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Todas las noches, después de un stream, el pelinegro se iba a su cuarto, minutos después se escuchaba su voz sobre otra. Al principio (el primer día nomas) no se le hizo raro, pensó que era solo una chichin más, pero entonces se empezó a repetir toda la semana y luego casi un mes entero de eso.
La duda le comía por dentro, tenía muchas ganas de saber que era lo que sucedía, del porqué o por quién estaba tan emocionado en encerrarse y quedarse hablando por una hora, porqué lo que hacia parecía mas importante que su entrenamiento o los streams, lo notaba en como despertaba cansado al otro día y se quejaba de sus ánimos
Aún así seguía con aquella rutina diaria.
Se asomó una noche por la puerta, coloco su oreja clavada en la madera, y empezó a oír unas risas ¡nerviosas! De parte del emito, luego unas puteadas y un "Para que voy a buscar agua" que lo hizo correr de inmediato hasta su pieza
Recostado en su cama, se puso a reflexionar, la conversación sonaba amistosa, su tono de voz no, era demasiado cariñoso, alargaba mucho las palabras y dudaba antes de cada insulto.
Pero... si era una chica, ¿por qué no la traía? O ¿lo presentaba? Siempre había sido muy abierto con él
Comenzó a pensar en posibilidades. Podía ser:
La coqueta, de tantos edits que hay, tal vez lo vio y se volvió a confundir, no sería algo raro. Tristemente, descartado.
Moski, no, de lo contrario le hubiera dicho que hacían llamadas y le hubiera invitado. Descartado.
O... Una novia virtual
Una novia virtual era lo más lógico en ese punto, solo llamadas, nunca encuentros en su casa. Le preguntaría por ella al día siguiente, ahora tenia demasiado sueño y su cama le estaba enseñando a contar ovejitas.
. . .
—¿Mernu?— Dijo en voz baja, eran las 3 de la tarde y tenia entendido que aquel chico recién había vuelto de entrenar
Lo vio sentado en la mesa, comiendo un paquete de galletitas con su teléfono apoyado en un vaso sin ningún líquido dentro, reproduciendo un video random de un youtuber que no conocía.
—¿Sí?— Aquel nisiquiera levanto la cabeza para mirarlo
—Tenemos que hablar— Le dijo y escucho como el otro empezó a toser, se había atragantado
—¿Qué? ¿De qué?—
Aquel parecía demasiado confundido, o nervioso, Bauleti entrecerro los ojos, ¿estaban pensando en lo mismo?
—Sobre tu novia virtual, con la que haces llamada todas las noches.
Dijo sin más y escucho una risa liviana después de un suspiro aliviado del otro. Luego le preguntaría sobre eso.
—¿Novia? Es Moski, pelotudo.
Uh, bueno, entonces si le había atinado.
—¿Qué? ¿Y por qué nunca me invitan a estar con ustedes?
La cara del otro se puso rojo y miró hacia otro lado por un segundo antes de volver su mirada hasta el castaño
—Justo te estaba por preguntar si te querías unir mañana... — Lo había dicho con duda.
—Uh, bueno, dale
Ambos se miraron por unos segundos, esperando a que el otro dijera algo, pero en el momento que el pelinegro dio una mordida a su galletita mirándolo fijamente, ese tema había cortado
—Che, hay comida?
—Hay unas patys y fideo, hacete.
—Ya comiste?
—Sip, este es mi postresito
—Ah, bueno, dale.
. . .
Pasó el día, tuvieron el stream como normalmente, Mernuel se fue a encerrar y el se quedó en la sala, viendo películas mientras boludeaba con su celular hasta quedarse dormido en el sillón
Siempre despertaba en su cama de igual forma.
. . .
El día siguiente fue exactamente lo mismo. Despertó tarde en su cama sin su prenda de Jean característica y ropa cómoda, se levantó, se higiénizo, se acercó a la cocina, encontró al emo, haciéndose algo de comer, comieron juntos, pasaron la tarde codo a codo, hicieron stream
Y justo en ese momento, la rutina iba a cambiar, porqué cuando el otro apago stream, no se fue directo a su habitación, si no que lo miró, lo miró a los ojos y le hizo un gesto, invitándolo a ir, como si fuera una especie de fruto prohibido
Eran las 2 de la mañana, y estaban en el cuarto del pelinegro, estaba notablemente nervioso y tenso, su saliva se sacaba en su garganta
Entonces se sintió invasor, como que no debía estar ahí, observo a Manuel mandando un mensaje —que no lo dejo ver— y acto seguido prender discord, uniéndose a una llamada
Por el otro lado de la pantalla podía observar a un rubio mañanero, con un fondo del sol apuntandole la cara, ¿qué hora era ahí? ¿Las 7 o las 8?
Miro al emo, quien empezó a hablar alegremente con el rubio al otro lado, para ellos era algo común, pero para él no, hace mucho no veía la cara del otro fuera de tiktok o twitter
Soltó una sonrisa igual, relajándose de a poco, le gustaba observar como aquellos dos aún con todo lo que había pasado mantenían una buena relación, una amistosa al menos
Pasaron unos minutos, no muchos, solo 10 y sintió una mano en su pierna.
—¿Qué haces?— Preguntó, bajo para que del otro lado no se escuchara
—Perdón, no sabía que te molestaría tanto.— Lo había dicho suave, apartando su mano levemente
Y cayó
—No, no pasa nada
Y juraba que observo una sonrisa en los dos rostros contrarios, mientras el pelinegro volvía a colocar su mano, una mínima pero cómplice, como si se estuviera perdiendo de algo
La mano de Manuel subio lentamente por la pierna de Santiago, haciendo que el castaño respirara entrecortadamente al sentir como subía a una zona peligrosa.
