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Nasiens veía encima de la mesa los papeles, sentado tratando de asimilarlo todo, Ordo estaba sentado en el otro lado de la mesa, con sus manos juntas, ambos callados. No pudo evitar sentirse enfadado, no había pedido esto, pero Ordo había decidido por su cuenta.
─¿Cómo debo de interpretar esto? ─ Preguntó en voz baja el chico de cabellos castaños, estaba decepcionado de su abuelo.
─Es por tu bien ─ Ordo trato de mantener la calma, pero también estaba nervioso ─ Lamento no haberte preguntado, pero quería sorprenderte, y no sabía si me lo iban a dar ─ Los ojos dorados solo leían las letras, sin poder creerlo.
─¿Quieres deshacerte de mí? ─ La voz de Nasiens se quebró al preguntar eso, sin embargo, Ordo negó rápidamente.
─Claro que no, pero no lo puedes negar, tienes un talento asombroso, no es justo que te quedes aquí conmigo para siempre, debes explorar y abrir tus propios horizontes ─ Ordo solo hablaba, pero Nasiens se encogía de hombros.
─No quiero irme ─ Susurró el castaño, juntando sus manos encima de sus piernas, apretando sus dedos ─ Ya estoy aprendiendo de ti ─ Pero Ordo negó.
─ Lo que puedo enseñarte es muy poco, comparado con todo lo que puedes aprender, con todo lo que puede crear, sería injusto con el mundo mantenerte conmigo─ Nasiens soltó un suspiró, seguía decepcionado ─ Dale una oportunidad, le escribí una carta al rey de Liones para que te financiará, y ha aceptado ─ El castaño solo hizo un mohín con su boca.
─Pero… ─
─Por favor, lo más importante para mí es que cumplas tus sueños, en este pequeño lugar no podrás ser el mejor herborista, hay muchos lugares por conocer e incluso podrás hacer nuevos amigos ─ Ordo comenzó con su discurso, Nasiens solo miró sus ojos, estaba tan ilusionado.
No es como si pudiera negarse, su abuelo se había ausentado bastante tiempo para hacer la ridícula tarea de convencer al rey de Liones para que le dieran una beca en su nuevo colegio de caballeros sagrados.
Era bien sabido que una de las posiciones más privilegiadas en esta tierra era la de caballeros sagrados. Hace 16 años durante la guerra sagrado muchos caballeros se habían muerto debido a que no estaban bien preparados, incluso, algunos fueron capaces de llegar tan lejos de tomar sangre de demonio para hacerse más fuertes.
Una vez que el rey Meliodas llegó a ser el rey de Liones, se unió con varios reinos para crear un colegio especializado en educar a los futuros caballeros sagrados, ninguno quería repetir el error de fomentar alguna guerra, así que crearían caballeros sagrados con una visión. Para este propósito, los profesores serían de todos los reinos, enseñando los valores de todos los reinos por el bien de Britania.
Nasiens sabía que la directora de esa academia era la famosa maga Merlín, aquella mujer era dueña de tanta sabiduría que solamente leer su libro de herbolaría haría que se volviera el más famoso de todos. El castaño se tentó por la idea de aprender bajo la directriz de Merlín ya que esa magia era la que más llamaba su atención, sin embargo, había varios problemas.
El primero de ellos es que la colegio era un internado, tenía un dormitorio femenino y uno masculino y Nasiens era un humano sin género. No quería que todo el mundo se enterará de su género y la habitación era compartida, así que tendría problemas con su compañero de habitación.
El segundo problema es que, aunque era habilidoso con las armas y sabía pelear, no era muy poderoso en las luchas cuerpo a cuerpo y su estamina no era muy buena. Y obviamente la parte de entrenar con espadas y la fuerza física eran muy importantes para ser un caballero sagrado.
El tercero, aunque le interesaba la magia y la parte de los venenos, el resto de la magia le era difícil de aprender.
El cuarto es que no era una persona muy sociable, y no le interesaba hacer muchos amigos.
El quinto, es que se trataba de su estatus social, la mayoría de los caballeros sagrados eran personas de alta alcurnia. Todo el mundo sabía que el príncipe Tristán cumplía 16 años ese año, así que entraría al colegio. Sería difícil para un humano abandonado que fue criado por un boticario relacionarse con ese tipo de gente.
Nasiens soltó un suspiró tremendo, entre más los pensaba, tenía más contras que pro para ir al tal colegio prefería quedarse en casa.
─Solo déjame pensarlo ─ Nasiens se levantó, mientras salía de la casa.
Caminó lejos, alejándose del barranco, meditando sobre sus pensamientos, las hadas volaban sobre su cabeza, riendo a carcajadas despreocupadamente. Ojalá ser un hada, y que tu única preocupación sea que va a cenar el día de hoy.
