Chapter Text
—Tsk… solo tengo que seguir esperando —pensó Elyon, oculto entre los arbustos del bosque, cubierto con ropa improvisada hecha de hojas y tallos trenzados.
Había renacido en el mundo de Naruto . Lo sabía por el sistema que le habló en el instante de su despertar y por los protectores metálicos con el emblema de Konoha que ya había visto en algunos cadáveres. Desde su escondite, escuchaba el eco del acero chocando, los gritos y los gemidos de dolor que llenaban el aire. Todo indicaba que se encontraba en el legendario Bosque de la Muerte , en pleno examen Chunin.
Pero Elyon no era un ninja… ni siquiera era humano. Su nuevo cuerpo pertenecía a un duende : bajo, de piel verde y rostro grotesco. ¿Por qué había duendes en este mundo? Ni él mismo lo sabía.
Cuando apareció, lo hizo dentro de una cueva húmeda y oscura. Allí tuvo que aprender a sobrevivir, cazando pequeños animales y fabricando herramientas con lo poco que encontraba. Pasaron los meses, y con ellos llegó su juventud. Excavó túneles, construyó madrigueras y, con una paciencia casi animal, aguardó su momento. Ahora, entre sombras y hojas, esperaba a su primera víctima: una mujer .
Para una criatura como él, y con el sistema que lo guiaba, esa era la única forma de reproducirse… y el camino más rápido hacia la fuerza.
Sistema: Habilidades
- Excavar. (Eres bueno excavando)
- Súper audición. (Tienes gran sentido de audición)
- Camuflaje. (Eres bueno ocultandote)
- Ladrón de poder. (Solo puedes volver más fuerte al tener sexo con mujeres y adquirir el 1% de su poder)
Sí, esas eran las habilidades que Elyon había desarrollado durante esos largos meses de supervivencia. La última de ellas, sin embargo, ya la poseía desde el momento en que había llegado a este mundo.
De pronto, escuchó el ruido de una pelea cercana: el choque de armas, jadeos y pisadas entre la maleza. Sin perder tiempo, se agazapó entre los arbustos, manteniendo incluso su respiración. Llevaba horas desplazándose por el bosque, atento a cada sonido, buscando un grupo de genin derrotados que incluyera al menos a una mujer, alguien lo bastante débil como para poder atraparla.
Pero la suerte no estaba de su lado. Todos los equipos que había visto hasta ahora estaban formados únicamente por hombres. Aquello lo frustraba. ¿Acaso las kunoichis eran tan escasas en esta época? Empezó a preguntarse si realmente se encontraba en los años posteriores al nacimiento de Naruto o en una era mucho más antigua, cuando las mujeres ninja apenas existían.
Elyon afinó el oído, tensando el cuerpo. Las voces que llegaban hasta él eran claramente masculinas. Con un suspiro contenido y un leve ceño fruncido, abandonó su escondite y, moviéndose con el sigilo de una sombra, reanudó su caza silenciosa por el bosque.
Pasaron horas de rastreo, breves pausas y pasos silenciosos entre la maleza, hasta que finalmente, entre los susurros del bosque, Elyon percibió una voz distinta: más aguda, femenina. Su instinto se activó al instante. Sin pensarlo, se deslizó hacia el origen del sonido, moviéndose con la precisión de un depredador.
A unos treinta metros, se detuvo, oculto entre los arbustos. Su piel verdosa se confundía con el follaje húmedo y oscuro, volviéndose casi invisible mientras permaneciera quieto.
Frente a él, dos grupos de genin de Konoha se enfrentaban con ferocidad. Sin embargo, lo que captó su atención no fue la pelea, sino una figura entre ellos: una kunoichi. Elyon abrió los ojos con asombro.
—¡¿Qué demonios…?! —gruñó en su mente, incrédulo.
