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Blood Lines

Summary:

Los lazos familiares son fundamentales en los humanos, somos seres dependientes de nuestros padres durante casi toda nuestra vida. Algunos antes o después de lo debido, algunos por bien o por mal pero de una manera u otra debemos separarnos de aquellos que nos mantuvieron vivos hasta este punto.
¿Que es lo que te ancla tanto a ellos? ¿Por que no puedes entender que eres diferente, que no eres su reflejo?
No eres una extensión de ellos, eres algo nuevo y distinto con aspiraciones y deseos propios.
¿Que es lo que logras aferrándote tan desesperadamente a esa idea perfecta e irrealista de ti mismo?
Solo logras herirte...
Que es lo que sucede si llevamos esa conexión y aprecio hasta un punto en el que no reconoces donde inician los deseos y expectativas de los demás y culminan los tuyos.

El Dr. Xeno fue secuestrado por el equipo de Senku y ahora se disponen a huir con el en barco, ante la noticia, Stanley y Gen intentan una última y arriesgada estrategia para imponer la victoria frente a los invasores.

Notes:

¡Que emoción! Es mi primera publicación en esta plataforma y la verdad es que me ilusiona mucho compartirlo. Espero de todo corazón que lo disfruten, este AU de Gen como hijo de Stanley y Xeno es muy interesante y tengo muchas ideas al respecto que anhelo publicar mas adelante pero, por ahora iniciare con este que es al que mas esfuerzo y dedicación le he puesto y el resultado me ha encantado.

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

—Comandante—.La voz de la radio en su oído habló llamando su atención, mientras Gen se dedicaba a mantener el orden dentro del barco del equipo japones recién capturado. Ya dio el informe de la situación a Xeno y la partida concluyó con un elegante "Checkmate" pero, Stanley mordió su cigarro doblándolo por la mitad al oír a uno de los soldados continuar —Secuestraron al Doctor Xeno, ahora mismo hay un equipo persiguiéndolo pero no sabemos como llegaron hasta la base, se movieron hasta la costa es probable que atraviesen el lugar por donde están para huir, por favor estén atentos

El rubio alzó la vista perturbado de la información hacia el final del barco donde se mantenía el joven igual de sorprendido que el luego de escuchar la transmisión de radio hacia el alto mando que compartía con su hijo a secreto de los demás.

Una intensa mirada entre ambos fue mas que suficiente para entenderlo, el tablero fue intercambiado en un par de segundos y ellos estaban perdiendo. 

Gen apretó su mandíbula y decididó a no dejar asi alzó su brazo para llamar la atención del equipo estadounidense, informar de la situación y las siguientes órdenes para interceptar a los japoneses pero, un corrientazo en su columna, una intensa tensión en sus músculos y la llegada de un zumbido a la lejanía que poco a poco aumentaba le interrumpió.

Giro la cabeza hacia el origen del sonido y su respiración se corto al reconocer un barco moviéndose a gran velocidad y sin un alma asomándose por la cubierta, entonces ¿Robaron un barco y pretendian huir con el? ¿A donde? Si este río desembocaba a mar abierto no hay otra civilización conocida cerca.

Por un instante dudo en actuar, pero se obligo a reaccionar al reconocer un intenso brillo en la punta de la embarcación como el dispositivo petrificador.

Debían estar bromeando.

—¡Tienen el dispositivo petrificador!—.Exclamo el mediopelinegro a todo su equipo que no se lo pensó dos veces en saltar y hundirse en el mar pero, de nuevo el dudo en hacerlo. 

Algo dentro de el le informaba que no era necesario.

Antes de reaccionar o si quiera pensar en si obedecer o no, un silbido paso por encima de su cabeza y cuando giro a revisar Stanley tumbó el aparato de un disparo con su expecional e impecable puntería.

Las piezas negras de su ajedrez mental fueron derribadas en un simple movimiento de mano y seguidamente retiradas del tablero, dejando solo a la reina (Stanley) y al caballo (el mismo) en pie buscando como moverse para proteger al rey.

Apretó la mandíbula de la impotencia, los japoneses pensaban espantarlos con el aparato para pasar sin riegos a que les disparan o siquiera los atacarán.

Chasqueo la lengua furioso, pensando a toda velocidad para calcular lo mejor posible las verdaderas posibilidades que tenian para dar la vuelta de esta situación.

Como la paz luego de la tormenta su mente se enfrio con una idea extraña en su mente, se cuestionaba si era correcto ejecutar la locura que se acomodaba en su mente. Cada segundo importaba, cada microsegundo hacia una diferencia. Ese recuerdo constante le hacia temblar pero también aumentaba su sonrisa a medida que el barco se acercaba.

Reviso el estado de Stanley y notó como preparaba el arma para disparar de nuevo apenas una cabeza (o cualquier parte del cuerpo) se asomara.

La derrota era un sentimiento desagradable que se movía por el aire y se colaba en sus papilas gustativas sin permiso y el era de los que le escupían en la cara a la gente sin pensárselo mucho si era necesario.

Aun en estas desfavorables condiciones le escupiria con gusto a las bajas probabilidades de ganar. 

El Nanami sobre el barco se aferraba con todas sus fuerzas al timón para mantenerlo firme mientras permanecía escondido de la mano asesina de Snyder que se mantenía al asecho. 
Pronto, todo terminaría con su victoria por encima del equipo de Xeno.

O eso creía.

Por agacharse, no logro ver cuando el pelinegro retrocedió hasta el final del barco donde llegaron a América (o hasta donde la estructura medianamente destruida le permitía) y sonreía de par en par, demasiado emocionado como para sufrir una derrota.

Se movía apresuradamente revisando todo su cuerpo y retirando la ropas extra, articulos personales y todo lo que pudiera ser un peso innecesario que le pasaría factura mas tarde.

Solo dejo unas pocas cosas, lo indispensable.

Estaba loco, loco de remate pero su instinto y su parte lógica parecían cooperar, parecían llegar al punto mas perfecto de la sincronía y ambos le decían lo mismo: Que funcionaria, y quien era el para contradecirles.

Elevo su mano hasta su pecho y apretó con fuerzas la placa de acero que colgaba de su cuello mientras inhalaba y exhalaba lleno de nerviosismo, repitió el proceso una última vez listo para el asalto.

Endureció su expresión y afilo su mirada, estiro sus brazos detras su espalda y apretó los músculos de sus piernas preparandose mentalmente para todo lo que vendria de ahora en adelante, era el momento indicando.

—¡Stanley!—.Grito el medio peliblanco con todas sus fuerzas esperando el momento adecuado para correr como nunca en su vida lo había hecho. El mencionado volteo, curioso ante el crudo y carrasposo llamado y con una simple ojeada logro leer los pensamientos y comprender las ideas de quien tenia a su espalda. Las personas de buenos instintos se entendían entre ellas pero, ellos...ellos eran uno solo un nivel de coordinación excepcional que nadie podía entender, que nadie necesitaba entender, se completaban perfectamente y fue por eso que Snyder soltó el arma sin pensarlo, que ignoró el seco sonido del impacto contra el suelo y retrocedió los pasos que el vil y parcial tiempo le permitiera. No evitó sonreír orgulloso al escuchar a Gen gritar de nuevo y mientras su voz atrapaba su realidad extendió su mano con fuerza hacia donde el medio peliblanco lo esperaba con una desbordante confianza —¡Esto no ha terminado!

El rubio devolvió su segura expresión, emocionado de este desenlace y depositando toda su vida, su fe, confianza y esperanzas a esos brillantes ojos llenos de ideas igual de interesantes que retorcidas y de los cuales se enamoro en otra vida.

—Si...—.Asintió el rubio mas para si mismo, incapaz de contener su alegría y preparándose para lo que vendría antes de exclamar mas alto y firme —¡No ha terminado!

El barco se acerco y ambos corrieron perfectamente coordinados uno al lado del otro y con el mismo objetivo en mente, como en aquellos lejanos días del antiguo mundo donde corrían por los densos bosques solo por diversión, saltando las ramas de los arboles y esquivando las partes mas frondosas de la naturaleza empapados de sudor, de respiraciones entrecortadas pero entre risas y gritos. Ahora había mucho más en juego, su nueva vida, formada por el nuevo mundo maldito y en este Xeno debia estar con ellos.

Kohaku que permanecía sobre el barco, noto por el rabillo del ojo como ambos americanos echaban a correr, una maniobra rara y que le extraño profundamente y no dudo en avisarle a sus compañeros.

—¡Miren!—.Exclamo señalando la amenaza del arma de fuego que tanto le hablaron, animando a los demás a alzarse de sus escondites —Ese Snyder bajo el arma pero

—¿Que pretenden?—.Interrumpio molesto el peliplata entreabriendo sus ojos para ver a los dos sujetos mas peligrosos del lugar comportándose de aquella manera tan extraña.

El sonorista los analizo con cuidado, delicadeza incluso algo de espanto y brinco de terror al observar como esos dos entrelazaban sus brazos en medio de la carrera con una idea golpeandolo como un látigo.

—No...no pensará saltar al barco ¿verdad?—.Balbuceo consternado sin ser capaz de digerir la escena en su mente por completo, era una locura toda una locura.

Los otros luchadores (sobretodo Tsukasa) se tensaron por la idea no, era imposible aunque todos entendieran que era imposible lograr algo asi, eran incapaces de apartar la mirada.

A medida que el tiempo avanzaba la suposiciones, la imaginación, el miedo y la realidad iniciaron coincidir en una unica expresión: Con aquello que tenían en frente.

Tsukasa, renuente a aceptar el destino en el que ese sujeto lograba la invasión al barco, corrió hasta el timón para advertir de la amenaza a Ryusui y Senku y evitar una confrontación innecesaria ya tenian a Xeno ya ganaron todo esto no eran mas que actos infantiles atrasando lo inevitable.

Los siguientes en actuar fueron Hyoga seguido de Kohaku que se movieron hacia la cola del barco donde probablemente caería (si es que llegaba) el sujeto, aun mantenían sus esperanzas en que nunca sucediera pero el miedo y panico de equivocarse era superior a cualquier tipo de convicción. Mientras Ukyo buscaba a Chrome para esconderse, lo peor que podían hacer era ceder rehenes ante estos sujetos, ceder ante una mínima posibilidad podría significar el final definitivo para ellos.

—¡Senku, Ryusui! ¡Cambien el rumbo!—.Grito el castaño apenas logro ver a los mencionados a la lejania y que permanecian escondidos voltearon a verlo confundidos sin comprender lo que le pedían —¡Pueden subir al barco!

Explico Tsukasa lo mas rápido que pudo pero un fuerte golpe contra la cubierta resonó contra el metal del suelo, cortando el viento y los buenos presagios hasta ese momento, entonces Ryusui lo comprendió (porque era alguien de "buenos instintos"): Polizones en el barco.

 

Antes de correr, antes de hacer algo importante debía cerrar sus ojos y tomar una fuerte calada de aire, eso hizo tal y como le enseño Stan en su niñez.

Debía mantenerse firme y constante, en calma absoluta y con una disciplina inquebrantable para no arruinarlo, se repitió eso una vez mas: Esto era importante. Debía aferrarse a lo verdaderamente importante y no desviarse de lo que quería de lo contrario fallaría y en serio odiaba fallar.

Dedico una firme e intensa mirada al rubio que comprendió la señal. Cuando se mantuvieron lado a lado a la máxima velocidad y al limite de distancia posible entrelazaron sus brazos justo antes de llegar al barandal del barco. Apretó sus dientes dispuesto a luchar a palos y piedras por el mejor desenlace para el y sus padres y con eso en mente posicionó un pie en el barandal de madera para saltar lo mas alto que su cuerpo le permitía.

Stanley al notar el punto de descenso lanzó con todas sus fuerzas a su hijo hacia el barco enemigo regalando una ultima mirada y deseando su bienestar y la victoria de esta batalla.

Pocos segundos despues, cuando el impulso dejo de ser suficiente para vencer la gravedad golpeo de lleno contra el mar, la húmedad y el frio que asotaron su cuerpo contrarrestraron la acalorada situación, llevando su cuerpo desesperado a volver a la superficie para enterarse del desenlace de ese movimiento tal extraño y arriesgado.

Sus ojos se abrieron de par en par conmocionados, pero llenos de un brillo de orgullo y emoción que lo consumían por completo y una nerviosa pero alegre sonrisa se colaban por su rostro, iluminandolo de una manera unica en la vida.

La reina en el tablero cayó. Mientras que el caballo avanzaba un par de pasos mas.

Gen era mas pequeño y ligero que Stanley, por lo tanto mas ágil que el. Desde niño demostro la destreza de un gimnasta y la velocidad de un corredor, entre los dos era quien tenia mas posibilidades de lograrlo y al único que se le podía ocurrir tal disparate.

Antes de correr tiró todo lo innecesario para llegar lo mas lejos posible, se posicionó lo mejor que se le ocurrio para alcanzar la embarcación, recogió sus piernas y extendiendo sus brazos buscando ser lo mas aerodinámico posible. Ni siquiera la amenaza del tipo con cubrebocas acercándose a donde seria su aterrizaje le distrajeron, debía enfocarse solo asi lo lograria.