Se sentó en la cima de una colina, a mirar como pasaba el día, trataba se animarse, no podía simplemente negarse a los deseos de Ordo, no quería decepcionarlo y su abuelo se había esforzado mucho por conseguirle esa oportunidad, incluso había gastado sus ahorros para comprar el uniforme masculino del colegio.
El castaño abrazo sus propias piernas, mientras se consolaba, no quería decepcionar a nadie, pero simplemente no quería alejarse de su amado abuelo y su amada hermana.
─Nasiens ─ La voz de su hermana le llegó, la gigante se acercó con cautela, se sentó en el suelo, como estaba encima de la colina quedaron a igual altura ─¿Te sucede algo? ─ Ella al verle desanimada decidió preguntarle.
─Ordo quiere que vaya a un colegio de caballeros sagrados─ Nasiens le empezó a contar, la rubia solo escuchaba pacientemente ─ Pero no quiero ir ─ El castaño solo refunfuño, mientras hacía un puchero.
─¿Quieres contarme por qué no quieres ir? ─ Dolores era empática, por eso Nasiens la quería tanto.
─Tengo miedo de que no me acepten ─ Nasiens se refería a bastantes cosas con esas palabras.
─Estoy segura de que al menos, encontrarás a una persona que te acepte ─ Dolores sonrió hacia él, con confianza, Nasiens pestañeó confundido.
─¿y si no pasa? ─ Se cuestionó el castaño.
─Entonces puedes volver, pero dale una oportunidad a ese colegio, estoy segura que aprenderás muchas cosas en el camino─ Dolores parecía tan calmada al decir aquellas palabras.
Nasiens reflexionó sus palabras, siempre podía intentarlo, y si algo malo pasaba, podía volver al barranco, Ordo no podría quejarse si lo intentaba y fallaba, siempre sería recibido por su familia.
─Gracias hermana ─ Nasiens estaba más tranquilo, quizás tenía muchos “contra”, pero le daría una oportunidad.
Nasiens bajo de la colina, caminando junto a su hermana hacia la casa, Ordo lo esperaba en la mesa, Nasiens aceptó su propuesta de ir al colegio. Ordo se puso muy contento, abrazándole y dale palabras de aliento. El mayor sabía que el potencial de Nasiens no podía desperdiciarse en ese pequeño barranco, por eso había hecho un gran esfuerzo en que fuera al colegio de caballeros sagrados. Sería una gran elección para su querido nieto.
Nasiens todavía recordaba aquel día, había embarcado su viaje solo con su maleta, despidiéndose de Ordo, dolores y de las hadas de Echo Gorge, había viajado hasta el lugar en donde se encontraba el colegio, era un territorio neutral entre Liones, Camelot, el reino de las hadas y de los gigantes, además de otros. Tuvo que viajar por fuera del país, siempre costo bastante tiempo, pero logró llegar un día antes de la ceremonia de apertura.
El colegio en si era impresionante, el castaño podía ver como los alumnos nuevos corrían de aquí para allá, sostenían sus sonrisas en sus caras, algunos peleaban con espadas de madera. Era el primer día en ese nuevo lugar, así que la emoción se podía notar en el aire, pero el castaño solo quería pasar desapercibido por todos.
De repente, sintió como fue empujado y cae desde su propia altura, mientras su maleta se le resbala por el suelo.
─Ups, lo siento ─ Nasiens se recompuso lentamente, la persona que tropezó accidentalmente con él se había disculpado, había tomado su maleta y le ayudó a pararse ─¿Estás bien? ─ Preguntó con un tono de preocupación.
─Si, perdón, me distraje ─ Susurró el castaño, tomando la maleta y acomodando su sombrero blanco.
─Yo debería disculparme, andaba también distraído ─ Nasiens solo levantó el rostro, para mirar a esa persona, no parecía ser mala.
Los ojos azules de aquel chico se cruzaron con los dorados del más bajo, aquel chico parecía estar muy sorprendido al verse a los ojos.
─Oh vaya… ─ El chico solo susurró, aquella mirada incomodo a Nasiens ─¿Cómo es tu nombre? ─ Preguntó el más alto.
─Soy Nasiens, ¿y usted? ─ Nasiens se presentó, pero el chico no respondió inmediatamente.
─Hey, Myrtle, ven por acá ─ Antes de que pudiera responder, Myrtle ya se había ido.
─Es bastante grosero ─ Nasiens no pudo evitar que su buena impresión con el chico se haya ido de inmediato, no respondió su pregunta, sino que le miró de forma muy ¿rara?
Soltó un suspiro, acercándose a la institución, allí había un puesto de información en donde los nuevos alumnos se acercaban a preguntar. Se acercó hacia la fila, mientras se hacía detrás de un chico de cabello rubio cenizo quien estaba con al parecer dos de sus amigos.
─Bien, aquí tienen las indicaciones, pueden dejar sus cosas en sus habitaciones ─ Los chicos se habían ido, dejándolo por fin de primero en la fila.
