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La calle transitada de la ciudad siempre mantenía ruido constante, algo a lo que cada ser vivo habitando en área céntrica debe acostumbrarse, día y noche.
Namjoon vivía inmerso en el bullicio diario de la ciudad. La sinfonía de claxon, el paso de la multitud que danzaba al ritmo de sus propios pensamientos o el ocasional, pero lamentable sonido de la alarma policial ante pequeños accidentes debido al embotellamiento vehicular.
Como un latido incesante.
En una avenida cerca del área central de la ciudad, en medio de tantos lugares se alzaba un edificio imponente, mirar hacia arriba para notar el final causaba vértigo. Trabajar para una compañía de tal magnitud llenaba de gran orgullo a Namjoon, por otra parte, la experiencia completa, con sus rutinas, plazos y agobio, distaba mucho de ser glamurosa.
Hoy, el sol ya estaba dándole despedida, pintaba el cielo con colores cálidos, una pequeña palmada cálida en su espalda tras un día agotador, repleto de reuniones y papeleo que parecía carecer de final.
El camino a casa no era largo; Namjoon vivía cerca. Comenzó a caminar con su bolso de oficina al hombro. No usaba su automóvil para ir al trabajo, guiado por un pensamiento ecológico que buscaba reducir aunque sea un poco la contaminación en la ciudad.
Además, el estacionamiento del edificio donde trabajaba era demasiado costoso, le parecía una idea absurda considerando que solo le tomaba 15 minutos llegar al lugar donde se encontraba su departamento.
Con pasos tranquilos, sin prisa; una vuelta por ahí, un giro por allá y pronto se encontraba en la recepción del edificio residencial. Siempre halagaba el lugar por permanecer pulcro, sus paredes blancas lisas adornadas con algunos cuadros que, sinceramente, no se detenía a observar, pero apreciaba. Un sillón de dos plazas ocupaba el centro del lugar, destinado a los que se tomaban un momento de espera o descanso, y del lado izquierdo la pared estaba repleta de arriba abajo con buzones, portando una placa con el número del departamento al cual pertenecían.
El sonido que causaban sus pasos se volvió hueco, era lo único llamativo dentro de la recepción, eso hasta que escuchó una voz suave, la mujer que se encontraba posada de forma silenciosa y educada tras el escritorio de bienvenida le deseaba una buena tarde, un gesto diario desde que comenzó a vivir aquí.
—Buena tarde Yoona.
—¿Regresas de tu trabajo? —la chica vestía ropa lo suficientemente formal para mantener la buena apariencia del lugar, siempre saludaba con una sonrisa y parecía recordar muy bien a cada residente del lugar, de una forma minuciosa, no solo lo básico—. Es temprano.
—Es un milagro.
Un asentimiento junto a un pequeño gesto de mano fue lo que Namjoon recibió antes de guiar su vista al frente, a menos de un paso se encontraba un elevador de puertas amplias y oscuras. Su mano se estiró, presionando con el dedo índice el botón que llamaba la presencia del elevador y escuchó aquel tintineo rutinario; esa música baja de espera a la cual ya se había acostumbrado. Pronto sus hombros cayeron, sintiendo el alivio de estar cada vez más cerca de su departamento y se dedicó a esperar su turno.
Cuando las puertas se separaron crujiendo en un ruido metálico, mostraron el interior del ascensor. Namjoon tomó una inhalación profunda dejando que su pecho se inflara y con dos pasos dados después ya se encontraba dentro de la cabina. De nuevo su dedo índice alcanzó el panel de botones, en este lado había por lo menos unos 30 botones listos para su uso; presionó anhelante el que tenía grabado el número 7, la planta donde se encontraba su pequeño, pero acogedor, departamento.
Ya voy, hogar dulce hogar.
Su espalda se apoyó de forma automática, situándose en la esquina derecha del ascensor, un descanso temporal de costumbre. Poco después, las puertas comenzaron a moverse, dejando un espacio libre cada vez más pequeño, hasta que se volvió inexistente.
Corrección, en el último momento una pequeña mano, apresurada y temblorosa, se interpuso, haciendo que Namjoon contuviera al aliento por un segundo. Las puertas se abrieron nuevamente, produciendo un zumbido suave al detectar un obstáculo, dándole cabida a una segunda persona dentro del ascensor.
—Uhg, casi...
Vislumbró mechones de un negro profundo junto a otros en menor cantidad de un color rosado descolorido. Su presencia visual y esa voz suave aunque gruesa, hicieron que su corazón diera un vuelco de nerviosismo; Namjoon inmediatamente su vista corrió a una de las paredes del ascensor, creando automáticamente una barrera imaginaria para separarlo de aquel chico que conocía muy bien.
Park Jimin.
Su vecino, más joven que él, con una actitud irritable y retadora tan llamativa que iba a juego con aquella chaqueta de cuero con pedrería en la parte trasera y esas brillantes botas cortas; no estaba de más mencionar que era terriblemente grosero, en su caso lo fue desde el primer momento.
