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¿Mikey padre soltero?

Summary:

Una discusión en la familia lleva a que Mikey se escape de casa. Pero al encontrarlo, el ya no está solo.

[Versión en Español]

Notes:

No se que pasó aqui, me dormí durante 4 horas en la tarde, y desperté con un solo pensamiento. ¿Y si Mikey se escapara de casa y terminara siendo el padre soltero de dos niños?

Y he aqui, son solo un monton de ideas que tengo que trate de juntarlas en una pequeña historia de drama y comedia. Peero talvez pueda convertirla en algo más, más adelante xD

Cabe aclarar, no me gustan los ocs, o tal personaje x lector, se me hace raro incluir a un personaje no canónico, y casi nunca lo hago excepto para villanos randoms. Peeero, los fanchild son la excepción a mi regla.

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

 

Era de noche en la guarida, cuando las tortugas regresaban de una misión exitosa. Con la excepción de que Leonardo estaba perdiendo la paciencia con las ideas locas de Mikey en medio de una misión SERIA.

El sonido de la discusión provocó que Donnie y Raph rodaran los ojos, alejándose del dúo, sin deseos de formar parte de la discusión, tomaron su lugar en el sofá y solo observaron el espectáculo. 

—¡Solo digo que podríamos intentarlo! ¿Por qué siempre tienen que rechazar mis ideas antes siquiera de escucharlas?— exclamó Mikey, cruzándose de brazos, su expresión llena de frustración.

Leo bufó, harto de tener que esclarecer su punto tantas veces esa noche

—Porque son ideas sin sentido, Mikey. No podemos simplemente “hacer un trato” con criminales para que nos dejen en paz.

—¡Pero si los Mutanimals lo lograron con varias pandillas! ¡Nosotros también podríamos—!

—Mikey— Donnie lo interrumpió, uniéndose a la conversación solo para dar su punto de vista —No es tan simple. No todos los criminales están interesados en soluciones pacíficas y simplemente dejar la vida del crimen.

—¿Y qué? ¿Vamos a seguir apaleándolos noche tras noche hasta que se rindan?

—Si— Raph respondió sin dudar.

Mikey frunció el ceño.

—¡Ustedes nunca me escuchan! ¡Ni siquiera quieren intentarlo!

—Porque es nuestro trabajo tomar las decisiones inteligentes— dijo Leo con seriedad —No es personal, Mikey, pero alguien tiene que ser el adulto aquí.

Eso fue la gota que derramó el vaso. Mikey apretó los puños, odiaba que lo trataran como a un niño pequeño.

—¿Sabes qué? ¡Olvídenlo! Si creo que soy un niño que no sabe nada, entonces me largaré.

—Oh, sí, claro —Donnie bufó —Porque escapar siempre ha sido la solución más madura y adulta.

—¡Exacto!— Mikey levantó los brazos —Y como no quieren mis ideas, me iré donde alguien sí las valore.

Los tres hermanos lo miraron con incredulidad.

—No lo harás— Leo lo desafió con la mirada

—Oh, sí que lo haré.

Antes de que alguien pudiera detenerlo, Mikey giró sobre sus talones y corrió hacia la salida.

—¡MIKEY!— Leo gritó, pero su hermano ya había desaparecido antes de que pudiera detenerlo.

Hubo un silencio incómodo.

—Volverá cuando se de cuenta que no hay pizza en las calles— dijo Raph, alzando los hombros con indiferencia

—Sí, seguro— Donnie murmuró, no tan seguro

Leo no estaba tan convencido. Algo en la forma en que Mikey habló… no parecía solo un berrinche.

 

 

Al principio, no se preocuparon tanto. 

Mikey había hecho esto antes. No tan seguido como Raph dejaba el equipo, pero solía hacer un berrinche y desaparecía, hasta que le daba hambre y regresaba

Pero esta vez, pasó un día. Luego dos... Y se cumplió una semana.

Para entonces la guarida ya era un caos. Cada uno de los hermanos daba vueltas como leones enjaulados, tratando de encontrar una forma de ubicar a su hermano menor

 

—¿¡Se está escondiendo a propósito!? ¡Hemos buscado por toda la ciudad y ni siquiera los mutanimals lo han visto!— Leonardo marcaba el número de Leatherhead por quinta vez en el día para obtener alguna actualización de la búsqueda

Donnie chasqueó la lengua, apagando de golpe su computadora, las ojeras en sus ojos delataban su agotamiento.

—Apagó su Tphone, y no me permite rastrearlo. No se ha comunicado con nadie cercano y no ha sido visto en la ciudad

Leo apretó la mandíbula, colgando la llamada con la promesa de llamar de nuevo pronto. 