─Buenos días ─ Nasiens sacó sus papeles, mientras se los presentaba a la dependienta, ella los reviso con calma.
─Bienvenido, eres del reino de Liones ─ La chica solo buscaba en la lista, al parecer tenían a cada reino separado por zonas ─ Ah… lo siento, tú inscripción fue de las últimas en ser aceptadas, así que serás asignado con un compañero de Camelot ─ Nasiens no le vio el problema a eso.
─Esta bien ─ El castaño acepto.
─Bien, te explicaré brevemente ─ La dependiente sacó unos folletos y un mapa del colegio mientras comenzaba a explicarle las áreas y donde quedaban los dormitorios.
Al final le habían dado toda la información y la llave de su habitación, Nasiens se acercó hasta el lugar donde sería su dormitorio por un buen tiempo, entró con cautela, rezando porque su nuevo compañero fuera alguien más agradable que el chico que se había encontrado cuando llego. Entró a la habitación, en donde encontró dos camas, una a cada lado de la habitación, dos escritorios y cada uno con un armario, podía considerarlo muy buen espacio para ser una habitación compartida. Se impresionó al notar que al parecer su compañero no había llegado a ocupar la habitación aún.
Nasiens comenzó a ubicar sus cosas en el escritorio las yerbas, los libros, la ropa y otras cosas, se acostó en la cama, sorprendiéndose de que era increíblemente cómoda, pensaba que por ser alguien becado le iban a dar una mala habitación, y además, parecía haber sido de los últimos en haberse inscrito, seguramente su compañero sería el último en inscribirse.
Descanso un rato, y luego salió a explorar el pasillo y el dormitorio de hombres, muchos de los chicos solo hacían ruido, mientras jugaban. Nasiens se asomó por la ventana, observando a un montón de estudiantes riendo y jugando juntos. Fue cuando notó al chico con el que había tropezado en la tarde, él estaba rodeado de chicos, mientras reía bastante fuerte
─¡Príncipe Tristán! ─ Oyó a una chica gritar, y se sorprendió cuando la vio correr hacia el grupo de chicos junto a Myrtle.
─¿Isolda? ─ Nasiens no pudo evitar mirar hacia Tristán, un chico de cabellos albinos y ojos heterocromáticos, este tenía su cabello atado en una cola de caballo y parecía hablar con Myrtle y sus amigos ─¿Qué haces en el dormitorio masculino? ─ Nasiens observó hacia la chica, quien era muy alta, su cabello rosado era de un color muy bonito y sus ojos verdes brillaban.
─Es que ya quería verlo otra vez ─ La chica solo puso una mano en su mejilla, mientras se avergonzaba.
─¡No puedes estar aquí maldita gigante! ─ Un chico de cabellos violetas oscuros la reto.
─Chion, no seas malo con Isolda ─ Otro chico con cabello bicolor lo trataba de detener.
─Patrañas, si fuera al revés y un chico se cuela a los dormitorios femeninos, sería un gran escándalo ─ Chion solo seguía regañándola.
Nasiens los veía discutir, mientras algunos regañaban a la chica por haber entrado.
─Principe Myrtle, ¿usted qué opina? ─ Al final Chion pidió su opinión, Nasiens se interesó de nuevo por la conversación.
─Asi que es un príncipe… con razón tuvo tan mala actitud conmigo ─ Nasiens solo siguió caminando ─ Lo mejor será no ponerme en su camino ─ El castaño supo que lo mejor sería olvidarlo, no podía estar enfadado con un príncipe.
Después de todo, aquellos chicos debían de ser la realeza de todos los reinos, si estaba el príncipe Tristán y el príncipe Myrtle entonces deberían ser muy importantes, y la gente importante solo se junta con gente importante.
Nasiens siguió caminando por el lugar, salió del dormitorio masculino, observando las canchas donde hacían entrenamiento y practicaban deportes, también vio algo que llamo la atención el cual parecía ser el invernadero y lugar donde había muchas plantas, por ahora estaba cerrado, pero seguramente cuando lo abrieran iba a echar un vistazo. Posteriormente siguió caminando, encontrándose con el comedor, allí pudo observar a muchas chicas reunidas, a parte de Isolda, no había podido ver a otras mujeres.
Sin querer se puso a observarlas, el uniforme femenino era bastante bonito, y solo por un segundo pensó en que si se hubiera hecho pasar como chica, podría usarlo. Pero esa idea la desecho rápidamente, seria una chica muy rara.
Entró al comedor, en donde vio la mesa con postres, como no había podido comer nada, tomo algunos y se sentó en una mesa a comer y a mirar hacia su alrededor.
─Buenas tardes ─
La voz que le saludó se sentó a su lado.