Sus dedos extendidos y tensos, llenos de cayos por el trabajo duro de toda una vida apenas alcanzaron los sobresalientes de la estructura del barco y eso fue suficiente para detener en seco su caída al mar y balancearlo de un lado al otro por lo abrupta que fue su caída.

Aunque fue por muy poco sonrió enormemente, genuinamente feliz y aliviado de que haya funcionado llevaba mucho tiempo sin sentir tanta ligereza en el pecho y tanta tensión liberada en sus hombros.

Inhalo y exhalo una vez mas, para volver endurecer su expresión y elevar su otra mano hacia otro sobresaliente para alzarse, esto apenas era el final del comienzo.

Ukyo abrió la puerta del interior del barco donde residían Chrome y Taiju, entrando con apuro y desespero.

—¡Nos atacan!—.Exclamo cerrando la puerta con el cerrojo occidental que tenia, con el oxígeno y un poco de paz volviendo a su cuerpo mientras se deslizaba por la estructura y caía al suelo adolorido de tanta tensión estos últimos días, en serio le urgía un descanso.

—¿¡Que dices!?—.Reclamo Taiju, sin esperar respuesta ni una aclaración y provocando un agudo dolor en los tímpanos del sonorista que alzo sus brazos para cubrirse de los gritos del grandulón, en un espacio tan reducido eso era una tortura para el —¡Si, es así debo ir con ellos!

Grito el castaño moviéndose hacia la puerta y donde fue interceptado de inmediato por el peliplata que se levanto en segundos deteniéndolo con una fría y firme expresión.

—¡No! Ese sujeto es peligroso, podría matarnos a todos si le damos la oportunidad—.Explico apresurado y sin apartar la mirada del terco chico

—¡No me importa! Resistiré las balas—.Replicó el castaño con su típico tono de voz tan alto y seguro e ignorando los sonidos de pelea que se desarrollaban fuera del lugar, placer que Ukyo no tenia.

El mayor chasqueo la lengua, significaba que el desgraciado lo logro y se estaba enfrentando al equipo de ataque. Suspiro derrotado, debía relajarse, no podía hacer mas de lo que estaba a su alcance.

—¿Que harás si te toma de rehén?—.Se centro en el diálogo mientras perdían tiempo, entendía su impotencia, también se sentía así, pero en esta situación eran inútiles y lo mejor era encargarles la carga pesada a los mas fuertes. Prosiguió al notar el efecto de sus palabras en la expresión miedosa de Taiju —Podría sobornarnos a todos para que demos la vuelta, si lo hace perderíamos todo lo que hicimos hasta ahora. No sabemos si tiene pistolas y ya demostró lo hábil que es ¿Que harás si te mata?

Finalizo en una voz baja y desgarradora que hizo brincar mas a Chrome y que había permanecido al limite de la conversación, mientras Taiju temblaba en su lugar, frio por las palabras tan filosas e hirientes de su amigo.

Chrome avanzo un paso, cuidadoso de lo que hacía y estudiando las palabras de Ukyo quien era un experto en esto, con precaución.

—Ukyo, ¿de verdad esas "pistolas" son tan peligrosas? ¿Ni siquiera la resistencia de Taiju puede hacer algo?—.Dudo temeroso, no entendía la letalidad de "las armas de fuego" porque nunca habia visto una. Su interacción mas cercana con una fue en la historia de Senku con Tsukasa en la Guerra de Piedra cuando creaban pólvora pero, este debía ser un nivel totalmente diferente por las reacciones tan espantadas y preocupas de los contemporáneos cuando llego el mensaje de que Senku había sido disparado por Stanley en el pecho.

Aun asi era extraño, para cuando volvió a verlo, se notaba bien, algo adolorido pero bien, estaba vivo. Inocentemente pensó que no debía ser tan grave pero Ukyo lo arrastrabra a cambiar de opinión. 

El mencionado negó de inmediato con la cabeza sin dejar espacio a las dudas o incluso al miedo.

—Una pistola puede matarte en un abrir y cerrar de ojos, te entumece de inmediato y a menos que tengas experiencia previa puede paralizarte del dolor—.Explico con calma hacia Chrome que se notaba cada vez mas preocupado por el bienestar de los demás —Por eso debemos enfocarnos en no ser una carga y confiar en que los demás podrán resolverlo

El castaño científico se relajo un poco ante la idea, asintiendo continuamente mientras se cruzaba de brazos, analizando la situación desde su propia perspectiva hasta que una persona golpeo su mente espantándose a si mismo y luego a los demás por la ausencia.

—¿Donde esta Suika?

 

Hyoga chasqueo la lengua al ver a la lejanía una mano asomarse por el barandal de metal y un cuerpo elevarse por este como un demonio emergiendo del infierno, aunque desde su perspectiva no eran tan diferentes.

—Debo admitir que no creí que lo lograrías—.Comento burlón y directamente hacia el medio pelinegro que aunque esperaba que no le entendiera por la diferencia de idiomas río orgulloso y arrogante de su logro, observando al japonés alzar su lanza en su contra.

—Que puedo decir, no me limito a simples ideas—.Señalo en un japonés atropellado y dando un salto hacia la cubierta y con el sonido de sus pies sobre la superficie declarando su invasión.

Hyoga abrió sus ojos para verlo de lleno, analizándolo de arriba a abajo, no se notaban armas bajo su ropa y soltó múltiples objetos en antes de saltar.

Asintió suavemente a sus palabras, de acuerdo con ellas, esperando distraerlo un poco de la mujer rubia que corría a sus espaldas con sus espadas desenfundadas y lista para atacar.

El contrario suspiro derrotado antes de dar media vuelta y esquivar con facilidad el ataque ni de cerca letal y retroceder un par de pasos lejos de los dos sujetos que ante la negativa del ataque se unieron uno al lado del otro.

El medio pelinegro sonrió aun mas al notarlos tan juntos, primero con amabilidad pero poco a poco acercándose a lo siniestro tensando a los dos guerreros, los analizaba de arriba a abajo pero se relajo de repente, cediendo un poco en su amenazante postura cuando dedicó su vista a la mujer.

—¿Sabes? No me importaría la atención de una chica tan linda pero ahora, estoy ocupado preciosa—.Comento superficialmente y sin darle ni una gota de importancia al verdadero peligro que representaba la mujer, elevo su mano sin importarle nada en realidad con una elevación de labios tan seca como falsa, se despidió —Adiós

Finalizo antes de dar media vuelta y correr ágilmente por los pasillos de la embarcación con el par de sujetos (sobretodo Kohaku) pisándole los talones.

—Es rápido—.Se quejo Hyoga atento a los movimientos del tipo que parecía conocer muy bien la estructura del barco. Ahora que lo consideraba, podrían existir armas ocultas a lo largo de la estructura que desconocían y que podría usar en cualquier momento.

Mierda, en que momento todo se complico tanto a este punto ya deberian estar mar abierto.

Ryusui se quejó, disminuyendo la velocidad de la embarcación para la seguridad de todos y asegurándose de dejar el timón firme volvió hacia el castaño junto a Senku. 

—¿Como demonios subió al barco?—.Dudo el rubio cruzándose de brazos y con una seria mueca de enojo, definitivamente las habilidades de ese Gen eran asombrosas pero esto rompia los limites.

El castaño se mantuvo bajo calma, entendiendo que ahora lo mas importante era definir sus prioridades mientras Hyoga y Kohaku lo entretenían. Habría sido mejor que fuese Hyoga quien enviará el mensaje a la capitanía y el recibiera al invasor pero, sus naturalezas iban en contra de esa lógica no podia hacer nada en contra de eso.

—No estoy seguro—.Confesó el guerrero con la mirada gacha, preso de sus propias dudas y conjeturas —Pero es probable que Stanley lo lanzara hacia la punta del barco, conociéndo a esos dos, es imposible

—Debes estar bromeando—.Interrumpió Senku mas molesto que incrédulo del relato —Ibamos demasiado rápido como para que lo logrará. La física no funciona así

Intento argumentar con lógica en esta situación de locos pero una serie de burlonas y amortiguadas risas interrumpieron la conversación.

Todos voltearon hacia el adulto mayor que seguía amarrado de muñecas y tobillos y con una mordaza en la boca para evitar que gritara y delatara su ubicación, no paraba de reírse en sus caras.

El hombre alzo la mirada hacia el trío y aunque no dijo nada, la superioridad y la arrogancia en sus ojos sobre ellos era clara y palpable, aunque fuera el quien estuviera amarrado era quien agachaba la cabeza para estar a su nivel. 

Tsukasa molesto de aquella actitud, camino hacia el hombre y retiro la cinta de su boca y a pesar de tener la posibilidad de gritar, no seria nada elegante de su parte hacerlo.

Gen lo encontraría eventualmente.

—¿Tienes algo que decir?—.Cuestionó el castaño severamente y con el rencor y la irritación filtrándose en su grave voz

El peliblanco negó con la cabeza sonriendo mas a gusto ahora que ya no tenia esa cosa en la boca, divertido de que siguieran intentandolo cuando ya perdieron. La sentencia fue puesta sobre la mesa cuando Gen obtuvo esa idea tan brillante y elegante, fue aprobada cuando Stan le ayudo a ejecutarla y finalmente firmada cuando su elegante caballo puso un pie en el barco. 

—Que ingenuos, Stanley y Gen son soldados de alto calibre que no se limitan por simples ideas—.Se burlo sin piedad con la ardiente idea de la victoria consumiendo todo su cuerpo.

El luchador lo observo con desdén por unos instantes, lo analizo con desprecio y asco de su arrogancia a pesar de ya ser derrotado una vez no se abstenia a su posición actual.

Hasta que un fuerte chasquido de dedos y un par de escandolas como seguras risas llamo la atención de ambos.

—¡Nosotros tampoco Dr. Xeno!—.Exclamo Ryusui sonriendo de par en par corrigiendo al mencionado con emoción y justo al lado de Senku que compartía su misma seguridad y sonrisa

—Si, nosotros también contamos con nuestros propios soldados de alto calibre—.Reafirmo el científico sin dudar ni por un segundo de sus palabras

El mayor a primera instancia se sorprendio de aquella seguridad pero, resignado a que eran ideas infantiles volvió a su orgullo negando divertido con la cabeza. En serio que seria una adorable jugada que observar, no era necesario decírselos, pronto lo descubrirán por si solos. 

"Sus soldados" eran patéticos al lado de Gen. 

El mencionado al otro lado de la embarcación chasqueo la lengua molesto, mientras estiraba su brazo tensando y destensando ese músculo por el buen golpe que le dio la muchacha tratando de disipar el dolor.

Ella era veloz y ágil pero eso no era lo peor, eso era que no lo perdía de vista ni por un instante por eso era capaz de predecir sus movimientos y se esforzaba en darle la oportunidad a Hyoga para atacarlo.

Aunque la idea era buena tampoco les resultaba a la perfección, se notaba a leguas su descoordinación y como sus estilos no encajaban para nada dejando agujeros en sus ataques que aprovechaba para defenderse o contraatacar. Ademas, el peliplata ya descubrió sus intenciones de romper su arma por lo que era demasiado precavido y el seguía muy lejos de lograr su cometido.

Eran irritantes por no decir asquerosos de ver, si fueran Stan y el ya habrían acabado con esto hace mucho.

Estaba perdiendo el tiempo, mientras mas tiempo pasaba mas se alejaba de la costa y aunque contará con que Xeno estaba atrapado en la cabina donde residían los suministros básicos era un condena infernal nadar. Al menos Xeno no era tan pesado, solo físicamente pero no podía decir lo mismo en lo emocional, era insoportable.

Volvió a la defensa analizando la postura de los otros dos en base a sus ataques anteriores. 

Si llega el hombre de piel de león, estaré en problemas, debía reorganizar su ajedrez mental con frialdad y calma.

Estos dos son fuertes pero su descoordinación les cobra caro, acomodo esos dos alfiles blancos obstruyéndose uno al otro para avanzar lo suficiente. Es probable que, en cuanto llegue ese hombre los dos retrocedan y nos enfrentemos a uno a uno, pensó en un caballo blanco no amenazándolo pero tampoco lejos de lograrlo.

Inhalo suavemente, alzando de nuevo sus brazos y apretando sus puños sintiendo como sus uñas se acomodaban en la piel de su palma y con la vista fija en sus oponentes que le devolvían la postura de defensa.

Debía acabar con esto.

Deslizo su pie, dando la señal a su cerebro de que pronto se movería pero, un extraño manchon verde se atravesó en el rabillo de su ojo. Giro un poco la vista y por solo un instante, sus ojos se abrieron de par en par y entreabrió sus labios incapaz de contener su impresión y sorpresa pero sobretodo su genuinidad. 

¿Que era eso? ¿Un niño? ¿Una niña?

Volvió la vista a donde debía, apretando su mandíbula de la rabia y la cólera que empezaba a consumir su cuerpo. Frunció el cejo, mostrandole a los contrario una profunda expresión de furia que contrastaba profundamente con su seriedad y hasta calma previa.

¿Como se atreven a traer a una niña a un viaje tan peligroso? Estas personas eran de lo peor, rompieron su límite moral, podía hacer muchas cosas terribles pero los niños eran intocables. 

Los dos guerreros encendieron las alarmas en sus cerebros atentos a cualquier movimientos por esa amenazante expresión.