—Ah... ¿Viene del trabajo señor Kim? Ese traje se le ve muy bien. —Jimin le echó un vistazo descarado, sabiendo que solo buscaba molestarlo, él se dedicó a ignorar el gesto—. Basta, —murmuró Namjoon, frunciendo el ceño, incómodo.
—¿Qué? ¿Sigues molesto por la llave? Es algo mínimo comparado con mi paquete chorreante de Amazon en el cubo de limpieza. No podré usar esa ropa que compré, y no era barata.
—Tuve que llamar al cerrajero del edificio, me cobraron bastante. —interrumpió. Jimin, mostrando notas ligeramente más molestas se cruzó de brazos—. Yo tiré mi ropa y me dieron una advertencia por "mentir" sobre un paquete no entregado. —soltó a su vez. Ambos queriendo mostrar su punto y quién era menos afortunado en esa riña diaria.
El elevador quedó sumido en un silencio denso, solo fue roto por un resoplido cargado de irritabilidad por parte de ambos.
Justo como todos los días.
Namjoon, exhausto, estaba a punto de rogar por algo de paz durante el trayecto hacia sus respectivos departamentos, incluso si se trataba de un silencio incómodo. No tenía la fuerza mental para continuar en este momento con su guerra interminable contra Jimin.
Un fuerte crujido a su alrededor atrajo la atención de ambos, el ascensor se atascó en dos ocasiones consecutivas, en ráfaga. Por inercia sus brazos se extendieron ligeramente a sus costados y su mano derecha ya se había sujetado del pasamanos que formaba parte alrededor de todo el ascensor, apretó sus dedos ajustando su agarre. Namjoon estaba tenso, asustado.
A su lado Jimin estaba en una posición similar, con la diferencia de lucir más alterado que él. Miraba el techo del ascensor parpadeante y las paredes a su alrededor, se podía ver su pecho subir y bajar, una respiración ansiosa.
¿Un corte de energía?
—Pero, ¿Qué—?
Nuevamente el ascensor crujió, el sonido metálico chirriante reveló que el ascensor mantenía su intento por bajar, incluso contra el atasco. Namjoon, sin pensarlo alcanzó el botón rojo de emergencia para detener el movimiento de dicho ascensor.
—¿Qué fue ese sonido? Oh Dios... ¿N-Nos caeremos? Vamos a caer. —Jimin habló, sonó tembloroso, desesperado, y él podía entender completamente el sentimiento. Pese a eso, no era momento de centrarse en el pánico, ambos no sabían las condiciones del ascensor—. No, no vamos a caer, está atascado, solo está atascado. —contestó. Y pasó saliva a través del nudo que se formó en su garganta, rápidamente su dedo se estiró al botón que realizaba una llamada de emergencia desde el ascensor a la sala de seguridad del edificio.
Antes de tocarlo, un pequeño foco ubicado a un lado del botón de emergencia mostró un brillo rojo, llamando su atención. La bocina más cercana también cobró vida.
"Buenas tardes, nos comunicamos desde el área de seguridad del edificio, ha ocurrido un fallo durante el ascenso del elevador principal, donde usted se encuentra, le pedimos su paciencia y calma. Ya estamos arreglando el problema."
—¡Vamos a caernos! —Namjoon giró su rostro hacia Jimin cuando soltó tal comentario. En un segundo su expresión se volvió suave aunque tensa, no queriendo intimidar al más bajo, pero pidiendo algo de calma, por suerte pareció entender al instante—. No servirá si gritamos.
—Lo siento, me están dando nervios...
Namjoon aclaró su garganta, intentaba mantener la calma, él también temía mucho por lo que pudiese pasar. Tocó el botón, manteniéndolo presionado para hablar.
—Fue un movimiento brusco, ¿Es algo... serio? Estamos preocupados por nuestra seguridad.
No pasaron más de cinco segundos antes de que aquella voz al otro lado, le otorgara una respuesta.
"Hubo un atasco, pero la estructura del ascensor se encuentra estable y no hay error de energía. Estamos capacitados para arreglar el problema, guarde la calma y evite agitarse dentro del ascensor por su propia seguridad, por favor no se preocupe, en unos minutos todo estará resuelto."
Oír tal conclusión le hizo exhalar. Antes de que su mente lo procesara se dio la vuelta encarando a Jimin, mostrándole una sonrisa tranquilizadora.
—No es grave, pronto estaremos en marcha de nuevo.
El silencio que hubo después de esa conversación fue interrumpido por una melodía de fondo. La música típica que era colocada en el trayecto de espera en un ascensor.
Pudo observar como Jimin alzaba su vista a uno de los accesos de sonido del elevador, un par de segundos después sus ojos rodaron con notoria molestia. Estuvo a punto de resoplar, algo tan típico del más bajo.
Pero al mismo tiempo parecía también querer temblar.
