo, pero Omegas irregulares como él necesitaban más que el medicamento en el aire para lograr desvanecer los síntomas.

Así como... Diablos... Otro cruce como que su olfato en esos tiempos era tan delicado, podía olfatear la más mínima molécula de algo, un aroma entrando en su mismo campo, al solo dar una vuelta.

Rosas, el maldito perfume a rosas, al doblar la esquina se estrelló con el, depredador con el mismo sentido tan sensible, parecía que lo esperaba.

Kaiser lo agarró del cuello, apenas pudo cerrar los ojos para soportar como lo impregnó en su aroma y lo levantó acorralandolo contra la pared, el sonido de su espalda fue brutal como el golpe en la nuca que lo aturdió, el mundo giro a su alrededor antes de poder detenerse y los colmillos grandes, filosos y toscos tan deformes por el deseo le arrancaron un grito al verse hundidos en la piel de su hombro.

—Al fin te encontré, ratoncito escurridizo...

Voz tan grave que sonó a un gutural de años guardado en su garganta, Michael nunca le había parecido tan intimidante como en ese momento, su cabello desordenado como si estuviera erizado, los colmillos enormes Alfa le desfiguraban la sonrisa prepotente de siempre, ahora era una mueca sádica y aterradora, goteaban chorros de saliva de la comisura de sus labios, figurando un lobo hambriento que estaba a punto de darse un festín, la forma en que se llevó su lengua relamiendose le causó un escalofrío.

El aumento de su pulso a la par de sus temblores, si tuviera orejas animales más que seguro que caerían presas de que comenzaba a someterse, Kaiser pegó otra mordida arrancando parte del cuello de su playera, desgarrando la tela desesperado, pero aún en su juego de querer demostrarle que tan fácil le era arrancarle chillidos.

—Ka-Kaiser espera... N-no estás siendo tú...

¿De algo serviría tratar de dialogar?, no lo creía; los dedos del rubio comenzaban a apretarle cada vez más del cuello, el collar protector aún ahí, pero sus uñas arañaban, eso no le haría nada pero en cuanto dejará de jugar con el muy probablemente lo que usaría para arrancarle lo único que se interponia para reclamarlo sería sus colmillos, no dudaba en que lograría su cometido, jamás había visto unos tan enormes en otra circunstancia se hubiera burlado con un: "Que dientes tan grandes tienes"... Pero la situación no era un cuento de hadas, este lobo no le daría un suspiro al devorarlo, no había un cazador que pudiera rescatarlo de su estomago porque si Michael Kaiser lo reclamaba no habría nada más.

Y si, su Omega interior estaba tan dispuesto a este, cantando en sus adentros porque el perfecto espécimen delante lo marcará, comiera, y anudara. Instintos primitivos que escuchaba en coros como: "Quiero tener a sus cachorros", pero él no era alguien que sucumbiera, antes tal vez, romantizando enlaces Alfa-Omega, pero al verse tan cerca de su sueño de ser el mejor delantero del mundo, tras tantas guerras que había dominado en la NEL y en su estadía en Blue Lock la idea de ser monopolizado no estaba en sus metas a corto plazo, y mucho menos por Michael Kaiser.

Cuando el rubio volvió a acercarse a su hombro, subiendo a su cuello fue cuando trató de hacer algo, pataleando contra su abdomen, enterrando uñas en los brazos que le apresaban al cuello, fuerza Omega insignificante que no podía hacerle frente, el goteo resbalando por sus muslos indicador de que las fuerzas mermaban.

"Marca, que nos marque, lo necesitamos, Alfa, Michael Kaiser sería el Alfa perfecto".

Voces que trataban de convencerle, pero no, podían irse al carajo, aún quería seguir jugando fútbol, aún debía hacer sufrir a más rivales en la cancha... Aún...

—Yoichi~

Jadeo exhalado cuando los colmillos al fin decidieron arremeter el obstáculo que impedía sus hendiduras en la fina piel de su garganta, masticando, arrancando cuero y goma, las lágrimas acumulándose en la orilla de sus ojos al sentir cada vez más cerca el aliento de Kaiser por su cuello.

Conejo en una trampa, su captor sacándolo listo para acabar con su vida.

Pero más de uno había puesto trampas para capturarle, el ambiente denso de aromas fusionandose, moras silvestres y rosas se vió invadido por menta... Fría y pura, ambos masticaron una pastilla concentrada.

Michael se alejó y como él, se encontró viendo a inicios del pasillo una figura, una tercera presencia que al verse en el punto de enfoque camino en quietud, sabiendo que sus pasos causaban alerta, que no eran unos pasos los cuales dejar en segundo plano, lentamente saboreando su desesperación como que Michael había comenzado a gruñir muestra de que invadían el territorio que estaba sellando a su nombre.

¿Un versus entre lobos?.

Isagi no lo sabía, atrapado en lo que parecía un pronto combate, cuando Rin se acercó lo suficiente jaló a Michael del cabello provocando que lo soltara al fin, Yoichi cayó al suelo de lleno, lastimandose la espalda baja, lanzó un quejido que no interrumpió ni un carajo cuando esos dos habían comenzado a forcejear entre ellos.

"Deprisa" — Instinto de supervivencia más presente que de apareamiento.

Reanudó su huida escuchando gruñidos, maldiciones y lo que parecían golpes, Rin había intervenido en el momento justo, pero eso no lo salvaba, no había llegado a ayudar si no a reclamar.

Ya antes Rin a dejado sus intenciones de tenerlo solo para si, el peliverde era alguien aterrador y obstinado, así como el odio profundo que profesaba a su hermano mayor, así le había declarado más de una vez que en cuanto lo pillara con la guardia baja, no tendría piedad, no solo lo destrozaría si no que los pedazos que quedaran de ello serían reclamados por el, para siempre, como una joya arruinada resguardada.

"Jamas dejaré que una rosa de mierda se apropie de lo que es mío".

Odiaba que lo tratará como un objeto aunque estaba completamente regulado por la sociedad que se usarán términos así.

Omega cortejado o no, evidente el que el menor de los Itoshi se viera amenazado por la presencia de Kaiser; una vez en el comedor, sin que pudiera esperarlo le había confesado aquello, agarré firme a su mandíbula, no como la provocación del alemán en su mentón la primera vez que se toparon, fue un agarre demandante, siempre en su mente las palabras "Solo mírame a mí Isagi, soy lo único que debes ver".

Las palabras en campo tomaron un significado más pesado cuando la competitividad se mezclo con los intereses y Rin quería ser su Alfa.