Aquello no tenía sentido. Las proporciones de esa joven estaban muy lejos de las que debería tener una recién salida de la academia ninja. Y su atuendo... ni hablar. Ninguna kunoichi que él recordara vestía de esa forma. Los hombres, en cambio, sí parecían genin normales, muchachos comunes con rostros tensos y miradas decididas. Pero ella… ella desentonaba por completo, como si hubiera sido arrancada de otro mundo y colocada allí solo para llamar la atención.
Pero la kunoichi... tenía la misma estatura que una chica de su edad, aunque sus pechos eran enormes, casi desbordándose de su mini blusa color lavanda, que apenas contenía su voluptuoso busto. Su cuerpo era una combinación sorprendente: un vientre plano, una cintura delgada, caderas anchas y un trasero redondo y firme que se movía con cada paso. La ropa que llevaba parecía más bien un desafío que una armadura: la mini blusa estaba tan ajustada que se podía ver la forma perfecta de sus pechos y los pezones duros que se marcaban claramente. La microfalda ninja, igualmente apretada, apenas cubría su trasero, dejando expuestos sus muslos y el inicio de su entrepierna, que era una tanga. No importaba cómo lo miraras, ese no era el vestuario de una kunoichi.
—¡Sistema! ¡¿Dónde demonios estoy?! —pensó Elyon, esperando una respuesta.
Pero el sistema permaneció en silencio. Sin más opción, decidió centrarse en la pelea frente a él.
Los dos equipos de genin luchaban con determinación: los kunai chocaban una y otra vez, los papeles bomba se establecían entre columnas de humo, y las bombas de humo cubrían el campo para confundir al enemigo. Era un combate intenso, aunque para Elyon, que había visto incontables batallas ninja en la serie, el nivel le resultaba decepcionante. Todo se veía torpe, improvisado, sin una estrategia clara.
—¡Oye, si nos prometen que nos dejarán ir, podría chuparles la polla como agradecimiento! —dijo la kunoichi, con una sonrisa juguetona y una voz llena de seducción. Se dio cuenta de que no podía ganar, así que con un gesto suave de su mano y su boca, como si ya estuviera preparado para tentar al equipo contrario con una lengua ágil y un beso húmedo.
—¡Los dejaremos ir si nos dan el pergamino que tienen! —dijo su oponente, algo que el compañero de la kunoichi se opuso de inmediato, con una mirada de desaprobación. La tensión se tensó, y sin llegar a un acuerdo, no hubo más opción que continuar la batalla. El aire se cargó con una mezcla de frustración y deseo, como si la propuesta de la kunoichi fuera un intento de romper la distancia entre los combatientes.
Pero Elyon, que escuchaba la conversación con atención, quedó aún más confundido por la actitud del genin. La idea de que sugería algo tan directo y sensual le parecía extraño, casi como si fuera un acto de desafío. No era algo propio de los ninjas, o al menos de lo que había visto en el anime.
Después de varios minutos de lucha, la pelea finalmente terminó. El grupo donde estaba la kunoichi había sido derrotado: uno de sus compañeros yacía muerto, por un kunai con un sello explosivo , mientras que el otro apenas podía mantenerse de pie, herido y agotado. La kunoichi, aunque solo presentaba rasguños leves, estaba exhausta; su cuerpo temblaba y su respiración era entrecortada, incapaz de continuar combatiendo.
El equipo vencedor, también de Konoha, decidió marcharse sin mirar atrás, llevándose únicamente el pergamino del grupo derrotado y dejando a los tres abandonados en medio del bosque. Elyon permaneció oculto, asegurándose de que no había nadie cerca. Observaba con atención: a pesar de las heridas, la kunoichi intentaba ayudar a su compañero herido a caminar, buscando un lugar donde pudiera descansar.
Para Elyon, aquella era la oportunidad perfecta , así con una piedra en la mano, se deslizó silencioso, cuidando cada paso, hasta acercarse lo suficiente. Contuvo la respiración y, en un instante, corrió con todas sus fuerzas .
