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Es la primera vez que Junhui planea una posada con sus amigos, pero es demasiado terco para aceptar que necesita ayuda. Wonwoo y Hansol notan que está estresado hasta que es muy tarde: escucharon un vidrio rompiéndose.
Wonwoo está preocupado. Han pasado días desde la última vez que Junhui dió señales de vida.
«Debe estar ocupado con la posada, Dokyeom me comentó que quedó con él para ir al supermercado en estos días», eso fue lo que le dijo Hansol cuando se vieron para comer juntos el día anterior, pero aún estaba intranquilo. Sabía de sobra que Junhui no les pediría ayuda ni aunque su casa se estuviera cayendo en pedazos, pero su señal de auxilio era el desaparecer de repente por estar hasta el tope de problemas.
Wonwoo decidió pasar a verlo después del trabajo, aprovechando que saldría temprano, podría llevar comida para ambos. Cuál fue su sorpresa al encontrarse con Hansol a un par de calles de su casa. Ambos rieron al ver las bolsas de comida china de los locales favoritos de Junhui.
—¿No dijiste que seguro estaría bien? —lo molestó Wonwoo, caminando a la par.
—Seguro lo está, pero no tiene nada de malo ir a verlo cuando sabemos que se le olvida comer cuando está al tope —. Hansol sonrió en cuanto Wonwoo tomó su mano libre, resguardándola del frío en el bolsillo de su abrigo.
Apenas llegar a casa de Junhui, notaron el gran rayón en la puerta de su auto, estacionado justo enfrente. Ambos se voltearon a ver, confirmando que no sabían nada sobre algún percance que hubiera tenido.
Avanzaron hasta la puerta de la casa y, mientras Wonwoo buscaba las llaves entre sus cosas, escucharon un ruido parecido a un vidrio rompiéndose desde dentro. Entraron apresurados, buscando a Junhui por todas partes, y lo encontraron junto al árbol de Navidad en la sala, arriba de un banco del que se ayudaba para llegar a la parte más alta.
—¡No te muevas, Jun! —indicó Wonwoo, dándole su bolsa con comida a Hansol para ir a auxiliarlo. Había trozos de al menos media docena de esferas a su alrededor, era peligroso que intentará bajar por su cuenta, pues se encontraba descalzo.
—¿Qué hacen aquí?
Ciertamente, no era ni la pregunta, ni el tono que esperaban recibir después de no tener respuesta a sus mensajes los últimos días.
—Salvándote de ti mismo, al parecer —respondió Wonwoo, replicando el tono serio. Apartó un par de esferas con cuidado y ayudó a Junhui a bajar del banco, cargándolo de sorpresa para alejarlo del área con trozos filosos en el piso.
—¡Agh! ¡Me vas a tirar! —se quejó, abrazándose con fuerza al cuello de Wonwoo, supo que estaba dándole la respuesta que esperaba cuando lo escuchó reír.
La preocupación de Hansol por la breve tensión entre ellos se alivió al verlos jugueteando de nuevo, pues Wonwoo se negaba a dejar a Junhui en el piso mientras este se removía y pataleaba para bajarse. Fue hasta entonces que notó el desastre dentro de la casa: cajas vomitando adornos navideños por doquier; la mesa ocupada con ollas forradas de papel; y botes vacíos de crema que, obvió, tenían engrudo dentro; y en la sala, uno de los sofás con un montón de bolsas del supermercado con dulces adentro.
Wonwoo por fin había dejado a Junhui sobre uno de los sillones libres y, mientras iba a buscar una escoba para recoger las esferas, Hansol se sentó a su lado con un semblante preocupado.
—Jun-hyung, aún te falta mucho para terminar todo ésto, ¿por qué no nos dijiste? —Colocó su mano sobre la pierna del otro, esperando a que le devolviera la mirada.
—Tenía programada una grabación que se supone duraría solo un par de días, pero terminó extendiéndose y apenas volví el lunes. ¡Ya tenía todo planeado para no estar a las carreras, pero…!
Hansol se recargó en el hombro de Junhui, buscando reconfortarlo. Por alguna razón, siempre parecía derretirse cada que tenía ese gesto, y era una manera bastante efectiva de ayudarle a tranquilizarse.
—Bueno, ya estamos aquí. No tengo trabajo mañana, así que puedo quedarme hoy.