Ahora mientras seguía corriendo, muslos calientes que se rozaban con tela deportiva que escoceaba, no podía dejar de estremecerse, expectante por ver quien seguiría a su caza sabiendo que solo uno de ellos saldría de ese duelo.

No le alegraba, en verdad que no, si tuviera que elegir un Alfa no sería ninguno de esos dos arrogantes y fríos.

Inocente su deseo por ser cuidado por uno que fuera amable pero con presencia.

Más sin embargo sus jadeos ya no venían por el esfuerzo físico de correr sin rumbo como agua a presión, no, era porque el calor que comenzaba a fundir su cerebro, su raciocinio, la punzada en su estómago; el laberinto Blue Lock ya no solo era eso, tal vez una dimensión desconocida pues no lograba reconocer nada, el sudor se acumulaba en su frente, por su sien y nuca, agobiandolo, el agua de la caldera se derramaba cayendo a fuego emitiendo un ruido al extinguirse pero la llama al ser perpetua luchaba por no dejarse apagar.

Admitiendo que estaba perdiendo la batalla con los instintos solo podía sollozar desesperado y necesitado, la erección en sus pantalones dura como una roca, se llevó una mano al estómago sintiendo punzadas, enconvardose adolorido, ya no podía dar más pasos, el lubricante que su cuerpo dejaba escurrir desde su entrada por la estimulación de feromonas de tanto rosas como menta le corría como caudales salvajes, tenía feromonas Alfa desarmandolo tan presentes aún bailando por su nariz.

Estaba perdiéndose, tan adentrado en su celo "sorpresivo", lamentaba en serio haber ignorado las señales, muchos "Es por la adrenalina", "Calor pasajero, el anterior fue hace poco no es posible uno tan pronto", el ambiente de estrés posiblemente lo había llevado a ello, a un celo anticipado.

Y no avisar que era irregular también tenía sus consecuencias, necedad por no querer quedarse atrás, Ego lo hubiera sacado de millones de partidos, le hubiera prohibido tanto, limitaciones que le parecían injusticias, todo por ser un Omega, él no había pedido ser alguien fácil de tropezar por su biología... Su estupidez como arrogancia lo habían llevado ahí.

A llamar por un Alfa, el que fuera, el que le ayudara a terminar con el calor, con el dolor en el estómago como puñaladas certeras y bruscas, no se clavaban consecutivas, machacaban su interior queriendo abrirle el vientre para dejar expuestas sus entrañas.

Si tuviera que aliviarse con un Alfa tonto...

Si tuviera que confiar en alguien...

"Hiori".

El nombre de su compañero celeste, no un Alfa con presencia, al inicio debido a su actitud tranquila creía que era un Beta, después del partido contra Ubers fue que se dio cuenta de su verdadera personalidad "ultra sadista", era uno de los que controlaban muy bien sus impulsos, tomando reguladores sin saltarse nada, aroma nítido a flores en escarcha...

No había ido a por él, probablemente ni había dado ni un paso sabiendo controlarse, pero esperaba, deseaba...

En sus últimas la suerte le sonrió un momento, cuando logró reconocer que estaba cerca del área de los dormitorios, si la evacuación había ido bien, si algunos habían ido a resguardarse muy probablemente uno de ellos había sido el chico de Kansai, Hiori era inteligente, si su visión y mentes siguen conectadas sabe que es así, que el Alfa de ojos verdosos estará en su cuarto, aguardando por indicaciones.

Debe de estarlo, Yoichi cree que si, es su fantasía imposible ahora mismo.

Apoyándose de las paredes frías que calaban en los huesos, sacándole escalofríos cada vez que se deslizaba buscando su apoyo, podría parecer un animal mal herido, y con el temblor de sus piernas como que se sujetaba el estómago era una imagen fiel, había escapado de dos lobos después de todo.

Tan cerca, cabeceaba, la gravedad ganando, arrastrando el peso de su cuerpo que no podía soportar la fiebre, dejándolo en cenizas, ojos que se cerraban, telón que trataba de mantener alto, su nariz capto un nuevo aroma en rango, pasos y escarcha, por favor que fueran pasos amortiguados por nieve, lo necesitaba.

Un cuerpo acercándose, enfocaba sus piernas, envueltas por los calcetines del uniforme del Bastard, subió por sus rodillas, pasando por sus muslos, pantalones cortos y cuando esa silueta estuvo lo suficientemente cerca no lo pensó, se lanzó a sus brazos esperando que le atrapara, su nariz comenzaba a identificar un aroma reaccionando al suyo, un Alfa más que seguro, una mano enguantada le sujetó suavemente el mentón, su cabeza hundida fue elevada, pasó por el torso vestido, el recorrido a estabilizarse para poder encarar al desconocido, debía superar su altura.

¿Cuánto era que media Hiori?, 1.80-1.85, pues ese fue su viaje, la piel de ese rostro blanca con tonos rosaceos, como si en su mezcla hubieran vertido gotas rosas y no amarillas, labios en una mueca familiar, sonrisa "burlona", como mueca de felino, Hiori no, jamás lo había visto con algo así, nariz respingada, linda, y su final, fueron dos charcos envueltos en pestañas marrones, pozos de magenta centelleante, aroma a dulce, algodón de azúcar y arbustos sin frutos en realidad, pero si olía a un bosque de frutillas demasiado verdes, ácidas para ser de donde había cortado su aroma de moras de temporada.

—Vaya, a quien me encontré... Un conejito prófugo... Estás lejos de los brazos de Michael, Yoichi~

Burla en silbido, cada letra de esa oración siendo cantada por un tono fingiendo ser tan dulce como el aroma profundizandose, pero esos ojos se arrugaban al rededor, entrecerrados por una silenciosa furia, Ness apretó el agarre, provocando que el peliazul se alzara más, puntillas, el roce de sus alientos, el del centrocampista Alemán tranquilo... Demasiado, ¿Inmunidad?, no, Ness no era un Beta, de serlo no tendría aroma, pero esa frescura atrayente no debería ser de un Alfa... O...

Isagi escuchó la dificultad de Alexis al tragar, como salivaba y oh, que sorpresa, la mandíbula se le tensaba, el hueso de esta marcándose dolorosamente, Ness hizo uno de sus gestos sonrientes que significaban de todo menos que estaba de buen humor, cuando volvió a abrir la boca para decir otra cosa Yoichi fue testigo de como sus colmillos comenzaban a crecer, recorriendo, acentuandose...

—Espera que le diga que al fin te encontré... Querido Yoichi, será un placer al fin verte arruinando después de estar jodiendo tanto, un Omega tratando de superar a Michael que burla...