El repentino golpe de movimiento alertó a la kunoichi, que giró la cabeza con rapidez. Por un instante, alcanzó a ver una pequeña figura de piel verde y rasgos extraños. Antes de que pudiera reaccionar, una piedra impactó contra su cabeza con fuerza, y su conciencia se desvaneció al instante, cayendo al suelo junto a su compañero. Éste, con ojos desorbitados de sorpresa, apenas tuvo tiempo de reaccionar antes de desplomarse también.
—¡T-Tu…! ¡Maldita criatura! ¡¿Qué has hecho?! —gritó el genin herido, incapaz de moverse.
Elyon lo observó un momento, y con la misma piedra, golpeando la cabeza del genin, una y otra vez hasta que quedó inmóvil y sin vida.
—No es nada personal… —murmuró Elyon para sí—. Es la única forma de volverme más fuerte. Además, dudo que Konoha me deje vivir tranquilo con Danzo rondando por ahí.
Mientras hablaba en voz baja, comenzó a quitarle la ropa y las armas al genin caído. Luego hizo lo mismo con la kunoichi, aunque a ella solo le retiró las armas, dejándola con su atrevido atuendo ninja.
Con todo preparado, Elyon finalmente tenía ropa decente. Le quedaba un poco grande, pero nada que un kunai no pudiera ajustar. Tomó a la kunoichi, que sangraba por la cabeza, y emprendió el regreso a su guarida, dejando al genin muerto para que las bestias del bosque se lo llevaran. Se movió con sigilo entre la maleza, evitando a las criaturas gracias a su oído agudo, hasta llegar a una enorme roca cubierta de arbustos y maleza, bastante común en ese bosque.
Apartó un arbusto y reveló una pequeña abertura oculta. Sin perder tiempo, se deslizó por el agujero, arrastrando a la kunoichi inconsciente hacia el interior de su guarida oscura. Una vez dentro, continuó el arrastre por el túnel hasta llegar a su refugio subterráneo, un espacio amplio y seguro que había pasado semanas cavando y reforzando.
De repente, una ventana del sistema apareció frente a él.
Sistema: ¡Felicidades! Has capturado a tu primera víctima. Se te otorga una nueva habilidad y un giro en la regla. Nueva habilidad desbloqueada: MEDIDOR DE PODER. Permite visualizar el nivel de fuerza propio y el de las mujeres cercanas, representado en números.
—¿Qué…? —pensó Elyon, sorprendido. Sobre la kunoichi invisible apareció un número brillante: [Nivel de poder: 350].
—Bueno… supongo que puede ser útil —murmuró con una leve sonrisa.
Luego revisó su propio nivel: [500]. Frunció el ceño. Incluso herido, era apenas más fuerte que ella, y la única razón por la que la superaba era porque la kunoichi estaba exhausta y con la cabeza golpeada. Suspiré, manteniendo una mezcla de frustración y curiosidad.
—Quiero girar la ruleta.
Y tan como lo dijo, una rueda luminosa surgió frente a él, girando a toda velocidad. Elyon siguió con la mirada los nombres que desfilaban: Sharingan, Estilo de Hielo, Encanto, Estilo Imán, Byakugan, Rinnegan… y muchos más. Su corazón latía con fuerza, los ojos se le abrieron de par en par entre la fascinación y el ansia.
Cuando la flecha estuvo a punto de detenerse en Estilo Lava, se movió apenas a otro recuadro.
Sistema: ¡Felicidades! Ha adquirido la habilidad “Íncubo”. Mientras más fuerte eres, más placer sentirán tus mujeres.
Elyon permaneció en silencio unos segundos, procesando lo que acababa de aparecer. Luego apretó los dientes, frustración mezclada con incredulidad.
—¡Qué porquería! —exclamó, perdiendo la paciencia.
