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Vincenzo hizo una mueca cuando Hong Cha Young dejó caer en la mesa frente a él una bolsa negra, ella le sonrió y Vincenzo la miró con sospecha.
—¡Animate! —dijo ella mientras sacaba botellas de soju y dos tazones de jajangmyeon de la bolsa acomodandolos sobre la mesa. —Te traje de comer para celebrar que finalmente logramos enviar a Han Seok a prisión.
—¿No pudo ser en un restaurante?
Cha Young bufó. —No, con todos esos periodistas acosandonos apenas y podríamos comer tranquilos.
—Te acosarían a tí, ni siquiera saben que te ayudé en el caso contra Han Seok y Babel.
—¡Pero estarías conmigo! Así que también te harían preguntas. —dijo ella, moviendo la mano en el aire diciéndole sin palabras que tomara los palillos para que empezarán a comer. —No podríamos estar tranquilos, ¡Además! es mejor comer jajangmyeon en casa y con algo de alcohol.
—Son demasiadas excusas para decir que en realidad querías beber hasta emborracharte sin tener que lidiar con extraños.
—Claro que no, ni siquiera me gusta tanto el alcohol —Ella sonrió con vergüenza fingida al mismo tiempo que abría una botella de soju y se la terminaba en tiempo record. —¡Delicioso!
—Menos mal que no te gusta el alcohol.
—Tch, cállate y bebe también. ¡Hay que celebrar!
Vincenzo rodó los ojos pero de todas maneras se bebió la botella que Cha Young le dio para brindar juntos, los fideos estaban deliciosos y el alcohol le dejó un agradable calor en el cuerpo, para la media noche apenas y podía mantenerse derecho, Hong Cha Young, por otro lado, estaba abriendo otra botella.
—-¿Más? —dijo cuando ella en lugar de tomar directamente de la botella les sirvió a ambos la misma cantidad en los vasos que hasta entonces habían estado abandonados en un rincón de la mesita. —ya no quiero, a este paso voy a terminar en el hospital.
Cha Young se encogió de hombros y vació el alcohol en su propio vaso.
—Bueno…me lo tomaré todo yo sola, es la última botella. ¡Ya no tomaré más!
Decir que estaba sorprendido por la resistencia al alcohol que Cha Young estaba mostrando era poco, ¿Como alguien de su tamaño podía ingerir tales cantidades y mostrarse apenas borracha? Vincenzo cerró los ojos y negó con la cabeza, Hong Cha Young era increíble.
—Oye…
—Mmh.
—¿Recuerdas a Han Seo, verdad? —Vincenzo asintió, aún con los ojos cerrados, ya estaba sintiendo que se iba a quedar dormido en cualquier momento. —Ahora que Han Seok está en prisión se va a hacer cargo de Babel, esta vez como el verdadero presidente.
—Mmmh.
—Y…ya sabes, en las corporaciones de ese tamaño siempre hay gente que no estará conforme con los cambios que él quiere hacer. También hay gente que todavía está enojada por lo que hizo Babel y con Han Seo a pesar de que ya ha cumplido con su castigo.
—¿Entonces?
—Necesita seguridad. Sentirse protegido de toda esa gente que quiere derribarlo aún cuando solo trata de hacer las cosas bien. Que lo apoyen y lo sostengan para que pueda seguir con su promesa de ser mejor y reparar el daño que causó Babel y su hermano.
—Son demasiadas palabras para decir que necesita guardaespaldas.
—Ya contrató a un equipo de 20, pero sabes tan bien como yo que para la mayoría de los seres humanos el dinero puede más por sobre su lealtad.
—Todos tienen una cifra por la que serían capaces de vender su alma.
—Exactamente. Cualquiera con el dinero suficiente podría sobornar a los guardaespaldas para hacer el trabajo sucio y deshacerse de Han Seo... —Cha Young suspiró con pesar. —¿Sabes algo? cuando vino a ofrecer su ayuda para derrotar a su hermano no le creí nada de lo que decía, pero conforme trabajamos juntos y lo conocía un poco más me di cuenta de que de verdad es bueno, no lo estoy justificando, se que fue cómplice de Han Seok e hizo cosas malas pero Han Seo no tenía esperanza.