—¿Creen que la música me hará sentir mejor? —aquella voz salió un tono más agudo, molesto incluso. Un registro totalmente distinto al de hace un momento atrás, cuando el ascensor se había atascado.
—Solo intentan distraernos.
—Es estúpido. —una respuesta rápida y afilada —. Muy estúpido...
Namjoon en respuesta cortó la conversación con un suspiro mediado junto a una risa, a la par que negaba con su cabeza. Conversación que iniciaba, siempre terminaba en una ligera discusión por cosas ridículas, ya lo mencionó antes, lo peor de todo es que siempre que sucedía, él caía a fondo y se volvía un ciclo interminable.
—¿Qué?
—Nada.
Cuando creyó la actitud del chico aún tenía una pizca de preocupación genuina por la situación principal todo eso fue desechado al notar como el entrecejo de Jimin se fruncía. Un gesto que conocía de memoria.
¿Había alguna otra expresión que conociera el chico?
—¿También aquí te creerás el adulto maduro y responsable?
Sin titubeos, de una sola y con toda la intención de molestarlo o provocarle. No iba a seguir el juego, un cuento sin fin, una discusión tras otra bien sabría que no-
Ahí iba, otra vez.
—El ascensor donde nos encontramos se va a caer y no dejas de creerte un maldito adonis empresarial.
—Cierra la boca, joder.
Pudo ver como Jimin guiaba su vista hacia el rápidamente, una acción esperada considerando que Namjoon no solía usar un tono alto o rudo con él. Su voz sonó rasposa y seria; la mayoría de las veces respondía sarcástico o de plano le ignoraba.
—Lo siento... Sé que no te interesa, pero no he tenido un día de maravilla, estoy agotado, luego... me quedo aquí atascado y encima contigo, de todas las personas en el edificio, tú. —su voz salió más baja, incluso insegura, Jimin tendía a irritarse fácilmente y sabía que sus palabras aunque suenen con cierta intención de insultar, en realidad solo llevaban a considerar la mala relación que tenían, y justamente se trataba de ambos esta situación, mantenía sentido en su mente—. Agradecería si al menos te comportas un momento...
De hecho, sabía perfectamente que estaba lanzando más leña al fuego.
—¿Disculpa? ¿Yo soy el problema aquí? Tú siempre quieres sacarme de quicio. —el más bajo opto por guiar sus manos a su cintura, apoyándose y sus hombros se echaron atrás ligeramente para hacerse ver más grande, un intento que, si era totalmente sincero, podría hacerle reír por lo lindo—. Siempre me miras como a un idiota.
Si, pensó que era lindo. No le agradaba su comportamiento, pero Namjoon no era ciego.
—¿Yo? Siempre estás a la defensiva, me insultas, haces tus... tus travesuras de mocoso y tengo que llevarme todas la consecuencias.
—Solo te devuelvo la pelota, bastardo de pacotilla, te lo mereces. Siempre estás detrás de mí.
El comentario le ofendió, tomó un respiro exasperado y su propio cuerpo se enderezó, recto y ligeramente a la defensiva.
—¿Detrás de ti? Como no ver tu rastro, eres un desastre Jimin, no puedes estar una semana sin causar problemas, no soy el único compañero de piso que lo dice ¿Has revisado la tabla de avisos y quejas en nuestro piso? —Jimin respondió con una ceja alzada, casi burlón, un gesto que solo duró un segundo, pues cuando soltó lo siguiente fue notorio que volvió a su ceño fruncido—. Suponiendo que mínimo sabes leer notas...
—¿Te pondrás del lado de esos ancianos? Es mi departamento, pago una renta mensual, puedo escuchar música cuando yo quiera y al volumen que desee. —Dio un paso hacia él mientras hablaba, manteniendo su posición, probablemente notando que por más firme que estuviese, apenas le llegaba a los hombros—. Yo no me quejo cuando se ponen a rezar en medio del pasillo o cuando hacen sus estúpidas reuniones reclamando el no querer pagar servicios por sus edades.
—No, no puedes. ¿Es tan difícil? Tienes que respetar a tus vecinos, sobre todo si es gente mayor. Es básico
—¿Hablas de respeto? ¿Tú? Desde el inicio te comportaste como un imbécil, crees que por llevar esa corbata fea puedes despreciar a los demás.
Sus labios se separaron, dispuestos a defender sus corbatas de diferentes diseños diarios, pero hubo un punto con exactitud que atrapó su atención en toda esa oración.
—¿De qué estás hablando?
—Oh santo Dios; amnesia, ¿También fingirás que desde un inicio no fuiste un hijo de puta conmigo? ¿Igual a cuando me ignoras?
—¿Qué? Park Jimin, te recuerdo que el inicio de todo esto fueron tus insultos al aire y cuando comenzaste a dejar tu basura frente a mi puerta.
La expresión de Jimin parecía diferente luego de mis palabras, por primera vez un hilo entre la confusión y molestia.