¿Complacer a sus mujeres? ¿De qué le servía algo así en un mundo donde existían tipos capaces de invocar meteoritos o desde montañas con un simple gesto? Aquella habilidad le parecía una broma cruel del sistema, un poder inútil en un lugar donde la fuerza lo era todo.
Sin embargo, sus quejas fueron inútiles, y la ruleta desapareció, dejando solo a Elyon ya la kunoichi inconsciente. Con un sentimiento de placer, decidió simplemente comenzar a desvestirla para aumentar su poder. Al quitarle la blusa, sus enormes pechos salieron al descubierto, rebotando suavemente, y Elyon sintió un fuego intenso en su pecho, como si su lujuria se hubiera despertado con la visión de esos senos firmes y redondos, coronados por pezones erectos. Era irresistible. ¿Quién no sentiría lujuria ante una mujer tan voluptuosa? Aunque era demasiado joven, su cuerpo estaba más desarrollado que el de una mujer adulta.
Así que, con lentitud calculada, comenzó a deslizar la tanga por las caderas de la kunoichi, revelando su coño húmedo y tentador. La visión de sus labios rosados y perfectos hizo que su corazón latiera con fuerza, como si el mundo se detuviera en ese instante. Con destreza, amarró sus extremidades de una manera que ni siquiera un desplome de los brazos podría liberarla, consciente de que los ninjas poseían esa habilidad y no quería arriesgarse a un contraataque.
Después de todo, solo podía volverse más fuerte teniendo sexo con las mujeres. Así que, con una sonrisa llena de deseo, sacó su polla de duende, que apenas medía unos 9 cm debido a su pequeña estatura y su raza. Aunque él esperaba que al crecer esto cambiará, no podía esperar más.
Y sin previo aviso, penetró el coño de la genin, provocando que ella diera un gran gemido, aún inconsciente, debido al efecto de la habilidad de Elyon llamada “Incubo”.
Sin perder tiempo, Elyon comenzó a embestirla con fuerza y profundidad. Con cada movimiento, los pechos de la kunoichi rebotaban, hipnotizando al duende. Sus senos firmes y redondos, coronados por pezones erectos, se balanceaban con cada embestida, como si estuvieran respondiendo al ritmo de su cuerpo. A pesar de estar inconsciente, la pequeña polla de Elyon generaba corrientes eléctricas que recorrían todo su ser, provocando gemidos que resonaban en la base subterránea, donde el silencio parecía no poder contener la intensidad de aquellos sonidos.
—Ah… Ah… Ah… —La kunoichi daba pequeños gemidos de placer, su cuerpo respondiendo a las corrientes eléctricas que recorrían cada fibra de su ser.
¡FLAP! ¡FLAP! ¡FLAP! ¡FLAP! ¡FLAP! ¡FLAP! ¡FLAP! ¡FLAP! ¡FLAP! ¡FLAP! ¡FLAP! ¡FLAP! ¡FLAP! ¡FLAP! ¡FLAP!
El sonido de la piel chocando con el enorme trasero de la kunoichi resonaba por toda la guarida.
Elyon, con su pequeña estatura y su polla apenas medible, se movía con desesperación, tratando de prolongar el acto lo más posible. Pero su resistencia era baja, y su cuerpo aún no se había desarrollado completamente. Con un gruñido gutural, liberó una pequeña cantidad de esperma dentro del coño de la ninja, provocando que ella diera un gemido más fuerte, como si el esperma del duende tuviera un afrodisíaco poderoso que le envió una corriente de placer a través de cada parte de su ser, lo que cuando que su coño chorreara, manchando el cuerpo de Elyon que contuvo su emoción.
Suspirando cansado, Elyon sacó su polla flácida del coño de la kunoichi, que no expulsó ni una sola gota de esperma, como si no quisiera desperdiciarlo. La visión de su miembro marchito lo llenó de frustración y humillación, porque no importa como lo veía, ni siquiera duró unos 5 minutos teniendo sexo, lo cual era decepcionante.