—Lo siento, fui yo quien dijo que quería organizar todo ésto y al final se me fue de las manos.
—Está bien, Jun-ah —intervino Wonwoo, terminando de limpiar. —Será más rápido si te ayudamos, aunque… realmente no sé qué tan factible sea que nosotros metamos mano a las decoraciones.
—Podemos guiarnos de imágenes o vídeos, no creo que sea tan difícil.
Junhui abrazó a Hansol, apretujándolo ante el pensamiento de verlo peleándose con las luces de navidad o reacomodando por enésima vez el nacimiento porque no termina de convencerlo.
—Si terminamos hoy, mañana puedo acompañarte por lo que falte para la comida. Por cierto, ¿cómo terminó ese rayón en la puerta de tu auto?
—¡No lo sé! Fui a comprar los adornos y me quedé estacionado sobre la calle, cuando volví, ¡ya estaba ahí! —lloriqueó, balanceándose de un lado a otro aún con Hansol entre sus brazos. —No ha sido mi semana, definitivamente no debí salir.
—Ya, hyung. Ya pasó —lo consoló Hansol, dándole un beso en la mejilla.
—Entonces, ¡comamos antes de poner manos a la obra!
Junhui no lo dijo, pero sintió como si todo el peso que sentía sobre sus hombros y exceso de mala suerte los últimos días se viera compensado al tener a Wonwoo y Hansol a su lado.
A pesar de que les juró y perjuró que tenía todo bajo control, la verdad era que no sabía en lo que se estaba metiendo el día que decidieron quién sería el anfitrión de la posada con sus amigos. Claro, veía venir que sería el elegido cuando el método para decidirlo fue piedra, papel o tijeras dado que ¡siempre pierde! Pero genuinamente pensó que sería divertido hacer algo diferente de vez en cuando.
Joshua fue su principal fuente para saber qué era lo que necesitaba, dado que no era una costumbre que conociera de antemano. Los adornos navideños se los prestó Seungkwan; Mingyu y Dokyeom le ayudarían con la comida; Minghao le ayudó a preparar el engrudo para las piñatas y lo guió sobre cómo debía poner el papel para no arruinarlo; y aunque los demás también se ofrecieron para ayudar en lo que necesitara, pensó que podría hacer lo que faltaba por su cuenta.
Lo que más le preocupaban eran las piñatas, pues solo había podido terminar una de siete picos el día que Minghao fue a su casa y estuvieron medio día ahí pegados. Encontró que había algunas más sencillas, donde usaban la misma forma de la olla o el globo para hacer rostros, tales como los de Santa Claus y los Reyes Magos, o de cualquier otro personaje que se le ocurriera. Necesitaba terminarlas hoy para que pudieran secarse a tiempo.
Fue entonces que, casi al terminar de comer, Wonwoo tuvo una idea.
—¿Qué tal si hacemos las piñatas que faltan de tus gatitos?
—¡Oh! ¡Sí, se verán genial! —apoyó Hansol, sobre todo porque su diseño era bastante fácil, incluso para él.
—¿Gatitos?
—¿No recuerdas? Cuando Soonyoung, Jeonghan y tú hicieron inventaron unos personajes para contar historias en una de mis transmisiones en vivo.
—¡Aaah! Tienes razón, y las ollas ya tienen esa forma redondita —rió Junhui, haciendo énfasis con sus manos formando un ovoide en el aire.
—Bonitos y gorditos, sep —agregó Hansol.
Pero era más fácil decirlo que hacerlo.
Junhui salió a conseguir el papel de los colores que necesitaban, y otro juego de esferas para reponer el que rompió. Le pidió a Hansol y Wonwoo que, mientras regresaba, se las arreglaran para acomodar el nacimiento en algún lugar donde no estorbara el paso pero estuviera a la vista; además de armar los aguinaldos, que no serían tanto problema ya que solo serían trece personas y lo demás se repartiría en las piñatas.
Cuando volvió a casa, lo primero que notó fue que convirtieron el pequeño buró bajo una de las ventanas en la base del nacimiento, se ayudaron de un par de las cajas de los adornos navideños para crear escalones que cubrieron cuidadosamente con pasto artificial. Se acercó para verlo con mayor detenimiento, y entonces se dió cuenta de algo: colocaron TODAS las figuras que se encontraban en las cajas, cuando simplemente eran muchas por si se llegaban a perder o tener más variedad para escoger; parecía que tenían al menos tres rebaños de animales en el nacimiento, y soltó la carcajada cuando vió un par de figuras de dinosaurios camufladas entre ellas. Estaba seguro de que ese había sido trabajo de Hansol.