—Claro que no, no voltees las cosas, hiciste mierda los panecillos de bienvenida que preparé para ti ¿Crees que no vi como apretabas la bolsa y te quejabas? ¿Cómo podría tratar bien a alguien tan desgraciado como tú? —uno de sus dedos le apunto, agitándose mientras hablaba, de forma acusadora y en casi cada palabra. Llegó a pensar que en cualquier momento ese par de anillos podrían proyectarse hacia el por el mal movimiento—.
Sus manos amplias se alzaron a la altura de su abdomen, mostrando sus palmas, una señal débil demostrando cierta pausa en su mente, sin comprender en absoluto de lo que hablaba el contrario; pidiendo una pausa físicamente.
—Espera, espera. No sé de qué estás hablando.
—¡Los panecillos! Un postre de bienvenida, un día después de que te mudaste; no me sorprendió que desde ese momento ya estuvieras ignorándome.
Las manos de Namjoon ahora se agitaron tratando de detener las palabras de Jimin, el mencionado notó que la conversación estaba llegando a un punto de confesión extraña, con ello sus mejillas rellenas se tiñeron de un rosado tenue y apartó su vista, aun conservando su expresión sacada de quicio.
—No puedo entender de qué me hablas, yo jamás recibí algunos panecillos, no lo olvidaría. En ese entonces no tenía conocimiento de ti.
—Estaban frente a tu puerta.
—Dejaste tu basura frente a mi puerta.
—No, dejé una bolsa con panecillos.
La mención de una bolsa causó que su vista cayera ligeramente al suelo, haciendo memoria e intentando averiguar si lo que decía el chico frente a él era verdad o más bien si pudo haberlo notado en ese periodo.
—Bolsa rosa, con un hilo blanco, grandote.
El cerebro de Namjoon hizo clic imaginario, incluso sin notar el apodo que usó para referirse a él. Sus labios se separaron y su vista volvió a dirigirse donde se encontraba Jimin, haciendo claro que se sentía sumamente extrañado por la situación, la nueva revelación.
—¿El pastel vomitado?
—¿Disculpa?
Negó rápidamente con su cabeza, no quería crear un malentendido con sus palabras.
—La bolsa, cuando la abrí parecía un batido, creí que era un pastel de helado desechado, estaba hecho un desastre.
—¿Batido? ¿Crees que yo ha- Ah... —el mismo Jimin se interrumpió, meditó unos segundos mientras tanto su mirada se desviaba a una pared del ascensor. Parecía haber recordado algo, o más bien descifrado, pues sus hombros cayeron lentamente pareciendo afectado con lo que sea que pasaba por su mente—. La calefacción fallaba ese mes... Ah mierda... ¿Se derritieron? ¿Cuántas horas estuvieron en tu puerta?
—Jimin.
Aquellos labios gruesos y brillantes formaron una pequeña 'o' mientras giraba su cuerpo hacia un lado, haciendo notar clara sorpresa y vergüenza. Sus manos se alzaron casi tocando sus cabellos revueltos, una comprensión que aunque no entendía por completo, podría significar que debían charlar y aclarar ciertas cosas.
—¿Hiciste panecillos para mí cuando me mudé aquí? —su pregunta quedó al aire, Jimin le miró nuevamente, una expresión que, si mal no identificaba, jamás había visto en su rostro hasta ahora.
Timidez al máximo. Un pequeño acceso de vulnerabilidad, seguido de un pequeño resoplido molesto en medio de una risa suave. parecía ser que todo había dado un giro inesperado y estaba a punto de exponerse una situación, la cual sería completamente nueva para ambos.
—Si, ¿bien? Hice unos malditos panecillos, y al parecer no tenías la menor idea. —Sus manos perdieron fuerza de agarre del mismo aire, cayendo a sus costados y su cadera se recargó en una de las barras alrededor del ascensor, tal vez tomando cierto apoyo ante el giro repentino de la conversación—. Mierda, estaba tan enojado contigo, vi cómo tiraste esa bolsa a la basura, completa, y creí que los habías destrozado a propósito solo por el ruido.
—Claro que no, estaba... bueno, solo recuerdo que estaba derramándose frente a mi puerta, creí que era una broma pesada o algo así.
El silencio volvió, duró minutos y más de los necesarios, luego él soltó una risa, incrédulo. En respuesta el pelinegro con mechas rosadas abrió sus ojos más de lo usual, hablando a continuación, y con cierta ofensa en su tono, regresando a sus costumbres frente a él.
—¿Qué rayos..?
—Lo siento, perdóname. Hemos estado discutiendo cada día desde que me mudé aquí, creyendo que era un problema con nuestras actitudes viajando en círculo y orgullo puro. —Esta vez fue su momento para relajar los hombros, enseguida se recargó de nuevo en una de las paredes del elevador, deseando liberar cierta tensión creada anteriormente—. Fue por tus pastelillos derretidos.
—Jódete.