Las palabras del señor Hong volvieron a la mente de Vincenzo: Yo no defiendo a mis clientes, yo les doy una última esperanza, un Jipuragi. Cuando no tienen en quien apoyarse ellos pueden apoyarse en mí como su última esperanza.
—Mi padre fundó Jipuragi para ser la última esperanza de la gente, el último esfuerzo para lograr justicia y Jang Han Seo necesitaba a Jipuragi, por eso acepté ayudarlo. Ahora Han Seo necesita a alguien digno de confianza, alguien que no lo traicione, alguien que pueda protegerlo.
Vincenzo finalmente abrió los ojos y miró a Hong Cha Young. Ella lo tomó de las manos y lo miró directo a los ojos. —Yo le dije que tenía al indicado para el trabajo. Han Seo te necesita.
Vincenzo la apartó negándose. —No voy a ser su guardaespaldas, finalmente pude conseguir mi oro y estoy más que listo para irme de Corea.
—Pero de verdad te necesita, Vincenzo, ¿Qué otros planes tienes además de irte? ¿Por qué no puedes quedarte solo un poco más? ¡Por favor!
—Un poco más dices, si fuera tan fácil derrocar a los malvados en las corporaciones no seguiría en Corea.
—Te prometo que será por poco tiempo, al menos en lo que terminan los juicios contra la bruja de Choi Myung Hee, ella más que nadie está interesada en destruir a Han Seo por ayudarme a destruirlos a ella y a Han Seok y destapar los crímenes que cometieron con Babel como respaldo.
Cha Young se levantó del suelo para seguir a Vincenzo hasta la cocina insistiendo en qué él era la mejor opción, que era inteligente y sabía pelear muy bien.
—¡Vincenzo! Han Seo aunque lo quiero mucho sé que no es muy listo ni lo suficientemente mal intencionado como para sobrevivir por sí solo como presidente de una compañía donde la mayoría de los viejos de la junta directiva van a tratar de frenar sus intentos de mantener a Babel en el camino correcto.
Vincenzo no tenía interés en escucharla, pero ella tenía razón, alguien como Jang Han Seo enfrentándose a ese mundo solo, iban a comérselo vivo.
—¡Bien! Seré su guardaespaldas, pero a la primera que me llame ‘Hyung’ lo dejaré y me iré con mi oro lejos de aquí.
Cha Young le dió una palmada en el hombro con una sonrisa, Vincenzo soltó un suspiro cuando ella le preguntó si quería más Soju.
.
El edificio principal de Babel era imponente, la entrada del vestíbulo tenía varios policías y algunos guardias de seguridad, los oficiales sujetaban a un hombre alto y musculoso de cabello castaño claro, tenía sangre en la camisa blanca y una gasa en la cabeza.
Vincenzo lo vió con curiosidad pero siguió su camino al mostrador de la recepción una vez que subieron al tipo a la patrulla.
—Buenos días, tengo una reunión con Jang Han Seo a las 11.
La mujer le sonrió con una mueca. —No sé si el presidente pueda recibirlo ahora.
Vincenzo frunció el ceño. —¿Le sucedió algo?
—Hubo un incidente con uno de sus guardaespaldas…yo…no puedo decir nada más, lo siento.
—¿Puede hablar con Hong Cha Young? Ella fue quien me dijo que viniera hoy en la mañana.
—Preguntaré si puede recibirlo.
Cuando ella recibió la orden lo dejó pasar y le entregó un pase de visitante. —Está en el decimoquinto piso. —con una sonrisa ella le indicó el camino al ascensor y Vincenzo le agradeció.
Al salir del ascensor lo recibió la secretaria, Park Min Seol era bastante bonita y agradable, ella le sonrió y lo hizo pasar a la oficina.
Vincenzo se sentó en el sofá, el recién nombrado presidente no estaba por ningún lado.
—El presidente Jang y la señorita Hong están en una junta, no se demorarán mucho.
Tal y como ella dijo: Hong Cha Young y el presidente de Babel entraron a la oficina exactamente 10 minutos después de que la secretaria se había marchado, antes de que ella se fuera amablemente le ofreció una taza de café a Vincenzo para hacer más corta la espera.
—¡Vincenzo! —saludó la abogada, Vincenzo asintió con la cabeza respondiendo el saludo y poniéndose de pie, extendió la mano al joven presidente que se había quedado con los ojos muy abiertos al verlo.