—Mierda, esto es tan humillante… debo mejorar mi resistencia— pensó, mirando el cuerpo voluptuoso de la kunoichi, sintiendo el deseo de poder durar más tiempo.
El sistema le notificó que había adquirido 3,5 de poder, una pequeña recompensa por su esfuerzo.
—Mm… algo es algo— pensó, tratando de ver el lado positivo de la situación.
AL DÍA SIGUIENTE:
La joven kunoichi comenzó a despertar. Su mente era un caos de recuerdos confusos, aturdida y con un dolor de cabeza que parecía agarrar cada parte de su ser. Alrededor, todo se envolvió en una oscuridad densa, como si el mundo se hubiera ocultado tras una capa de niebla. Aunque intentó enfocar la vista, solo veía la oscuridad, que parecía no dejar paso a la luz.
Poco a poco, los recuerdos se fuegan: el combate en el Bosque de la Muerte, el sonido de la explosión del papel bomba, el cuerpo de Renko cayendo sin vida, y Fushio, gravemente herido. La imagen de una criatura extraña, con ojos brillantes y un cuerpo que no pertenece a ningún ninja que hubiera conocido, se formó en su mente. Un escalofrío recorrió su espalda al recordar lo que había sucedido.
Al recuperar un poco de sentido, notó que se encontraba amarrada y que no llevaba su blusa. Frunció el ceño, pero no fue un gesto de alarma, sino de curiosidad. Era solo una constatación. Sin embargo, al darme cuenta de que también le faltaba la tanga, su expresión se tornó más seria, mezclando una mezcla de disgusto y desconcierto. Como si el lugar mismo estuviera guardando secretos, y no quería revelarlos.
—¡Oigan! ¡¿Quién fue que me siguió?! —exclamó, con una voz que vibraba entre indignación y sorpresa. —¡Al menos podrían haberme avisado!
Solo el eco de sus palabras respondió, rebotando contra las paredes de la base subterránea, como si el lugar estuviera escuchando su frustración, guardando cada sonido en su silencio.
Mientras tanto, Elyon permanecía a solo unos metros de distancia, observando cada gesto y palabra de la kunoichi con atención, más confundido porque no era la reacción que esperaba. Pero simplemente se acercó y tumbó a la genin al suelo.
—¡Ah! ¡¿Qué demonios?! ¡¿Quién eres..?! —sin poder terminar de hablar, la joven kunoichi sintió su boca estando tapada por un trapo. Antes de que pudiera pensar, su coño ya había sido penetrado por la polla de Elyon. Al instante, abrió los ojos y dio un gemido contenido, como si el mundo se detuviera en ese momento.
¡FLAP! ¡FLAP! ¡FLAP! ¡FLAP! ¡FLAP! ¡FLAP! ¡FLAP! ¡FLAP! ¡FLAP! ¡FLAP! ¡FLAP! ¡FLAP! ¡FLAP! ¡FLAP! ¡FLAP!
La joven genin solo sintió cómo alguien penetraba su coño desde atrás, sintiendo la pelvis de dicha persona golpeando su trasero con fuerza. Con cada embestida, el placer se extendía por su cuerpo, algo que no esperaba. ¿Por qué se sintió tan bien? Aunque podía sentir que la persona tenía una pequeña polla, no entendía cómo el simple acto le causaba un calor intenso, una sensación que la hacía temblar.
Pero antes de que pudiera resignarse a ser violada, sintió un chorro de esperma ser liberado en su coño, causándole un orgasmo.
-¡¡Mmm!! —chilló, porque el esperma que tenía dentro de su coño la quemaba, pero al mismo tiempo la estimulación su coño y el orgasmo era prueba clara del placer incontrolable de su cuerpo.
Luego, aliviada, susspiró cuando sintió cómo la polla se retiraba de su coño. Eso fue lo que la hizo sonreír con burla por dentro. Aunque la resistencia del tipo era patética, no podía negar que era bueno usando una polla tan pequeña.
