Actions

Work Header

Un corcho, un tenedor y un gay enojado.

Summary:

Buck va a una cita, un corcho descontrolado ataca y termina con un tenedor incrustado.

Y para reafirmar su mala suerte la 118 es quién atiende, con un Eddie muy enojado.

Notes:

Este es mi primer fanfic, así que lamento si hay faltas de ortografía.
Espero les guste. ⁦^⁠_⁠^⁩ 💙

Work Text:

Okey entonces Tommy y Maddie están completamente equivocados.

 

Es imposible que me guste Eddie.

Pero por su culpa después de rescatar a Bobby de un laboratorio del gobierno y que Eddie y Cristopher regresarán de Texas, me he sentido... Raro...

Pero seguramente es porque hemos tenido que vivir juntos ya que no he podido encontrar un lugar y las insinuaciones de que me gusta Eddie me confundieron, así que definitivamente ésto es culpa de Tommy y Maddie.

Absolutamente.

Entonces la razón por la que me encuentro en un restaurante esperando a una cita que conocí en una app es totalmente normal. Cómo persona soltera tengo todo el derecho de salir a una cita. Y no es para nada raro que no le haya dicho nada a Eddie. Somos mejores amigos pero no tengo que decirle cada vez que tengo una cita ¿Verdad?. ¡Claro!, es totalmente normal, no me siento culpable en absoluto.

Mi torbellino interno es interrumpido.

— Hola, tu debes ser, ¿Buck?

— ¡Si!, Cynthia ¿Verdad?— tropezó ligero contra la mesa al levantarme golpeando un poco demasiado brusco el beso en la mejilla. 'Perfecto, primera vez que la veo y casi me caigo encima de ella'

— Ahh... Si, gusto en conocerte. El restaurante se ve muy bonito, ¿Ya habías venido aquí? — se sienta y pregunta incómoda todavía agarrándose la mejilla por el golpe

— No en realidad, pero un... Amigo y yo escuchamos que la comida aquí es deliciosa, aunque nunca llegamos a venir — '... Porqué se fue a Texas.'

— Oh, eso suena fantástico entonces ¿Pedimos?.

La cita va... Bien.

Aunque aburrida.

Demasiado aburrida e increíblemente incómoda.

Así que cuando voy a dar por terminada la noche por piedad de los dos, la desgracia sucede.

Porque por supuesto. Cómo pude olvidar mi horrible suerte en las citas. Especialmente las primeras.

Y como una mala copia de las películas de destino final todo empieza con una botella de champagne y un corcho con deseos asesinos.

El corcho sale descontrolado chocando golpeando una pared rebotando en un pobre mesero que resbala contra nuestra mesa, intentó atraparlo, pero como dije, mala suerte. Así que solo provocó que ambos caigamos contra la mesa tirando todo.

— ¿Estás bien? ¿Te duele en algún lugar?— lo intento revisar mientras nos ciento y cuando me mira se pone pálido, antes de que me pueda preocupar un dolor punzante me distrae y miro hacía abajo.

Un maldito tenedor está incrustado en mi mi estómago.

Genial.

Primero un pan y ahora un jodido tenedor.

— Ahh... Si, esto no se ve bien. Disculpa, lamento interrumpir tu shock pero, ¿Puedes llamar al 911?— presionó mi servilleta que terminó en el suelo con el alboroto, alrededor de la herida

— ¡Ahh, si claro! — se endereza tomando su teléfono con las manos temblando

Mientras escucha al chico explicarle al operador la situación una serie de pensamientos repentinos me llega.

Este restaurante está en la zona de respuesta de la 118.

El es el único que está fuera de servicio.

La 118 será quien responda.

La 118 donde está Eddie.

El Eddie a quien no le dijo que tenía una cita o que siquiera pensará en tener citas de nuevo.

Está completa y absolutamente jodido.

Se encuentra rezando a un dios en el que no cree, que se encuentren en una emergencia lejos de aquí cuando escucha las sirenas.

— ¿Estás bien? Te pusiste muy pálido— gira a mirarla y nota que ella sigues aquí. Demonios. En cualquier otro momento agradecería que se hubiera quedado, pero en este preciso momento agradecería que se hubiera ido y evitar la incomodidad que viene.

— ¡LAFD! ¿Dónde está la emergencia?

Y sus suplicas a Dios parecen no haber funcionado porque reconoce la voz de Bobby de inmediato.

Mierda.

Cierra los ojos deseando desmayarse y evitar preguntas.

No funciona. Nuevamente. Joder.

— ¿Buck? — Y está vez podría desmayarse.
Abre los ojos lentamente intentando una sonrisa despreocupada

— Ey, chicos que casualidad, ¿vinieron a comer? Porque recomiendo la pasta, está deliciosa. Pero sin champagne escuché que los corchos son peligrosos. —

Dos segundos de absoluto silencio que se sintieron como horas y Eddie solo parpadea antes de arrodillarse a mi lado revisando mi herida.

— ¿Que demonios Buck? ¿Que pasó? ¿Que haces aquí? ¿Pensé que dijiste que estarías en casa? — empieza a interrogar arrugando el seño cada vez más, y si no fuera para mí me dejaría admirar lo lindo que se ve. De forma completamente platónica.

Por supuesto.

— Bueno, ya sabés, pensé en salir a comer y una cosa llevó a la otra...