—Atenta—.Ordeno Hyoga con su lanza empuñada hacia el invasor, siendo incapaz desde hace rato de cerrar los ojos atento a los ataques y la mujer asintió atenta y firme

—¿Cual es el plan?—.Murmuro Kohaku con la tensión en todo su cuerpo sin despegar los ojos del sujeto y sobretodo de sus manos, le preocupaban esas "armas" aunque no viera nada por debajo de su ropa. 

—Por ahora distraerlo y mantenerlo lejos de Xeno, Tsukasa no debe tardar—.Replicó el otro con seguridad y calma —Lo mandaremos de vuelta al infierno de donde salió—.Finalizo devolviendo el desprecio hacia su contrincante que dejo caer un poco su cabeza sintiendo en su piel como hablaban de el. 

—¡Entendido!—.Grito la mujer también con sus armas en alto atenta a lo que haría el tipo aun así era extraño, el hombre no se movía solo los analizaba con el mas profundo desprecio. 

Empezaba a ser incomoda esa mirada, para los dos pero se tensaron de nuevo cuando vieron al hombre inhalar y exhalar, volviendo a su anterior seriedad. 

Parece que estaba calmándose, pensó el peliplata extrañado de sus acciones. 

—Solo—.Inicio a hablar con un extraño Japonés y un marcado acento americano que les sangraba los oídos —Solo unos desgraciados traerían a una niña a un lugar así—.Gruño furioso antes de dar media vuelta y de correr hacia la cabina seguido de los dos sujetos

—¿Descubrio a Suika?—.Exclamo la mujer preocupada de que la haya visto igual que ella

—Esperemos que no—.Replicó Hyoga aunque entendiera que si decía eso, era porque ya lo había hecho

El chico corrió por los pasillos hasta detenerse en un pequeño pasillo e ingresar en este, apretó sus labios.

En serio lamentaba lo que haría.

La pequeña rubia que permanecía escondida ahí en posición fetal y las manos en los oídos, tembló de miedo y las lagrimas fluyeron sin darse cuenta cuando diviso al desconocido frente a ella pero contrario a lo que pensaba el hombre se agacho frente a ella con una sincera mueca de preocupación y pena que borro todos sus ánimos de gritar e incluso salir corriendo. 

Por un segundo, la presencia ajena no representaba un peligro. 

—Lo siento—.Declaró el hombre sorprendiéndola y bajando sus manos, por mas raro que fuera no parecía una amenaza, incluso se le hacia amable. El chico extrajo algo de su bolsillo y lo siguiente que supo fue que tenia una especie de trapo en la boca —No deberías estar aquí, los niños no deberían pelear batallas de adultos. En realidad...—.Por mas que quisiera seguir escuchando sus párpados pesaban y cada vez se le hacia mas difícil mantener la consciencia y la atención en la voz que se disolvía poco a poco. Era extraño, por mas que estuviera desmayándose y que se sintiera mal por ser tan inútil y dejarse atrapar no era tratada con desagrado, su toque era bastante cuidadoso y delicado —Ninguno de ustedes debería estar aquí, es una pena. En serio discúlpame pequeña, no debería ser así pero ustedes lo iniciaron y yo debo terminarlo, es mi responsabilidad

Finalizo sus disculpas mientras separaba el trapo lleno de óxido nitroso de la boca de la pequeña y tomaba su cuerpo con cuidado. Suspiro notando el temblor bajo sus pies por los pasos ajenos en lo que dejaba a la rubia en el suelo sin lastimarla.
Tenia razón. Guardo la tela, extendió uno nuevo de sus bolsillos hacia sus manos y endureció su expresión, dando la vuelta para enfrentarse a sus rivales. 

Nada de esto tenia sentido pero, debía hacerlo de todas maneras.

Los dos sujetos se detuvieron frente a el a una distancia prudente al reconocer el cuerpo que reposaba a los pies del hombre. 

La mujer dio un paso adelante furiosa sin moverse ni un centímetro de mas de donde estaba, un poco mas y la espuma saldría de su boca.

Pero nada de eso le afectaba en lo mas mínimo al invasor, no sentía miedo, ni remordimientos solo una gran pena en el pecho.

—Maldito ¿Que le hiciste?—.Gruño apretando las armas en sus manos y temblando de la cólera. Conteniendo su deseo de lanzarse a atacarlo. 

Hyoga por su lado, se mantenía frio como el hielo, la serenidad y calma del invasor ahora venían acompañadas de un disgusto interno que solo el peliplata logro divisar. Incluso ellos mantienen cierto tipo de moral ¿eh?

El medio pelinegro soltó una amarga e interna sonrisa, se le hizo gracioso, irónicamente. 

—¿No es obvio? La mate—.Las palabras salieron con tanta sencillez y facilidad que los mayores miedos de la rubia se convirtieron en la mas absoluta e irrefutable verdad. 

Era incapaz de pensar que le mentían.

—Desgraciado—.Maldijo alzando sus armas a la altura del pecho y abalanzándose contra el sujeto. Cegada por la rabia y la necesidad de comprobar si era o no un engaño

Hyoga noto sus intenciones pero no reacciono a tiempo para detenerla, Kohaku era mucho mas veloz que el.

—¡Espera!—.Naturalmente, no fue atendido dudaba que si quiera escuchado y chasqueo la lengua molesto.

Mierda, para el era obvio que era una mentira pero Kohaku quien tenia tantos sentimientos por la pequeña y desconocida ante la maldad completa del hombre de la antigua civilización cayo de lleno en la trampa de ese sujeto. 

Una distante pero dedicada mirada llena de orgullo y triunfo de parte del americano se poso sobre el peliplata, presumiendo su victoria en esta batalla.

Chasqueo de nuevo la lengua. No le dolía para nada eso, le enfurecía que ese sujeto se refiriera a el como un inferior. 

En cuestión de segundos el invasor espero a Kohaku a la defensiva y detuvo su ataque tomándola de las muñeca con facilidad. Desearía tener tiempo para reaccionar pero la obviedad de que perdería en un duelo uno contra uno era (incluso para el) dolorosa. 

Hyoga apretó el agarre en su lanza y frunció todo su rostro, asqueado de tanta derrota cuando la mujer fue derribada al suelo en cuestión de segundos y el tipo dejó su mano sobre su boca. 

Maldijo con todas sus fuerzas cuando Kohaku inicio a cabecear y finalmente caer rendida en los brazos de ese tipo por la droga que la obligo a inhalar. Volvió sobre si mismo notando como el medio peliblanco se movía parar dejar a ambas mujeres con cuidado en el suelo, sin producirles ni un mínimo impacto o dolencia.

—¿Cloroformo?—.Dudo observando al americano, permitiendole dejar a la mujer con cuidado en el suelo antes de retomar la pelea

—No—.Respondió con franqueza y gravedad analizando las hermosas pero también ajenas facciones de la mujer por unos segundos, antes de elevarse y dedicarse por completo a su contrincante.

Metió una mano dentro de los bolsillos ocultos de su ropa y empuño una pequeña navaja en posición de lucha preparado para la verdadera pelea. 

El portador de la lanza lo pensó un poco, aunque fuera pequeña y pretendiera asustarlo. Aunque entendiera el riesgo de las armas pequeñas y filosas en alguien tan ligero y ágil como el, mas bien le provocaba risa. 

—La tenías bien oculta—.Se burlo bajando su mascarilla y revelando una siniestra sonrisa que inicialmente sorprendió al sujeto pero que en cuestión de segundos se la devolvió igual de emocionado —Perfecto, lucho mejor solo

El americano soltó un par de risas bajas, incluso simpáticas.

—Lo note, te di una oportunidad y me quite a una molesta mosca primitiva de encima—.Dejó caer su cabeza un poco, aumentando su asco hacia el, hacia Kohaku o quizás hacia todos en el barco no lo sabia ni le importaba —No me mal entiendas, es fuerte pero vulgar, los contemporáneos entendemos la astucia y la delicadeza de la mente humana. En cambio ellos son bruscos y poco elegantes. Por ejemplo, tu descubriste mi trampa de inmediato pero ella se me abalanzo y por eso perdió eso es ausencia de sensibilidad y elegancia, créeme que repudio esas carencias

El portador de la lanza inicialmente, trato de contener su diversión apretando sus labios pero luego de un rato decidió que era inútil no podía parar de reír, en serio, este sujeto estaba mal de la cabeza pero, al final sus visiones no eran tan diferentes. 

—Me agradas, es una pena que seamos enemigos—.Declaró esperando el momento oportuno para atacar y antes de encontrarlo la emoción lo consumió por completo y se abalanzo contra el americano. 

El invasor esquivando y atacando de vuelta en medio del forcejeo lo pensó un poco antes de responder con calma y sencillez.

—Mas bien rivales, espero la oportunidad de volver a combatir contigo y me gustaría aprender esa técnica de lanza, es muy interesante—.Conversaron tranquilamente aun mientras ambos combatían por sus propios intereses

El medio pelinegro dio un salto hacia atrás volviendo a marcar la distancia aunque a primera vista fuera algo que lo ponía en desventaja por su arma de corto alcance.

—Con gusto, yo quiero saber que hay que hacer para saltar esa distancia—.Exclamo burlón con su tono hiriente y volviendo a la pelea, ocasionando un par de muecas en el otro que a el se le parecieron a risas 

—Volver a nacer—.Exclamo el extranjero sonriendo enormemente a pesar de sonar molesto y lanzar una extraña ofensiva. 

El japonés detenía los ataques como podía, extrañado de su repentina y constante ofensiva. Hasta ese momento, se mantuvo en absoluta calma enfocado en el contraataque pero ahora.
Hyoga esquivo un ataque con la navaja que rozo con su rostro cortando varios mechones de cabello que cayeron como si nada al suelo y sentía un ligero ardor en la mejilla, sintiendo el hilo de sangre formarse ahi y que no se molesto en limpiar. 

Ahora era mucho mas agresivo y contundente.

Su lanza se interpuso al segundo intento seguido del sujeto de apuñalarlo en el abdomen y de nuevo marcó la distancia con su arma al nivel del mentón.

¿Donde demonios estaba Tsukasa cuando lo necesitaba? Este tipo era una sucia rata escurridiza y entendía que sus habilidades contra el eran limitadas.

Se observaron por unos segundos, no dijeron nada pero casi de inmediato volvieron a los golpes. Estaba tan enfocado en evitar que lo mataran de una apuñalada que no noto el momento en el que la mano del mas joven fue hasta su lanza cortando de golpe sus movimientos al sentir la fuerza ajena. 

Entreabrió mas su vista, sorprendido y entendiendo las intenciones del mas bajo que sonrió enormemente y con la empuñadura de la navaja quebró su lanza de un golpe, dejándole un enorme cráter y dejándola prácticamente inútil. 

Chasqueo la lengua y maldijo con todas sus fuerzas ser tan ingenuo y despistado. Sin dejarle tiempo para quejarse, el medio pelinegro movió el filo del arma y lo incrustó en el brazo derecho y dominante del japones. Gimió del dolor punzante en su musculo y retrocedió varios pasos, apretando la herida sangrante y abierta con su mano contraria manchando el suelo del barco de gotas rojas y densas. 

Maldición, maldición y mas maldición.

El americano que no perdía su expresión de frialdad y respeto frente a el extendió su cuerpo en una recta postura y limpio el liquido de la navaja con su ropa como si nada. 

Incluso para Hyoga eso era asqueroso.

Su rival se mantuvo frente a el, observando como alguien digno de respeto y lleno de honor en los deportes de combate lo observaba luego de las peleas.

—Me llamo Gen, diste una buena pelea pero se acabo—.Inicio monótono con un profundo respeto hacia su rival y sin apartar la vista de el —La navaja esta anestesiada dentro de poco, tus músculos se entumecerán, te dolerá la cabeza y te marearas para finalmente desmayarte. 

Explico con tranquilidad, con su victoria ya asegurada mientras el solo podía dedicarse a maldecir, los efectos empezaron a manifestarse casi de inmediato y mantenerse consciente era cada vez mas difícil.

Suspiro resignado, relajando sus musculosos y aceptando no muy gustoso la derrotado al ceder contra la droga en su cuerpo, el también debía mantener su orgullo y honor. Observo a su contrincante por unos últimos instantes que no se había movido o cambiado ni un centímetro.

—Hyoga—.Murmuro, presentándose a si mismo antes de caer rendido por el efecto en su cuerpo. 

El lugar permaneció en silencio y paz por ahora, el barco se había detenido lo que era una buena señal probablemente esperaban expulsarlo del barco y por eso se detuvieron.

Detener el barco era beneficioso para el,  debía encontrar la manera de dar media vuelta y que no cambiaran el rumbo mientras peleaba hasta llegar a la costa y recibir apoyo de Stanley y los demás. Volvió la mirada hacia el cuerpo del hombre que reposaba en el piso. Suspiro derrotado mas que resignado y sin pensárselo mucho arranco un pedazo de la capa del peliplata para detener la horrible hemorragia que tenia en el brazo.

—Un gusto pelear contra ti, Hyoga. Espero que volvamos a encontrarnos en otras circunstancias—.Frunció el ceño, no por sus palabras sino por ayudar a que su enemigo/rival, no muriera desangrado, era patético pero dentro de todo le agradó quería pelear con el, otra vez y para eso debía estar vivo. 

