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Memoria

Summary:

¿Que pasaría si después de una misión Utahime perdiera sus memorias y tuviera que re descubrir su pasado junto con Gojo para poder recordar?

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Chapter 1: Misión fallida

Chapter Text

Mi cabeza daba vueltas provocandome náuseas, mis ojos picaban, pero estaban demasiado sensibles a la luz del alrededor, como pude los abri poco a poco y vi a una chica de pelo azul con cara preocupada y gritandome algo, pero un pito en mi oido izquierdo hacia que no lograra entender que decia.

—ah?-dije casi en un susurro porque mi voz no logro salir mas.
—Utahime sensei!-grito ella desesperada.

Aquello se escuchaba muy bien.

"¿Y si me convierto en maestra?"

Seria lindo, quizas asi no tendria tantas misiones, podria entregar todos mis conocimientos a las siguientes generaciones y ya no tendria que esforzarme tanto en si quiera llegar al grado uno.

—Utahime sensei!-grito otra voz de un joven corriendo hacia mi, pero esta vez no pude ver la cara de aquel joven porque mi vista se volvio borrosa hasta que solo hubo oscuridad.
—¿Y como fue?-aquella voz se escuchaba grave y molesta, pero no podia identificar de quien se trataba.
—Una misión mal catalogada, ella protegió a sus alumnos y ..... salio dañada-esta voz al contrario de la anterior era mas aguda y se escuchaba un poco agotada.
—Quien asigno la mision? el viejo? los peces gordos?
—el director Gakuganji... Satoru, no hagas nada que pueda afectar su trabajo, ya es suficiente con lo que paso.
—Y te basta solo con eso?! quizas en la siguiente no vuelva en una sola pieza!

Se escucho un golpe seco, pero no supe de que era, tampoco entendia la conversación.

"¿Quienes eran? ¿y porque discutian?"

Y aunque quise abrir mis ojos, estos aun me pesaban demasiado por lo que sin darme cuenta volvi a la inconsciencia rápidamente.

El sonido suave de un pitito constante a mi lado me hizo abrir los ojos suavemente, se trataba de una maquina que estaba conectada a mi dedo. Segui mirando a mi alrededor y estaba acostada en una camilla, junto dos maquinas monitoreandome, mi mano tenia clavada una aguja donde seguía una bolsa de suero en altura y la otra la tenia vendada, pero aunque me sentia un poco adolorida, aun podia sentir todo mi cuerpo completo, algo que me habia preocupado, ya que desde que habia comenzado a estudiar en la escuela de hechicería era uno de mis grandes temores quedar marcada para toda la vida.

Y la cortina se abrio sorprendiendome mostrando una mujer con una bata y dos ojeras bastante marcadas debajo de sus ojos.

—Utahime, que bueno que despertaste. ¿Como te sientes?

Ella me hablo calmada, pero algo dentro de mi me hizo sentir que esperaba algo de mi que no supe identificar, por lo que no pude responder inmediatamente.

—¿Te duele algo?-y reviso la bolsa de suero-te aplique analgésicos, pero si aun asi sientes dolor puede ser que algo se me paso..-y levanto la manta sin siquiera preguntar provocando que me ponga roja de vergüenza al mostrar mis piernas totalmente descubiertas.
—eehh.. no, no, no siento dolor, doctora..-dije demasiado avergonzada por la libertad de sus acciones aunque entendia que ella lo hacia de forma profesional, pero mi timidez aun volvia en los momentos mas inoportunos a pesar de que estaba dejando mi adolescencia atras.
—Doctora..?-ella levanto una ceja-espera-dijo como tratando de pensar bien sus palabras.

Luego saco una pequeña linterna de sus bolsillos y se acerco a revisar mis ojos, mis oidos, mi cabeza y mis reflejos.

—Utahime.. ¿sabes quien soy yo?-pregunto demasiado atenta a mi actuar.

"¿Acaso me estaba perdiendo de algo?"