Nada, absolutamente nada. Tampoco estaba en las ciudades aledañas

—¡Esto es absurdo! ¿Dónde puede esconderse una tortuga de casi dos metros, sin ser visto por los humanos y aun así poder conseguir comida para sobrevivir?— Raph golpeó con fuerza el muñeco de entrenamiento, liberando algo de estrés

Donatello parpadeó, asimilando la pregunta. Y de pronto se levantó de un salto, con una sonrisa brillante en su rostro

—¡Eso es! ¡Es tan obvio! ¿Cómo no lo vi antes?— Rapidamente tomó su Tphone, dispuesto a hacer una llamada

Leonardo y Raphael intercambiaron miradas, observando al genio en espera de una respuesta

—¿que sucede, Donnie?— preguntó Leo con ansiedad, deseando que algo se le hubiera ocurrido al genio del equipo

—Hola, ¿April?— Donatello lo calló con un gesto de su mano, y se concentró en la llamada —Siento molestarte, se que estás en periodo de exámenes, pero me preguntaba si podemos ir a la granja mañana— hubo algo de bulla del otro de la llamada, antes de que los ojos de la tortuga de banda morada se iluminaran y asintiera con la cabeza —Si si, gracias April. Cuidaremos muy bien el lugar— 

Colgó la llamada y se giró hacia sus hermanos, con esa sonrisa en su rostro que ponía cada que realizaba un nuevo invento increíble

—Iremos a la granja mañana, chicos

La granja. Múltiples recuerdos de la invasión Kraang los invadió, pero se concentraron en lo importante. Era una gran posibilidad que Mikey haya huido a un lugar conocido y al mismo tiempo muy deshabitado. Ahí podría vivir con normalidad y seguir estando a salvo

—¿Crees que Mikey haya ido hasta allá?— preguntó Leo, sintiéndose tonto por no haber pensado en ello antes

—Bueno, solo hay una manera de averiguarlo— Raph le devolvió la sonrisa a Donnie. Por fin, una pista de donde podría estar su hermanito

 

La buena noticia

Es que efectivamente encontraron a Mikey, quien lucía muy feliz y en una sola pieza, alimentando gallinas en la granja, como todo un granjero. 

La mala noticia

Su hermano menor nunca dejaba de sorprenderlos, y cuando creían que Mikey no podría cometer una estupidez aún mayor, este les demostraba que estaban totalmente equivocados.

Y así era, porque su hermano no estaba solo, tenía un niño pequeño completamente desconocido aferrado a su pierna, jugando con un muñeco de acción

El trío de tortugas se quedaron sin palabras. 

Miguel Ángel se giró con una sonrisa satisfecha, después de terminar de alimentar a sus mascotas. Y se quedó como una piedra, al notar a sus colegas a unos pies de distancia, mirándolo con la mandíbula abierta

Mikey tragó saliva y se frotó la nuca con una sonrisa nerviosa.

—Oh… esto es incómodo.

Leo se frotó el entrecejo con una mano temblorosa, saliendo de su asombro.

—Mikey… no puedo creerlo— Su tono estaba peligrosamente calmado.

—Emm…— Mikey se encogió —Antes de que se enojen…

Leo lo interrumpió levantando la mano.

—Te fuiste solo durante casi dos semanas. Y tú... ¡¿consigues un niño humano?!

—Emm… en realidad son dos. La bebé está en su cuna— Mikey señaló hacia la casa, y se encogió en su sitio ante la expresión furiosa de sus hermanos.

—Mikey, ¿es en serio? ¡¿De dónde carajos sacaste dos bebés humanos?! —Donnie gritó exaltado, levantando ambas manos.

—¡Somos tortugas, Mikey! TORTUGAS. ¿Cómo se supone que criaremos dos bebés humanos en las alcantarillas?! —Leo explotó, su enojo volviéndose imposible de contener.

Raph, con los brazos cruzados, miró a Mikey con exasperación.

—En serio, hombre. ¿Cómo podemos confiar en ti cuando haces locuras como esta? 

—¡Hey! ¿cuando dije que necesitaba su ayuda? me quedaré aquí mismo a cuidar a mis hijos, no los necesito— Mikey se dio la vuelta para volver a la casa, inclinándose para tomar la mano del niño, pero Leo lo interceptó.

—Oh, no— Lo agarró del brazo y empezó a arrastrarlo hacia el Shellraiser —Nos vamos a casa, ¡Ahora!—

—¡NO! ¡¿que estás haciendo?! Mis— Mikey lucha por tratar de liberarse, pero el agarre de Leo son como grilletes en su brazo 

—¡DONNIE, RAPH. Traigan a esos niños!— ordena Leo, abriendo la puerta del vehículo y arrojando a Mikey adentro, sin darle oportunidad a protestar

 Raph y Donnie detrás de él asienten con la cabeza. Raph toma al niño en el suelo y Donnie ingresa a la casa para ir por la bebé en la cuna. 

Detrás de ellos se escuchan los gritos de Mikey intentando salir del vehículo para ir por sus hijos. 

—¡Déjame salir!

—¡Oh, estás en tantos problemas ahora mismo, Mikey! 

—¡Estaba bien aquí! ¡No es justo!