Volvió a guardar la pequeña jeringa entre sus ropas luego de inyectarlo con rapidez y precisión en el bicep de su rival.

Unos fuertes pasos a su espalda lo invitaron a volver sobre sus pasos y esquivar furtivamente una serie de múltiples golpes. Cuando supo quien era no evito sonreír de par en par, contento de encontrar a tal interesante y llamativo personaje. Se dedico a esquivar los ataques hasta que la navaja intervino y el mas alto retrocedió para esquivar el intento de acertarle a cualquier punto en realidad. 

—No quisiera que esto acabe así—.Hablo Tsukasa con su clásica calma llena de benevolencia y cercanía hacia sus enemigos —Pero nuestros amigos están en Estados Unidos y necesitamos al Dr. Xeno para garantizar su seguridad—.Inicio a conversar de cosas que al medio pelinegro no le interesaban, frunció el ceño genuinamente fastidiado de esa clase de ideas tan poco políticas y razonables para el

—Me da igual, solo me interesa traer su trasero de vuelta. Si me lo devuelven puedo darte mi palabra de que tus compañeros estarán bien—.Respondió mas como por compromiso que verdaderas ganas de negociar. Eso tenia mas sentido que lo que el sujeto de piel de León le presentaba aunque dudará de que accediera justo después de que entrará de polizón en el barco y dejara inconsciente a tres de sus integrantes. 

Sus posibilidades de negociación a este punto eran bajar pero, al menos lo intento. 

La expresión tan ofendida y compleja del castaño le dio la respuesta en partes iguales de gracia.

—No hay trato, pero te permitiré retirarte del barco, prácticamente ileso—.Declaro como si fuera un rey generoso regalandole pan a un pobre y mugriento hombre. 

El medio pelinegro sonrió retorcido, le molesto que no lo tomara como una severa amenaza ira que le quemaba pero que al final dejo ir en unas divertidas risas. Dejaría su orgullo y ego herido para cuando iniciarán los golpes, el diálogo a este punto era una perdida de tiempo pero era interesante escuchar a aquel hombre hablar. 

—¿Y si me niego?—.Devolvió con la misma severidad solo que con un poco mas de honestidad consigo mismo y su situación

El castaño alzo su arma y endureció su mirada, no sorprendido de la respuesta. 

—Saldrás a golpes de todas maneras—.Declaro con frialdad y una mirada filosa para el entretenimiento del sujeto que no tuvo tiempo de contestar pero si de burlarse en su mente —Gen, ¿cierto? Se que eres un hombre inteligente además de fuerte pensé que podríamos negociar

El mencionado al terminar de escucharlo soltó un par risillas antes de estallar en carcajadas que llenaron el lugar aún sin perder su postura amenazante.

Este sujeto si que estaba mal de la cabeza. 

—¿Negociar? ¿Llamas a eso negociar? Por favor, eso no me beneficia en nada mira a tu alrededor, salte desde tierra, vencí a dos de sus guerreros y estoy a un solo paso de volver con Xeno—.Expuso con superioridad y relució en alto el arma aun con ciertas gotas de sangre seca con una segura mueca —Solo me queda quitarte de en medio, no te confundas he llegado demasiado lejos como para rendirme en esas condiciones, créeme que a menos que me cedan a Xeno no hay tregua

Se daba el lujo de conversar, este sujeto desde un inicio era alguien muy llamativo. Apenas lo diviso su cuerpo le advertía a gritos que era alguien fuerte pero no esperaba que fuera un moralista. Ademas, el barco se había detenido, debían tener una gran expectativa en este tipo.

—Sino me equivoco tu hiciste algo en el barco—.Solto Tsukasa con su mente ocupada en aquel recuerdo tan desagradable de los cuerpos tirados en la cubierta, esperaba su bienestar

Ocasionando una momentánea y divertida risa socarrona en el otro que fue borrada de inmediato. 

—Ese también era un "no negociable"—.Declaro el invasor con simpleza dejando todo en silencio por unos sencillos segundos, donde ninguno se doblegaba o mostraba debilidad donde ambos estaban decididos a ganar. Gen dejo caer su cabeza examinando al castaño de arriba a abajo con satisfacción y luego hablar —¿Como te llamas?

El castaño se sorprendió por un instante desarmando su postura por la pregunta tan inesperada pero, apretó sus puños y afilo su mirada de nuevo justo antes de responder.

—Tsukasa Shishio—.Solto con una pizca de elegancia que conmovió al mas pequeño que asentía complacido de su actitud tan fina y educada

—Ya me conoces pero, Gen—.Finalizo de presentarse regalandole una genuina sonrisa que por un instante distrajo al mas alto, ser testigo de tanto honor de parte de alguien como quien tenia en frente era ajeno y extraño cosa que noto el medio pelinegro y no dudo en iniciar su plan.

Tsukasa se obligó a si mismo a retomar la atención cuando noto que el invasor estaba corriendo de vuelta de donde vino y a primera vista, huyendo.

¿Por qué? ¿Pretendía evitar el conflicto? ¿Estaría cansado y reservaba fuerzas?

Las dudas lo invadían a medida que corría detrás del hombre que aunque fuera pequeño y delgado era ridículamente ágil. Tuvo un par de ocasiones cerca de atraparlo pero bastaron con un par de brincos y vueltas por el aire, usando partes de la nave a su favor para zafarse de el, parecía practicante de parkour.

Era obvio, conocía bien la estructura y los materiales a su alrededor y por eso podía usarlos tan eficazmente para su desplazamiento.

El guerrero no corría con la misma suerte, ese tipo era como una rata escurridiza que trataba de aplastar con un enorme martillo de hule, debía encontrar alguna solución y rápido.

Apretó sus dientes cuando lo noto cada vez mas cerca del timón, ni siquiera reconocía a la perfección en que momento dio media vuelta pero ese sujeto, lo tenia comiendo de la palma de su mano y si no actuaba pronto alcanzaría a Xeno y su preocupación aumento cuando ya lograba divisar la silueta del capitán del barco frente a ellos.

—Demonios—.Maldijo Ryusui entre dientes al notar la silueta del chico acercándose a donde estaban 

Sus maldiciones que fueron interrumpidas por las molestas y psicópatas risas del doctor Xeno que manejaba la misma información que el que seguía sin perder el orgullo y la arrogancia en su voz.

—Como dije hace unos minutos, no hay nada que puedan hacer—.Declaró como una sentencia de muerte que se hacia cada vez mas real a medida que Senku y Ryusui se miraban entre sí buscando la vuelta a este inminente resultado tan desfavorable

—Ya perdieron—.Murmuro el mayor, sin apartar la vista a lo siguiente que pasaría mientras el americano se acercaba peligrosamente a donde se encontraba.

Gen noto al científico americano cada vez mas cerca, calmando un poco sus nervios y disipando la tensión en sus músculos al notar que seguía vivo.

—¡Xeno!—.Exclamo el medio pelinegro sonriendo aliviado de que estuviera relativamente bien distrayéndose por unos instantes, distracción que le fue cobrada de inmediato

Un fuerte agarre en su brazo de una mano tres veces mas grande que la suya lo trajo de vuelta a la realidad y disipo toda esa emoción en un segundo. Cuando menos se fijo el jalón de Tsukasa sobre el lo lanzó por los aires intento arrojarlo por la orilla. 

Chasqueo la lengua en el aire fastidiado de todo esta mierda (sobretodo de si mismo) y extendió sus brazos para engancharse a uno de los postes externos y así detener su salida, se apoyo en el barandal con su excepcional equilibrio y trono sus dedos  sin apartar la vista llena de desprecio hacia el castaño que se lo devolvía gustosamente atento a su próximo movimiento. 

—Tu oponente soy yo—.Ordeno con firmeza y hostilidad Tsukasa con sus brazos en alto listo para llegar a los golpes en cualquier momento

El americano movió su cuello de lado a lado junto a sus hombros, tronandolo cada articulación para disipar un poco el dolor del estrés mientras inhalaba y exhalaba en silencio cada vez mas fastidiado. 

Quería irse ya.

—Si, si lo se—.Respondió de mala gana y con aburrimiento extendiendo sus dedos para verificar su estado y cuando los considero recompuestos salto de nuevo a los golpes contra el castaño y bajo la atenta mirada de los otros que eran incapaces de despegar la mirada por lo atractiva que era el intercambio de golpes explotando todas las habilidades y el talento de ambas partes casi por igual. 

El marinero a medida que pasaba la pelea con constantes vueltas, contraataques, defensas y casi aciertos la constante duda sobre quien seria el ganador lo animaba a sonreír cada vez mas emocionado y complacido de lo que veía. 

Tsukasa era asombroso eso ya lo sabia pero ese Gen también lo era, lo esquivaba con delicadeza y con cierto toque de elegancia sin apartar la mirada de su oponente o bajar su defensa. 

Era veloz, atento, con un tiempo de reacción impresionante, compensaba todas sus faltas en tamaño y fuerza con la rapidez de su mente. Ademas de que solo darle problemas a Tsukasa ya era un logro, nunca despegaba sus ojos de el prediciendo todos sus golpes denotando una habilidad excepcional.

Apretó su sonrisa con mas fuerza de la que esperaba.

¡Lo deseaba! ¡Deseaba a Gen con todas sus fuerzas! Alguien tan increíble como el, solo lo emocionaba, los americanos eran increíbles primero Stanley y ahora Gen. ¡Los deseaba a ambos, a ellos y a sus increíbles destrezas!

Los dos luchadores conservaron su distancia luego de cierta cantidad de puños y patadas de parte de Tsukasa y saltos y defensas de parte de Gen y sus intentos de atinarle con el arma punzante. Ambos respiraban agitadamente aun cuando se esforzaban en disimularlo con gruesas gotas de sudor cayendo por su rostro pero no atreviéndose a mostrar ni un segundo de debilidad ante el otro. 

El pelinegro retomo la acción alzando su arma con frialdad y activando las defensas del castaño que se preparo para el ataque pero Tsukasa logro ver a través de el chico y de sus intenciones de saltar y se preparo para tomarlo del tobillo para cuando sucediera y con suerte esta vez si desterrado del barco de una vez por todas pero, se equivoco.

El medio pelinegro cambio de rumbo y opto por pasar al lado del mas alto en pasos cortos y rápidos para correr hacia donde estaban los otros japoneses junto a Xeno que sonrió orgulloso de tan elegante estrategia y engaño. 

Gen lo decidió era el momento para su tercer artículo, era ahora o nunca.

En medio de la carrera el americano aun perseguido por Tsukasa que maldecía ser engañado bajo un poco el cierre de su chaleco y extendió una pistola entre una de sus manos que retiro el seguro con su pulgar y una pulcritud que heló la sangre de su alrededor, nerviosos del la nueva forma que tomaría la pelea. 

A diferencia de los demás Xeno, quien borro su sonrisa en un segundo y asumió una horrible cara de espanto con el miedo y la inquietud invadiendo su cuerpo temía de otras cosas. 
Tsukasa apresuró el paso, incapaz de soportar la impotencia de lo que sucedería

—¡Detente!—.Ordeno, quizás rogó el guerrero castaño con la impotencia y el miedo palpable en su voz y expresión

El arma crujió, informando que fue cargada mientras los rápidos pasos del hombre invasor hacia donde residían Xeno y Senku destrozando todas las esperanzas del equipo Japones sobre salir de esta sin alguien con una herida mortal. Ryusui por un instante no reconoció la importancia de su labor y abandono el timón para correr hacia los científicos esperando hacer, cambiar algo, lo que fuera cualquier cosa era útil si era para evitar una catástrofe. 

Gen se detuvo frente a Senku que considero inútil huir aun con las secuelas y la dolencia con una herida de bala en el pecho aun fresca, podría darle en medio de la carrera y seria mil veces peor. 

Era inútil huir, debía encontrar la manera de enfrentarse a tal monstruo que lo miraba como lo mas repugnante del mundo y salir victorioso de esta pero, era mas difícil de lo que creía.

Gen se mantenía frente a ambos, el capitán, el guerrero incluso su razón para estar aquí, Xeno su padre pasaron a ser irrelevantes cuando vio al Ishigami.

Solo eran el y ese sujeto, era su momento de saldar deudas. 

Poco a poco el rostro de Gen se elevaba hacia la mas genuina felicidad y el mas profundo odio, por aquella idea tan maravillosa en su mente. Mientras el arma entre sus dedos temblaba por la presión y la dureza que aplicaba. En esos instantes, en esos minúsculos instantes en los que alzaba su arma y apuntaba al mas joven, decidido a matar a Senku quien sin importar la amenaza le retaba con la mirada sin ningún temor, se confesó a sí mismo que no solo quería recuperar a Xeno.

Movió su dedo al gatillo, listo para matar al japonés y salir de aquí con Xeno, la idea lo excitaba cada vez mas. Era incapaz de dejar de sonreír con cierto toque psicótico y una irregularidad que le daba la apariencia de ser retorcida.

También quería matar a Senku, molerlo a golpes, quería torturarlo no solo por llegar y hacer lo que le diera la gana en su territorio en el de sus padres, no solo por el secuestro sino por siempre ser un enemigo mortal para la aprobación y atención de Xeno desde que era unos mocosos. 