.
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Aquella aburrida reunión fue demasiado larga para mi gusto, pero habia asistido solo para provocar al viejo por su incompetencia con aquella ultima misión de Utahime con sus alumnos. Él habia estado demasiado enojado mientras mi sonrisa era constante a pesar de las reprimendas de Yaga. Finalmente se habia decidido que los alumnos de Utahime estarian aun en clases con los directores asistentes y otros hechiceros de la escuela de Kioto, pero para ir a misiones de los alumnos la escuela de Tokio deberia apoyarlos si no estuvieran hechiceros disponibles, ya que el apoyo que Utahime brindaba en la escuela y en los alumnos era bastante debido a la escasez de profesorado en aquella escuela. Ademas que desde ahora en adelante todas las misiones serian mejor evaluadas antes de mandar al personal, con el fin de evitar el desastroso ultimo acontecimiento, donde llevo a Utahime a permanecer una semana inconsciente y a ser trasladada a Tokio para que Shoko la monitoreara personalmente.

De repente la puerta se abrio y paso Shoko a paso apresurado interrumpiendo la reunión que estaba a punto de terminar. La mire atento ya que eso no era propio de ella. Mientras que los demas se quedaron callados al instante.

—directores, tengo novedades con Utahime.
—Desperto?-pregunto al instante el viejo.
—Asi es-respondio ella.
—Como se encuentra?-pregunto esta vez Yaga.

Pero antes que Shoko respondiera me pare de la silla con un sentimiento nuevo de esperanza.

—Entonces tengo trabajo que hacer, ella no se molestara sola..-dije con una sonrisa, recordando sus múltiples expresiones cuando se enojaba. Y siendo ese mi pase para la escapatoria de aquella aburrida reunión que ya estaba por terminar.
—Espera Satoru, no puedes entrar aun!

Y pare mi caminar en el borde de la puerta sin aun mirarla. Mi pecho dolio dandome cuenta en ese preciso momento que algo no estaba bien, Shoko nunca es asi de impertinente a pesar de las distintas circunstancias. Me vi tentado a mirarla, pero sabia que si lo hacia algo dentro de mi seria expuesto.

—Ella..-suspiro un poco y reanudo su comunicado-..como no fue tratada inicialmente por mi, no puedo aun identificar que tanto la ha afectado la maldición, pero.. ella.. ha perdido parte de su memoria.

Mis ojos se abrieron con sorpresa, algo que nadie noto por mi banda negra y porque aun les daba la espalda, pero mi mano tirito levemente en la manilla de la puerta, por lo que me aferre mas a ella para que nadie viera aquello que no sabia que era, pero que dolia demasiado dentro de mi.

—Que tanto?-pregunto el viejo, la misma pregunta que no me atrevi a hacer en voz alta.
—Su memoria solo llega hasta sus diecisiete años.

Eso queria decir que no recordaba nada de los ultimos años. Rápidamente saque la cuenta, a esa edad ella aun no me conocía.

"No me recuerda"

—Crees que sea permanente?-pregunto Yaga.

Otra vez hicieron la pregunta que tenia en mente.

—No lo sé-admitio Shoko-pero la seguire evaluando constantemente.
—La dare de baja definitivamente, no puedo con una maestra que ya no tiene los conocimientos y que tiene una licencia indefinida.

Mi mandíbula se apreto con molestia.

—Mei mei, te gustaría ser maestra de Kioto?-pregunto con tranquilidad casi como si la vida de Utahime no valiera nada y no haya estado en riesgo durante dias.

Y antes que Mei mei pudiera responder, yo alcé mi voz.

—Tan rapido le quitaras su trabajo?-y lo mire sobre mi hombro bajandome mi banda sabiendo que mis seis ojos eran lo suficientemente amenazantes para él.

Sabia que estaba dejando mostrar aquello que ni aun yo descifraba, pero el impulso me gano.

—La incompetencia fue tuya, ella hizo su trabajo guiando y cuidando a sus alumnos. ¿Quizas en Kioto se deberian buscar otro director?-y mostre mis caninos con burla-quizas podria postularme, sé que al menos yo no catalogaria mal las misiones provocando bajas en el proceso.

El silencio inundó la sala. Mi sonrisa maliciosa aun me acompañaba, pero eso era solo una fachada de lo que por dentro sentia.

—Creo que esta reunión ya ha finalizado-dije al fin cuando no hubo respuesta de mi amenaza y esta vez si sali de aquella sala con un sabor amargo y sabiendo que parte de mis dedos habian quedado marcados en la manilla sin mi intención previa.