—Gracias. —Respondió de inmediato, una sonrisa ligera se formó en sus labios, acompañándola con un notorio y de hecho muy atractivo hoyuelo en sus mejillas—. No tenía idea, y tampoco tuve el placer de probar tu postre de bienvenida, pero lo aprecio mucho... espero no sea tarde.
Jimin pareció pensarlo unos segundos, o más bien padecía de un ligero corto circuito mental. Después sus labios se separaron, probablemente queriendo decir algo pero instantáneamente arrepintiéndose, luego otra vez; le tomó al menos un par de segundos más, antes de encontrar las palabras adecuadas.
—En ese entonces no los hacía tan... tan bien, y no conté con que podrían derretirse fácilmente...
—Llegaba muy tarde los primeros meses. Tengo entendido que el pastel de helado es así, era verano.
La mirada fulminante de Jimin ante la mención de un pastel hizo que una gran sonrisa se formara en los labios de Namjoon.
—Panecillos... —me corrigió—. Estaba separado en varias porciones, como panecillos.
—Panecillos de helado, de acuerdo.
Él aun cargaba con su maletín de trabajo, se inclinó hacia abajo, permitiendo liberarse de aquel peso de forma temporal. No sabía cuánto tiempo estarían aquí, aún esperaba fuese poco.
Salvo que ahora no le preocupaba tanto la posibilidad de ser lo contrario.
—Lo siento, por lo de tu llave.
—No importa.
—Lo de las bolsas.
—No pasa nada.
—Lo del perfume.
—Si.
—Lo de la puerta, el cartero, y también lo de los cigarrillos...
—Jimin, todo eso ya no importa. Yo no me quedé de brazos cruzados y también te causé algunos problemas. —hablaba en serio, podría incluso asegurar que estaban a mano, cada uno se metió en diferentes tipos de líos por las acciones del otro. Las cosas se estaban aclarando y un acuerdo de paz mutuo era música para sus oídos—. No es mala idea... comenzar de nuevo. ¿Qué opinas?
Le observó en silencio, más de un minuto si se dedicaba a contar. Ver una sonrisa algo divertida de parte de Jimin, junto a un suave asentimiento de cabeza fue suficiente.
Pareció querer agregar algo a la conversación, no fue posible ante el repentino movimiento del ascensor. De un momento a otro ambos se afirmaron del pasamanos más cercano a sus lugares, miradas alrededor de ligero pánico, no esperaban otra agitación a su alrededor.
El sentimiento desagradable por suerte no duró demasiado, el movimiento se detuvo y a través de la bocina del ascensor una voz se hizo presente. La misma que escucharon hacía solo un rato.
"Pasajeros en el ascensor, les habla el equipo de seguridad del edificio. Les pedimos mantener la calma mientras nuestro equipo de emergencia trabaja en la reparación del ascensor desde el acceso superior. Para garantizar su seguridad, el proceso puede tomar unos minutos, por lo que les sugerimos ponerse lo más cómodos posible. Lamentamos profundamente las molestias ocasionadas y agradecemos su paciencia y comprensión."
Dentro del ascensor se escucharon dos suspiros de alivio. Simplemente se trató de una agitación por la presencia de un equipo de emergencia sobre el ascensor. Ambos pronto podrían salir.
Namjoon dirigió su vista a Jimin, fue instintivo, el más bajo se retiró su chaqueta y se desplomó tranquilamente en el suelo, recargando su espalda en una de las cuatro paredes del ascensor, poniéndose cómodo.
—¿Qué haces?
—Poniéndome cómodo —habló mientras sus manos iban a su cabello, cepillando sus mechones delanteros hacia atrás, un gesto que a pesar de ser costumbre lucía llamativo en el—. Cuando dicen que te pongas cómodo significa que tendrás que esperar más de media hora.
Namjoon no pudo evitar resoplar, no dudando de Jimin, pero si notando su astucia por tomar la palabra a la seguridad del edificio con tanta tranquilidad, no olvidaba la situación en que ambos estaban.
—Mira como mueves tu labio inferior, deja de pensar demasiado, tu lo dijiste... estaremos bien ¿No? Siéntate. —ser observado con tal atención a sus expresiones lo descolocó, tanto que sin darse cuenta ya estaba agachándose, sentándose en el suelo alfombrado del ascensor. Rígido, tanto que Jimin no dudó en reír extrañado—. Esta limpio, y si tenemos suerte nadie ha embarrado mierda en ella.
No pudo evitar hacer una ligera mueca, haciendo reír al contrario aún más.
—Bromeo, veo como limpian a cada rato el ascensor... la mujer de limpieza es bastante atenta, realmente mantiene el lugar muy limpio... tu tranquilo, tu traje estará bien, e igual apuesto a que tienes otros veinte en el closet ¿uh?
—No tengo veinte trajes, eso sería excesivo.
—Tal vez quince.
El silencio de Namjoon le hizo sonreír ladino y recargar la parte posterior de su cabeza en la pared del ascensor, un gesto que parecía presumir de cierto orgullo por silenciarlo.