Perrito fiel, y otro Alfa que sabía controlarse, impresionante que estando frente a frente pudiera lanzarle su veneno, su Omega interior sintiéndose ofendido después de ser cotizado y cazado por medio mundo, que justo el Alfa frente a él lo cediera cuando podía tenerlo, las habitaciones a unos pasos y podría encerrarse con él para poseerlo; nivel de lealtad alto, Ness tan honorable, un buen amigo o un lacayo estúpido, inferior en la manada comandada por Kaiser.

Isagi antes creería que era su mano derecha, pero al ver el trato de Kaiser a este y como el cachorrito se dejaba pisotear... No era un segundo al mando, tal vez el corazón del Bastard pero este si que no tenía presencia.

"Asco, Asco, este no, es solo un sirviente, no, no".

Bien dicho por su Omega, pensando al fin.

Ness soltó bruscamente su rostro que se ladeo, su mano le envolvió por el brazo y dio un paso en contra del ritmo, no hacía los dormitorios, algo desconcertado, hasta que las palabras del mago le dieron una idea.

—Te ayudaré a encontrar el camino a sus brazos Yoichi, no te preocupes.

Ness asqueado por ese Omega apestando su al rededor, impregnando su ropa carente de aroma, bien lavada, con su hedor de bosque embrujado.

Había sido descrito por su familia como alguien muy emocional, la lógica no formaba parte de sus datos, en su mundo de magia no cabia algo tan rígido, pero su postura ahora era así, aunque unos débiles murmuros estuvieran diciendo tonterías como que el Omega en sus brazos olía tan malditamente bien.

Pero era un mago a servicio de un rey, no era su responsabilidad encargarse o deshacerse de ese conejillo, además; odiaba en todo su ser al número 11 de Blue Lock, un pobre intento de delantero que trataba de erradicar la magia del campo que manifestaba Michael, acciones carentes de ritmo, goles aburridos y patéticos, su talento como delantero era comparado como la imaginación de algún estoico matemático, en verdad que no entendía la obsesión de Michael hacía el, no lo entendía, pero no cuestionaba, lamentable que Kaiser lo quisiera como pareja pero si lograba atraparlo de esa forma la rebelión del equipo moriría y todo sería por y para su emperador.

No dudo ni un segundo, regresando por dónde el Omega había viajado, se vió arrastrándolo cuando Yoichi planto su peso dejándose caer al lado contrario para oponer resistencia.

—¡N-no ah- jamás!.

Que sorpresa, incluso ahí seguía llevando la contraria a los deseos del emperador, Ness estaba harto de el.

—No seas terco Yoichi, mírate, ni siquiera puedes mantenerte en pie, deja de pensar y mejor dedícate a lo único para lo que sirves...— Proximidad, Alexis jaló su muñeca hasta que volvieron a estar frente a frente, ya no fue amable (si es que antes lo había sido), apretó sus cachetes hundiendo sus dedos, tal vez tratando de hacerle hoyuelos —Ser la zorrita de Michael... — Escupió mordaz.

Ness no debería ser una gran molestia, era solo un seguidor, Isagi no debería darle tanta importancia pero tenía calor, y sus palabras le enfurecian, el castaño era uno de los muchos que lo había reducido por su género, que lo había hecho menos, ya miles de veces a demostrado que es material para el fútbol, no tendrá el talento pero su esfuerzo ha hablado por si mismo, los partidos donde sus estrategias han servido, lecturas al rival que han creado jugadas superiores lo demuestran.

Esta tan molesto, tan molesto con ese centrocampista, por menospreciarlo, por servir a un rey que lo trata de la peor manera, no diría que es la mejor opción, pero le molesta tanto que Ness se ciegue a ver mejores posibilidades que les otorguen un mejor rendimiento en el campo, como también... Esta siendo desairado y eso hiere más su orgullo que el hecho que ese inútil le diga que solo para abrir las piernas es para lo que sirve.

Ness lo jaloneo una última vez con más reclamos de "Ser un buen Omega, ser obediente".

El no era un buen Omega.

No era obediente.

Hacía lo que quería.

Fiel a si mismo, perteneciendose a él mismo, una venganza retorcida que daba en diferentes blancos de solo un movimiento.

Y algodón en la cabeza.

Llevó una de sus manos detrás de su nuca, el collar protector tenía su truco que solo él sabía, entre los forcejeos de Ness logró liberar el seguro de su collar, una maniobra de sus dedos desabrochando después y los movimientos de ambos se congelaron cuando este se deslizó de su cuello, cayendo pesado y estridente contra el piso.

La amplitud sorpresiva de los ojos de Ness, cuando ese acto sucedió.

Yoichi necesitaba un nudo.

Necesitaba un Alfa tan tonto como ese delante.

Y que mejor que quebrar el vínculo que tenía con el odioso Kaiser.

Ademas de que se libraría de el.

¿Qué haría Ness a continuación?, ¿Debía seducirlo o sería suficiente ese acto mostrándose dispuesto?.

No se había dado cuenta que su aroma necesitado se había mezclado con un poco de frustración, las moras no trataban de atraerlo, Omega interior con un: "Hay mejores opciones que este".

Pero no lo entendía, no era un deseo por dejarse dominar, era un deseo por arruinar.

Arruinar tanto a ese perro leal, arruinar su vínculo con el dictador de la cancha, arruinar tanto su mente que el que estaría rogando necesitado no sería él, buscando lo que le colgaba entre las piernas, no... Sería Ness suplicando por dejar que le abriera las piernas.

Relamio sus labios endureciendo su mirada, un claro desafio cuando Ness dió un paso y al mismo tiempo le soltó del brazo, dudoso, caminando en cuerda floja entre ver el vacío, caer o seguir.

—Alexis...

Suspiró su nombre, un murmullo que por el bajo tono sonó sugerente, y debía, ya que nunca lo había nombrado por su nombre de pila, tan claro como que vió el cuerpo a su frente temblar.

Al dar un paso ya no fue la presa, no cuando el patético Alfa frente a él nunca había asumido un papel así, después de todo era un sirviente, nacido para servir y estaba a punto de tomar su papel con él, de eso Isagi se aseguraría; paso al frente y Ness retrocedió otro.

El corazón del mago comenzó a acelerarse, el aroma había cambiado, como que ahora sentía una clase de tensión, sus ojos iban del collar al suelo a la expresión descarada en la cara de ese peliazul, sonrisa ladeada, sonrojo atractivo y ojos azules como poción, cautivante, misteriosa... Aterradora para un mago de su nivel especializado en hechizos y no en pociones.

¿Qué significaba?, ¿Por qué Yoichi se había quitado el collar protector?, Sabía que él era un Alfa, ¿No?, tendría que... No lo entendía.

