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Héroe Fantasma: Dynamight

Summary:

El mejor héroe de todos, Deku, también conocido como Midoriya Izuku, falleció tras la guerra, ya que su cuerpo no pudo soportarlo. Bakugo Katsuki ahora es solo un fantasma de la persona que alguna vez fue, manteniéndose con vida solo para que el sueño de Deku siga en pie.

Sin embargo, una oportunidad de otro mundo le dará a Dynamight la chance de salvar a quien no pudo y de recuperar la vida que la guerra le quitó.

Chapter 1: Esperanza

Chapter Text

Prácticamente nadie sabía lo que Toshinori les había dicho aquella noche en que Katsuki e Izuku lucharon en el primer campo de batalla en el que se enfrentaron, tras ingresar a la UA. El rubio les había dicho que ambos, juntos, podían convertirse en el héroe número uno, ser incluso mejor que él.

Y lo habían cumplido.

No obstante, la guerra fue demasiado para el cuerpo de Izuku. No lo pudo soportar y falleció a la edad de 16 años. Perderlo fue un golpe duro para todos. Su madre, Inko, lloró por días; lo único que la consolaba era que su pequeño había muerto cumpliendo su más grande sueño. Toshinori no dejaba de culparse, porque a pesar de haber ido más allá del don que le fue heredado, más allá de las capacidades de su cuerpo, a pesar de que fue Plus Ultra en más de un aspecto, no deja de sentir que pudo haber preparado a Izuku mejor, tal vez incluso haber buscado a un sucesor mucho antes, para entrenar su cuerpo mejor; ahora el rubio vive para cuidar de Inko, para cuidar de que no le falte nada a la mujer del pequeño que juró proteger con su vida... y que había fallado. Los compañeros del grupo 1-A luchan cada día por vivir y por esparcir al público lo maravilloso que Izuku era en vida.

Pero quien pareció tomarlo peor fue Katsuki. Su mundo se vino abajo cuando despertó aquel día en el hospital y preguntó por el peliverde. Habían ganado. Habían salido victoriosos. Era el momento perfecto, o al menos, casi perfecto para decirle sus sentimientos. Era algo que no podía esperar más. Debía decírselo y comenzar a librar una batalla igual o peor de lo que fue la guerra: la batalla por el corazón del peliverde. Mas aquello jamás sucedería y Katsuki no volvería a ser el mismo luego de que le anunciaron la muerte del pequeño pecoso.

Ya no gritaba, no insultaba, no repelaba y apenas mantenía contacto visual. Siguió su recuperación y fisioterapia al pie de la letra y regresó a la UA. Sus notas eran las mejores, pero todos estaban preocupados por él. Aún estudiaba y ayudaba a otros en sus estudios, pero sus respuestas eran escuetas y concisas. Su mirada ya no brillaba con la misma fuerza que sus explosiones.

"Debo vivir por su sueño, el sueño de Deku, de Izuku. Protegeré a cuantas personas pueda, seré cada vez mejor y más fuerte. Por él. Viviré por él y cumpliré su sueño, por él, solo por él... todo por él".

Aquellas fueron la mayor cantidad de palabras que lograron sacarle y fue necesario el don de Hitoshi Shinso para obtenerlas.

Su corazón estaba roto y triste.

A sus 24 años, era conocido como el Héroe Fantasma, ya que, a pesar de sus explosiones, parecía salir de la nada para detener a criminales y villanos, para rescatar a aquellos en problemas. No decía nada, no gritaba nada, solo actuaba. Trataba a las víctimas con el mismo cuidado que él lo haría. Capturaba a los villanos con presteza. No asistía a las premiaciones de héroes, ya que ninguno de esos galardones le pertenecían, sino a él, ya que vivía por él. No era particularmente grosero con los de la prensa, solo se apartaba de ellos y seguía su camino.

Desde que comenzó su trabajo como héroe, varias veces ha sido necesario que sus ex compañeros y amigos lo sometan, lo amarren a una camilla y forzarlo a que se deje atender por los médicos, pues trabajaba más allá de sus capacidades. No dormía bien, no comía del todo bien y entrenaba de más. En más de una oportunidad, Inko, la madre de aquel a quien siempre amó, tuvo que pedirle directamente que por favor descansara y recordarle que Izuku no querría esto para él.

Un día, todo fue diferente. Su madre lo llamó.

-Katsuki -llamó ella. Era de día, por la mañana, aunque no muy temprano -, necesito que vengas a la casa ¡Es muy importante! Alguien te está buscando, necesitas verlo.

Él atendió la llamada, mas hizo caso omiso. Nadie verdaderamente importante lo iría a buscar a la casa de sus padres. Irían a la agencia o lo buscarían por medio de sus amigos héroes, como Kirishima o Denki. Continuó trabajando.

Por la tarde de ese mismo día, cuando estaba entregando unos villanos a la policía...

-¡¡AL FÍN TE ENCONTRÉ, MALDITO ANCIANO!!

Y ante la mirada incrédula del público, la policía, Red Riot y los mismos villanos, Dynamight recibió una muy certera patada en todo el rostro, impulsado por pequeñas explosiones provenientes de pequeñas manos.

-¿¡Estás bien, Dynamight!? -Preguntó el héroe de cabellos rojos -¡¡Oye niño!! ¡No está bien que golpees a otros de esa manera, no es masculino!

-¡¡La abuela te llamó y no viniste!! ¿¿Qué más iba a hacer?? ¡¡Suéltame, musculitos de pelo raro!!

El niño de diez años pataleaba y soltaba pequeñas explosiones de sus manos, mientras Red Riot lo sostenía por debajo de los brazos y lo alzaba.

Dynamight no podía creer lo que estaba viendo. Eran sus ojos, los ojos de él...

-...Oi, mocoso... -su voz se escuchaba grave y carrasposa, producto de apenas hablar -¿Cómo es... que tienes sus ojos?

Fue entonces que el compañero de Dynamight se dio cuenta. El niño que sostenía poseía los mismos ojos esmeraldas de Izuku, que en paz descanse. ¡Pero no solo eso! El niño era igualito a Bakugo, incluso compartía su don.

-¿Cómo es que tienes sus ojos...? -Continúo la pregunta -¿... y mi don al mismo tiempo?

-¡¡Porque soy tu hijo, tarado!! ¡¡Y mi mamá es el mejor héroe del mundo, Deku!!

Bakugo estaba impactado con lo que veía y lo que escuchaba.

Al fin, una pequeña luz comenzó a brillar en su oscura vida y en su oscuro futuro.