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Lapso temporal de la razón

Summary:

No debería preocuparse tanto por alguien que dejó en el pasado. Pero con cierto evento indescriptible lo hacía.
La persona que una vez más le importó se convirtió en la mitad del hombre que solía ser.
Si alguien se asusta por los tags: no hay nada explicito.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

Odiaba llamarlo, porque solía involucrar el contactar al que era esencialmente su némesis. Desde que todo se había ido a la mierda, ese par de idiotas se había vuelto como un sólo ser. Pero tenía que hacerlo, el evento... ¿Reciente? ¿De hace años? El desastre espacio-temporal que ocurrió lo forzaba a hacerlo.

— ¿Quién molesta?

Que educado. Pero al menos no era el timbre molesto de Tom quien sonaba por el teléfono. Solo la voz cortante de cierto pelirrojo.

— Matthew. Soy yo.

— Ah... — paró por un momento, recolectando sus recuerdos, como si hubiera olvidado su identidad. — ¿Qué quieres? Ya nos íbamos a dormir.

Suspira antes de preguntar — ¿Has sabido de Edd?

Edward... Obvio que había oído de lo que pasó. El que de la nada su mini-máquina del tiempo hubiera desaparecido, y que el par de hombres con los que apena interactuaba fueran corriendo a pedirle ayuda, lo había tomado por sorpresa. No podía evitar sentir lástima por él. El síndrome de abstinencia lo había afectado fuerte, y el doble golpe de ver a su par de amigos alejarse de él lo habrían llevado a un razonamiento extremo.

El nórdico solo aprendió de toda la situación cuando regresaron al hombre, con cargos criminales por los métodos de dudosa legalidad por los que obtuvo tanto la máquina como el arma. 

Parece que la "lástima" que le tuvo fue suficiente para usar sus "influencias" y forzar a que todo cargo fuera eliminado. Solo debía estar un periodo bajo vigilancia médica y luego podría hacer lo que quisiera, pues sus actos parecían consecuencias de algún tipo de episodio.

— Sigue en el hospital.

No le bastaba, quería saber más. — ¿Pero está bien?

Sonaba hartazgo en su voz — Está lo mejor que puede estar. Ha colaborado, y tiene la suficiente confianza y ánimo para decir que lo hace porque quiere irse rápido.

Esa respuesta le era suficiente... Por ahora.

— Oye, si él te preocupa tanto, ¿por qué no lo visitas?

— Lo haría pero-

Estaba convencido de que después de cierto incidente años atrás, lo odiaba. Debería hacerlo. Lo traicionó de una manera cruel, destruyó el hogar en el que compartieron tantas experiencias juntas. No entendía por qué Matt aún le hablaba.

Pero no era el tipo de hombre que se costaba el lujo de ser vulnerable. Especialmente contra alguien quien había dañado.

— ...No tengo tiempo.

Juró haber oído al británico llamarlo un cobarde en un murmullo, pero no podía corroborarlo debido a la tenue estática.

Y si había sido así, le habría dado la razón.

— Debo colgar.

Y la llamada terminó. Ni siquiera se tomó la molestia de excusarse para hacerlo.

El tiempo los había convertido en hombres más civiles, eran capaces de conversar sin querer cometer actos violentos contra el otro. Pero seguían siendo un montón de pesados, sólo de maneras sutiles.

Tiempo que pudo haber usado en su trabajo fue gastado por esa pequeña cosa que escondía llamada empatía.

O quizás...

 

Sus hábitos habían empeorado. 

Desde que era adolescente acostumbraba a trasnochar, olvidar de comer, inmerso en la actividad del momento. Entonces eran sus hobbies, ahora era su trabajo.

Ahora percibía que era peor, pues no pasaba día y noche en cosas que adoraba, si no que debía gastar todo su tiempo en algo que debía hacer. Debía mantener la idea de él como un líder a flote, pues había asesinado a su concepto de persona junto al incidente que quemó parte de su cuerpo. 

Olvida el que no se permitía el ser vulnerable, no quería costarse el sentir... Algo. Lo que fuera. Positivo, negativo, cualquier cosa.

La necesidad de cosas tan estúpidas como "descansar" o "expresar emociones" era desconocida para el líder de tal poder político.

Pero le ganaba, cerraba los ojos y sentía su conciencia irse de él. Su mano funcional dolía, rogaba que la dejara en paz. Debía hacerlo.

Bah, después de todo ya sería medianoche, ¿qué iba a hacer el Líder Rojo a tal hora?

...No, debía quedarse. Si salía estaba en riesgo. De que cualquier cosa le ocurriera, y su causa se quedara sin líder.

Decidió quedarse, solo descansaría la vista por un momento y volvería a su deber. Debía terminar un tratado pronto, para poder retirar la etiqueta social de terrorista que ya no les describía.

Ni idea cuanto descansó en realidad, pues la presencia de algo más cerca de él le alertó.

Era una figura alta, de contextura gruesa, apenas entrando a su oficina, y parecía que lo estaba viendo. La escasa luz no permitía ver que- o quién era.

— Disculpa, ¿qué haces aquí? — su voz no era tan agresiva como hubiera querido.

Era una persona, lo supo al sentir su mano rozando contra la mejilla libre de cicatrices. Era una calidez que no sentía hace tiempo.

— ¡Oy-!

— Te extrañé.