— ¿Se conocen? — 'demonios, ¿Sigue aquí?'

— Si, trabajamos juntos, somos... Amigos ¿Quién eres tú?— cuestiona Eddie tal vez un poco demasiado brusco

— Oh, yo emm... Soy Cynthia, estábamos en una cita, ¿El va a estar bien verdad?— responde incómoda por la intensa mirada de Eddie que rápidamente se dirige a mí

— ¿Cita?, ¿Estabas en una cita?, ¿No sabía que tenías citas otra vez?

Y antes de poder responderle, afortunadamente Hen se interpone tomando el lugar de Eddie

— Okey, de acuerdo, ¿porque no dejamos las preguntas para después Eddie? Primero llevemos a Buck al hospital, no hay mucha sangre así que será mejor dejar el tenedor allí y que lo quiten en el hospital. ¿Puedes levantarte?

— Si... — digo apoyándome en chimney y Bobby, evitando la feroz mirada de Eddie.

Mierda. De verdad la cagué.

El viaje en la ambulancia es silencioso e increíblemente incómodo, más con las dagas en la mirada de Eddie que le lanza tratando de hacer contacto visual y que victoriosamente a conseguido evitar. Y para empeorar todo Hen y Chimney están por completo callados.

Los traidores.

Las frías y estériles sábanas del hospital son más cálidas que la mirada de Eddie, que por alguna razón Bobby le dió el resto del turno libre y durante la última hora me a estado lanzado miradas de lanzas de hielo.

—No me dijiste que tenías una cita.—

—Amm... Si, fue algo de último minuto y no tuve tiempo.— volteó lento mirando la cara terriblemente abatida de Eddie

—Lo siento...— susurro

—No, no importa. No tenías que decirme.— gira la cabeza evitando mírame con voz apenas audible.

Un silencio de 5 segundos fue suficiente para romperme y empezó una vergonzosa explicación.

—Mira, no es que no hubiera querido decirte o bueno si pero solo no pensé que era necesario quiero decir somos mejores amigos pero no tenemos que decirnos todo, porque somos mejores amigos completamente normales y Tommy y Maddie están completamente equivocados y en realidad esto es todo culpa de ellos por decir tonterías y...—

—Espera. ¿De qué estás hablando?¿Tommy? ¿Hablaste con Tommy? ¿Porque?¿Qué dijo?— cuestiona con un tono algo enojado

—Eh... Bueno, algo así... Yo... No es importante, pero Tommy y yo, bueno... Tal vez, podría haber dormido con el... ¡Pero eso tampoco es mi culpa por completo! Estaba borracho y triste porque te fuiste a Texas y Ravi lo trajo. ¡Pero solo fue un error de una noche! Se fue al día siguiente, el actuó cómo si estuviera feliz de que te hubieras ido y después dijo esa tontería de competencia y que yo viviendo en tu casa fuera raro, como si yo estuviera... No importa, solo olvida que lo mencioné.—

afortunadamente consigo callarme, aunque en este momento apreciaría incluso un terremoto si logra sacarme de aquí.

—¿¡Te acostaste con Tommy!?¿Cuándo me fuí a Texas? ¿Y a que demonios se refiere con competencia?— se levanta enojado tratando de encontrar mi mirada.

Yo solo me quedó en silencio, ni siquiera respirando, tal vez así pueda desmayarme y no tendré que tener está conversación.

—Espera. El pensaba que yo... Que tú estás... enamorado ¿de mi? — pregunta en un susurró como si no creyera que eso fuera posible.

—Eso... Eso es imposible. Somos amigos. Tu no estás... ¿Verdad? Quiero decir, es imposible que yo te guste... Después de todo tu has visto lo peor de mí. Es imposible que me ames... — susurra ésto último con dolor en la voz mirando el piso.

—¿Porque sería imposible?— arrugó el ceño. Y apesar de mi mejor juicio, no puedo dejar que Eddie piense que no podría amarlo, porque joder. Lo amó.

Amó a Eddie.

—No es imposible. Eres increíble Eddie. Y si, has cometido errores ¿Quién no?, nadie es perfecto. Pero tú nunca dejas de intentar y eso te hace increíble. No todos lo intentan todos los días tanto como tú. Así que no digas que es imposible que te amé. Y tengo que recordarte que también me has visto en mis peores momentos y sigues aquí. Así que no sería imposible que yo... Te... Amé.—

Por primera vez en el día nos miramos a los ojos. Realmente nos miramos. Hay una carga eléctrica en la habitación y respiramos pesadamente.

Y cuando el pánico empieza a inundarme, Eddie se acerca, sus manos están en mi cara y siento sus labios chocar con los míos.

Eddie me está besando.

Joder.

Cuándo se empieza a alejar lo sujeto de la camisa acercándolo más prácticamente subiéndolo encima de mi y profundizó el besó. Todo párese flotar en electricidad y entre jadeos, lenguas, manos desesperadas tocando y jalando tratando de acercarnos lo más humano posible. Eddie se aleja solo unos centímetros

—Te amó, por cierto. Si no quedó claro.— dice entre una risa húmeda.

—O si, eso pensé. Yo también te amó. Por si mi discurso no lo dejó claro.

—Si eso pensé.

Una risa tonta sale de ambos antes de volver a besarnos.

 

Si, tal vez está no fue una mala cita después de todo.