Por supuesto Ishigami no tenia idea y no le importaba, porque el odio en su pecho era real, porque el deseo de verlo muerto y de sonreír victorioso era real. Porque todas esas veces donde Xeno aparto su mirada de el para ver a Senku, halagarlo, apoyarlo o solo darle de su atención. 

Fueron reales en el antiguo mundo y no necesitaba esos amargos y dolorosos recuerdos de ser desplazado en este nuevo y perfecto mundo. No le importaba que el fuera ignorante de esto, solo quería verlo muerto con eso marcaría su mas absoluta y satisfactoria victoria.

Si, es era lo que quería y ¡lo obtendría, a cualquier costo!

La explosión del arma espantaron a Tsukasa y Ryusui quienes espantados esperaban lo peor y asustaron a toda la tripulación que fueron testigos de una bala volando por la embarcación.

Quien diría que, el lugar donde terminó la bala no lastimo a nadie no broto sangre, ni arrebato la vida de nadie mas que al propio ser que la disparo. 

El rey negro del tablero, su rey, la pieza mas importante del tablero que tanto se esforzó en proteger se elevó de la nada y en un duro y seco golpe  derribo todo el tablero destruyendo todo lo que Gen tenia establecido, todo lo importante para el.

Toda su existencia fue destruida y desorientada en segundos. Ni siquiera el intenso y desgarrador grito de Xeno que no era para el fue capaz de traerlo de vuelta a la realidad. 

—¿¡Eres idiota o solo finges serlo!?—.Regaño Xeno a Senku que permanecía en el suelo luego de aquel empujón que le salvo el pellejo, pasmado en su lugar sin entender nada de lo que sucedía ¿Xeno lo había salvado? ¿Por que? Su confusión y falta de reacción parecían molestar mas al secuestrado por mas que eso jugará en su contra —¿¡Qué haces!? ¡Levántate!

Regaño con una cólera que llevaba años sin sentir en todo su ser. 

El mismo Xeno tampoco lo comprendía por completo pero en aquel momento donde entendió que aquel deseo en la mirada de Gen no era por salvarlo ni arreglar esta terrible situación sino por arrebatarle la vida a alguien. 

El espantoso placer de matar se encontraba en los ojos claros y azules de Gen.

En el momento en que lo entendió, su cuerpo se congelo mientras digería la información y sus pupilas se dilataban, una presión en el pecho lo lastimaba con crueldad y un fuerte corrientazo en todo su cuerpo lo animo a levantarse y empujar a Senku fuera del golpe de la bala. 

Quizás porque no deseaba ese futuro para Gen, quizás porque ya lo había condenado de miles de maneras, desde su nacimiento hasta ahora. Al menos, esta vez esperaba salvarlo de algo, de un destino que el mismo había condenado sobre el esperaba salvarlo de convertirlo en un monstruo tal y como el y Stanley. 

No merecía ensuciarse las manos por su culpa.

Xeno no era ajeno a la violencia, a las balas, a la muerte mucho menos a la maldad del mundo. A veces su trabajo dentro de la elite científica y los de su esposo como un soldado de las fuerzas especiales, lo que veían a diario no encajaba dentro de los limites comunes de "bueno" o "malo".

El enorme espectro de grises lo mareaba y lo hacia vomitar.

Solo eran personas que hacían lo que creían mejor en base a sus deseos, ideales y por su puesto, habilidades y capacidades. Por eso...

Noto como Gen aun atónito de su actuar cayo en una dura y cruda confusión tan intensa bajo sus brazos como si nada y el arma quedo colgando de sus dedos sin fuerza y con la mas vacía y sincera expresión de derrota y desesperación no solo en su rostro de muerto sino en todo su cuerpo incapaz de comprender que había pasado. Era incapaz de volver sobre si mismo era vulnerable a cualquier ataque, sensible a incluso el toque de una pluma, se sentía humillado no entendía que sucedió porque Xeno lo miraba así si ya habían ganado por que ese desgraciado de Ishigami seguía en pie. 

Había perdido, fue traicionado, en que momento, solo...Por favor que alguien le dijera...

¿¡POR QUÉ!?

Xeno sintiendo el dolor de su querido hijo espero de todo corazón que su pequeña comprendiera que solo hacia lo que le parecía mejor si eso era así o no, estaba fuera de sus manos.

Que algún día lo perdonara por todo el daño que le causaba y le causó, que lo perdonara por cargar con la responsabilidad de la vida de Gen, si Xeno hacía algo mas indebido, Gen moriría de inmediato. 

Ese era el nivel de poder involuntario que tenia sobre el y que no sabía controlar en lo absoluto. 

Xeno se mantuvo espantado por el horrible cambio de roles que provoco. 

Tsukasa en mejor estado emocional y mental que Gen no dudo en atacarlo con todo lo que tenia, el agresivo golpe que asestó en el rostro de Gen le obligo a retroceder un par de pasos pero mantenía la mirada perdida y el rostro bajo.

Por mas que el dolor fuera intenso por mas que el rostro le ardiera y su cuerpo gritara desesperado del peligro sobre el ahora mismo no se movió, no reaccionó no se molesto en limpiar la sangre fresca goteando de su nariz y labio y ensuciaba el suelo de la embarcación.

Nada de eso le importaba realmente, ni que el de piel de león pareciera verle con lastima por su estado, que el espíritu de Ishigami lo acechara, que el capitán apartara la mirada de la escena donde era usado de saco de boxeo, ninguno eran capaces de sacarlo de su trance.

Solo se cuestionaba lo mismo una y otra vez, se mortificaba, se lastimaba con la misma escena una y otra y otra vez.

Se harto de las miradas juzgadoras a su alrededor e inició a alzar sus brazos en defensa sin contraatacar solo apaciguar los golpes sin perder ese vacío en su rostro.

El científico mayor se desprendió de Senku y volteo hacia la pelea, sintiendo en su piel cada golpe que el hombre castaño le daba a su hijo que apenas se lograba defender. 

Detuvo su intento desesperado de desamarrarse en seco, con el miedo y la culpa invadiendo todo su cuerpo cuando Tsukasa finalmente logro tomar al invasor de la muñeca y lanzarlo por los aires y sin piedad fuera del barco esta vez sin intentos de volver.

El impacto del cuerpo contra el agua fue el sonido de la campana que indicaba el final de la pelea con un claro ganador.

El capitán se movió de inmediato hacia el timón, encendiendo el motor del barco y moviéndolo de nuevo iniciando la huida y declarando oficialmente la victoria del equipo japones en esta batalla. Mientras Xeno se levanto como pudo e inició a moverse hacia la barandilla esperando si quiera una señal de que Gen estaba medianamente bien pero, fue interceptado por Hyoga que lo tomo de los brazos y lo detuvo sin mucho esfuerzo.

No noto su presencia, ni cuando apareció pero ahora en serio era una molestia. 

El guerrero hace un rato volvió en si de la droga, no cuestionó (por ahora) el pequeño pinchazo ni el botón de sangre que residía en su brazo, mucho menos la venda en donde estaba su herida y se enfocó en recuperar la conciencia y moverse como podía hasta la cabina central donde residían los sonidos de una pelea, recuperándose cada vez mas del efecto de la droga a medida que avanzaba.

Si bien una serie de extrañas conjeturas lo invadían a medida que su estado mejoraba eligió rechazar cualquier idea que relacionara la idea de que ese hombre lo había ayudado y que por eso era capaz de apoyar a su equipo.

El ahora único americano se fijo en cada instante, cada segundo, cada momento con Gen, desde que se encontraron hasta que fue expulsado y ni por el mas mínimo segundo salió de su mente nunca dejo de dominar sus mas profundos y sentimentales pensamientos, pero Gen no pudo verlo, nunca alzó la mirada y se molesto en ver mas allá de la traición, lo ultimo que supo de Xeno fue que salvo a Senku de su mano y lo abandono repitiendo ese momento donde fue ahora definitivamente desplazado. Era ajeno a lo que pasaba en el ahora por atraparse en el pasado. 

Xeno forcejeaba con todas sus fuerzas contra el hombre por mas patético e inútil que fuera, moviéndose desesperadamente para sobrepasar al guerrero y llegar al lugar donde su pequeño fue lanzado.

Situación que mas que desagradarle a Hyoga se le hacia ajena a la actitud previa del hombre.

—¿A donde crees que vas?—.Regaño el peliplata luchando contra el sin muchos problemas, pero su brazo dominante aún sangraba y dolía por cada pequeña acción y sus oídos chirreaban aun vulnerable de lo que sea que le metieron en el cuerpo pero, definitivamente Xeno no comprendía nada de eso

—¡Suéltame!—.Ordeno el peliblanco con la preocupación en su voz a mas no poder, con una intensa gravedad como si tuviera alguna clase de poder en el barco

—Estas muy equivocado si crees que voy a obedecerte—.Replicó de inmediato el guerrero, sorprendido de que el hombre quien no había puesto ninguna clase de resistencia ahora se mostraba renuente a la paz o si quiera a estar tranquilo

—Te digo que me sueltes—.Gruñó Xeno escabulléndose para girar hacia el hombre y ahora encarar su rostro de frente provocando un sobresalto en Hyoga que no aflojo su agarre a pesar de la rabia y el rencor que residían en los oscuros ojos contrarios —Que van a saber ustedes de mis razones, no soy un idiota como para saltar no tengo un cuerpo fuerte que sobreviva al impacto al agua a esta velocidad, mucho menos la resistencia para nadar de aquí a la orilla por eso ¡Suéltame!—.Grito lo ultimo, con mucho mas miedo y desesperación de la que le gustaría, respiraba con irregularidad y volviendo a las negociaciones que Gen tanto rechazo y mostraban ser la única alternativa para calmar un poco la inquietud y ansiedad en su cuerpo y mente.

—Es verdad, pero ese sujeto podría ayudarte a nadar y entonces nada de esto tendría sentido, elijo no correr el riesgo—.Replicó el del cubreboca firme a su percepción de la situación, aun sin comprender la necesidad ajena pero muy claro de las suyas. Mantenía al científico a raya con una de sus manos y apretando arduamente la herida en su brazo (y la tela que yacía bañada en sangre) con la otra

El científico aparto la mirada derrotado, era obvio, no le creerían, mucho menos con Gen aun al asecho, mientras mas tiempo pasaba mas lo dejaban atrás, mas se reducían las posibilidades de saber algo de el si es que ya no desaparecieron por completo.

Sus opciones se limitaban cada vez mas hasta dejarlo incluso sin estas. Suspiro, esperando calmarse un poco y pesar con frialdad cuando su corazón permanecía en su garganta y derramaba sangre en sus manos, no era idea que le agradara para nada pero, que mas podía hacer. 

—Por favor—.Accedió a lo único que le quedaba, por mas humillante y patética que fuera la clemencia y Hyoga afectado por la sorpresa fue incapaz de responder de inmediato.

Tsukasa al notar la tan larga y compleja conversación que mantenían se acercó un par de pasos llamando la atención de los otros dos.

El castaño inhalo y exhalo un par de veces para calmarse y enfriarse un poco antes de hablar con su típica calma pero con el sudor corriendo por su rostro y la respiración entrecortada agitado por toda la pelea y la tensión y los nervios del resultado.

—Es alguien muy fuerte, debe estar bien el barco no es tan alto así que el golpe no seria grave. Si es tan inteligente como fuerte, no nos seguirá, nadara hasta la orilla donde el resto podrán recibirlo y tratarlo—.Comento con serenidad pero dolencia en su voz antes de suspirar adolorido y elevar sus manos hasta ciertas partes de su cuerpo que le dolían especialmente para sobarlas, el también llevó sus golpes iniciales y por su puesto entendía y aceptaba que si no hubiera sido por la distracción (involuntaria) del Dr. Xeno seria mas complicado expulsarlo del barco a tal monstruo. Pensó en las actitudes del doctor Xeno, debían ser cercanos, después de todo Gen no logro salir de la conmoción que fue ver al científico salvar a Senku y Xeno, no paro de pedir que le permitieran verlo su lado mas gentil y sensible creía que solo era para verificar su estado —Si, es alguien muy fuerte, aun sigo sorprendido que lograra subir al barco, descuide Dr. Xeno me comprometo a personalmente informar la caída de Gen a su equipo para que lo auxilien lo mas rápido posible

Finalizo con el mayor respeto y sinceridad posible mientras se inclinaba un poco hacia el científico que suspiro resignado incapaz de abandonar ese sentimiento de culpa y resentimiento sobre si mismo.

El peliplata un tanto harto de todo esto soltó a Xeno mientras asentía, ya no había nada que el mayor pudiera hacer para cambiar el resultado Gen debía estar muy lejos. Esta fue su última y gran defensiva y falló, por muy poco pero falló y eso era lo que separaba a un ganador de un perdedor.

—Definitivamente nadie se lo esperaba pero, Xeno lo distrajo y lograste sacarlo—.Hyoga bajo sus ojos cerrados al ahora furioso rostro del científico que claramente no estaba contento de sus palabras aun cuando ya lo soltó lo observaba con desprecio —No te pongas así, es la verdad. Si hubieras dejado que disparara a Senku, habrías ganado, desestabilizaba a todo el equipo por segunda vez incluso tenia para elegir que hacer, amenazarnos a todos con Senku o directamente ir a matarnos estoy seguro que era capaz de hacerlo. Realmente era un oponente formidable, una pena para el pero una dicha para nosotros que su única debilidad estuviera en el barco. 