—Yoichi... ¿Qu-Qué tratas... Por...

Sus manos señalaron el collar como si pudiera hacer un hechizo para atraer el objeto, las feromonas del Omega enganchandose en su nariz, no pudo evitar inhalar profundo, tan impropio el bufido que salió después de reconocerlas, la boca se le hizo agua, la punta de su lengua paso por sus caninos sintiendo el filo que podría muy fácil marcar... El descarado Omega dio otro pasó mientras ladeaba su cuello, su playera estaba desgarrada, dejando que notara después de mucho tiempo perdido, como la piel tenue parecía brillar, luciendose como seda, tentativa, un tacto que dejaría aroma impregnado y tal vez compartido...

Ness no se dió cuenta cuando su postura había cambiado, Isagi aún abrumado lo notó, como que algo comenzaba a endurecerse levantando el frente del pantalón corto cual carpa, los iris de Ness incluso comenzaban a diluirse, amplitud de sus pupilas que absorbían como el caos de un encantamiento fuera de control, tal vez un agujero negro, Ness estaba reaccionando a su feromonas y la mezcla de una y otra convirtió el espacio de blancos pasillos en la ilusión de un bosque, árboles grandes y frondosos que derramaban maple, arbustos repletos de bayas listas para cocecharse, pasto húmedo que acolchonaba sus pies vestidos, cuando Isagi dio otro paso el alemán no retrocedió.

Un segundo paso, Yoichi pudo jurar que un arbusto rozó sus piernas, espolvoreando fragancia, moras demasiado maduras cayeron de sus brotes rodando por el pasto, como que Ness también avanzó, ido, perdido, este Hansel no dejó migajas para seguirlas de vuelta, no debía preocuparse, Isagi lo cuidaría bien en las profundidades del bosque donde nadie escucharía sus quejidos ni suspiros.

Distancia nula y ya no hubo pasos que dar, algo de racionalidad en esa mente que no conocía la palabra, Ness se agachó, una rodilla después de otra tratando de localizar el collar, su mano tanteando a ciegas el suelo pues su mirada estaba enfocada en esos ojos azul profundo que se veían tan peligrosos.

Yoichi extendió la sonrisa por la desesperación con la que Ness buscaba como vil pretexto, la posición en la que estaba le dio una idea, punta de su zapato derecho localizada en el talón de su zapato izquierdo, hizo presión para liberar su pie, que salió en un movimiento rápido, Ness de nuevo pillado desprevenido, se quedó quieto, congelado, cuando Isagi camino otro paso, piso en el muslo tendido en el suelo, fuerte, sacándole un quejido por como hundió el talon en el centro.

Ness sabía el significado de la palabra fiel, era un mago honesto, pero débil... Siempre había sido debil e Isagi Yoichi era un brujo haciendo maleficios, las manos enguantadas dejaron de distraerse buscando... ¿Buscando que?, en el suelo, tocando libros encantados prohibidos, o un cetro de poder; cuando ubicó su mano tomándolo de la pantorrilla con la intención de apartarlo... Si, porque quería apartarlo, Ness juraba que esa era su intención, no quedarse descansado ahí, no que...

Apretó sintiendo firmeza, exhalación de Yoichi, subió la tela exponiendo sus muslos, oh, Alexis sintió una corriente eléctrica por todo el cuerpo que lo obligó a afianzar y acercar la pierna a su rostro, Yoichi tras un saltito cumplió su silenciosa solicitud, ¿Batalla de miradas?, el peliazul no quería perder ninguno de los siguientes movimientos del castaño y supo que había ganado cuando Ness posó sus labios contra su piel, comenzando a dejar un lento camino, deslizó la calceta hacía abajo, la marca del elástico impresa en su piel, la boca de Ness se abrió, exponiendo sus colmillos, Yoichi liberó otro suspiro cuando estos rasparon la piel de su espinilla, fue cuando Ness subió para hundirlos en la parte posterior del doblez de su pantorrilla y muslo.

—Ness...

No inteligente, no había nacido con el raciocinio ni la inteligencia para ser un buen científico, tal vez por eso para su familia Alexis era un apestado, por su falta de cerebro a la hora de tomar decisiones importantes, diría que la más acertada hasta el momento era el fútbol, tomar el balón como su bola de cristal y basando su futuro en el, y quisiera esta vez ser guiado, quisiera ser un perro fiel, pero su amo esperaba que lo fuera cuando por tanto tiempo lo había estado matando de hambre, Alexis estaba hambriento, había nacido y crecido en un hogar que lo mataba de hambre, con Kaiser no era diferente, el hombre prometía siempre lanzarle huesos pero acababa reprimiendolo.

Estaba encadenado, lejos de la comida, pero como ese collar en el suelo, Yoichi se postro a su frente; Ness es un buen chico, Ness es fiel, pero Ness tiene hambre y ya saboreo la carne seductora, ya la probó, probó sus jugos tiernos que se deslizaban desde un interior que, Alexis comenzaba con fantasear beber como a un elixir...

Yoichi se le estaba ofreciendo, prometiendo acabar con su hambre.

—Tomame cachorrito...

El magenta dejó de luchar por ser absorbido, como su aroma en vela que se derretía, simplemente derramaron la botella de aromatizante en la cama y sus cuerpos en ella.

Entraron a la primer habitación que para su fortuna estaba deshabitada, no tenían idea de quien era, si esa persona volvería pronto o no, como sea estaban más ocupados, o al menos Alexis, que una vez dejó el seguro puesto se lanzó contra el cuello de Isagi; impresionante para el ninpon cuando el centrocampista no fue directo a clavarle los caninos sino que a olfatearlo, justo en la glándula olfativa donde comenzó a frotar su nariz sin parar. Esta se localizaba en las orillas de su nuca casi al ras de su cabello, ahí la piel parecía especialmente calida y aterciopelada, Ness se estaba volviendo loco ahí, absorto, e Isagi podía sentir como sus labios se humedecían, ya podía sentir saliva escapando y aterrizando en su piel, Yoichi extasiado ya que a la par que Ness se perdía, él se mojaba, mucho.

Nunca alguien le había enterrado la nariz en esa zona, por el collar y es que Yoichi jamás había permitido que un Alfa lo tocara, con la cabeza fría pero no en esos momentos, abrazo al castaño por las axilas, sus brazos encajaban perfectos en su espalda, no era tan tosca como lo sería la de Alfas como Rin y Kaiser, le gustaba tanto.