—Vaya... ¿Tú pijama tiene corbata por casualidad? —sus cejas se alzaron con cierta diversión, no queriendo ofender con la pregunta, todo lo contrario, parecía querer comenzar una charla más amigable con el contrario.
—Muy gracioso, me pregunto si el tuyo será de piel sintética, considerando que no sueltas esa chaqueta.
—Mi chaqueta es linda.
—No dije lo contrario, te luce bien. —esas últimas palabras causaron una sonrisa ladina en el rubio, el cual se movió de donde se encontraba sentado y se hizo un nuevo lugar, casualmente a lado de Namjoon, el mencionado no pronuncio palabra, simplemente sonrió en respuesta y miró al frente.
No se sentía nervioso, no del todo, simplemente estaban comenzando a llevarse bien, quería ser parte de ello y tal vez el cambio de actitud de Jimin le había tomado por sorpresa más de lo esperado.
Era agradable.
Ambos se miraron durante unos segundos que parecieron eternos, la sonrisa de Jimin pareció disminuir, mas no desaparecer, en cambio sus ojos obtuvieron una mirada más afilada, cambiando ligeramente los tonos de su rostro, el aura que solía mantener; era similar a cuando discutían, pero esta vez tenía con cierto sentir positivo.
—¿Qué opinas de una pequeña sesión de preguntas? —la sugerencia le tomó por sorpresa, era un comienzo bastante bueno y considerado a la situación, necesitaban conocerse correctamente—. Así también podríamos hacer que el tiempo pase rápido.
—Buena idea, aunque no soy tan creativo cuando se trata de preguntar, me disculpo de antemano por eso.
—Algo me dice que no tienes muchos amigos...
—Tengo los adecuados, no necesito una mayoría, prefiero conservar las amistades especiales para mí. —la expresión que tuvo el contrario fue ligera sorpresa antes de asentir, al parecer totalmente de acuerdo con las conclusión de Namjoon.
—Entonces comenzaré. Sabemos que vives probablemente obsesionado con el trabajo, pero seguro tienes gusto por otras actividades ¿Algún hobbie? O actividad que hagas a parte de… trabajar hasta que se te sequen los ojos.. ¿Mph?
Namjoon pareció pensarlo un buen rato, al punto en que Jimin quiso reír por el tiempo que le estaba tomando una pregunta, que seguro a simple a vista. Pensó en sus actividades diarias, lo que hacia todos los días, incluso los que por pura suerte podría tener libres de su pesado y agobiante trabajo.
—Me gusta dedicar cierta parte de mi día a cuidar de mis plantas, también los fines de semana salgo para tomar algo de aire, nunca fijo un destino en particular, me gusta explorar. Vivimos en una zona bastante céntrica como para desaprovecharla. —la expresión burlona de Jimin cambio a una más relajada, parecía curioso y sus ojos brillando atraían indirectamente a Namjoon, pareció ganar cierto entusiasmo por saber más de él—. Sé que no son actividades llamativas o sorprendentes, pero en verdad suelo ocuparme, me pagan bien así que procuro hacer correctamente mi trabajo, aún si a veces no es en el horario adecuado.
—Ah... así que cuidas de tus plantas, eso me tomó desprevenido, es tierno.
—Tierno. —repitió la palabra que uso Jimin para describir su actividad, era agradable.
—Claro, no cualquiera tiene la paciencia para cuidar otro ser vivo, tampoco el... ah, ya sabes, cortar hojas, regarlas correctamente, todo eso; no sé de plantas, pero por algo no tengo alguna, no es un trabajo fácil. Es bastante admirable.
Namjoon dejó escapar una pequeña risa, avergonzado por tanto reconocimiento por algo que de hecho él no pensó fuese tan sorprendente. Claro que era importante, pero no muchas personas se detenían a concordar con este pensamiento.
—Gracias, cuando lo menciono suelen decirme que es más animado cuidar de una mascota.
—Depende de cada persona, yo no tengo ninguno de los dos, no soy bueno con ese tipo de responsabilidades y tiendo a pasar mucho tiempo fuera de casa.
—¿Es así? dime entonces que es lo tuyo, Jimin-ah.
—Cuando no hago a lo que me dedico... veamos. Me gusta ir a la cafetería que esta frente al edificio y pedir esas tartas de frutos rojos que me encantan, también hago arte de oleo con un amigo, pero no es nada serio; voy al cine, pongo música en casa… –antes de continuar se escuchó a Namjoon reír bajo, supo enseguida el porqué—. Si, lo hago seguido, perdón por eso, cuando esta a volumen alto puedo sentirla mejor.
—Literalmente, las paredes vibran con tu música.
Ambos estallaron en una risa, hombros temblando ligeramente y manteniendo una sonrisa en sus labios.
—Es mejor así, de esa manera los demás no escuchan mi ruido desastroso.
—¿Qué escucharían? Tu música los deja sordos.