En la sala, ya se encontraban las bolsas llenas de dulces acomodadas a lado de una caja donde revolvieron todos los dulces sobrantes. Junhui se acercó al ver que tenían una etiqueta colgando del listón con el que estaban amarrados, y sonrió al reconocer la letra de Wonwoo en ellas. Había escrito los nombres de todos sus amigos para identificarlas. Al principio pensó que solo era para personalizar los aguinaldos, pero al inspeccionarlos se dió cuenta de que no contenían los mismos dulces, que sería lo habitual: la bolsa de Hansol tenía una nota detrás de su nombre que decía “sin cacahuate”; la de Junhui tenía más dulces picantes y con sabor a limón; y estaba seguro de que al menos la mitad de la bolsa de Mingyu estaba llena de puros cacahuates y galletas de animalitos. Esa fue el único aguinaldo que Junhui volvió a hacer para que tuviera el surtido correcto de todos los dulces, y agregó una paleta de más como compensación por la maldad de Wonwoo; aunque sabía que seguro todos terminarían quitándole sus dulces en cuanto se distrajera, sobre todo Dokyeom y Seungcheol.
Por último, al asomarse al patio, se dió cuenta de que habían puesto algunas cortinas de luces frente a las ventanas que daban hacia el exterior, así como escarchas y moños con nochebuenas para avivar aún más la vista.
—¡¿Dónde están?! —gritó Junhui desde la sala.
—¡En tu cuarto! —respondieron al unísono desde el piso de arriba.
Junhui suspiró, claro que se había ido a acostar apenas terminaron de hacer lo que les pidió. Subió las escaleras y se quedó recargado en el marco de la puerta de su habitación, observando a Wonwoo y Hansol recostados en su cama, con dos cobijas encima, acurrucados viendo vídeos en el teléfono.
—Lamento interrumpirlos, pero aún tenemos cosas por hacer —bromeó, acercándose para tomar asiento al borde de la cama.
—Buscamos tutoriales para ver cómo decorar las piñatas, pero Wonu se está quedando dormido.
—Me desperté muy temprano hoy… —se excusó, haciéndole cosquillas a Hansol por exponerlo.
—Háganme un cachito —dijo Junhui, sin esperar a que le hicieran caso, simplemente se metió en la cama con ellos y, entre risas y una que otra rodilla chocando, se acomodó en medio de ambos, usando el brazo de Wonwoo como almohada mientras que Hansol lo abrazaba.
—También estás cansado, ¿no? —preguntó Wonwoo, su rostro a tan solo unos centímetros. —¿No te has lastimado?
—-Todos somos cuidadosos en las rutinas de pelea, pero siguen siendo golpes. Tengo un par de moretones y rasguños, pero nada de qué preocuparse —se sinceró, arremangandose su suéter para mostrarles a lo que se refería.
Hansol tomó el brazo de Junhui para observarlo mejor, y le creyó cuando no lo vió quejarse al moverlo. Hace unos meses Junhui se había lastimado mientras estaba de viaje por su trabajo, no les dijo nada porque no quería preocuparlos, pero terminaron enterándose cuando un día no pudo apoyar bien su pie mientras estaba en la calle y necesitaba que alguien le ayudara a volver a casa. Hansol lo auxilió ese día, uno se salvó del regaño por haberlo ocultado.
—Sé que a veces tu agenda está muy ajustada, hyung, pero avísanos cuando viajes para saber que estás bien —le pidió Hansol, ganándose una mirada arrepentida por parte de Junhui. —Wonu ya me estaba volviendo loco porque no puede estar dos minutos sin saber dónde estás.
—¡¿Por qué todo yo?! —se quejó, tratando de alcanzar a Hansol por encima del cuerpo de Junhui, sin éxito.
—¡Déjalooo! Hansol es el único adulto responsable entre ustedes dos —añadió Junhui, exponiendo a quién prefería defender sin inhibiciones.
La habitación nuevamente se inundó con risas y gritos, hasta que Wonwoo aceptó su derrota cuando lo atacaron con almohadas que no le era posible esquivar.