─¿Puedo sentarme a tu lado? ─ Y aunque ya lo había hecho, el chico ya se había sentado ─ Perdón, te vi esta mañana y quería saludar, pero estaba ocupado, tenemos habitaciones cercanas ─ El chico de cabello rubio cenizo parecía ser muy agradable.
─Buenas tardes ─ Nasiens saludó, aquel chico parecía traer una tetera ─¿Te molestaría compartir conmigo tu té? ─ Nasiens solo puso una excusa, el chico solo sonrió con complicidad.
─Para eso la traía ─ Nasiens solo sonrió, aquella persona parecía muy bondadosa.
─Mi nombre es Nasiens, vengo de un lugar llamado de Echo Gorge ─ El chico solo escuchaba atentamente a su charla.
─Soy Diodora, vengo de Camelot ─ Diodora se presentó ─ Vine con dos aprendices de mi padre, ellos van a cuidarme, pero logré escaparme un rato ─ Diodora solo sonrió orgulloso de su travesura.
─ Tu padre debe ser importante ─ Nasiens se incomodo un poco por la presencia de alguien de alta alcurnia, pero Diodora no lo notó.
─ Solo es un caballero sagrado, no tiene un titulo grande ─ Aquello solo lo tranquilizó lo suficiente para relajarse de nuevo─ Quiero ser igual de fuerte que él, pero lastimosamente mi salud es muy frágil, tuve que rogarle mucho para que me dejará venir a este lugar ─ Diodora comenzó a contarle su vida─ ¿Qué hay sobre ti? ─
─Solo soy alguien becado, no es la gran cosa, no tengo un linaje del cual hablar ─ Nasiens quiso evitar el tema, Diodora le sirvió un poco de té.
─Es impresionante, no hay muchos becados, debes ser alguien muy impresionante ─ El castaño de ojos dorados pestañeó un poco.
─¿No hay? ─ Diodora asintió.
─Si, la mayoría de los caballeros sagrados tienen un linaje por sus magias heredadas, es raro que en la población general se encuentre alguien lo suficiente talentoso, sé que en Camelot no hay becados, en el reino de las hadas y gigantes, ninguno, en Liones solo uno o dos ─ El castaño se impresionó por el relato.
─No lo sabía ─
─Por eso debes de haber impresionado a alguien importante ─ Diodora parecía muy cómodo hablando con Nasiens, su sonrisa le daba una calma que no pensó que podría tener en ese lugar.
Recordó lo que había dicho su hermana, que al menos encontraría una persona así.
─Gracias por contarme, espero estar a la altura de tus expectativas ─ Diodora iba a decir algo más, pero su nombre fue gritado por dos personas que se acercaban a la lejanía.
─Lo siento, debo seguir huyendo de mis niñeras, adiós Nasiens ─ Diodora se despidió con la mano, mientras empezaba a correr.
Aquella interacción le gusto, quizás Diodora podría ser su amigo en ese lugar y no sentirse tan solo, no importaba si pertenecía al reino de Camelot, ese era el único lugar donde podían ser amigos sin importar los límites de los reinos.
Nasiens volvió hacia su habitación, estaba esperando encontrar las cosas de su compañero, sin embargo, la cama de al lado seguía vacía. Decidió que no se preocuparía por eso y se acostó a dormir, volvió a mirar al techo, mientras pensaba en su abuelo, quería volver pronto a Echo Gorge, ya incluso extraña a las hadas fastidiando a su alrededor.
El primer día y noche de Nasiens no fue tan memorable como quiso.
El día de las clases iniciaron pronto, por lo cual se levantó para alistarse y ponerse el uniforme que con tanto sacrifico compró su abuelo. No pudo evitar observarse en el espejo, mientras se sentía un poco mal, era bastante flacucho y pequeño para su edad, no pudo evitar compararse con el príncipe Myrtle, ambos debían tener la misma edad y el chico era muchísimo más alto y fornido que él. Nasiens soltó un suspiró, por supuesto, Myrtle era un hombre, Nasiens era nada.
Sin mucho animo se dirigió con lo otros estudiantes hacia el lugar donde harían la ceremonia de entrada, pudo ver a Diodora caminar junto a sus dos amigos, Diodora le saludó con la mano, lo cual le hizo alegrar la mañana. Pero Nasiens comenzó a sentir una mirada muy intensa en su cuello, se atrevió a mirar, encontrándose con la mirada de Myrtle, por alguna razón la mirada del príncipe parecía aún más feroz que antes. Al lado de Myrtle estaba el príncipe Tristán, que hablaba con sus amigos, la chica que se había colado el día anterior también iba con ellos.
Al llegar a un salón grande, empezaron a formarlos por grupos, Nasiens busco su nombre en una de las listas grandes y se formó, sin embargo, lo pusieron al inicio de la fila ya que era de los más pequeños. Pudo oír las burlas del grupo del príncipe Tristán, se rieron por su tamaño y lo flaco que se veía. Nasiens sabía que algo así pasaría si venia a esa dichoso colegio.
