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Torikku oa torito

Summary:

A Luffy le encanta Halloween por todos los eventos que se crean con su temática, y cuando un atractivo hombre vestido de pirata posa frente a él, sabe que definitivamente es su festividad favorita.

Chapter Text

Si le pedían a alguien que describiera su estado a simple vista, podría decir fácilmente que los temblores del Luffy eran de terror, y que, si no lo sacaban de aquel lugar rápido, este iba a sufrir algún ataque al corazón.

Luffy caminaba temblorosamente con las manos cerradas en puño sobre su pecho. Miraba todo su alrededor con unos ojos totalmente abiertos que lo hacían lucir como si estuviera en alerta. Soltaba pequeños pero escandalosos gritos cada vez que alguna persona vestida de algún tipo de monstruo se le acercaba para actuar bajo su papel, todo al mismo tiempo en que agarraba la mano más cercana para apretarla con fuerza.

Los que lo veían pasar se preguntaban cómo los que parecían ser sus amigos se burlaban de él mientras que a ese chico se lo estaba comiendo completamente el miedo.

O al menos eso es lo que veían los que no lo conocían.

La realidad es que todos los temblores que generaba el cuerpo de Luffy eran gracias a toda la emoción contenida por ver todo lo que había en ese lugar, y la única manera de sacar sus ansias era gritando y apretando cosas con sus manos.

Sus miembros se tensaban en emoción cuando algún hombre con la cara destrozada y partes del cuerpo que colgaban falsamente fuera de su figura se acercaba a él con la intención de asustarlo, pero lo único que le hacían sentir a Luffy era una excitación que le hacía soltar agudos chillidos.

Ciertamente, llevaba desde finales de agosto insistiendo a todos sus amigos para que lo acompañaran a los parques de diversiones que abrirían a finales de octubre con eventos temáticos de Halloween. Y tras dos meses de intensas súplicas, la mayoría habían aceptado ir, a excepción de Usopp y Brook.

Usopp se negó con la excusa de que tenía una cita con Kaya ya que era su aniversario, y Brook canceló días antes debido a que la ballena que cuidaba en la costa había caído enferma y necesitaba cuidar de ella.

Por otro lado, también invitó a sus dos hermanos, pero ambos se habían negado rotundamente a (bajo sus propias palabras) cuidar de 9 adolescentes que solo buscaban nuevos lugares para meterse en problemas.

Aunque esa misma noche, antes de entrar al parque, Robin le había preguntado a Luffy si aquel coche estacionado a varios metros de distancia era el de Sabo. A decir verdad, su visión a veces le fallaba y, de igual manera, la falta de luz en esa zona no le permitía ver correctamente el automóvil que le señalaba, así que solo encogió los hombros y siguió su camino hacia la entrada.

Después de recorrer poco más de la mitad del parque, Nami los obligó a buscar un lugar para descansar, ya que gracias a su disfraz había estado caminando en tacones y sus pies comenzaban a doler. Al final, se sentaron cerca de la salida de una de las tantas casas de terror que se habían instalado dentro del lugar.

"Esto ya se está volviendo aburrido, ya vimos lo suficiente en este parque, ¿por qué no mejor vamos al siguiente?" Sanji se quejó mientras abría una envoltura de paleta en forma de cráneo y se la llevaba a la boca.

Si por él fuera, estaría fumando desde que llegaron a ese lugar, pero en la entrada le habían confiscado sus cigarrillos y no le había quedado de otra más que sobrevivir esa noche con paletas azucaradas.

"¿Qué dice Sanji? ¡Este lugar es increíble! Todos los monstros son divertidos. Mejor quedémonos otro rato más, por favor" suplicó Luffy alargando la última sílaba con un leve puchero en la boca.

"Se dice monstruos, idiota."

"Luffy tiene razón, tenemos toda la noche, ¿por qué tenemos que irnos tan deprisa?" Robin replicó.

"¡Lo que tú digas, Tigresa Robin!" Sanji chilló mientras se movía de su lugar para sentarse al lado de ella.