Finalizo con calma luego de exponer sin piedad su opinión de la situación aun bajo el tenso ambiente luego de la pelea tan furtiva que hubo. 

El mayor apretó sus puños, aun cuando sus uñas lastimaban sus manos el ardor que su rabia y malestar le producía eran mil veces superior a ese insignificante dolor. No tenia sentido revisar el mar a este punto, seguían avanzando a altas velocidades y el chico ya quedaría atrás hace mucho. 

Chasqueo su lengua molesto, esto no debió terminar así. En que momento se equivoco, donde fallo, quien era el culpable de este desastre. 

Stanley y Gen no lo eran, siempre fueron excepcionalmente eficaces y siempre cumplían con sus deberes de un modo que rozaba lo perfecto si este existiera. El también era así, iba a su ritmo con su aguda mente e intelecto pero ahora que analizaba el panorama, el era el único responsable.

Sus pensamientos no cobraban sentido, significado mucho menos un fin mas que el de hundirse en su propia desgracia, atrapado por el enemigo y confiando en las habilidades de su hijo para volver sano y salvo. Aunque entendiera que era imposible una parte de el, la misma que lo animo a quedarse un buen rato contemplando el mar esperaba alguna clase de milagro, no encontraba las respuestas a sus dudas e inquietudes en la inmensidad de aquel azul muy parecidos a los ojos de su hijo. 

De donde los sacaría, esa era una pregunta que siempre permaneció dentro de el y Stanley a pesar de que nunca le dieron mucha importancia.

Sus propios ojos eran oscuros, rozaban el negro y los de su esposo eran claros y marrones, este último propuso la idea de que algún familiar mantenía ese color de pupilas y que se manifestó en Gen. 

Por supuesto que era eso, los colores de los ojos y el cabello no salían de la nada solo le sorprendía ya que no conocía a ningún familiar suyo que mantuviera ojos azules, por supuesto el conocimiento de su árbol genealógico era muy reducido, no se extendía mas allá de sus padres, nunca supo nada de tíos, abuelos, su familia era solitaria a diferencia de Stan.

Eso impacto directamente en su vida, también era solitario, ajeno a los demás a los lazos familiares fuera de su esposo e hijo, no sentía tal cosa como una intensa afinidad por sus progenitores.

El era así y no le molestaba en lo absoluto.

Unos pasos tranquilos y firme detrás de el interrumpieron sus pensamientos. Eligió ignorarlos, genuinamente no quería saber nada de nadie, estaba de mal humor y solo habían dos personas que soportaba en este estado y ambas estaban fuera del barco y millas a la lejanía. 

—Xeno—.Llamo la voz de Senku ya familiar pero no cercana con cuidado y a una distancia prudente de el. No respondió, esperaba que entendiera las señales y se largara de inmediato pero nada salia como esperaba desde hace un buen rato, mientras el seguía muy ocupado buscando el error en el tablero de ajedrez —¿Por que?

El mencionado soltó una amarga y seca risa, mas fastidiado que molesto, claro que era por eso no existían otras razones para que quisiera hablar con el, incluso la necesidad en la voz de Ishigami por comprender sus razones eran realmente odiosas.

—No te confundas—.Declaró gravemente sin siquiera dedicarle una mirada aunque solo fuera del mas genuino y profundo odio —No lo hice por ti, en cualquier otra circunstancia no me importaría que te mataran. Incluso ahora mismo, por mas inmaduro que suene, deseo verte muerto

Mascullo con enojo pero sobretodo impotencia como el mal perdedor que era, casi vomitando sus sentimientos. 

El mas joven dio un paso hacia el adulto con una risa socarrona en el rostro y llevando su dedo a su oído, expresión que el mayor desearía borrarle de un golpe si no tuviera la educación y un cuerpo tan débil.

—Pero me salvaste, no tiene sentido va en contra de todo lo que querías. Tal y como dijo Hyoga

—Se lo que dijo ese sujeto—.Interrumpió odiando que le recordaran aquello que ya sabia y entendía a la perfección, aquello que resonaba en su mente con mucho mas dolor del que le gustaría —Y se lo que hice y permíteme informarte que no me arrepiento—.Giro lentamente la cabeza escupiendo las palabras con desprecio y observando a su anterior estudiante que permaneció sorprendido por sus palabras y porque era observado como una piedra en su camino, como el ser inferior a el que era al doctor Xeno quien suspiro agotado de todo esto y cerro sus ojos lentamente volviendo la vista al mar y apretaba sus manos entrelazadas detrás de su espalda

Inhaló y exhalo un par de veces debía calmarse esto, esta actitud no era nada elegante. 

Pero por supuesto para el mas joven no era suficiente. 

—Lo diré otra vez ¿Por que?—. Encaro de frente el Ishigami colmando la nula paciencia del adulto que resoplo harto de todo esto, antes de moverse e y inclinarse contra el mas joven dando la peor expresión que jamás podría dar tirandole lo que quería para que se largara de una vez y lo dejara en paz.

—Gen es mi hijo y no permitiría que manchara sus manos por mi. No fue por ti Senku Ishigami, no fue por salvarte si es lo que piensas fue por el, aunque significará perder la ultima oportunidad que quedaba, ya lo he arrastrado a demasiados crímenes como para permitir eso—.Murmuro lo último bajo y denso con una amargura comprensible. Se acercó mas a el con una pizca de maldad pero lleno de odio —Matar a alguien es una linea que cuando cruzas, te cambia por completo y te manda directo al infierno en la tierra—. Finalizo antes de alejarse lentamente, sin romper su perfecta postura ni el intimidante contacto de ojos sobre el mas joven. Volvió la vista al mar que no paraba de recordarle a su pequeño y sus pensamientos a Stanley que permanecía en tierra —El crimen de tu intento de asesinato lo cargare yo, Stanley solo cumplía mis órdenes y Gen solo seguía lo que veía, no es su culpa. Ademas...—.Se detuvo en su monólogo por un instantes antes de elevar sus labios en una suave sonrisa por una compleja idea en su mente —Por un momento me recordaste a el, pensé que deseaba salvar a mi hijo y en el proceso te salve a ti, que mala suerte aunque no creo en tal tontería

Senku escuchó todo en silencio y con una atención extraordinaria, aun cuando se esforzó con todas sus fuerzas no encontraba las palabras adecuadas para contestar ni las fuerzas para devolverle por completo la mirada a Xeno.

 

La dureza de la tierra sobre sus pies era reposar en el paraíso, era alcanzar el máximo punto de placer para alguien tan débil y roto como el.

Para otros los mayores placeres de la vida residían en el encuentro carnal, el amor, alcohol, cigarros en los placeres banales del ser humano. Toda su vida se embriago de las ideas y el estado la mas absoluta superioridad sobre quienes lo rodeaban, la evolución constante de si mismo aunque doliera era un innegable placer que le fue heredado, e incluso aquellos simples pero satisfactorios momentos donde su orgullo y arrogancia alardeaban de tener la razón de ser mejor. 

Pensaba en esa clase de idioteces aun cuando entendía (pero nunca reconocería) que ahora incluso el ser, mas débil, cobarde e incompetente lo convertiría en polvo, aun cuando la firmeza de la tierra llego a sus piernas entendió que todo su orgullo herido se quedaba muy por debajo de aquella invasión de la paz, la vida y el alivio a tu cuerpo. 

Camino un par de pasos mas, aun cuando el nivel del agua del era inferior a sus rodillas aun cuando su cuerpo pesaba como plomo y cuando finalmente su mente sin permiso decidió que ya no soportaba un movimiento mas, sucumbió ante el agotamiento extremo al que se sometió por sabrá Dios cuanto tiempo y cayó de rodillas en un seco golpe contra la arena y la fina capa de agua que dejaban las olas luego de romperse en la costa. 

Incluso su torso, su cabeza, su rostro se estamparon contra la arena agoto todas sus energías y no tenia los ánimos de aunque sea intentar minimizar el impacto con contra la rasposa arena de la playa con sus manos. 

Su respiración era agitada pero le alegraba estar en tierra firme, respiraba profundamente aunque su cabeza estuviera de lado y su mejilla contra el húmedo suelo molestara para regular sus tiempos le aliviaba tanto aire en sus pulmones, prefería ensuciarse el rostro a levantarse o siquiera moverse. 

Destrozó su límite de resistencia, le asombró que llegará tan lejos y se sorprendía de que (aun) no se desmayara del agotamiento y la fatiga, quizás era porque su mente seguía enfocada en no dejarlo ir tan fácilmente, aunque si lo hiciera no le importara mucho tampoco se culparía, le gustaría descansar un poco. 

Entendía que debía seguir avanzando para llegar al castillo o a un mejor lugar para que algunos exploradores o incluso Stanley en el avión lo encontraran. 

Por supuesto que lo sabia ¡Por supuesto que lo sabia! Pero sin importar cuanto se forzara en moverse, sin importar cuanto diera la orden su cuerpo o quizás su mente se negaba rotundamente a obedecer. Quizás su cerebro estaba muy ocupado en darle prioridad a que su corazón y pulmones o el que incluso el mismo no colapsaran, mientras el le exigía mas de la cuenta y solo rechazaba mas sus peticiones. 

Que grave problema, nunca entendió lo que era un límite, nunca comprendió lo que era suficiente consigo mismo, siempre se exigió mas de la cuenta sin importar cuanto doliera siempre se esforzó en alcanzar la grandeza que tanto anhelaba.

Pero ahora era diferente, aunque pretendiera mantener un poco de voluntad la verdad es que no quedaba nada de deseo dentro de el, ni de moverse, ni de vivir, se esforzaba en replicarlo pero era obvio que no le quedaba nada que dar. 

Todo lo había abandonado ¿eran estas la clase de idioteces que piensas al borde de la muerte? 

Un intenso ardor en su garganta lo llevo a toser en repetidas ocasiones, ronco, seco y con mucho mas dolor del que esperaba. Cerró sus ojos y se obligó a si mismo a detenerse, cuando lo logro volvió a residir en la arena, respirando agitado. 

—Duele...—.Murmuro en un delgado hilo de voz que y apenas se formuló, mas que un aviso era un llanto para si mismo. En serio quería agua, agua dulce y fresca, su garganta ardía como nunca antes en su vida había ardido.

Las olas rompían a sus pies y la fina tela de agua avanzaba hasta su pecho incluso un par de veces logro llegar hasta su mentón.

Odiaba el esfuerzo excesivo que debía hacer para reaccionar a las cosquillas en su cuello, cerrar sus labios para no permitir el ingreso de agua salada y evitar mas irritación en su garganta y aumentar su sed. Temblaba, todo su cuerpo temblaba, era una reacción natural, el sol iniciaría a ponerse pronto y el otoño estaba cada vez mas cerca, el aire frío corría por las costas y el que estaba empapado lo golpeaba sin piedad.

Quería una toalla, un baño caliente, una suave sabana y una cómoda cama donde recostarse a descansar, a dormir. Esos sueños lo hacían odiar con mas fuerzas a la asquerosa arena bajo su débil cuerpo. 

Ese doloroso recuerdo volvió a el como una serie de viles apuñaladas que lo llevaron a morder su labio inferior seco y agrietado y apretar sus ojos para contener un sollozo y las lagrimas se acumulaban en sus ojos. Esa escena no salía de su cuerpo y mente, no lo soportó mas y su dolor inició a deslizarse por sus mejillas hasta confundirse con el mar que lo arropaba.

No entendía exactamente porque lloraba, si era por lo recién ocurrido si por aquellas inseguridades de hace miles de años en el antiguo mundo o si simplemente era por la fatiga en su cuerpo y mente.

Su estomago gruñía, reclamando lo vació que estaba. No comía nada desde la mañana cuando inició el plan contra el maldito club de ciencias, desde entonces las horas pasaban y por las tareas y la adrenalina no sufría los efectos del hambre pero ahora devoraría gustoso lo que fuera que estuviera cerca de sus labios si no fuera solo mugrosa arena y agua asquerosamente salada. A este punto siquiera sentía su cuerpo todas sus extensiones estaban entumecidas, los párpados le pesaban y respirar adecuadamente era un trabajo demasiado cruel para su estado. 

Nado lo mas tranquilo que pudo, asegurándose de distribuir su energía lo mejor posible para sobrevivir y llegar vivo a la orilla pero incluso para el, era un trayecto duro.

La derrota era dura y amarga.

Apretó sus labios maldiciéndose por llorar, en tan patético estado, por fallar, por esa escena de Xeno salvando a Senku que se repetía en su mente desde que se dio, por él atónito de la reacción perdió el hilo del mundo y lo aplastaron como un insignificante insecto. 

Deseaba volver en el tiempo y hacerlo mejor, no fallar, no dudar, no dejarse afectar tanto. En no ser un absoluto idiota y...si nada de eso era posible, quería eliminar de su mente tan desgarradora escena que pronto lo mataría.

Ahora, creía entenderlo un poco mejor.

No quería agua, comida ni un lugar cómodo. Quería a sus padres, a Xeno de vuelta, a Stanley con el y ellos sin problemas le darían eso y mucho mas.

Claro que sabia que lo consentían mas de la cuenta pero, ¿eso no es lo que hacen los padres? Educar a sus hijos y llenarlos de amor, el no era un maleducado por que seria un problema ser recompensado.