Una respuesta completamente desconectada a la situación, pero esa voz... Y el que el "desconocido" se hubiera acercado, contra la tenue luz de la noche, permitiendo ver sus facciones, lo confirmaba. Estaba ojeroso, alguna que otra arruga en su rostro, y con barba mal cuidada, pero era la misma persona.

Era el mismo hombre con quien había confiado su vulnerabilidad hace tantos años. Era tan precioso como la última vez que lo vio cara a cara.

— ... ¿Edward?

Tocó el rostro del intruso con su mano orgánica, corroborando que estaba ahí. No era creyente, pero quería rezarle a algo para que esto no fuera un sueño. Notó que el británico estaba temblando.

—Tord. — su voz era más frágil que lo que recordaba.

No había sido llamado por ese nombre en años. ¿Por qué un concepto como él tendría un nombre tan humano? Y de todos quien conocieron ese intento de persona, tenía que ser él quien lo llamaba.

Debería ser el momento donde su negada, oculta debilidad saldría a flote.

— ¿Cómo-? ¿Qué haces aquí? — cuestionó confundido. Si él podría haber entrado sin notificar nada, había genuinas preocupaciones respecto a su seguridad. Pero no era solo "que hacía aquí", era también un "por qué".

— Oí que llamaste por mí. — probablemente fue Matt quien le contó, harto de tantas llamadas pidiendo información por alguien que no fuera él. 

Divagó la mirada, su ojo funcional intentando enfocarse en algo que no fuera el fornido hombre frente suyo. — Fue por el show que hiciste.

El show siendo ese intento de suicidio demasiado complicado.

— Claro. — se había acercado, lo suficiente como para tenerlo atrapado. Pero no le intimidaba, no a él. — ¿No será por otra cosa?

— No creo, ¿qué más sería?

— Me extrañabas.

Una combinación de palabras fuertes, y no podía negar aquella afirmación. Tampoco la confirmó, pero el silencio dijo más que cualquier explicación.

Edd continuó — Al menos así se siente. — acarició con manos temblorosas el brazo robótico. Su roce era melancólico, agridulce. Tord carecía de sensores táctiles en su prótesis, pero sería lindo poder sentirlo.

— Me importas. — Tenía que admitirlo. — Más de lo que me gustaría.

La tenue luz ocultaba como el británico apretó los labios, aguantando un suspiro que quebraría su llanto. Quería oír ese par de palabras desde que se fue, no, no desde que lo vio destrozar su hogar, consumido por la megalomanía. Desde que decidió marcharse, a "perseguir sus sueños" o sea cual sea la excusa que usó.

—... ¿Para qué viniste, exactamente? — volvió a preguntar. 

— Ah, verdad. — se tensó por un momento. — Quería quedarme.

¿Quedarse?

— ¿Aquí? No creo que te guste. — recordó su breve tiempo en la milicia compartido, y como... No lo entusiasmaba tanto como a él.

— No necesariamente aquí. Solo a tu lado.

...No. No podía costearse eso. No podía permitirse el lujo de tener a alguien que quería ahí presente. Alguien quien debería odiarlo, pero por como actuaba parecía genuinamente quererlo como hace tantos años.

Querer era señal de debilidad, y no podía presentarse como algo débil. Pero no podía siquiera pensar en su propia humanidad, cuando le preocupaba el hombre frente suyo. Recién había intentado matarse, definitivamente no estaba en un buen estado mental. Había ido con alguien quien destrozó su hogar, y debió haber destrozado su confianza, y le pedía que le hiciera compañía, pues alguna vez parecieron prometerse alguna clase de lealtad.

Había tomado un único lapso en su razón para arruinarlo, ¿qué prometía que no ocurriera de nuevo?

— ¿Por qué?  — era lo único que podía articular.

El más alto parece ofendido ante esto — ¿Cómo qué "por qué"? Quiero estar a tu lado. 

— Estás tomando una horrible decisión, Edward. 

—Probablemente, no sé... Agh. Es solo que- todo últimamente ha estado de la reverenda mierda.

—  Por eso, — se detuvo, pensando en que decir para que desistiera — no quiero arruinarlo más.

— Lo único que lo arruina es que lo niegues. — su voz era algo ansiosa a este punto, y no se notaba, pero estaba sudando frío —¿Qué te detiene? Eres el superior, si no está permitido puedes inventarte tu propia excepción.

— Por Dios, ¡quiero lo mejor para ti-! —masajeó su sien con sus dedos prostéticos, el frío del metal pegando fuerte contra el calor de su frustración.

— ¡Pero quiero estar contigo!

— No sé como no entiendes. — lo pudo mirar a los ojos, por primera vez en quién sabe cuanto. Hacer eso siempre le fue incómodo, pero en un momento de tensión - como este, sentía que lo apuñalaban por dentro — Soy la peor elección que podrías hacer como compañía.  

— Eso no me importa.

— Te herí una vez.

— Eso ya pasó.

— Nada me detiene a hacerlo otra vez.

— No lo harás.

— ¿Por qué tan seguro?

— Porque si quisieras ya lo hubieras hecho.

Lo pilló. Le dejó sin palabras.

El castaño rogó, de nuevo — Por favor. Déjame quedarme contigo. 

Sinceramente, lo estaba empujando al límite.

Notes:

Request de Wattpad (punkiest-punkkk) que me quedó depresoide
Al momento que publico esto, aún acepto requests (y no necesariamente tienen que ser BaconCola) <3
Ah- y el título proviene de One Slip, una de las tres canciones buenas del Momentary Lapse of Reason de Pink Floyd

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