—Es el punto. —Namjoon frunció ligeramente su entrecejo ante la ligera confusión de la conclusión que dejó escapar Jimin—. Ya sabes... que vergonzoso ser escuchado.
Sus labios se separaron, tomando un respiro de contención, entendiendo rápidamente a partir de ahí a que se refería realmente Jimin.
—Ahora entiendo porque te enojabas tanto cuando te llamaba sin parar para que bajaras el volumen… Mierda
Jimin dejó escapar una risa alta, moviendo su cabeza en una negación suave, por otro lado, Namjoon obtuvo un nuevo sonrojo en sus mejillas, que a pesar de ser ligero fue notado rápidamente.
—Ah, vamos Namjoon, no hay que avergonzarse por cosas así, todos lo hacen.
El asentimiento silencioso y despistado que le entregó Namjoon hizo que Jimin le observara con sus parpados ligeramente entrecerrados.
—No puede ser, ¿eres virgen?
—¿Qué? Joder, no.
—Entonces porque te sonrojas y asustas como un virgen? No pareces del tipo que es algo mojigato, así que…
—No lo soy, solo... sinceramente no considere que la música alta significaba que estabas follando, entre otras cosas, demasiada información jimin. —agitó ligeramente su mano, como si eso hiciese volar el tema, aunque una sonrisa se mantuvo en sus labios -. Ahora me siento mal por llamarte tantas veces. ¿Te arruine el momento?
—Jamás me interrumpiste.
Quiso reír, pero Jimin mantuvo esa misma sonrisa de antes, no prosiguió con su acción al notar que aquellas palabras parecían haber querido decir mucho más. En su lugar observó a Jimin por algunos segundos, los suficientes antes de batir sus pestañas para intentar alejar un poco aquella tensión desconocida que comenzaba a crecer.
—¿Qué significa eso exactamente?
Ambos se quedaron en silencio, Namjoon en un inicio esperando la respuesta del más bajo, y este mismo tal vez pensando en que responder o quizá con su mente en algún otro lugar.
No se supo exactamente si jimin dijo algo antes de inclinarse, creía que tal vez soltó algún otro de sus comentarios extraños con una doble intención o un secreto más a revelar. Sabía que al parecer sus llamadas no eran un detenimiento para sus actividades mientras la música permanecía alta en su departamento.
El no detuvo a Jimin cuando se inclinó, tampoco cuando sus manos se apoyaron en la alfombra y su mentón se alzo, conectando rápidamente sus labios con los de él. Un beso que al instante de ser comenzado sorprendentemente fue correspondido con cierta ferocidad.
Si, Namjoon lo pensó un segundo después de sentir aquellos labios pomposos y cálidos sobre los suyos. Se movieron como si no fuese la primera vez que compartían un beso tan intenso como desordenado. Instintivamente sus manos sostuvieron los antebrazos de Jimin, casi en un pedido silencioso por no alejarse, gesto que fue correspondido con un acercamiento de parte del más bajo.
Cuando parecía que ambos rogaban por tomarse un respiro se detuvieron, únicamente sus rostros se separaron un par de centímetros para mirarse, un hilo de saliva les conecto por un momento haciendo el momento ligeramente más sucio e íntimo, ninguno se movió, en su lugar ambos compartieron una mirada fija, con pupilas dilatadas y una respiración agitada que podía escucharse entre esas cuatro paredes metálicas.
Un segundo, una respiración agitada; dos segundos, solo eso basto para mirar los labios del otro, y en un instante volvieron a estampar sus bocas.
¿En qué momento las cosas giraron tanto? ¿Cuando entraron al ascensor? ¿Cuándo hablaron de sexo? Tal vez desde antes de quedar ahí encerrados.
Tan ocupados en las discusiones e insultos del contrario, que no se habían percatado de la atracción latente entre ellos desde el primer día. El deseo latente que creció incluso en medio de cada discusión, sonaba extraño pero no era la primera vez que sucedía, tampoco sería la última.
Las luces del ascensor parpadearon, esto les hizo romper ligeramente la burbuja en la que se encontraban metidos, más no duro mucho al escuchar a través de la bocina del ascensor que fallarían un par de veces, pues el arreglo del ascensor estaba en proceso. Jimin aprovechó la distracción de Namjoon, su mentón alzado le impulso a acercarse y pegar sus labios, besos justo al lado de su nuez de Adán, los cuales dieron respuesta a una respiración pesada y unas amplias manos cerrándose sobre su cintura para atraerlo sobre su regazo, acción que siguió a pie de letra.
Sus dedos se apretaron en la cintura ajena, deseando bajar, pero respetando la situación y tomándose el tiempo de disfrutar de la cálida lengua hacer un trazo en su piel, cual le sacó un gruñido aireado, la calidez y humedad provocándole un ligero cosquilleo que seguro se deslizaría internamente hasta su pelvis, animándolo a continuar disfrutando de la sensación.