Por que seria un problema, el no deber preocuparse de nada si estaban con ellos, si juntos eran imparables, fuertes, las faltas de uno las complementaban los otros, porque ellos lo cuidarían y nada le faltaría porque eran una familia.

Por eso entrego todo de el, su cuerpo, su alma y vida a Xeno, quien nunca parecía estar complacido, se dedico de lleno a su visión, su misión en este mundo. Aun cuando solo le falto arrancarse el corazón, presentárselo perfectamente organizado como un platillo de lujo en una bandeja de plata mientras el con ropas finas y elegantes cojeaba del dolor, la sangre goteaba de su boca y se desangraba por el agujero en su pecho el degustador le rechazo con demasiado facilidad en un par de simples movimientos salvando a aquel chico. 

Que le faltaba, que le falto añadir a ese plato en el cual residían sudor, sangre y lágrimas, que mas quería de el para complacerse. 

Había hecho todo, todo, hasta lo que estaba fuera de su alcance, siempre fue insuficiente para el por eso se esforzó tanto. Aunque quería ir a la milicia, estudio medicina porque sabia que eso le alegraría, estaba seguro que ninguno de los reconocimientos que recibiría ahí seria el mismo que la suave pero orgullosa sonrisa que tenia Xeno el día que recibió su titulación. Aunque quería pasar tiempo con sus conocidos y quizás hacer un amigo, se dedico de lleno a las investigaciones para hacerlo sentir orgulloso, aunque deseaba disfrutar un poco de este extraño mundo renovado nunca bajo la guardia para que su reinado se mantuviera; desplazó a los posibles traidores y cualquier idea en su contra de la raíz. Descubrir los invasores, estar atento a sus movimientos y predecir sus ataques correr como un animal hasta llegar al barco donde el se encontraba, luchar contra todo el equipo japonés solo, todo para salvarlo.

No le importaba ensuciarse las manos de sangre inocente, no le importaba convertirse en un asesino si eso aseguraba su felicidad y la de Stan, si ellos eran felices el también lo era. 

Porque para lograr la felicidad debías luchar por ella, nadie te la cedería por eso debías pelear por ella todos los días, Stanley le enseñó eso y el mundo se lo afirmaba todos los días.

Entonces... ¿¡Por que demonios lo desplazo así!? ¿¡Que tenia Ishigami que el no!? ¿¡Que era!? 

¡Necesitaba saberlo, así lo obtendría! ¡No le importaba el costo!

La rabia reemplazo a la tristeza en su cuerpo, y aquel intenso sentimiento le permitió moverse un poco y pegar la palma de su mano al suelo húmedo y viscoso para elevar una de sus piernas y  moverse un poco, apenas fue capaz de dar un paso. 

Sus músculos adoloridos y fatigados, mas su cuerpo descompensado fallaron casi de inmediato y volvió a caer sobre la arena. Luego de aquel impacto el frio era mas intenso y el golpe resonaba como estática y dolía como una punzada en la cabeza.

Todo daba vueltas, si no hacia algo pronto se desmayaría pero ¿que podía hacer en este miserable estado? Por mas que pensara en alguna solución, no llegaba a nada útil solo lograba que la desesperación lo consumiera cada vez mas y que las lagrimas volvieran a sus ojos sin ser capaz siquiera de limpiarlas sin empeorarlo.

No tenia nada...solo podía llorar, era un inútil, era patético no tenia nada mas que hacer. 

—Papá—.Movio sus labios en una pequeña pero honesta suplica mezclada con sus llantos y reseca por el dolor en su garganta. Apretó sus labios y e inhalo con fuerza aun con el ardor del aire salado, tomo mas de su inexistente voluntad —¡Papá! ¡Ven! Tengo sed y mucho frío, quiero irme, quiero volver a casa ¡Papá! ¿Donde estas? ¡Papá!—.Lloro desesperado de que lo escucharan. Entendía lo patético que se veía llamando a la nada, cada vez mas desesperado por la presencia de alguno de sus padres como un niño perdido en las calles de una desconocida ciudad, aunque entendiera que estaba a millas del mar y del castillo y que nadie lo escucharía seguía gritando con todo lo que le quedaba.

Que mas podía hacer, mas que llamar entre lagrimas a las únicas personas en las que podía confiar, a los únicos que amaba genuinamente a los únicos que podrían sacarlo de esta miseria, que lo ayudarían.

—Papá...—.Balbuceo entrecortado, incapaz de soportar el dolor en su voz y el sabor de sangre en su boca —Por favor...—.Suplico una última vez antes de ceder al cansancio y fatiga, sus ojos poco a poco se cerraban no pensando en nada mas que aquella escena en su mente y el sonido de las olas a su espalda desvaneciéndose lentamente, se dedico a revivir ese dolor

Una parte de el esperaba que la corriente nocturna no se lo llevara, de lo contrario se ahogaría pero la adrenalina en su cuerpo desapareció hace rato y por eso sufría cada vez mas, no tenia fuerzas de ningún tipo como para levantarse y caminar hasta un lugar mas seguro. 

Moriría deshidratado pronto o quizás de hipotermia. No existía lugar en la salvación para el, siempre confío en sus habilidades en su fuerza y en sus destrezas pero, incluso estas superaron su límite y lo abandonaron, ahora no le quedaba nada. Ni siquiera el mismo, ni su familia. Ambas partes estaban tirados en el suelo quebradas en miles de pedazos.

La oscuridad a su alrededor y la exhaustiva atención de su cerebro en mantenerlo vivo, consideraron innecesario mantener activa ciertas partes de su cuerpo, así que apago sus sistemas mas complejos y se dedico a lo mas básico para mantenerlo vivo.

El vació dentro de si mismo por carecer de ese apretón en el pecho que predecía el pasado, el presente y el futuro, el vació que dejaba no ser consciente de su instinto en el que había depositado tanta fe a lo largo de los años, le hacían aun mas vulnerable.  Tal fue su desconexión con la realidad que fue incapaz de sentir los pasos y gritos igual sino mas desesperados que los de el que se aproximaban.

—¡Gen!—.Una voz tan cerca de su oreja lastimo su silencio y provocaron una mueca de dolor, la perturbación en esa voz le hicieron incapaz de reconocerla. Unos brazos ajenos pero familiares lo separaron del agua y la elevación repentina de su cuerpo le provocaron unas nauseas que desaparecieron casi de inmediato cuando se apoyo en un espacio irregular pero muy cómodo. Se extraño al escuchar el agua chapotear cuando el sujeto pego lo que supuso eran sus rodillas al suelo de la costa donde estaba y empezaba a acariciarle el rostro con cuidado e incluso miedo —¡Oye! ¿Me escuchas? ¡Oye!—.Se detuvo un momento, juraría sentir la mueca de dolor que hacia y su voz mas rota y temerosa que antes seguía hablándole —Vamos, abre los ojos—.Esa era una extraña petición, sobretodo después de que el agarre de un par de dedos y el intenso calor de la piel contraria sobre el costado de su cuello y en su muñecas y lograra escucharlo exhalar con alivio parecía hablarse a mi misma —Esta bien, solo un poco lento el pulso—.Murmuro la persona cada vez mas inquieto, quizás porque no abría los ojos. Una incomoda presión en su rostro y un par de dedos le obligaron a abrir la boca hasta llegar a su garganta y fueron retirados de inmediato al provocarle arcadas, toser secamente por no tener y notar que no tenia nada que vomitar

El mas joven se recompuso como pudo y dedico sus esfuerzos a abrir un ojo ya que estaba demasiado cansado como para abrir ambos y cuando lo logro y su vista se aclaro lo suficiente para identificar la presencia frente a el, la alegría consumió su cuerpo, desvaneciendo sus miedos y todas sus penas.

—Papá...—.No pudo evitar sonreír igual de emocionado como adolorido aun cuando el rostro contrario lo observaba tan asustado y preocupado, el no evitaba sentirse feliz de su presencia. Se relajo bajo el agarre de su padre, esto era mucho mas cómodo que el suelo, ahora estaba seguro de que todo estaría bien. 

El rubio pego el cuerpo de su pequeño contra su pecho entrelazando sus brazos en un desesperado abrazo sin importarle que el otro que estuviera mojado y lleno de arena y por lo tanto el también se ensuciaría, nada de eso le importaba. El mayor cerro sus ojos con fuerza, moviendo su mano hacia los cabellos bicolor de su hijo, respirando agitadamente y convenciéndose a si mismo que no se desvanecería de un segundo a otro.

—Estas bien, ya paso estoy aquí. Papá esta aquí

Luego de hablar, el rubio apoyo su pie contra el suelo decidido a no perder mas tiempo y cargar a Gen hasta tierra firme y le trataría adecuadamente. A medida que avanzaba una serie de murmullos atropellados bajo el llamaron su atención y cuando agacho la mirada notó la serie de intentos del mas joven de decir algo.

El mayor no dijo nada, solo suspiro agotado y lo dejo ser esforzándose. Entendía que no tenia sentido pedirle silencio porque era terco y orgulloso, igual que Xeno y sus palabras llegarían a oídos sordos. 

Stanley lo cargo sin problemas y caminó apresurado hacia tierra firme,  eligiendo la mejor y mas cercana zona donde hidratarlo y cambiarle la ropa para evitar la hipotermia. Se esforzó en ignorar los hilos de palabras ocasiones pero era demasiado doloroso, para Gen mas físicamente pero emocionalmente quien mas sufría era el.

Entreabrió sus labios dispuesto a refutar antes de que siguiera dedicándose a algo que por ahora era doloroso para ambos e imposible para su niño. 

Le sorprendió el tan miserable estado en el que estaba y como aun era capaz de gritar con tal fuerza. Existía la posibilidad de que fuera contraproducente (como desgarrarle la garganta o agotarse mas de la cuenta) pero en cambio fue efectivo, logro escucharlo a la lejanía, revelo su ubicación y corrió lo mas rápido que sus piernas le permitieron para encontrarlo, agradecía profundamente que no se ahogara. 

No era tan tarde.

—Descuida, descansa ¿si?—.Interrumpió amablemente, dejándolo con cuidado sobre el suelo de grama algo seca por la época y la espalda apoyada sobre el tronco de uno de los enormes arboles del lugar. Movió su mano hacia la contrario apretando con firmeza el dorso mas pequeño contra sus dedos, estaba frío y temblaba pero mas allá de eso quería confirmarle (y quizás a si mismo) que ya estaba aquí —Todo esta bien

Con el dolor de su corazón se separo de la piel herida y helada de Gen para moverse hacia los bolsillos de sus ropas y extender una bolsa de cuero llena de agua fresca, rodó la tapa lo más rápido posible fuera del cuello y acercó la boquilla a los labios contrarios pero otro hilo de palabras de parte de Gen le interrumpieron. 

—Lo siento, yo no...—.Su voz era seca y adolorida, el mayor entrecerró sus ojos ya harto de la renuencia y le callo de golpe tomándolo de la mandíbula con sus dedos, alzar su rostro y dejar la bolsa sobre sus labios para que el liquido fluyera naturalmente hasta su garganta.

Aunque a primer instante rechazo el agua, el apresurado movimiento de su cuello delataba lo desesperado que estaba por agua fresca que incluso esperaba que no se ahogara con esta, que fue el caso. En algún momento no coordino la entrada del agua y la tragada, por lo que acabo apartando la cabeza, separándose de la punta de la bolsa que fue retirada por el mayor y tosiendo con menos dolor que antes.

—Relájate, sería patético ahogarte ahora—.Regaño no muy en serio y atento a las señales de que cruzara la linea de imbécil y tuviera que aplicar una maniobra para que no se ahogara o le pidiera mas agua aunque la bolsa estaba casi vacía

El mas joven un poco mas recompuesto pero respirando con dificultad negó con la cabeza. 

—Yo no, yo no

Entendía por completo que quería y lo detuvo de nuevo, porque no tenia sentido. Ademas le preocupaba esa cara de espanto, como si acabara de ver un muerto. 

—Basta, te desgarraras la garganta. Toma mas agua, debes estar muriendo de sed—.Interrumpió firme y acercando la botella de agua a los labios del mas joven —Traeré tu nueva muda de ropa y te cambiaras puedes tener hipotermia te cargare hasta el campamento y ahí descansaras bien—.Continúo como si nada ignorando el rechazo del mas joven hasta que en serio se enojo y bajo la botella —Oye

—¡Yo no pude traerlo de vuelta!—.Grito el mas joven girando hacia el mayor, con gruesas lagrimas acumulándose en sus ojos llenos de tristeza y culpa y fijos en su padre. Notó la gran sorpresa que le causo por lo que bajo la mirada hacia el suelo con el agua goteando hasta el suelo desde su mentón —Lo siento, fue mi culpa

Su voz se debilitó, al igual que su postura que su estado pero su dolor y sus lagrimas solo aumentaban. 

Stanley se mantuvo observándolo por unos segundos, le permitió derrumbarse en paz, apretó sus labios no era fácil para ninguno pero el debía ser mas fuerte y el soporte de su familia, de Gen.

Se acerco al chico y alzó sus manos a la altura de su rostro, acunándolo con cuidado y dulzura y acarició con cariño las frías y húmedas mejillas de su hijo tratando de limpiar sus incontables lagrimas con sus pulgares. 