Ness empujaba hasta que dieron con pared, el Alfa en lo suyo inundando sus pulmones como si no pudiera hacer algo mejor como complacer a Yoichi, una de las razones por las que había accedido, no estaba ahí para solo ser escudriñado, lo reafirmó cuando pegó una estocada hacía el frente, su erección pegándose a la contraría, el roce sacó un jadeo profundo como un extraño gruñido de Ness.

El Alfa al parecer estaba configurado para hacer solo una cosa a la vez hasta que algo más le recordara que podía ser multifuncional, las cosas ya habían cambiado, ahora frotaba erecciones como que había comenzado a lamer sin parar el cuello de Isagi, a Yoichi se le aceleraba el corazón, la temperatura había subido hasta pintarle las mejillas, sobreestimulado de que Alexis repasará sin parar esa zona erógena, como pulsar carne abierta, un botón sin parar y Nes tocaba, lamía, besaba, presionaba y volvía a lamer, el ruido al pasar su lengua le hizo temblar de pies a cabeza.

—Ne-Ness pa-para ah...

"Maldición se siente tan bien, no puedo, es mucho..." — La fricción en sus caderas demasiado tosca, la tela de sus calzoncillos empapada por el frente y por detrás, feromonas mareandolo, se preguntaba si también podría enloquecerse como en ese momento Ness parecía doparse con su aroma.

Yoichi se separó lo suficiente para localizar el cuello ajeno pero Ness hundido no le daba tregua, tuvo que ser algo rudo, agarrándolo de los mechones tras su cabeza, jaló hacía atrás separándolo de él, un jadeo en sorpresa del castaño que se volvió un gemido cuando le lamió al inicio de su cuello, pasando por el centro hasta saborear su manzana de Adán.

"Delicioso".

El aroma de Ness se concentró mucho en esa zona y Yoichi no dudó en morder hasta chupar, impropio en los Omegas, no tenían el instinto de morder, no tenían los colmillos para ello, pero ya que ese Alfa hacía cosas raras Isagi por igual, Ness no se quejó, "raro", llevó una de sus manos enredándola en sus mechones azules, presionando su cabeza a su cuello para que siguiera chupando, si no estuviera tan encantado Isagi se burlaría por ello. ¿Alexis quería ser una pared rayoneada?, le daría el gusto, mordió y succionó los alrededores, los suspiros de Ness se volvían jadeos desordenados, la mano que no presionaba su nuca se dirigió a su cadera, Alexis la posiciono ahí para dar control en lo que se seguían frotando, el aumento de todo como que Ness exponía más su cuello fue lo justo.

La ropa interior soportó toda la humedad posible, traspasando hasta la tela deportiva, una mancha difícil de quitar en cuanto se secara.

—Yoichi, Yoichi, ah Yoichi~

Ness era muy vocal, que sorpresa (esta vez de las agradables), el nudo que se enredaba más en sus adentros estaba a nada de desatarse, le gustaba, a Yoichi le gustaba que Ness lo estuviera llamando, mientras jalaba sus cabellos cortos de la nuca, jalaba como presionaba las llemas de sus dedos contra su cuero cabelludo, muchos "mmms" saliendo de su propia boca, ahora el que estaba haciendo un desastre de saliva era él, una embestida alentando su fricción le enloqueció tanto que dejó de chupar para soltar un gemido agudo, otro recordatorio; las manos enguantadas de Ness dejaron los lugares donde se habían quedado y bajaron de su cadera hasta sostenerle de los glúteos, presionando hacía al frente, el acto caliente le hizo llegar, derramándose en su ropa interior, segundos después escuchó el gruñido de Ness, tan ronco, sus ojos azules captaron como la manzana de Adán vibro por ello, manchó aún más su retaguardia, no dudaba que Ness a través de sus guantes pudiera sentirlo.

Iban a hacer un desastre.

Aguardaron un momento, regulando respiración, la habitación cada vez se sentía más caliente, pero solo habían empezado. Juego reanudado cuando una mano de Ness se adentró a los pantalones de Yoichi, pasando la ropa interior y comenzó a amasarle, comprobando que tan esponjoso estaba, la tela era extraña, el guante era liso pero si entrecerraba los ojos como que Ness mantenía un segundo podía sentir la textura, que no estuvieran piel con piel lo incómodo, Ness no pensaba por si solo, al subir la mirada se encontró con que el centrocampista tenía sus ojos clavados en él, Yoichi tembló por ello, no sabía que le pasaba por su mente en esos momentos.

En la suya solo un "Quiero besarlo", Alexis tenía los labios brillantes, rosas, su aroma dulce también se acentuaba ahí, se preguntaba si el algodón de azúcar se desharía al caer en su lengua.

—Quiero que me toques sin ellos —Susurro.

Ness entendió a la primera, un guante cayó al suelo después del otro, antes de que Alexis volviera a adentrarse en sus pantalones para seguir jugando con sus nalgas, amasandolas como quisiera, los dedos largos del alemán trataban de separarlas y Yoichi tuvo que abrir las piernas para facilitarle la tarea, no tardó mucho en sentir como pasaban esparciendo su lubricante natural, la respiración volvió a ser como un metrónomo; alterada.

Un dedo de Ness presionó su entrada que cedió de lo tan excitado que estaba, jadeos y Ness ahogó un gemido, se emocionaba demasiado fácil, el rosa de su cabello se le derretía en las mejillas.

"En serio que quiero besarlo".

La lengua de Yoichi salió de sus labios, abrió la boca demandando, exponiendo el músculo rosa esperando que Alexis pensara rápido antes de que volviera a dar el paso, el castaño imitó sus movimientos, jadeante, su pecho robusto se movía de arriba abajo, sofocado, tal vez había sacado la lengua como un perro exhausto. Apenas habían comenzado.

Yoichi no subió, no se puso de puntitas, recorrió ese abdomen firme, pasando sus pectorales hasta que sus manos descansaron en sus hombros, una subió más hasta su nuca y empujó hacía abajo, la punta de sus lenguas se encontró, sonsorojos como quemaduras de sol extendiéndose más, los dedos de Ness se aventuraron en su entrada, comenzó a moverlos y las piernas de Yoichi temblaron, cerraron los ojos como unieron sus bocas por fin, en un beso lento que desbordaba saliva y callaba jadeos, de vuelta la carne rígida en sus piernas y ahora fue un aumento, como se friccionaban mejor por el semen, así compartían esencia de mora y algodón en sus bocas, los dedos de Ness arremolinando y estirandolo, Yoichi estaba en el cielo.