─Nos ha tocado lado a lado ─ La voz de Diodora lo trajo a la realidad otra vez, Diodora también era alguien bajito, sin embargo, a él le había tocado en otro grupo, su sonrisa calmada hizo que el corazón de Nasiens se calmará también.
─Si… aunque nos tocó en distinto grupo ─ Pero Diodora solo puso una mano hacia su espalda
─No importa, seguro tenemos alguna que otra clase juntos, espero me trates bien, Nasiens ─ Nasiens asintió hacia su sugerencia.
Por ahora, Camelot se ganaba más puntos que los chicos de Liones.
Nasiens pudo ver como empezaban a desfilar frente a él un montón de personas, entre ellos, pudo reconocer a Merlín, quien iba con un apretado traje de color negro que se le ceñía a la cintura y su cuerpo, el escote era bastante escandaloso, pero era una mujer hermosa. Nasiens lo entendió de inmediato, la inmensa magia que esa mujer tenía. Casi pudo ver como los ojos caramelos de Merlín escaneaba a todos los alumnos, por un segundo, se detuvo en Nasiens y se quedo unos segundos mirándolo, una suave sonrisa se formó en su rostro.
─Bienvenidos a todos a nuestro amado colegio─ Pudo oírla hablar mientras comenzaba con su discurso.
Nasiens solo podía poner atención al discurso, pero una mirada insistente lo hizo desviar su atención. Al lado de Merlín, había varias personas, Nasiens no sabía quiénes eran, pero podía notar los ojos de alguien mirándole con interés, al alzar su mirada se encontró con los ojos ámbar de un hada, Nasiens contuvo la respiración al verlo, sus alas eran bastante bonitas y tenía una gran postura, esa persona definitivamente era importante. A pesar de que intentaba desviar sus ojos de esa persona, era como si el tiempo se hubiera detenido en el salón, esa hada no dejaba de verlo y Nasiens, aunque lo intentará, tampoco podía dejar de hacerlo.
─Bien, no los voy a aburrir, les presentaré a los fundadores de este lugar ─ Nasiens se había perdido el discurso de Merlín, rompió el contacto visual con el hada y volvió a poner atención a lo que decía la directora.
Pero en su lugar ya había un chico bajito, de cabello rubio que reía despreocupadamente.
─Bienvenidos a nuestro Colegio, mi nombre es Meliodas, soy el rey de Liones ─ El chico se presentó, pero solo logró que la mayoría dijera un “ehh” generalizado, nadie podía creer que un chico tan joven sería el rey de un país tan importante.
─Hemos creado en conjunto con el reino de Camelot y el reino de las hadas y gigantes este lugar, queremos que nuestros futuros caballeros sagrados sean un ejemplo de disciplina y buena ética, no debemos repetir la historia anterior en donde se ha utilizado a nuestros caballeros sagrado como títeres o como si su vida no valiera nada ─ Meliodas continuó hablando, todos empezaron a oírlo cuando se había puesto tan serio.
─Eso es cierto ─ Meliodas fue interrumpido por un hombre de cabello naranja, Nasiens pudo oír como Diodora se emocionó al verlo, murmurando “Arthur-sama” ─ Hemos construido este lugar para acabar con la diferencia entre reinos, los caballeros sagrados sin importar la especie, ahora se formarán de la misma manera y de los mismo ideales, no debemos permitir que otra guerra destruya a alguna raza, esta alianza esta formada por la confianza hacia nuestros futuros descendientes ─ Nasiens miró con admiración a Arthur, sus palabras conmovieron a muchos.
─Es por eso, por nuestros niños que hemos construido este lugar, las personas que les enseñara son lo mejor que tenemos, no duden que este lugar les permitirá fortalecer sus habilidades y descubrir nuevos poderes ─ El hada comenzó a hablar frente a todos ─ Por cierto, mi nombre es Harlequin, soy el rey de las hadas ─ El rey sonrió hacia todos, pero de nuevo sus ojos se desviaron hacia Nasiens, que se sorprendió por lo mucho que le ponía atención.
─Eso es cierto, en este lugar conocerán a futuros aliados y encontraron su destino ─ Meliodas volvió a tomar la palabra ─ Pero especialmente, encontraran amigos, asegúrense de hacer muchos, y lo más importante, ¡Diviértanse! ─ El rey de Liones solo le resto importancia, haciendo que sus compañeros lo regañaran, pero Nasiens solo pudo observar con envidia como se llevaban especialmente bien todos ellos.
Ojala su hermana tuviera razón y pudiera encontrar a alguien que fuera su amigo.
Después de darles unas instrucciones, los reyes de sus respectivos reinos se despidieron, no sin antes que el rey Meliodas gritaba que les encargaba a su querido hijo Tristán. Nasiens no pudo evitar sentir pena por el príncipe ya que se tapó la cara con sus manos de la vergüenza al oír las palabras de su padre. Al menos el príncipe Tristán tenía amigos allí que lo consolaban.