Lo animaba a a alzar su mirada no con dureza sino con sensibilidad, y lo encara de frente a el al mundo, a la culpa, el dolor y la responsabilidad y fuerzas que debía tomar ahora mas que nunca, en esta clase de momentos es cuando debes encararlo todo aun cuando estabas herido y débil es cuando debías abrazar tu fuerza.

Todo el cuerpo de Gen estaba frio pero podía sentir la rabia arder dentro de el, en cada sollozo ahogado en cada lagrimas, no se limitaban a la tristeza sino también a la rabia e impotencia. 

—Gen, Gen—.Lo llamaba con seriedad pero no enojado, esforzándose a que el cuerpo frente a el lo mirara, no que parara de llorar o de contenerse sino que lo mirara que entendiera que el ya estaba aquí pero negaba rotundamente a alzarse o si quiera abrirse, mantenía la vista apartada y gacha hacia el suelo —Escucha, lo resolveremos pero ahora tu eres mi mas absoluta prioridad—.Tomo una pausa detonando su propio miedo y preocupación en su voz reafirmando las caricias de sus dedos llenos de cayos y cicatrices sobre las mejillas ajenas —Esta bien que estés agotado ¿Tienes idea de cuanto nadaste? Estabas despierto desde temprano y no hemos parado de movernos desde que esos desgraciado llegaron y aun así llegaste hasta aquí—.El mas joven mordió sus labios sintiendo las palabras del mayor acentuarse dentro de el —¿Tienes siquiera una idea de lo preocupado que estaba?—.Se asincero sintiendo su voz también romperse aun con la baja y avergonzada mirada de su pequeño —Xeno esta bien, no lo mataran pero a ti si, me alegra mucho que estés bien—.Fortalecio sus palabras moviendo sus brazos a los costados de su pequeño y aferrándose a el en un abrazo cálido y protector que mas allá de relajarlo lo animo a llorar mas mientras le devolvía el gesto y se escondía en el hombro de su padre —Esta bien, esta bien—.Calmo acarició la espalada de Gen notando sus sollozos y respiraciones entrecortadas con una sonrisa ya mas relajada —Rescataremos a Xeno y los haremos pagar pero ahora encárgate de estar bien, por favor

Finalizo lo mas amable y cercano que podía ser a alguien, esperando alguna señal de compresión que fue dada con un pequeño asentamiento de cabeza sobre su ropa. 

Suspiro un poco mas tranquilo y sin apartar al cuerpo mas pequeño del suyo extendió uno de sus brazos para buscar la pequeña mochila que permanecía a su lado y preparó de emergencia para buscar a Gen por las costas al recibir los mensajes por la radio del equipo japonés informándoles de su caída del barco. 

La furia y el odio en su expresión no tenia precedentes, no doblo su cigarro a la mitad de una mordida como sucedió cuando se llevaron a Xeno esta vez directamente lo quebró. 

Todo el equipo incluso Charlotte y Maya quienes eran a quien mas soportaba dentro del grupo, retrocedieron lentamente coordinando su huida con una sola mirada ya que Stanley parecía a punto de dirigir todo su enojo al primer idiota que viera y nadie quería ser aquella alma en pena, no hablo no dio órdenes solo se largo y emprendió la búsqueda solo con sus maldiciones.

Stanley los mataría a todos y cada uno de esos malditos, sobretodo a Senku Ishigami ese desgraciado debía pudrirse en el infierno y el se aseguraría de enviarlo allá.

Extendió fuera del bolso la típica ropa de Gen un suerte largo y lila y ropa oscura por debajo junto a la sábana que usaba en su trabajo de francotirador y volvió al chico manteniendo la muda de ropa algo lejos de el para que no se mojara. 

Se alejó para romper el abrazo pero los brazos sobre el y el apoyo del rostro contrario sobre su hombro se apretaron con mas fuerza, renuente a dejarlo ir. Suspiro con una sonrisa derrotada, por supuesto, era un mocoso consentido después de todo.

Con una voz baja e incluso penosa le informo al mas joven que le quitaría la ropa para cambiarlo y rompió el abrazo ya sin tanta resistencia pero tampoco gustoso y así prevenir la hipotermia. Eligió no pensar mas en eso cubrió los  hombros de Gen con la sabana y así el aire no lo golpeara de lleno para iniciar con el cambio de ropa, seco su cuerpo con la toalla lo mas rápido que podía sin perder la eficiencia. Sus brazos, sus piernas, su cabello y rostro, todo. 

Inevitablemente reviso su ropa húmeda, no tenia la única arma de fuego que se llevó al barco, significaba que o se la quitaron o la perdió en medio de la pelea y no logró recuperarla.

No creía que esos mocosos entendieran como usar un arma por mas sencilla que fuera ademas, eran unos imbéciles que les temblaba el pulso para atacar así que eso era inútil eso con ellos pero, revisando mas a fondo noto que si tenia la navaja que Xeno y el le regalaron de cumpleaños cuando este mundo distorsionado empezaba a tomar forma. 

Estaba amarrada apresuradamente en su cinturón en un feo nudo y no en su funda habitual, eso significaba así que la usó y guardó apresuradamente. Naturalmente no le quedaba ni un rastro de nada, el agua lavo todo.

Recogió todo y lo guardo en una bolsa antes de tirarlo al bolso en un suspiro, Gen le explicaría los detalles mas tarde y cuando se sintiera mejor mientras se conformaría con sus conjeturas e imaginación. Culminó el cambio a unas telas mas cómoda, secas y calidad, complacido de su acción y del estado somnoliento de su pequeño apoyado contra el árbol, aunque mantuviera sus ojos cerrados podía sentir su estado despierto. 

La vista era adorable e inevitablemente sacudió con dulzura y suavidad sus cabellos aun mojados, sonrió con nostalgia y una pizca de amargura. No importaba cuanto creciera a sus ojos seguía siendo su niño pequeño, esa vista le devolvía a esos días agotadores pero innegablemente felices donde solo era el y su pequeña familia. 

A veces extrañaba balbucear monosílabos sin sentido a su bebé para que se familiarizara con las palabras y el hablá, que Xeno lo observara y lo llamara ridículo eran parte del precioso recuerdo. 

Con eso en mente, extendió una nueva sabana del bolso y se dispuso a arropar al mas joven pero un brillo en el pecho del contrario que no noto antes le distrajo. Se acercó un poco y posó sobre sus dedos la cadena de acero que colgaba del cuello del mas joven hasta llegar al dije central

Gen Snyder Wingfield.
Francotirador y estratega.

Esas palabras se marcaban en la superficie de la placa y por la otra cara, se leía su tipo de sangre y fecha de nacimiento. Aun no comprendía porque eligió no marcar su profesión de médico pero tampoco pensaba mucho en eso, no creía que en algún momento se animará a ejercer como tal.

"Dog Tag" Era uno de esos collares que se le proporcionaban a los militares cuando iban a la guerra para mas tarde identificarlos en el campo de batalla con mas facilidad. 

El poseía uno antes de la petrificación, proporcionado por sus superiores en la milicia como parte de su uniforme. Collar que siempre llamo la atención de su hijo y lo que culminada en que cada que pudiera se lo quitara y lo llevara colgando aunque no fuera suyo ni llevara su nombre, para evitar la pérdida de su placa, compraron una nueva y con el nombre de su hijo junto a la información que tendría (a excepción de su cargo) aun así, cada que volvía a casa su placa desaparecía sin remedio.

Naturalmente todo eso se perdió por el paso del tiempo, tanto por la petrificación como por el crecimiento de su niño y abandono esa afición. Aun así, en este nuevo mundo Xeno se encargo de hacerles a ambos uno nuevo. Sonrió suavemente por esas escenas en su mente y dejo con cuidado el amuleto en su lugar. 

Volvió a la sabana y la dejo con cuidado y amor sobre el cuerpo del mas pequeño para que se arropara y poco a poco recuperará el calor. Ahora, se dispuso a alimentar a su hijo con calma y bajo su colaboración, comía unos suplementos que si bien no eran del mejor sabor contaba con lo necesario para recomponerse lo mas rápido posible.

Su aspecto mejoró, pero su expresión tan perturbada y lastimada no se borraba a pesar de todo lo que hacia y desde que se disculpo no dijo mas nada, ni siquiera murmullos o un estúpido y banal intento de mover los labios.

Apretó su mandíbula, con la preocupación y las dudas llenando todo su cuerpo, lo consumían las preguntas sobre lo sucedido eran justificadas pero eligió callar y dejarlo con lo que sea que estuviera pensando si es que su mente no estaba en blanco y reaccionaba así por el cansancio, sea como sea aquejarlo mas era un error y prefería dejarlo descansar en paz por un rato ahora que todo (mas o menos) había terminado y ambos podían darse el lujo de estar medianamente tranquilos. 

El naranja del crepúsculo abrazaba todo el entorno y producía sombras alargadas en los arboles. 

El adulto alzo su mirada y produciendo sombra con su mano hacia sus ojos reviso la posición del sol e calculo una estimación del tiempo que tenían antes de que cayera la noche por completo. Por mas que no fuera un problema grave, prefería no estar al asecho de otra clase de animales salvajes cargando a su hijo.

Decidido a moverse ya que el tiempo era justo y sin favoritos movió a Gen hasta su espalda, permitiéndole apoyar la cabeza en su hombro y que sus extremidades colgaran de el como cuerdas. Le permitió ser cargado como en aquellos días donde era un enérgico niño que solo se dedicaba a jugar hasta quedar totalmente exhausto y ser trasladado medio dormido por Stanley hasta la cama. 

Esa clase de recuerdos le llenaban de felicidad y nostalgia, pero ademas de eso obtenía fuerzas para luchar por una vida plenamente en este mundo loco. Podía sentir el aliento cálido de Gen cerca de su cuello, podía escucharlo respirar adormilado. Finalmente, cayo en un profundo sueño. Tenia razón estaba exhausto, en base al tiempo y a la velocidad del barco de cuando huyeron debían estar lejos para cuando cayó al mar. 

Para cualquier otro mortal o alguien "no excepcional", habría sido una muerte segura, las corrientes, el frio y el cansancio eran una combinación peligrosa. Le alegraba profundamente que Gen sobreviviera hasta que llegara a ayudarle, no existía manera de expresar el alivio y ligereza en su cuerpo cuando lo escuchó a la lejanía una y otra vez, obligándose a creer que no era un sueño, cuando noto que no se había ahogado, e incluso ahora que lo cargaba seguro entre sus brazos se atrevió a decir que estaba orgulloso de eso.

Gen era alguien excepcional y aunque depositó todas su confianza y fe en el...No soportaría perder a Xeno y a Gen el mismo día, seria demasiado.

Soltó una mueca sorprendida cuando los brazos que y apenas rodeaban su cuello se apretaron contra el con una rudeza sin precedentes acompañado de unos balbuceos golpeados y molestos que parecían ser quejas incomprensibles. Suspiro, ordenándose calmarse. Gen no era el único agotado, el también lo estaba y quizás por eso se sentía tan inquieto de repente. Quizás por eso, el apretón en su pecho no era su instinto hablando sino reacciones naturales del cuerpo al estar expuesto a tanto estrés y tensión últimamente. 

El también quería darse un baño, comer y dormir pero con su hijo en ese estado y Xeno secuestrado no se permitiría jamás descansar en paz.

La preocupación por su esposo era imborrable pero se sentía un poco mejor al menos ya tener a su hijo entre sus brazos, seguro del resto del mundo eso era algo valioso, pronto se repondría y ambos irían en su rescate confiaba plenamente en ello. 

No culpaba a Gen de nada ¿Como podría? Dirigía toda su furia y la responsabilidad hacia los extranjeros que dentro pronto alcanzaría, pero mientras tenia sus propias responsabilidades justo a su espalda.

—Descansa—.Murmuro el rubio firme en su caminata y con la vista al frente sin doblegarse por un segundo, ni mostrando debilidad —Papá ya esta aquí

Luego de esas palabras el cuerpo detrás de si pareció destensarse y volver a la tranquilidad que el sueño le proporcionaba. 

Sonrió divertido cuando volvió a cuestionarse por que habrá sido esa tensión repentina si sentía humedad sobre su hombro y giro su mirada para verificar el estado de su pequeño profundamente dormido, respirando tranquilamente y con un hilo de saliva caer por su boca. Su sonrisa paso al lado de la paz cuando la brisa fría del otoño acariciaron su rostro y alzo la vista hacia el hermoso atardecer en el que ya se mezclaban el azul y el naranja del fondo del cielo y los rayos amarillos del sol y las estrellas brillantes se unían para darle paso a la otra.

Extrañaba aquellos días donde podían vivir plenamente, los tres juntos, felices, sin trabas ni molestos obstáculos pero, además de eso poseía la absurda determinación necesaria para recuperarlos sin importar el costo.

Notes:

¡Muchas gracias por llegar hasta aquí! ¿Que tal? Espero que fuera de su agrado toda la historia, aun me siento muy novata en todo esto pero estoy contenta con el resultado. Tomen en cuenta que la historia forma parte de una serie de ideas con este AU que mencione previamente y que espero publicar quizás a modo de one-shot o como una historia mas elaborada eso lo decidiré mas adelante. ¡Que lo disfrutarán! y no duden hacer preguntas ya que la historia esta llena de detalles e información sutil.

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