Raph y Donnie se apresuran a alcanzarlos, antes de que la discusión siguiera escalando, preferirían arreglar sus problemas de vuelta en la comodidad de su guarida

—Genial, ahora tenemos dos niños que criar en las alcantarillas. Muchas gracias, Mikey— Donnie sintió que la vida se le estaba escapando en cada suspiro que daba gracias a su hermano menor

—Andando genio, ya nos las arreglaremos con Mikey en la guarida— Raph batalló por cargar al niño que pataleaba en sus brazos, no dispuesto a dejarse cargar por un extraño

Una vez todos estuvieron adentro, Leo encendió el Shellraiser y empezó a conducir de vuelta a la guarida.

—¡Como los conseguiste, no es lo importante aquí, Mikey!— rugió —¡Lo que quiero saber es cómo planeas que sobrevivamos a esto sin volvernos locos!

Mikey ni siquiera lo miró. Se hundió más en su asiento, aún cruzado de brazos, y refunfuñó con tono obstinado —Bueno, yo estaba sobreviviendo perfectamente hasta que ustedes arruinaron mi vida pacífica en la granja

Leo apretó el volante con tanta fuerza que casi lo rompió. Se dio unos cuantos golpes en la cabeza contra el timón, antes de volver su mirada a su hermano menor.

—¿Y ahora qué, Mikey? —preguntó, con una mezcla de frustración y desesperación—. ¿Cómo planeas cuidar de esos niños en la guarida? ¿De dónde sacarás la comida? ¿Cómo demonios esperabas que esto funcionara?

Mikey siguió mirando por la ventana, negándose a responder después de ser prácticamente secuestrado.

—¡Contéstame!

Mikey resopló, rodando los ojos.

—Me las arreglaré.

—¡Eso no es una respuesta!

Leo estaba a punto de seguir regañándolo cuando un golpe sordo interrumpió la discusión.

—¡Oye! ¡ya cálmate, mocoso!

Raph intentaba sujetar al niño, pero este lo golpeaba repetidamente en el brazo con sus pequeñas manitas, intentando soltarse.

—¡Su-suetame! ¡No quieo ime con utedes!

—Oye, oye, tranquilo— Raph intentó calmarlo, pero su voz sonó más dura de lo que pretendía —No vamos a hacerte daño, así que deja de pegarme.

Donnie, que tenía a la bebé en brazos, no pudo evitar reírse.

—Vaya, Raph. Parece que no eres tan rudo cuando te golpea un niño de como tres años.

Raph le lanzó una mirada fulminante, pero antes de que pudiera responder, los movimientos bruscos de Donnie al reírse sacudieron a la bebé y, sin querer, la despertó.

El llanto de la niña llenó el auto en un instante.

—¡Ah, no, no, no! ¡No llores!— Donnie entró en pánico, meciéndola torpemente —¡No fue mi intención! ¡Lo siento!

Pero el daño estaba hecho. El niño, al escuchar a su hermana llorar, como un efecto dominó, también rompió en llanto, gritando con angustia.

—¡Oh, genial!— Raph exhaló con frustración —¡Mira lo que hiciste, Donnie!

—¡No fue mi culpa! ¡Yo solo…! ¡D-Deja de llorar, pequeñita, por favor!

Ambos hermanos entraron en pánico, intentando calmar a los niños de cualquier manera posible.

—¿Cómo se hace esto?— Raph preguntó desesperado, rebotando al niño en su regazo sin saber si era lo correcto —¡Mikey! ¿Cómo demonios logras calmarlos?

Mikey, al principio, disfrutó la escena en silencio. No pudo evitar sonreír con satisfacción al ver a sus hermanos sufrir un poco.

Pero su satisfacción duró solo un momento.

El llanto de los niños le estrujó el corazón.

Con un suspiro resignado, se deslizó hacia los asientos traseros y tomó a la niña de los brazos de Donnie con movimientos expertos.

—Shh, shh, mi niña, aquí está papá…— susurró con ternura, meciéndola suavemente.

La bebé sollozó un poco más antes de acurrucarse contra su pecho, su respiración volviéndose más pausada.

El niño, al ver a Mikey, extendió los brazos hacia él con lágrimas en los ojos.

—Papá…

Mikey lo recogió sin dudar y lo abrazó contra él, acariciando su espalda con suavidad y pasando sus dedos por su cabello oscuro.

—Aquí estoy, pequeñín. Todo está bien.

En cuestión de segundos, los dos niños se calmaron.

Donnie y Raph se quedaron en completo silencio, observando con incredulidad.

—¿Cómo…?— Raph frunció el ceño —¿Cómo hiciste eso tan rápido?

Mikey les lanzó una mirada burlona, como si su habilidad fuera obvia, tal como lo fue en la Dimensión X.

—Un padre sabe como calmar a sus hijos

 

 

Notes:

Y hasta aquí, se me secó el cerebro, y no tengo nombres para las bendiciones. Acepto sugerencias. Ni siquiera he pensado mucho en su origen jajaja. En fin, espero que les guste, me encanta leer sus comentarios <3

Los quiero, Bye

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