"¡Ey! ¿Por qué a ella sí le haces-"

Y si no fuera por el fuerte sonido de una puerta al lado de ellos, probablemente Luffy hubiera comenzado un lloriqueo.

Todos voltearon rápidamente hacia donde se había escuchado el ruido y vieron como un hombre de baja estatura con cabello rosa y lentes circulares salía despavorido de la casa de terror.

Observaron como detrás del pelirosa salía corriendo un hombre. Este era mucho más alto y fornido que el otro, sostenía dos espadas en cada mano y tenía otra enterrada en su pecho.

Franky y Vivi se rieron del pobre muchacho mientras los demás volvían a la plática. Todos a excepción de Luffy.

Este quedó embobado viendo al tipo de las espadas cuando volvía caminando tranquilamente a su puesto de trabajo.

Aquel hombre vestía una ajustada camisa blanca escotada, donde en el centro se encontraba enterrada una catana de mango blanco. También notó que llevaba una faja que marcaba perfectamente su cintura y parte de su cadera. En lo inferior lucía un pantalón negro y unas pesadas botas cubrían sus pies. No podía ver su cabello, ya que un pañuelo lo cubría, pero lo que sí podía ver eran los fuertes bíceps que se apretaban contra la camisa.

Tenía muchas manchas escarlatas que pintaban todo su cuerpo, pero se destacaban más las que estaban en su pecho y cuello.

Luffy no era alguien que se mantuviera quieto y callado por mucho tiempo, y eso era algo que tenían muy en cuenta sus amigos. Así que cuando éstos se percataron de su estado y de la manera en que miraba fijamente hacia frente, se les fue inevitable no burlarse de él y empujarlo en un intento de llamar su atención.

"¿Luffy? ¿Te sientes bien?" Preguntó Vivi con una sonrisa en la cara mientras miraba hacia el frente tratando de encontrar el punto que atraía la vista de su amigo.

"Nada... Es que vi un puesto de comida por allá".

Dijo sin dejar de ver al hombre, quien se había dado de la intensa mirada de Luffy y ahora se dirigía con misterio hacia él. Y no es que le importaran las burlas que se podían ocasionar si les decía la razón de su estático estado, pero confesarlo significaba terribles burlas y chistes sobre él, y eso era lo último que quería que pasara frente a aquel atractivo sujeto.

"¿Comida? Pero sí, no estamos cerca de esa-" Nami se vio interrumpida cuando se percató que el tipo de las catanas se acercaba a ellos.

Todos se quedaron en silencio mientras veían al extraño agacharse sobre Luffy lo suficientemente cerca como para hacer que inclinara hacia atrás su cuerpo.

En ese momento, todo en Luffy se tensó, y algo más se comenzaba a levantar.

De cerca podía ver más a fondo los detalles del disfraz.

Podía ver la cicatriz con sangre que permanecía en el ojo izquierdo y machas de lo que se suponía era sangre seca entre su frente y el pañuelo. Llevó su mirada hacia los tres pares de aretes que colgaban de su oreja y se le fue imposible no fijarse en su afilada mandíbula.

Mientras más detalles notaba, más se sonrojaba. Su corazón comenzaba a bombear con más rapidez sangre a todo su cuerpo, lo que provocaba que se empezara a sentir mareado, y que el perfume de otro se filtrara por su nariz no ayudaba en nada.

Sus grandes pectorales fueron lo último con lo que se deleitó antes de que el hombre retrocediera mientras le guiñaba el único ojo abierto que tenía y retomaba su camino.

Tragó saliva mientras veía sus anchos hombros desaparecer. Segundos después sintió un empujón y carcajadas a su lado.

Volteó con lo que parecían estrellas en los ojos y chilló emocionado "¡Chicos, tenemos que entrar ahí!"

"Yo aún sigo cansada y me está dando hambre; ¿por qué no entras tú y nos alcanzas en la zona de comida?"

"Sí, seguramente estarás hambriento después de salir" comentó Sanji con burla mientras se paraba frente a las chicas y las ayudaba a levantar a cada una.

Cuando todos estaban parados y listos para irse, se percataron que Luffy ya había salido corriendo hacia la atracción