—Ne-ah-Ness, más, por- Alexis, ammm~

Sus bocas se unían y separaban usando la lengua tan bien que parecía que estaban tratando de aprender francés, un desastre, todo era un desastre y se hacía peor; Yoichi identificó el chapoteo que el líquido en su entrada hacía, Ness había comenzado a embestirlo, dedo índice y corazón jugueteando en sus adentros, sacando y metiendo líquido lo mejor que podía al la ropa limitarlos, las cuchilladas en el vientre de Isagi volvieron, una en especial le hizo sollozar tanto que para aliviar su creciente dolor mordió el labio inferior de Ness, tirando lo suficiente hasta que descubrió el rosa de sus encías.

Ness se enojó por ello, paro de estirar sus adentros y sacó las manos de sus pantalones, tomándole de las caderas de nuevo, sus ojos en amenaza de que le soltara, Yoichi no lo hizo, chupó su labio querido dejarlo más grueso de lo que ya era, ¿Se podía dejar un chupetón en esa zona?, no tenía idea, lo intentó.

Otro jadeo de Ness que se transformó en gruñido y le tiró del elástico de sus pantalones deportivos, la sorpresa le hizo soltarlo, sintiendo el frío en su parte inferior, Ness bajó todo en conjunto, su pene se liberó al fin de las capas extra, gemido ahogado que le sacó Ness, dominando el siguiente beso mientras ahuecaba su mano contra su miembro, comenzando a masturbarlo, Yoichi vió estrellas tras sus párpados, por fin contacto crudo, la mano de Ness era suave, como terciopelo, retraía lo suficientemente rápido que el líquido preseminal comenzó a salpicarlos en gotas finas.

Yoichi sollozó contra sus labios por toda la estimulación, eso pareció estimular a Alexis, su erección saltó en sus pantalones pero la concentración en el Omega era tanta que no hizo nada para mitigar su dolor.

Más concentrado en los ruegos de Yoichi.

—Mmm, Nesssss, n-no, len-ammmm-to, ¡Alexiis!~

Lágrimas se formaron en la orilla de sus ojos, Ness se maravillo de ello, quería ver como se derramaban, Yoichi embestia contra su mano claramente desesperado, al borde de otro orgasmo y cuando parecía que sus sollozos aumentarían frenó la rudeza, subiendo y bajando lento, tan lento que no alcanzó el pico, esos ojos se abrieron no soportando la cruel lentitud, se separó de su boca maldiciendolo, las lágrimas nunca se derramaron y Alexis chasqueo la lengua, frunciendo el ceño, soltó la erección y agarró a Yoichi de la espalda baja, elevandolo, el peliazul entendió más que bien, saltó como impulso envolviendo sus brazos por sus hombros y sus piernas en su cadera.

Dirección a una cama desconocida, el dueño brillaba por su ausencia y aunque apareciera ellos no pararían hasta que el interior del Omega quedará arruinado.

Lo primero en caer en la cama no es Yoichi, la idea de Ness, al menos de su Alfa interior pues al contrario de lo dócil y complaciente que es el castaño sus interiores no lo son, clásico por su naturaleza que lucha con el letargo de Alexis, quiere dominar a ese Omega, follarlo tan duro, anudar cientos de veces hasta dejarlo embarazado, porque ese es su instinto, eso le dicta, pero en cuanto tocan la cama, con Alexis sobre el cuerpo más pequeño Yoichi exhala un grave y demandante "Tu espalda contra el colchón", el interior de Alexis gruñe, casi queriendo rugir como un león molesto, el eslabón más débil le ha dictado una orden y Alexis puede negarse, girar al Omega en sus brazos, enterrarle la cara en la almohada y alzarle las caderas, está desnudo de la cintura para abajo, puede simplemente penetrarlo.

Pero la mente de Alexis no funciona así, nunca escuchando sus instintos, su mente se a acoplado a obedecer que, cuando Yoichi Isagi demanda que se ponga bocarriba no se niega, se aleja lo suficiente para que Isagi pueda intercambiarle el puesto.

Cae en acolchonado, la cama pulcramente tendida rápidamente se arruga por el movimiento, Ness clava los codos en el colchón para estar semi erguido y poder ver los movimientos del Omega.

Isagi no lo piensa mucho, ya está casi desnudo así que anula la palabra "casi", la ropa la arroja sin recaer donde es que aterriza, ojos de lleno en el cuerpo de Alexis así como los del alemán pegados a su cuerpo. Ness nunca se había dado la oportunidad de ver a Isagi, no lo suficiente como para que ahora crea que se ve tan hermoso sin nada que lo cubra, parece un ángel, solo le falta el halo y las alas emplumadas, pero Ness jura que puede ver la gracia e iluminación rodearle en cálidos rayos.

Pero el Omega no es un ángel y lo demuestra al demandarle quitarse la playera y manga larga, Alexis espera que le manden así que lo hace tan rápido que fue como salir de un salto si hubieran sido sus pantalones, con ellos no hace nada, Yoichi le quita ambos tachos que lanza deliberadamente, seguido de las calcetas, vuelve a exigir que haga algo, que levanté la parte inferior para que pueda quitarle el resto del uniforme, Alexis obedece sintiendo una emoción recorrerle, como si le hiciera feliz que el Omega le desnudara. Su Alfa interior no está orgulloso de su tibia decisión pero a Ness no le importa, se siente querido y lo demuestra cuando Yoichi baja rápido sus pantaloncillos, su miembro erecto rebota atrayendo una mirada azul hambrienta.

Y para más sorpresas como disgustos (de su Alfa) Yoichi lo agarra de la parte posterior de sus rodillas, jala hacía sí y Alexis da un salto para que no se le dificulte, ser arrastrado le cosquillea el estómago y se le desliza una sonrisa boba, cuando Yoichi se inclina para capturar su erección entre sus labios.

Ness tímido, lleva sus manos a su boca mientras siente que los ojos se le nublan, no llevan la cuenta de cuántas veces han ido y venido, pero Ness puede venirse justo ahora, envuelto en las calientes paredes bocales de Yoichi, que cubre sus dientes, deja caer la saliva suficiente y traga hasta la empuñadura de su garganta como si no tuviera reflejo nauseoso, Alexis no embiste, esta hipnotizado por esos labios que antes no veía y que ahora le parecen tan bellos, que se adecuan armoniosamente a los rasgos faciales de Yoichi, nariz pequeña, contorno suave, ojos grandes, ahora no se logra ver tanto el iris azul pero no lo necesita para reconocer que los ojos de Yoichi son muy hermosos, tan hermosos como el cabello azabache de reflejos azulados que cae en flequillo, el esfuerzo y calor hace que ya este pegado a su frente.