.
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Habian sido unos largos días, pero la doctora Ieiri me habia dado algunas novelas, unos CDs y un reproductor para entretenerme mientras aun permanecia en descanso, ya dentro de las instalaciones de la escuela y no en su consulta. Ella me habia comentado que habia perdido mi memoria y que no tenia diecisiete años, si no mas bien, treinta y un años.

Era frustrante no saber nada de casi la mitad de mi vida, pero ella habia sido optimista al informarme que estos sintomas suelen desaparecer con el pasar de las semanas por lo que me aconsejo que fuera paciente con mi mejoria, aunque eso no habia quitado mi sorpresa al ver mi imagen en el espejo del baño. Aun podia recordar como mis facciones se parecian demasiado a las de mi abuela, como mi cuerpo parecia mas trabajado, como la forma de mi cabello era distinto, pero sobre todo como mi cuerpo habia sido marcado en completa vista de los demas, específicamente en mi cara. Quise llorar, pero me guarde las lagrimas aunque mi voz salio mas aguda de lo normal cuando la doctora Ieiri me pregunto si me sentía bien en aquel momento frente al espejo. Solo con aquel reflejo descarte esa loca idea que aun guardaba esperanza dentro de mi, donde una tonta broma de Mei mei y Kusakabe en complot con desconocidos, harian que creyera una historia que no era verdad, pero muy bien sabia que ellos no eran capaces de manipular mi cuerpo o las expresiones de dolor sincero que aquella doctora hacia sin que se percatara.

—Que estas leyendo esta vez?-me pregunto aquel hombre de cabello blanco mientras se sentaba junto a mi en la banca bajo la sombra de un frondoso arbol.
—"Crepusculo"-dije sin emoción tratando de no ser perturbada otra vez por su presencia-...Gojo-san.
—Dime Satoru! ¿acaso tu pequeña cabeza aun no entiende que tienes 31 años?-y se rio con burla de mi.

Ante eso solo pude mirarlo molesta y reanude mi lectura tratando de evitar otro comentario mas de él.
Desde el segundo dia, donde la doctora Ieiri me habia informado que se me asigno una habitación en la escuela, aquel hombre habia hecho acto de presencia hablandome rápidamente sobre distintas cosas sin siquiera presentarse, tanto asi que la doctora Ieiri lo reprendió y lo hecho de mi habitación al instante, pero cada día él volvia de un momento a otro sin siquiera tener la delicadeza de golpear la puerta, lo que me habia llevado mas de algun inconveniente haciendo que lo hechara tirandole cosas "a diestra y siniestras" por la cabeza por yo estar en "paños menores" en aquellos momentos, y provocando que finalmente un dia, por la mañana, el maestro, mejor dicho, el director Yaga lo reprendiera físicamente por lo impertinente que era conmigo y mi espacio personal.

Ademas, mas de alguna vez me habia perseguido por la escuela hablando cualquier cosa sin sentido que no entendia sobre "mangas", video juegos y películas.

—¿Pero que es un "manga"?

Había tenido la mala idea de preguntar, lo que provocó toda una tarde de él dandome una charla sobre que eran, los distintos generos que existían y haciendo bromas de como yo me parecía a tal y tal personaje, pero no contento con eso, al siguiente día llego con una torre de ellos diciendome que mi tarea era leerlos y aprender, pero a último momento fui salvada por Mei mei, aquella que lucia mucho mas madura de como la recordaba. Ella me informó que antes yo no leia sobre ellos, pero él contraresto diciendo que segun "su autoridad, como maestro", me habia asignado aquellos libros como metodo de investigación sobre la actualidad, un metodo "amigable" por mi terrible estado de salud. Esa excusa ni yo ni Mei mei la creimos y nos miramos mutuamente sin decir nada por varios segundos, pero sorprendentemente Mei mei acepto sin mas cuando él saco su billetera para darle unos billetes, dejandome totalmente sola y provocando que me quede con una torre de "mangas" aun sin leer en un rincón de mi habitación con la supuesta tarea por hacer.

"¿Como era que aquel extraño hombre podía ser maestro de la escuela?, ¿Como era que sus alumnos aun sobrevivian?"

Y peor a todo, mi sopresa fue mucho mas grande cuando me informaron que él era el portador de los seis ojos y lider del Clan Gojo. Por lo que me preguntaba como era que aquel hombre no habia llevado a su clan o al mundo entero a la ruina.

