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De como conocí a mi otro yo

Summary:

Akashi Seijuuro tras haber sido expulsado por violencia hacia un profesor de la Academia Rakuzan, se ve obligado a matricularse en el internado Teiko. Para su sorpresa, tanto alfas como omegas y betas comparten edificio y clases.

Tras un accidente, en su cabeza queda impregnado el aroma que le embriaga y le obliga a pelear contra su otro yo para no marcarlo cada vez que lo tiene cerca.

Chapter 1: Prólogo

Chapter Text

La prestigiosa Academia Rakuzan, era una institución que se caracterizaba por enseñar a los hijos de las familias más influyentes y poderosas del país. En esta, había tres edificios, uno para alfas, otro para betas y el más alejado y resguardado, de omegas.

En la academia se podía hacer completamente desde el jardín de infantes hasta terminar el instituto y tenía acceso directo para la universidad más importante de Tokio. Tanto la matrícula, como la mensualidad eran millonarias, pues el lugar se encargaba de incluso alimentar y hospedar a algunos alumnos que tenían sus residencias alejadas.

Akashi Seijuuro era uno de los alumnos, o quizás ahora era un exalumno. Tenía cabello color cereza y ojos del mismo tono, aunque a veces uno de ellos se volvía dorado, y su personalidad cambiaba bruscamente.

En esos momentos se encontraba frente al director con brazos cruzados y ceño fruncido.

No podía creer que el idiota de su maestro le haya acusado, tan solo había hecho una broma con lo de atacar a sus hijos y esposo. Todos lo hacían, todos sus profesores lo conocían, jamás mataría ni una mosca.

—Akashi-san, sé que su padre es uno de los accionistas de la institución, pero no podemos pasar por alto su comportamiento. Amenazar a un profesor, más siendo un omega, está en contra de nuestras ideologías y fundamentaciones.

—Está exagerando. Era una broma.

—Que le haya seguido hasta su casa y escrito en la puerta "muere, zorra" no es una broma. —El director le miró seriamente. Ahí, una vez más, cosas que hacía y no podía recordar, ¿acaso tendría un gemelo malvado del que su padre no le había hablado? A veces se asustaba de lo que su "otro yo" hacia o podría hacer.

—Le juro que yo no recuerdo haberlo hecho.

—Su maestro afirmó haber abierto la puerta y verle claramente. Hace una semana que no puede volver al colegio por su culpa. Es uno de los mejores, no podemos dejarlo ir.

—Mi padre...

—Su padre delegó la decisión y no le importa. Ya le buscó un nuevo lugar, así que necesito que el viernes desaloje su habitación. Un coche le llevará a la institución Teiko, donde terminará su año escolar y su situación se evaluará antes de comenzar el próximo curso.

Seijuuro frunció aún más el ceño y se hundió en su asiento.

Y así fue como ese viernes por la noche, en el asiento trasero de un coche, veía por última vez al edificio de la Academia Rakuzan, rezando por qué la tal Teiko fuera igual, o al menos levemente parecida a ella.

Pero no todo en la vida es como uno lo desea, y eso lo descubrió cuando el automóvil frenó frente a un edificio antiguo, ya estando fuera sentía un vendaval de aromas llegar hacia él, haciéndose más fuerte al ingresar, seguido por el chofer, quien dejó su equipaje junto a la puerta antes de marcharse, dio gracias a haberse deshecho de la mayoría de sus cosas y tener solo un bolso ligero y una pequeña mochila para sus útiles, pues las habitaciones de los alfas se encontraban en los pisos más altos, y no había ascensor.

Mientras subía las escaleras pudo notar que a pesar de ser viejo, el edificio estaba bien cuidado por dentro, aún así, sentía asfixiarse por los aromas que le rodeaban. ¿Qué los omegas no conocían los inhibidores? ¿O acaso se había acostumbrado a no cruzarse con ellos por las restricciones de Rakuzan? Pues todos convivían en el mismo edificio. Parecía que los encargados no habían hecho un gran trabajo al planificar el instituto.

Aterrado, siguió subiendo con la mayor rapidez que le fue posible, para llegar al piso de los beta, en el cual el aroma se atenuaba un poco.

Al llegar a su piso, buscó su habitación y entró sin tocar.

Grande fue su sorpresa al encontrarse con dos personas completamente desnudas sobre una de las camas. Pidiendo disculpas con rapidez, volvió a salir y se quedó sentado a un lado de la puerta, respirando con dificultad.

Esto será difícil , pensó.