Luego, se acercaron los profesores que iban a estar a cargo de ellos, dirigiéndolo hacia sus salones. Un hombre grande vino hacia ellos, guiándolos hasta un salón. Todos entraron detrás de él, mientras el hombre solo sonreía con confianza.
─Bueno chicos, ustedes son el grupo 1A y estarán bajo mi cargo mi nombre es Howzer y fui líder de los caballeros sagrados de Liones ─ El chico solo miraba a aquel hombre que elevaba su pecho orgulloso.
─Ugh… de todos los grupos, me tocó estar con él ─ Nasiens miró hacia su lado, un chico pelirrojo estaba poniendo una mano en su cabeza, bastante desanimado.
─No es nuestra culpa, pero este año va a apestar ─ Al lado estaba un chico rubio que lo consolaba.
─ Mi especialidad será la magia de ataque y el entrenamiento con espada, así que será mejor que se vayan preparando para entrenar bastante ─ Nasiens al oírle, supo que seria un año muy difícil.
─Eso suena bien ─ Nasiens pudo oír la voz de una chica, quien ya tenía un estoque en su cintura.
─Pero al ser el primer día, haremos una presentación y luego pueden ir a hacer lo que quieran, les explicaré las reglas y todo eso ─
Así empezó otro largo discurso sobre las reglas de la clase. Afortunadamente para Nasiens, Howzer no sería su único profesor. Howzer comenzó a explicar que lo había divido por grupo de reinos, todos los que estaban allí pertenecían al reino de Liones, eso explicaba porque no veía a Myrtle en su grupo, al otro grupo habían puesto a Diodora con los de Camelot, y el de grupo de las hadas, gigantes y otras criaturas era aparte porque necesitaban una enseñanza especial. Nasiens pudo deducir rápidamente que Myrtle pertenecía al grupo de las hadas, ya que en el grupo de Camelot lo no estaba, y si era un príncipe, significaba que era el hijo del rey hada que conoció ese día.
Pero volviendo al tema de Howzer, había varias clases, principalmente en la mañana se encargarían de las clases teóricas y en la tarde se encargarían de las clases con espadas y entrenamientos, así que mañana comenzarían con las clases que de verdad le interesaban al castaño. La mayoría eran principiantes, pero algunos ya tenían bastante experiencia, eso lo podía decir por el grupito de Tristán, quienes lucían muy confiados.
Después de las explicaciones generales, comenzaron a presentarse uno a uno.
El primero dando ejemplo fue el príncipe Tristán, Nasiens se lamentó que en su grupo estuviera justo el que no quería toparse para nada, pero Tristán parecía ser muy educado.
Se presentó como el príncipe de Liones, mientras hablaba de sus intereses y de que su sueño era ser como los siete pecados capitales, lo cual la mayoría solo rio al oírlo.
Luego siguió Chion, quien se especializaba en convocar espíritus y su sueño era seguir al señor Tristán, también era primo de Tristán.
Luego siguió Isolda, quien su especialidad era la magia explosiva a la que llamaba Love bomb, y su sueño era un secreto.
Después continuo Jade quien les compartió que su magia especial era Monocromo, y su sueño era ser un caballero sagrado para servir a su señor Tristán.
Posteriormente siguió Edlin, quien su magia era especializada en ilusiones, y su sueño era ser un caballero sagrado.
El chico de cabello rojo se acercó, mientras se presentaba, su nombre era Donny, familiar de su profesor Howzer, este solo sonrió diciendo que su magia hacía flotar objetos y su sueño era ser un caballero sagrado como su tío.
Nasiens pudo ver que Donny estaba muy incomodo por tener a su tío presenciando su presentación, también Edlin, parecían tener un pasado muy complicado.
Finalmente, la chica de cabellos azules se acercó, sonriendo bastante.
Ella era hija de un noble de un lugar llamado Sistania, al parecer su madre fue caballero sagrado de Camelot, y su magia era interrogador, y su sueño era ser caballero sagrado como su madre.
Cuando se acercó el turno de Nasiens, este solo veía los ojos sobre su persona, lo puso extremadamente nervioso.
─Mi nombre es Nasiens, vengo de un lugar llamado Echo Gorge, no soy familiar de nadie importante, y mi especialidad son los venenos ─ Habló hacia todos ─ Mi sueño es ser el mejor Herborista, por eso he venido aquí ─ Nasiens solo se sentó, pero pudo ver como la mayoría parecía decepcionado ya que sus objetivos no eran iguales a los de los demás.
─Muy bien chicos, ahora que nos hemos conocido un poco, vayan a descansar, mañana empezaran su primera clase con Hendrickson ─ Howzer decidió separarlos, el día por fin había terminado para Nasiens.