—¿te leiste los mangas que te deje?-volvio a hablar después de solo cinco minutos de silencio.
—No Gojo-san.
—Satoruu!-y puso su dedo con fuerza en mi frente para que le pusiera atencion.
—Ah! Satoru!-chille cuando su misero golpe hizo que casi me caiga al suelo del impacto.

Me sobe al instante y recogi mi libro del suelo aun molesta con él. El descarado era demasiado fuerte.

—Es una tarea que te deje, debes hacerla-dijo casi con un puchero.
—aun no entiendo de que me servira eso en mi estado-dije volviendo a sobarme la frente y centrando mi mirada en mi libro.
—Esos mangas son mas informativos, en tu condición, que aquel tonto libro de vampiros y lobos-y estiro ambos brazos para apoyarlos por detras de la banca como si estuviera cansado.
—Tu has leido este libro?-pregunte sorprendida mostrandole mi libro.
—No, pero vi las peliculas.
—¡¿Hay películas?!
—Claro, ¿acaso estuviste en una cueva todo este tiempo? a verdad! perdiste la memoria jajajaj -se burlo él con una carcajada demasiado fuerte-se me habia olvidado que tu mente esta atrofiada!

Lo fulmine con la mirada pero él ni se inmuto, al contrario siguio.

—Ahora eres la chica sin memoria-dijo con el dedo levantado y una gran sonrisa -la chica olvidadiza, la chica del pasado, la chica mente infantil, la chica re-atrasada, ¿entendiste? jaja, la chica-pero no lo deje terminar porque eso fue el limite de mi paciencia.
—Gojo Satoru!!-grite totalmente molesta, pero no me atrevi a decir nada mas porque fuera como fuera, él seguia siendo maestro de la escuela, el seis ojos y el líder de un Clan respetable.

Inhale y exhale varias veces tratando de calmar mi mente, sin decir nada hasta que él golpio mi espalda haciendo que caiga al suelo frente a la banca. Inmediatamente lo mire completamente enojada.

—Que? no te estabas ahogando?-dijo tratando de hacerse el inocente pero su sonrisa de lado lo delataba.

Y no pude mas, rápidamente me pare, sacudi mi ropa y me aleje de él a paso firme con molestia. Por suerte no me siguió ni dijo nada mas aunque podia sentir su mirada sobre mi espalda en todo momento.

Cuando llegue a mi habitación me encerre en ella y me tire a la cama totalmente molesta mientras un par de lagrimas se me escaparon, pero fui fuerte y no deje que él me siguiera derrumbando. Lamentaba no poder golpearlo o simplemente tener el valor de gritarle en su cara lo idiota que era, todo porque el peso de su autoridad aun me afectaba.

—Si tan solo el director Yaga viera todo lo que me molesta diariamente..-me dije con frustración limpiando mi mejilla.

Luego de una hora de no tener nada que hacer, me acerque a aquellos fastidiosos mangas y por primera vez ojie sus titulos y dibujos, pero nada me preparo para las cosas que habia en ellos. Todos eran de romance, algunos sobre relaciones de compañeros de trabajo en oficina, otros de relaciones entre maestros, otro sobre amigos de la infancia, pero el que mas me perturbo fue uno sobre una relacion alumna y maestro mostrando varias escenas subidas de tono.

—Que diablos?!

A mi mente vino aquella supuesta tarea y su impetu en que lleyera aquellos mangas a toda costa, incluso recordandomelo mas de alguna vez, su desfachatez al ingresar a mi habitación y la completa falta de vergüenza ante su cercania conmigo.

Rápidamente lo busque con molestia hasta que lo encontre en la consulta de la doctora Ieiri, donde ambos me miraron totalmente sorprendidos cuando deje el manga con fuerza sobre el escritorio.

—Acosas a tus estudiantes?!!-pregunte o mas bien grite sin cuidar la jerarquía, ya que la preocupación y la molestia me habian ganado.
—Que?-dijo la doctora Ieiri acercandose a mirar el manga y ojeando su contenido.

Pero él no respondió nada y no pude notar si mi actitud lo habia afectado o no por la banda negra que tenia en sus ojos, lo que hacia subir mas mi furia por no saber si otra vez todo le daba lo mismo.