No a pestañado para nada, no lo necesita, pero es cuando ya no puede estar estático y ya no se priva, sus manos abandonan su boca y se agarran fuerte a las sabanas de la cama, se permite expresar que tanto le gusta que Yoichi le coma, el peliazul toma sus quejidos y exhalaciones como incentivo, baja y sube mas rápido, su lengua presiona su glande y Ness tiembla, no puede creer que antes de... Lo que sea que estén desarrollando, haya profesado groserías al bajo vocabulario del delantero, ahora su boca le parece tan divina, lo demuestra con mil cumplidos.

—Ah Yoichi, ah, qu-que lindo... más, Yoichi, me encanta, eres tan... He-hermoso, Yoichi, sigue precioso, no ah-pares...

A Isagi le sientan bien los elogios, no se detiene, Ness se deshace en sus manos, sus piernas se tensan, ve como los regordetes y firmes muslos se ven más firmes, Yoichi ama los muslos, es Omega pero le encantan, se pregunta si podría hacer que Alexis lo ahogué con ellos, el nudo en su estómago vuelve a reclamarle que el necesitado es él y que no tiene porque estar consintiendo a un Alfa tan llorón como Ness, pero no le importa, así como se esfuerza superando sus límites en cancha quiere hacerlo ahora, Ness tiembla demasiado, tan cerca, ya no puede mantener los ojos magenta abiertos, los cierra fuerte y se hunde desesperado en la cama.

Yoichi siente las vibraciones en ese falo, comienza a succionar la cabeza con ganas mientras acaricia sus testículos pesados, tan pesados, Ness comienza a negar, le suplica que se aleje pero Yoichi ya sintió las gotas de precum, es dulce tan dulce como el aroma de Ness, y le gusta, quiere saborear cada parte del alemán, no sabe de donde obtiene la fuerza para agarrarle las caderas y levantarlas, tal vez es el Alfa que busca su liberación e igual comienza a perseguirle la boca, ya no hay más que tensar, obtiene que Ness se abra como alas de mariposa, sus muslos se ven tan apetitosos y Ness se derrama dándole de beber, no desperdicia nada, sorbe encantado.

Ness cubre sus ojos con su brazo, no puede creer que Yoichi haya hecho eso, el ruido al tragar le endurece el pene de nuevo, su libido esta por los cielos como su cabeza y su respiración, ojos que ven en negro y estelas de luz que explotan y se mezclas en remolinos.

Alexis está eufórico, y algo ido, no siente cuando Isagi se coloca encima de él, tampoco cuando alinea su falo a su entrada, no hasta que presiona y es cuando sale de su mente, los colores vuelven después del negro, pestañea incrédulo por lo que ve, ¿No le dejará recordar como respirar?.

Ness debe recordar que el Omega no está a su merced si no al revés, Yoichi sonríe provocativo, sensual, se muerde el labio, brazo que se apoya en el pecho de Ness, uno atrás, su mano sostiene el gran pedazo de carne, pasa por los bordes de su entrada torturando a Ness y a sí mismo; Alexis ya sabía que el número 11 es un demente, la punta entra deslizándose fácil pero Yoichi sigue jugando tentando paciencia que comienza a agotarse.

—Ah- Yoichi...

Como cuando le mordisqueó el labio inferior, Ness comienza a fruncir el ceño, aún le cuesta respirar, de hecho siente que se quema pero no cree que sean sus pulmones que buscan oxígeno desperadamente.

Sus brazos se mueven y sus manos se aferran a la curva de esa cadera, Yoichi deja de sonreír, pestañea bonito, Ness cree ahora que sus pestañas espesas son muy bonitas, el peliazul sorprendido y no le da más tregua, lo hace bajar sobre su falo, Yoichi esta bien lubricado, Ness lo estiró y también el miembro del castaño está mojado así que el deslizamiento es fácil lo que no, es las paredes calidas aplastando, ambos emiten un jadeo fuerte, ahora sí Ness cree que necesita un momento para respirar profundo así que le pide a Yoichi que no se mueva.

Isagi asiente.

No lo hace, pero tiembla sobre él, impaciente, tanto que tiene que buscar otra cosa con la cual distraerse, así que se empieza a masturbar, sacando al castaño de su intento por inhalar-exhalar para recuperarse.

No contento con distraerle Yoichi comienza a llamarlo —Alexis, oh Alexis, Mein Schatz, lléname~

Ness se atraganta.

¿Cuando carajos aprendió alemán?, en el ajetreo Ness perdió un audífono, así que logra escuchar la palabra en eco, acento japonés, una pronunciación lamentable pero no le importa, ya nada le importa, Ness apenas recuerda su nombre, toma una bocanada de aire, sube a Isagi por las caderas y lo embiste rápido, le saca otra mala pronunciación un "cariño" que lo enloquece. Isagi no deja que guíe, no deja que haga nada en realidad, pero comparte esta vez bajando y subiendo como si hiciera sentadillas, y Alexis embiste hacía arriba para chocar piel con piel, no necesita respirar, para nada, solo necesita empalar a ese Omega que no ha dejado de provocarlo.

La habitación ya inundada en feromonas se llena ahora por el sonido de respiraciones entrecortadas, gemidos exigiendo más velocidad, el sonido obsceno y mojado, se extendie en ecos y no hay nada más que se escuche hasta que unos golpes interrumpen detrás de la puerta, eso los congelaría, están haciendo algo que no deberían en cuarto ajeno, pero no se detienen, mientras Yoichi no lo haga Alexis no tiene porque.

Yoichi canta muy bonito fuertes — Alexis, ammm-lexis ah, ah, oh si~

Y Ness no se detiene hasta que una voz se escucha.

No es un "cualquiera" a fuera de la habitación, es el amo principal de Ness que reconoce los aromas que tiñen las paredes de la habitación, tanto que es inevitable que salgan por las fisuras, aunque deben recordar que también dejaron su rastro en el pasillo, aún así el rubio alemán debe tener una nariz muy poderosa para haber rastreado a Yoichi hasta ahí.

Un "Ness ¿Qué carajo crees que haces?", Alerta al nombrado, abre sus ojos asustado, su cerebro vuelve a pensar, recae en los hechos.

Se queda estático pero no Isagi, tiene el calor en la boca del estómago, tiene el calor en los muslos, en su trasero chocando con la pelvis de Ness, no le importa que los descubrieran, no le importa que fuera el idiota de Kaiser, de hecho le hace sonreír cuando piensa que eligió al castaño como venganza; pero después de probar todo de Ness en verdad que lo siente ambiguo como si hubiera sido una idea de hace años, ahora se siente diferente, 10 minutos de la verga de Ness en su culo se sienten como una relación de años, como si estuviera enamorado a pesar que lo único que sabe del centrocampista es su nombre y posición.