Después de su breve descanso —se quedaron dormidos—, pusieron a prueba sus habilidades con las manualidades al comenzar a cortar el papel para las piñatas. ¿Quién diría que era tan complicado hacer barbitas de papel de china? Junhui quería que sus gatos se vieran pachoncitos, por lo que el plan de Wonwoo de simplemente pegar cuadros de papel a lo loco se vió comprometido; además, ninguno de ellos era especialmente bueno usando las tijeras. Hansol se hartó cuando volvió a ver que todas las separaciones de sus cortes tenían distintos tamaños y no se disimulaba para nada cuando encimaba las tiras en la olla. Junhui se apiadó de ellos y les dijo que no se preocuparan mucho por eso, después de todo, le estaban ayudando con algo en lo que no tenían mucha práctica y eso lo apreciaba.
Entrada la noche, quedaron listas tres piñatas de las mascotas creadas por Junhui: un gato blanco, otro gris, y uno más de color negro; todos con una fruta hecha de una bola gigante de papel en la cabeza que después serviría como tapa para que no se escapara su contenido. Junhui les tomó fotografías como si fueran la cosa más hermosa que hubiera hecho, ¡y lo eran! Mientras que Wonwoo y Hansol no dejaban de avergonzarse al notar las tiras de papel chuecas y las caras desproporcionadas de las pobres criaturas.
—Cariño, ¿estás seguro de que estás bien con estas piñatas? —preguntó Wonwoo, aún escéptico sobre su trabajo final.
—Yo podría ir a comprar unas mañana mientras ustedes van al trabajo —secundó Hansol.
—¿Qué? ¡Claro que no! ¿Qué le quieren hacer a mis bebés? —-respondió Junhui, fingiendo abrazar a las tres piñatas sobre la mesa —estaban frescas, después de todo—.
—-Hyung, comprendemos que mañana vamos a moler a palos a tus bebés, ¿verdad?
—¡No! ¡Nadie va a tocar a mis gatitos! ¡Ellos solo serán de adorno!
Wonwoo y Hansol se quedaron boquiabiertos. ¡Se supone que las piñatas son para romperlas! Pero ninguno tenía el corazón para arrancarle aquellos gatos chuecos a su dramático padre.
—Vale… Entonces SÍ necesitaremos ir a comprar un par de piñatas mañana, ¿no? —Hansol miró a ambos, buscando la confirmación que necesitaba para poder planear su día. —Somos muchos y estoy seguro de que las van a romper de inmediato, ¿cuántas necesitaremos?
—¿Y si les decimos en el grupo que traigan más piñatas? Compramos otras dos, más la que hizo Junnie con Myungho, ya tenemos tres. Si van a querer lucirse rompiéndolas a la primera, entonces que traigan las suyas.
—-Pero si les vendamos los ojos, seguro que duran al menos para cinco personas —agregó Wonwoo. —A menos que Seungcheol y Jeonghan empiecen de tramposos.
—Podemos aventar a Mingyu al centro para que le peguen a él, y así nos duran más.
Junhui no aceptaría lo fuerte que se rió por el comentario.
—Mingyu no es una piñata, Hansol. No seas malo con él.
Después de darle otras tres vueltas al asunto, acordaron que solo comprarían otras dos piñatas y le dirían a los chicos que, si buscaban lucirse rompiendo alguna, llevaran extras para que todos pudieran pasar.
Tras comer un tentempié y bañarse tras un largo día, Junhui aún pudo darse el gusto de ver a Hansol y Wonwoo dormitando mientras que él aún se secaba el cabello.
Pensó sobre cómo ambos terminaron yendo a su rescate a pesar de que no quiso abrumarlos con más trabajo del que ya tenían. Sobre todo para Wonwoo, que en esta época del año era cuando tenía más carga de trabajo y aún así se había negado a volver a su apartamento. Sabía que Hansol tenía un poco más de libertad con sus horarios, pero ver cuánto se esmeró para ayudarle con las decoraciones a pesar de que no es su fuerte ni su actividad favorita, significó mucho para él.
Aún tenía tiempo para tomar una decisión sobre las piñatas de sus queridos gatitos, seguro que la mejor opción era romper las piñatas pero… quizás podría esperar a Navidad, o incluso hasta Día de Reyes para vestirlos como los Reyes Magos.
Porque no eran solo piñatas, eran un nuevo recuerdo en su acervo sobre cuánto lo querían las personas más importantes para él.