—Que si acosas a tus estudiantes?! tu consumes ese tipo de contenido cuando eres maestro de adolescentes! y lo compartes como si fuera algo decente-y apunte el manga como si fuera la escoria mas grande del mundo-¡¿eres .. eres un viejo pervertido?!

Y la doctora Ieiri y él tuvieron la misma expresion casi atragantandose con la noticia.

—Creo que me entendiste mal..-él trato de hablar, pero no le preste atención.
—doctora Ieiri- me gire a mirarla a ella-ha habido algun tipo de denuncia contra él sobre metodos inapropiados con sus alumnos?-pregunte totalmente preocupada.
—Eh.. en realidad todos reclaman por él sin distinción de genero ni edad.

Y lleve mi mano a mi boca con horror. Algo dentro de mi hizo que me preocupara aun mas de aquellos alumnos, como si me sintiera responsable de ellos y me dio valor para seguir.

—Eso.. eso.. ¡¿como puedes?!-grite con rabia y empuñando mis manos-¡¿no tienes vergüenza?!
—¿Si Satoru, no tienes vergüenza?-pregunto también la doctora Ieiri con una sonrisa demasiado grande.

Él me miro a mi y luego a la doctora Ieiri con la boca abierta, como no sabiendo que decir. Pero yo no cedi y lo fulmine aun mas con la mirada.

—Utahime!-grito finalmente asustandome por lo grave de su voz-..nunca he tocado o si quiera pensado tocar, a ninguno de mis alumnos con ese tipo de intenciones-dijo con total seriedad.
—Entonces eso?!-y volvi a apuntar el manga que ahora la doctora Ieiri leia totalmente concentrada con una sonrisa en su cara.
—Solo te lo traje porque crei que te gustaria-volvio a decir-pero creo que me equivoqué... no recorde que tu mente aun es demasiado ...virgen.

"Virgen"

"Virgen"

Y me quede paralizada.

—Tu!!! como te atreves?!!-grite euforica-defintivamente eres un pervertido y buscas pervertir a tus alumnos!
—Nooo! no soy ese tipo de persona-dijo rascandose la cabeza un tanto molesto o nervioso.
—Seguro? yo aun estoy con dudas-dijo la doctora Ieiri con malicia a mi lado-aun recuerdo las veces que Utahime te tuvo que hechar casi a patadas de su habitación.
—Shoko..-dijo él serio.
—Si, eso! ni siquiera tienes vergüenza!-dije aun con molestia.
—Que?! no tengo la culpa que te bañes a horas donde justo voy a visitarte!
—Eso no pasaria si al menos golpearas antes de entrar!
—Esta bien lo hare!-dijo ya hartandose- pero no me puedes acusar que acoso a mis alumnos solo por un manga!

En eso tenia razon, no tenia pruebas de que él hiciera eso y aunque la doctora Ieiri habia dicho que todos reclamaban, algo dentro de mi y por el tono de su voz, me hacia sentir que era mas por su personalidad que por algo inapropiado. Por lo que solo pude quedarme callada, sabiendo perfectamente que estaba molesto o por lo menos decepcionado de mi.

Él tampoco hablo y la consulta se quedó en un silencio incomodo, mientras se escuchaban hojas moverse por el manga que era leido por la doctora Ieiri.

Habia hecho un escandalo solo por tontas suposiciones mias, pensando mal inmediatamente sobre él, sin siquiera darle el derecho de la duda. Aquello me avergonzo y me senti demasiado infantil en aquella consulta.

—Mejor me voy, tengo una mision en una hora mas con TUS EXS ALUMNOS-dijo con un tono molesto para pararse de la silla y pasar al lado mio sin siquiera volver a mirarme-Y NO LOS TOCAREEE!-me grito descaradamente antes de salir y cerrar la puerta de la consulta.

Quise decir algo mas, disculparme, retenerlo, pero no pude, la vergüenza me gano.

—deberias disculparte-dijo la doctora Ieiri con tranquilidad sacando un cigarrillo de su bolsillo y buscando algo mas en sus bolsillos que no encontro y que no supe identificar que era, pero que al no conseguirlo la hizo mostrar un segundo de frustración-aunque no lo diga, él se ha preocupado bastante por ti-y volvio a guardar el cigarrillo en su bolsillo-pero al menos esto-y mostro el manga con su mano-sirvio para que sacaras algo de la Utahime adulta que esta escondida queriendo salir.