Una pequeña succión surgió después, una marca que luciría en un área visible y tardaría probablemente un par de días en marcharse, sobre todo por la fuerza de succión ejecutada, un movimiento que en definitivo era apropósito y que en verdad le encantó a Namjoon. Besos más cortos, más lentos hasta llegar de vuelta a su boca y atraparla con éxito, sus bocas moviéndose entre sí con una sincronización perfecta y sumida en puro instinto.
La música en el ascensor seguía reproduciéndose, una melodía con una voz masculina y suave, en un volumen bajo que apenas si se mezclaba con los suspiros y jadeos bajos que soltaba aquel par.
(Esta es la música que está sonando en el elevador.)
Cuando Namjoon creyó que las cosas no podían volverse más intensas, sintió como Jimin movía sus caderas, presionándose así contra su polla vestida y actualmente algo apretada entre sus ropas interiores, le hizo soltar suspiros más entrecortados, temblorosos. Estaba tan enfocado en ello, incluso usando sus manos para guiar las caderas de jimin y hacer el movimiento un poco más brusco, que apenas notó cuando el nudo de su corbata estaba siendo desenredado por unas manos más pequeñas que las suyas.
Su corbata termino deshecha colgando del cuello de su camisa. Soltó el botón superior, luego el que se encontraba abajo tuvo el mismo destino. Jimin separó sus labios solo un par de centímetros, mientras tanto la yema de su dedo índice rozaba la piel debajo de la tela que hace solo unos segundos cubría su pecho. Un toque pequeño pero que ardía sobre su piel.
—La primera vez que te vi quería colgarme de tu cintura y comerte boca. —su vista bajo a sus labios, recordando el momento en que ese pensamiento cruzó por su mente. Aquella primera vez que le vio, sin su saco, cansado y con un par de lentes deslizándose por el puente de aquella fina nariz. Jamás lo olvidaría, no cuando se había masturbado esa noche con su imagen y el pequeño deseo de lograr acercarse a su nuevo vecino de piso. Que vueltas daba la vida—. Quería hacer mucho más.
—Nunca es tarde para hacerlo. —la voz de Namjoon salió ronca y baja, viva en nervios, pero eclipsada con un deseo imposible de ocultar. Se sentía ya algo irritado por la idea de que la ropa empezaba a estorbar.
Quería quitársela, completamente.
Se estaban tomando su tiempo, hablando incluso mientras sus caderas comenzaban a llamar a las de jimin, intentando posicionar su culo vestido sobre su polla en la misma situación, y con una mirada fija en la contraria, tan atentos en su mundo, aunque eso fue un arma de doble filo.
Sobre todo en aquel instante, las luces parpadeantes se detuvieron y sin previo aviso el movimiento del ascensor se reanudo.
¿Cuánto tiempo había pasado?
Ambos se miraron, una pizca de pánico cruzaba por los ojos de un Namjoon agitado, mientras tanto Jimin sonreía ladino y jadeante, la ropa ligeramente desordenada se acomodó, al igual que sus cabellos revueltos. todo en tiempo récord.
El encargado del ascensor hizo algunas preguntas en el ascenso del elevador, Namjoon planeó quedarse a responder por el intercomunicador del ascensor, pero apenas las puertas dieron espacio para una salida segura una mano tomó la suya, llevándole consigo a otro lugar que seguro no sería su propio departamento.
Iba a ser una noche larga.
(…)
La única luz que iluminaba en la habitación cruzaba la ventana, rayos de luz natural pertenecientes a la hermosa luna, las cortinas le daban una vista perfecta a la nueva situación en la que se enredaba aquel par explosivo.
Jimin se encontraba recostado, durmiendo tranquilamente, sus hombros estaban descubiertos y bajo ellos una sábana cubría el resto de su cuerpo, su desnudez. El cabello revuelto y un sinfín de marcas en su nuca que recorrían el principio de su columna y se perdían bajo la sábana; mantenía una expresión bastante tranquila considerando el lío que había creado un par de horas atrás.
Detrás de él y rodeando con uno de sus amplios brazos la cintura de Jimin, por debajo de la sábana, ya hacía Namjoon. En el mismo estado o peor que Jimin, probablemente jamás creería que el más bajo podía hacerle parecer que participó de primera mano un desastre natural. Si, algo gracioso de comparar, pero aquellas marcas, rasguños, cansancio corporal y el sudor pegado a su piel acumulado, le decían otra cosa.
El aún estaba despierto, miraba a la nada, simplemente disfrutando del calor corporal ajeno y pensando en cómo había escalado tan rápido la situación. Como fue hacia un punto tan positivo, hasta volverlo íntimo.
Se inclinó contra Jimin, dejando un beso detrás de su oreja, sin la intención de despertarlo, si no para hacerle saber que se encontraba ahí, que ahí se quedaría, y se acurrucó junto a él. Dejando después que el cansancio lo consumiera y lo entregara a los brazos de Morfeo.
¿Fin? Bueno, más bien se trataba del comienzo de algo especial para ambos.
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