Así que esta ebrio, refunfuña cuando el olor a algodón de azúcar cambia a arbustos ácidos de moras, la expresión de Ness lucha entre la perplejidad y en que Isagi sigue saltandole encima, Yoichi protesta cuando lo de su interior se siente que se ablanda así que toma cartas en el asunto, baja, inclinando su cuerpo hacía el rostro de Ness, sigue bajando y subiendo ahora lento, los toques en la puerta siguen sonando agresivos; Yoichi toma por las mejillas al castaño, sus feromonas ya no buscan seducirlo ahora tranquilizarlo, besa con cariño la comisura de sus labios, tan dulce aunque profesa algo demandante.

—¿A quién le haces caso? Ah, no escuches, yo estoy aquí, tu ya no le per-perteneces, a quien ah... Per-perteneces es a mí... ¿Es-escuchaste?, eres mío... Alexis...

Las pupilas de Alexis se mantienen en su estado, ya no está perdido como hace rato pero si está perdido, el corazón se agita furioso contra sus costillas, se sonroja demasiado por esas palabras, no entiende aún el peso, Alexis no lo entiende pero su Alfa interior si, ruge, hace que el castaño se levante de su comodidad, arrastra a Isagi consigo, lo hunde en casi las orillas de la cama y comienza a embestir como desesperado, Yoichi grita, demasiado, no sabe si es para ahuyentar al inoportuno de afuera, o porque en realidad Ness hace un buen trabajo, pero al Alfa le gusta que grite su nombre, da en un sitio en específico que hace a Yoichi retorcerse, los dedos de sus pies se curvan y se lleva las manos a la boca por lo extraño que sonó el gemido que lanzó; Ness encontró su punto más sensible, y comienza a pegar en el sin parar, está tan fuera de si reclamando a su Omega que le sostiene del interior de las rodillas, dobla a Yoichi a la mitad, la flexibilidad da de si, muy probablemente el japonés acabará adolorido después pero no le importa ahora, el falo de Ness entra rápido, preciso, como sus pases en la cancha, precisión casi quirúrgica.

Ya no escuchan golpes en la puerta o lo ignoran Ness concentra todos sus sentidos en Isagi, su oído en sus coros angelicales nombrandolo, tacto sosteniendole la suave y sudorosa piel de sus piernas, está tan hundido sobre el que logran besarse y su sentido del gusto se inunda de moras, la boca de Yoichi sabe a moras, cerezas y demás frutillas, le encanta tanto que es inevitable tomar su lengua entre sus labios y sorberla, Yoichi cierra los ojos dejándose poseer.

La cabecera de la cama resuena también, el movimiento los acerca más a las orillas, la cabeza de Yoichi casi se asoma para caer de la cama pero Ness no lo permite, lo vuelve a atraer y quedan en posición de flor de loto.

El poder de las embestidas disminuye pero ya llevan un rato precipitando, están jadeantes, igual Isagi toma el trabajo de subir y bajar rápido, los estómagos de ambos se hacen nudo, remolino de aguas peligrosas en Yoichi como un agujero negro en el de Ness, están tan cerca, Alexis siente la base de su pene incharse, es el nudo, los iris del peliazul son inexistentes, sabe que debe salir, podría dejar embarazado a Yoichi, si le pregunta ahora solo sería el Omega hablando y si Ness no obedece a su Alfa ¿Por qué Yoichi le haría caso a su Omega?.

Le advierte — Yoichi, voy... Ah, necesitó...

Pero como si le hubiera leído la mente, una línea de azul aparece, pequeña pero es algo de su conciencia, Yoichi no lo quiere afuera, sabía a lo que se abstenia cuando sedujo a Ness, sabía desde el momento que comenzó a buscar un Alfa que el único preservativo que podría tomar después sería una pastilla de emergencia; así que se niega, agarra a Ness de las mejillas y besa todo su rostro, besa la punta de su nariz, su arco de cupido, frente, su párpado y el ataque de besos derrite a Ness, exhala amor, se siente tan calido, tan especial, magia se acumula a sus alrededores como su esencia, Yoichi reafirma palabras cuando se siente también cerca.

—So-soy tu ah Omega, debes, ah debes hacerlo Alexis... Soy tuyo, Alexis, por favor, ah, ah-lexis...

Los ojos de Yoichi se empañan, las lágrimas por la excitación se acumulan en el borde de sus ojos, una línea de saliva se le deborda de la comisura, Yoichi se ve tan hermoso, así que Alexis no se resiste, Yoichi es ahora su Omega, si tiene que hacerse responsable después lo hará, si no entonces podrá seguir intentando, no frena el nudo, da lo último de si cuando la base se incha, Isagi se abraza todo lo que puede a su cuerpo, envuelve piernas a su cintura y brazos por sus hombros, Ness se pega también, la posición en la que están no le permite marcarlo, debe ser en la nuca y solo tiene acceso a la parte frontal, así que muerde en una mordida ajena, probablemente de los Alfas que habían tratado de cazar a su conejo, no sabe de quien es, le molesta y hunde sus dientes deformando la mordida, la piel de Yoichi se abre como una fruta, el líquido carmesí le cae en la lengua, Yoichi pega un grito y se derrama contra ambos vientres, sus paredes se hacen molde al tamaño y forma de Ness que también termina en un largo chorro consecutivo hasta que se divide, llena a Yoichi, los ojos azules tiemblan tras sus párpados mientras siente que su cuerpo es azotado por fuegos artificiales, se tambalea como hoja abandonada, flotando por remolinos de aire.

Está lleno, está completo, no su deseo fiel, no el Alfa que esperaba, pero está tan feliz, se deja envolver por el calor de Alexis, por sus brazos, Alexis le besa la mejilla, pega pequeñas lamidas ahí y a la piel mordisqueada tratando de aliviar el dolor que comienza a sentir por el entumecimiento y que lo está estirando, el nudo no bajará en un buen rato, así que trata de ponerlo cómodo dejando que todo su peso caiga sobre él, Yoichi le agradece acariciando la piel de su espalda mientras su cachete está contra el hueco de su cuello y hombro.

Yoichi está agotado, no soporta más y se deja llevar azotado por todo, Ness en latidos erráticos de su corazón escucha la respiración pausada como que el peliazul ronronea bajo, sonido que prueba que tan complacido está, Ness se despeja y piensa, largo y tendido, piensa profundamente mientras deja caricias a la cabeza peliazul.

Sin duda tendrán una larga plática después para aclarar ciertas cosas.

Little Puppy

₊˚⊹𑣲 ⋆°.⋆

Fin