—Solia discutir por mis alumnos?-dije un poco avergonzada.
—A veces, pero mas discutias por él.

"¿Entonces no nos llevabamos bien?" quise preguntar, pero no me atrevi.

—Es momento que empieces a buscar piezas sobre ti para que siga saliendo la Utahime que todos conocemos, la de 31 años y quizas asi finalmente empieces a recordar.
—No dijo que aquello podria provocar un trauma peor?
—Olvida eso, he cambiado de opinión-dijo con tranquilidad moviendo su mano rápidamente.

"¿Se estaba guiando por métodos medicos y científicos conmigo o no?" casi me sentia como un conejillo de indias.

—Entonces deberia volver a mi.. casa.. ? o donde sea que viva?
—Si y no, aun no puedo darte el alta medica, pero puedes ir a visitar tu departamento para tratar de recordar algo.
—Y si no me gusta lo que encuentre?-pregunte sin ningun filtro.

Aquel miedo me habia carcomido la mente durante varias noches y no me habia atrevido a comentarselo a nadie mas.

—Utahime, te conozco, eres una persona buena, no habrá nada que te decepcione de ti misma allí. Lo sé.
—Esta bien..-dije resignada.
—Pero llevate a Satoru cuando vayas, asi puedes disculparte con él.
—Pe...pero..
—Nadie te cuidara mejor que él-dijo con una sonrisa.
—Esta bien..

Aquella mujer era con la persona que mas me sentía protegida, incluso mas que con Mei mei, el director Yaga o con Kusakabe. Habia algo en ella que me hacia confiar ciegamente a pesar que no estuviera totalmente de acuerdo con sus ideas o metodos.

—Me retiro, gracias doctora Ieiri-e hice una reverencia frente a ella con total agradecimiento.
—Dime solo Shoko, creo que ya ha pasado el suficiente tiempo para que te sientas mas tranquila en mi presencia.
—Esta bien, gracias.. Shoko.

Cuando sali de la consulta estaba aun demasiado distraída pensando en como hablaria con aquel idiota de cabello blanco para pedirle que me acompañe a donde se supone que vivía, pero con mi buena o mala suerte, me tope de frente y demasiado fuerte con su trabajado pecho. Pense que como otras veces su infinito o como se llame, me repeleria, como cuando una vez trate de tocar su hombro y no lo logre, pero al contrario de aquella vez, ahora pude tocar su pecho al sujetarme con ambas manos. Eso provocó que por un par de segundos pudiera sentir el aroma de pino fresco y menta de su cuerpo y un suave toque dulce que no supe identificar que era. Mi cara al instante se puso roja, pero me aleje rápidamente de él demasiado nerviosa como para mirarlo a los ojos o mejor dicho su banda, haciendo que choque mi espalda con la muralla del lugar.

—¿Entonces a que hora salimos mañana a Kioto?-pregunto acercando su cara a la mia, casi encerrandome con su cuerpo.

Nos habia escuchado.

Y pude ver una pequeña sonrisa de parte de él, como si no hubiera existido la discusión anterior, como si yo no tuviera una disculpa pendiente con él y como si hubiera algo demasiado interesante en ese preciso momento en mi.

—A las 8?-dije con duda aun evitando su mirada pero teniendo su aroma demasiado cerca en mis fosas nasales.
—8:30 mejor-y apoyo un brazo contra la muralla para encerrarme totalmente contra ella.
—Esta bien, 8:30-y corri la mirada aun roja.
—Mejor me agrada las 8-dijo casi en un susurro, aun demasiado cerca de mi cuerpo sin quitarme la vista, provocandome un escalofrío al instante.
—8:15!-grite nerviosa y me agache rápidamente para escapar de su brazo que me imposibilitaba el paso-estare esperando en la entrada. ¡No llegues tarde!-volvi a gritar para casi correr lejos de él y ese aroma que casi me embriagaba.

"¡Definitivamente era un viejo pervertido!"

"¡¿como se habia atrevido a hacer eso conmigo cuando yo aun era menor de edad?!"

Pero en ese mismo momento recorde que ya no lucia como una adolescente, porque se supone que no lo era.

—Aun asi es un pervertido-me dije a mi misma aun caminando rapido y demasiado enojada.

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