—Un gusto, soy Vincenzo Cassano.
—Yo…sí. Eh, Jang Han Seo. Cha Young Noona me dijo que vendrías, no te imaginaba…tan, eh, guapo. —Han Seo desvió la mirada, avergonzado y con las mejillas rosas estrechó la mano de Vincenzo. —Ejem, mucho gusto.
Vincenzo no pudo evitar notar el vendaje en la mano de Jang Han Seo por lo que tuvo cuidado de no aplicar demasiada fuerza en el saludo.
Se sentaron nuevamente cuando Cha Young carraspeó al notar con diversión que Han Seo todavía no había soltado la mano de Vincenzo, el joven se puso aún más rojo de la vergüenza y se apresuró a rodear al italiano para sentarse en el sofá individual, Vincenzo y Cha Young se sentaron en el sofá naranja frente a Jang Han Seo.
—Como ya te había dicho, Vincenzo es totalmente de confianza, Han Seo, puedes estar tranquilo.
Han Seo asintió con una sonrisa. —No sé cuánto le ha explicado Noona sobre el trabajo pero necesito a alguien para que me acompañe a todos lados, claro, usted no sería el único cuidándome, tengo 20…—Han Seo hizo una mueca antes de corregirse. —19 guardaespaldas más, pero no me siento totalmente seguro a su cuidado.
—Especialmente con el último incidente. —Cha Young se apresuró a sacar un manojo de papeles de su maletín para extenderlos sobre la mesa de vidrio y que Vincenzo pudiera verlos.
Había varias fotografías y Vincenzo reconoció al tipo que fue escoltado por policías fuera del edificio a la patrulla que estaba estacionada frente a Babel.
—Trató de atacar a Han Seo esta mañana antes de la reunión con la junta directiva y el líder del sindicato que eligieron los trabajadores afectados por Babel.
Cha Young se cruzó de brazos recostandose en el respaldo del sofá con una mueca de orgullo.
—Afortunadamente no logró su cometido y las negociaciones salieron muy bien, a pesar de que hubo algunos miembros de la junta directiva que se mostraron reacios, logramos que Babel responda por los trabajadores y sus familias en caso de accidentes, los seguros para los trabajadores ya están oficialmente en proceso.
—Eso es bueno.
Han Seo asintió. —Cha Young Noona quería que cambiáramos la fecha de la reunión pero era un simple rasguño. Se que el plan de atacarme era para afectar las negociaciones, Babel perdería dinero al cerrar el trato pero era necesario que los trabajadores tuvieran seguros de vida adecuados y que las víctimas tuvieran el apoyo económico que era justo, a algunos de la junta no les gustó, en especial al Señor Lee.
—No diría que fuera solo un rasguño, tuvieron que coser la herida. Pero Han Seo tenía razón, si cambiáramos la fecha el trato no se habría llevado a cabo y el dinero tardaría mucho más en llegar a las familias de las víctimas, afortunadamente hoy pudimos acelerar el proceso.
Vincenzo asintió, si antes no estaba tan seguro de proteger a Han Seo ahora estaba más que convencido de que el joven presidente de verdad estaba haciendo todo lo posible por arreglar el desastre que Han Seok había causado. Que de verdad estaba haciendo las cosas bien a pesar de las trabas que los demás estaban intentando ponerle en el camino.
—Yo…entendería si no quisieras el trabajo, no te culparía-
—No, Hong ya me metió en esto, no me echaré para atrás.
Han Seo sonrió y le agradeció con fervor, al ver que el joven tenía intención de levantarse para estrecharle la mano Vincenzo lo detuvo con un gesto de su mano.
—¿Entonces firmamos el contrato de una vez?
Cha Young sonrió sacando otro montón de papeles de su maletín. —Ya está todo preparado. ¿Quieres que te preste un bolígrafo?
Vincenzo le sonrió de vuelta y sacó de su bolsillo el bolígrafo que ella le había regalado días atrás. —Ya tengo el mío.
Una vez que Vincenzo firmó, Han Seo se levantó y le agradeció nuevamente por aceptar el trabajo. Vincenzo pudo admitir para sí mismo que tal vez proteger a Han Seo no sería t
an malo, en especial por la linda sonrisa gingival que el joven se esforzaba por cubrir con su mano.
Vincenzo se encargaría de proteger esa sonrisa.