El castaño fue el primero en irse corriendo del lugar, quería ir a almorzar para luego enfocarse en ir al invernadero y estudiar todas las plantas de allí. Se acercó al comedor, notando como todo el mundo ya tenía su grupito, soltó un gran suspiró, no quería comer solo así que se fue lejos para comer su almuerzo en otro lugar. Se sentó al lado del invernadero mientras veía que el sitio era realmente tranquilo, se acercó hasta uno de los sitios, donde encontró una pequeña mesa la cual se le hizo perfecta para comer.
Definitivamente este iba a ser lugar.
Nasiens puso el almuerzo en la mesa, sentándose allí, cuando noto que la figura de un hombre alto le observaba.
─Oh… un alumno nuevo ─ La sonrisa del hombre que llegaba con una planta lo tranquilizo ─ Bienvenido, puedes comer tranquilo aquí ─
─Gracias ─ Nasiens vio como el hombre de cabellos dejaba la planta en su lugar, él tarareaba una canción, bastante contento.
─Mi nombre es Hendrickson, soy uno de los profesores, pero me encargo de este lugar y también enseño sobre la magia curativa y a hacer pociones ─ Nasiens se emocionó al escucharlo.
─Un placer conocerlo señor, mi magia se especializa en venenos, así que quiero aprender mucho ─ Hendrickson sonrió oírlo.
─Come tranquilo, te daré un recorrido luego ─ Nasiens asintió, mientras se devoraba su almuerzo al instante.
El castaño terminó bien rápido, Hendrickson comenzó a mostrarle todas las plantas, las cuales estaban separadas por sus distintos habitas, había del reino de las hadas en un lugar especial, incluso algunas de Camelot y del mundo de los demonios. Nasiens casi se desmayaba de la felicidad, ya estaba encontrando motivos para quedarse en ese lugar.
Nasiens entró a su cuarto con una sonrisa, por fin había encontrado un sitio donde encajar, no importaba si tenia que pasar por cosas pesadas, pero ya deseaba comerse todas las plantas del reino de las hadas y del mundo de los demonios para combinar nuevos venenos, se mordió el labio de la emoción, empezaba a ilusionarse con hacer potentes remedios y venenos. Saltó encima de su cama rodando por la cama emocionado, ya le empezaba gustar el lugar, ya tenia un profesor favorito, un posible amigo, y un montón de cosas por descubrir.
Aun así miró hacia un lado, mientras veía la otra cama, al parecer su “compañero” jamás llegó, así que supuso que no tendría compañero por el resto del año. Aquello lo puso de mejor humor, su secreto no sería revelado en todo el año.
Como estaba de buen ánimo, decidió ponerse el pijama y alistarse para dormir, no podía esperar por ingresar a la clase del señor Hendrickson mañana por la mañana. Se lavó los dientes y se acostó en la cama a dormir tranquilo.
Pero esa noche, Nasiens tenía pesadillas con esos ojos ámbar que tanto le habían observado ese día en la ceremonia de apertura, la voz susurrante de alguien que cantaba un lullaby lo arrullaba, aquel calor en su mejilla que lo llamaba su “bebé”, y los gritos de una mujer en medio de la noche, llamando su nombre; mientras una figura negra se lo llevaba en la noche.
Nasiens se despertó cuando sintió que alguien tocó su mejilla. Se alzó en medio de la cama, saltando sobresaltado.
La figura negra de alguien lo aterrorizó, justamente como en su sueño.
─Misty Rain: Belladona, Henbane! ─ Activo su magia del susto.
La figura negra cayó al suelo, envenenado por sus encantamientos, Nasiens respiraba agitado por la emoción, se acercó a la figura mientras lo volteaba en el suelo. En realidad, no era tan alto como pensó inicialmente, de hecho, era más pequeño que él. Era un chico.
Sin embargo, aquel chico le había pegado un susto de muerte, se aseguró de buscar unas cuerdas mientras le quitaba sus ropas para asegurarse de que no tuviera armas, pero el chico no parecía tener ninguna.
Nasiens lo ató a una silla, mientras examinaba al chico e inmediatamente sintió pena por él.
El chico tenía varias heridas en su cuerpo y en su rostro parecía haber sido golpeado, tragó en secó al notar que le habían dado una paliza al pobre chico.
─¿Qué hace este niño aquí? ─ Se preguntó así mismo, hasta no saber las intenciones del niño no se iba a confiar, las heridas se veían tan profundas así que no pudo evitar sentir lastima.
Sin demora, se acercó hasta su escritorio, donde con un mortero comenzó a moler las pastas de sus plantas y con sus venenos comenzó a sacar una medicina curativa, al menos mientras estuviera inconsciente le ayudaría con las heridas.
Lo único positivo es que mientras estuviera bajo el efecto de Belladona y Henbane dormiría por unas horas. El castaño se acercó con la pasta medicinal que había hecho, pero cuando se puso a examinar la herida en su pecho, el niño abrió sus ojos.