—Ah, mira vos, che— La voz de fondo resonó en sus oídos con fuerza, haciéndolo morder sus labios para no soltar un grito del susto. ¿Aquel había visto lo que el pelinegro hacia? —Esta en tendencia en twitter Spreen
—¿Sí? ¿Por qué ahora?— Preguntó el pelinegro a su lado, quien no evito los movimientos, levantando su mano hasta su cierre, tanteando sin mirar
Mirarlo así, tan tranquilo mientras rozaba con diversión su miembro y hablaba de cosas triviales con el rubio a un continente de distancia, calentó su cuerpo más de lo que era digno
Miró hacía otro lado mientras aquel bajaba su cierre, las voces sonaban y sin importar de que hablaran, solo le decían que se callara, que disimulara lo que pasaba, y quería cumplir a la perfección aquel pedido
Levanto la barbilla un poco y miró directo a la pantalla, notando como el emo sonrió orgulloso y el rubio miraba a su celular, buscando algo, sabrá dios que.
Mernuel empezó a mover la mano con suavidad encima de su dureza, el contacto era leve pero más directo que antes, dando apretones que lo hacían ahogar un gemido en su interior
Unas palmadas le indicaron que levantara sus caderas, y obedientemente lo hizo, fue leve, se inclino hacia adelante, sintiendo su piel arder con el deslizamiento de su short y cuando volvió a su posición inicial, una risa a su costado le erizo la piel, haciéndolo morder sus labios
—Uuh, mira esta minita bau— exclamó el rubio emocionado desde el otro lado, al parecer moviendo su mausse y agachaba la cabeza, compartiendo pantalla y mostrando a una pelinegra de ojos afilados y tetas enormes
Lastimosamente, no gimio por tal imagen, si no por el roce directo de piel con piel en su miembro, su deslice suave por toda la base
—Insolito, no se reprime nada— Burló el de su costado, quien mordía sus labios con gracia, al parecer pasándola bien con esa escena. Tenía ganas de acuchillarle la garganta.
La risa finita hizo que su atención se desviara y sintiera un apretón en su miembro, un castigó por dejar de verlo o un aviso de que seguía ahí, sin importar la razón, había cumplido ambos, erizandole la piel y mirando la pantalla
La imagen de Moski lo consolaba, o lo calentaba más, no tenia ni idea. Solo, el verlo tan distraído y en la suya, en una video llamada con amigos, lo hacia entender donde estaba y con quienes.
La mano empezó a hacer un vaivén de arriba a abajo, era seco, como no? Sin lubricante, aún así se sentía bien, haciéndolo cerrar los ojos por un momento para acostumbrarse a la sensación
La voz del pelinegro volvió a sonar fuertemente, haciéndolo mirar y prestar atención, estaba hablando de colaboraciones que queria hacer, algunas pocos posibles y otras más
¿Cómo podía hablar con una pija en su mano? Dio un apretón en la punta e hizo unos círculos
Lo seco pero lo suave, la voz de fondo, todo era demasiado, se estaba drogando con esa sensación e inevitablemente, su espalda se arqueo y sus brazos sintieron un hormigueo, rápidamente disimulandolo con un bostezo al levantar los brazos hasta por arriba de su cabeza
Al parecer había hecho un bien, pues el vaivén había empezado a ir más rápido, utilizando el pre-semen como lubricante, iba de arriba a abajo, hacia un círculo en la punta y volvía a bajar, trazando las venas y cada parte que llegará y pudiera notar sin mirar
Entonces vino, no en un gemido ni mucho menos, solo en juan mordida de labios y su cadera inclinándose más hacia adelante, queriendo rodear su pene con totalidad, recibió un último vaivén, manchando todo su miembro con su propio semen y el calor se alejo de él
—Bueno Moskita, me agarro sueñito, me voy a noni
Su voz sonaba tan infantil, su corazón se aceleró de la bronca
¿Por qué había hecho eso? ¿Por qué había EL, Santiago aceptado hacerlo y más encima disfrutarlo? Estaban enfermos, y el pobre rubio había sido una pobre víctima
—Uh, bueno, dale, buenas noches Manu— Su sonrisa era leve, Bauletti la noto, era cariñosa, y luego pareció dirigirse a él. —Que descanses Bau—
—V-vos también— su voz sonó seca, como quien recién se había levantado y necesitó toser antes de completar su sin sentido frase
Moski se le rió en la cara y corto la llamada
Manu cerro la laptop y lo miró a los ojos
Con la otra mano, agarro su mandíbula haciéndolo mirarse por unos segundos
Santi fue quien se acercó, cerrando la brecha en un beso, fue duro, con ganas acumuladas, hubo una leve lucha por ven quien dominaba, quien resistía más. Y finalmente el pelinegro lo alejo con una sonrisa y una risa
—Tengo sueño, vos no?
Esperaba esa esa una propuesta para enrollarse entre las sabanas
—S-si
Odiaba el tartamudeo en su voz, no era por tímido si no por la falta de agua
—Bueno, anda a tu cama
¿Qué fue esa mierda? Su pecho se agitó y mordió sus labios con bronca
—Chau
Dijo sin más, levantándose con un tambaleo, su culo había quedado duro después de una hora sentado y su reciente clímax seguía haciendo efecto
El pelinegro subio sus shorts y lo beso en la pelvis, dándole unas palmadas para echarlo
Bueno, Moski no había sido la única víctima del pelinegro, de hecho, él había sido más que el otro.
Poco sabía.