─¡AAAAAH! ─ El niño gritó de repente, pegándole un susto de muerte otra vez.
Nasiens retrocedió hasta la cama, observando como el chico estaba asustado viendo hacia todas partes de la habitación.
─¿Qué me estás haciendo?, ¿Por qué me has desnudado?, ¡por qué estoy atado? ─ El chico se removía de la silla para intentar liberarse.
El castaño solo endureció su mirada, ¿enserio preguntaba esas cosas?
─Eso debería preguntarte yo, has entrado en mi habitación y me has atacado mientras dormía ─ El castaño se levantó, mientras endurecía su mirada otra vez─¿Cómo pretendes que reaccione? ─
─¿Pero tenías que desnudarme? ─ El niño solo podía forzar las cuerdas, intentando romperlas.
─Solo es por mi seguridad, no sé quien eres, e intentaste atacarme mientras estaba profundamente dormido─ Nasiens aclaró, pero el niño solo hizo un puchero con sus labios.
─Lo siento, no pretendía atacarte, solo que estabas removiéndote mucho, parecías tener una pesadilla ─ El niño le aclaró, Nasiens no dijo nada, probablemente era cierto.
─Aun así, acercarse a alguien que esta durmiendo tranquilamente por la noche es bastante grosero, me has asustado, no puedes culpar mi reacción ─ El chico solo miró hacia el suelo.
─Esta bien, Perdón, fue un malentendido ─ El niño sonrió levemente ─ Mi nombre es Percival, apenas llegué, me dijeron que este sería mi cuarto ─ Nasiens solo vislumbro a su compañero de habitación, era tan pequeño.
─¿Tienes 16 años? ─ El niño asintió contento.
─Si, los cumpli recientemente ─ Nasiens casi no podía creérselo, pero el rey de Liones también se veía como un niño, así que no era nadie para juzgar ─¿Podrías desatarme? ─ Percival se lo pidió, pero el castaño negó.
─Lo siento, pero aún no ─ El castaño se acercó, pero ahora quien estaba asustado era Percival.
─¿Qué vas a hacerme? ─ Preguntó algo intimidado por esa sonrisa tan sádica que le estaba regalando el castaño ─ No me digas que eres de esas personas con gustos raros ─ Percival vio como el chico acercó sus dedos hasta su pecho, estaban cubiertos de una sustancia gelatinosa y pastosa de color raro y olor extraño.
─Solo quédate quieto ─ El castaño comenzó a esparcir la pasta por las heridas, mientras el chico de cabellos verdes se estremecía por el dolor provocado.
─Me duele… ─ Percival se mordió los labios para no gritar.
─¿Quién te ha hecho esto tan horrible? ─ Nasiens no pudo evitar preguntarse, mirando la profundidad de las heridas, le costaría al menos un mes lograr que se cicatrice.
─Yo… ─ Percival solo miró hacia otro lado, muy incómodo.
─ Esta bien, no me cuentes, dentro de poco no dolerá ─ Nasiens continuó colocando su ungüento por toda la cicatriz en forma de cruz, mientras Percival pestañeaba muy confundido por sus acciones ─ Ahora tu rostro ─ El castaño colocó un poco más allí, donde inmediatamente dejo de sentir dolor en los moratones.
─¿Estás curándome? ─ El chico parecía no creerlo.
─Claro, no puedo dejar a un paciente tan herido frente a mis ojos ─ Ahora que los malentendidos estaban resolviéndose, Nasiens desató las cuerdas de Percival, este le dio la vuelta, enfocándose en espalda, allí estaba la enorme cicatriz, la cual cubrió con ungüento ─ Bien, un mes de esto ayudar a cicatrizarla, ¿te sientes mejor? ─ Nasiens le preguntó, pero el chico solo miraba hacia el suelo.
─Gracias ─ Susurró el niño, mientras el castaño solo observaba como los ojos violetas se cristalizaban, llenándose de lágrimas y cayendo una a una por sus ojos.
─No hay de que ─ El castaño no pudo evitar poner una mano en la cabeza del niño, sentía lastima por él, se veía como un pobre niño abandonado─ Mi nombre es Nasiens, seré tu compañero de habitación por este año ─ Percival sonrió hacia él.
─Mucho gusto ─ El niño parecía más alegre, se limpió las lágrimas y luego lo abrazó.
Nasiens se quedo impresionado por el abrazo, sintiéndose extraño al estar en brazos de un extraño, pero por algún motivo desconocido, sentía que ese niño necesitaba más ese abrazo de lo que parecía.
─ Espero nos apoyemos mutuamente ─ Susurró, obteniendo como respuesta un lastimoso “uhm” de parte de Percival.
Y de esa manera empezó su año escolar en el colegio de caballeros sagrados.
