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Revenge

Summary:

La Purga dejó de ser su día favorito del año con el transcurso de los años. Pero eso cambio unos meses atrás y ahora está de nuevo en las calles en busqueda de venganza.

Notes:

Segundo One-Shot de Octubre #2

Esta vez basado en la franquicia de The Purge, más que nada de la segunda película pero cualquier película da el contexto necesario por si acaso :P

No diría que la saga es de mis favoritas pero es un plot que se puede explotar bastante y se me ocurrió meter a los Murder Husbands porque los extraño mucho maldita sea regresenlos o tomaremos puebla.

Enjoy! (⁠ ⁠◜⁠‿⁠◝⁠ ⁠)⁠♡

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Durante cada año, la purga anual se llevaba a cabo en la remota isla Quesadilla. Tras la constante búsqueda para la clave de la paz y felicidad de sus residentes, la federación ha concluido que un día al año se les permitirá romper todas las reglas. Robo, asalto, asesinato y maquinaria ilegal se volverían únicamente legales durante 12 horas seguidas.

 

 

 

Hace años, cuando Cellbit aún era adolescente, amaba el día de la purga. Después de una dura decisión de los tribunales al otorgarle libertad condicional, Cellbit se vio obligado a cumplir cada una de las condiciones para volverse una persona más de la sociedad, pero el día de la purga anulaba todas esas condiciones, el “Canibal de Alcatraz ” era libre, y bajo la máscara de gas y su grupo criminal, Bolas, podía satisfacer sus más oscuros deseos de sangre sin tener ninguna consecuencia.

Pero las cosas cambiaron poco a poco al volverse adulto. Esos años de terapia funcionaron, cada vez que llegaba ese día Cellbit rechazaba las ofertas de sus colegas, se mantenía sólo a salvó en su búnker para intentar reprimir esos instintos primitivos. Su grupo en parte lo ayudó, comprendía si quería abandonar todo, pero ellos continuaron siendo sus amigos, su familia, y a diferencia de lo que muchos pensaban, la máscara de gas ahora era usada con otro propósito. Proteger a los suyos.

Incluso con ese significado Cellbit se vio incapaz de salir nuevamente, temeroso de lo que podría ser capaz.

Hasta que conoció a Roier.

 

Roier siempre había sido todo lo que Cellbit deseaba ser en su vida, una buena persona, con una familia unida y que lo amaba, dedicado a su trabajo, siempre sonriente y por sobre todo libre de sangre. El muchacho mexicano siempre se opuso a la idea de la purga, él pertenecía a ese sector que exigía la eliminación de ese día por el bien de aquellos que no podía defenderse. Participaba en una pequeña zona oculta dónde brindaba refugio y atención médica a quienes fueron afortunados de sobrevivir. 

Ahí fue donde lo conoció por primera vez y en su último día de purga, él atendió sus heridas después de una intensa batalla contra los Soulfire, otro grupo criminal adversario de Bolas, quienes lo llevaron hasta ese punto de reunión amenazando a los doctores encargados de salvar a su amigo, siendo el único en aceptar el mexicano.

No lo juzgó incluso cuando se enteró que Cellbit disfrutaba de ese día, para Roier todo tenía que tener una explicación lógica y estaba dispuesto a escuchar la de Cellbit. 

Después del psicólogo, Roier fue la segunda persona con la que se sinceró y con la que se quitó la máscara de gas.

Poco a poco los dos fueron encontrándose en los días normales, se hicieron buenos amigos, luego novios y cuando menos se lo esperó Roier, Cellbit le propuso matrimonio. Independientemente de la forma en que se conocieron o si en un principio sus ideales eran distintos, el amor que se tenían rompió toda clase de barreras entre ellos, volviéndose ellos dos solos contra el mundo si se lo proponían.

La purga dejó de ser una tentación, ahora tenía un nuevo propósito al ayudar a los sobrevivientes juntos a su marido durante esas largas 12 horas de matanza. Y tras 3 años de felíz matrimonio llegaron a sus vidas cuatro pequeños niños que solo volvieron realidad la familia perfecta que Cellbit nunca creyó podría tener…

 

 

[ ...💀... ]

 

 

En menos de 3 horas la purga anual estaba por comenzar. 

Los niños ya estaban en el búnker secreto de la casa, eran apenas dos secciones, la entrada y lo que podría ser la sala junto a una cocina diminuta y la habitación con varias camas y un baño. Preparados con todo lo que necesitarán en esas horas de cautiverio. Aunque al ser siempre la purga durante la noche, era de esperar que los niños ya estuvieran dormidos.

— Okay, recuerden que cualquier cosa nos pueden hablar desde la radio — explicó Roier señalando la vieja radio de comunicación a un lado de la televisión al mismo tiempo que hablaba con señas —. Nada de salir del búnker, no importa si se les olvidó algo o yo mismo me los chingo. Bobby está a cargo, Richas segundo y tú Pepiux obedece a tus hermanos ¿Okay? 

Los tres niños asintieron antes de ver como su padre subía las escaleras, deteniéndose un momento antes de cerrar la compuerta metálica.

— Volvemos en la madrugada, no se queden despiertos… — Roier sonrió antes de cerrar finalmente el búnker, colocar la clave y finalmente ocultar la puerta con un grueso tapete.

 

No era agradable tener que encerrar a sus propios hijos bajo tierra por varias horas, incluso si el búnker estaba hecho de tal forma en que no se sintiera claustrofóbico y fuera seguro hasta para una bomba nuclear. Era lo mejor que tenían si querían evitar poner a sus hijos en peligro el único día donde su hogar dejaba de ser su lugar seguro.

Roier ya tenía toda su mochila preparada esperando en la sala, solo faltaba su abrigo y su esposo. 

Pero al entrar a su habitación donde la televisión estaba encendida, lo encontró aún sentado en la orilla con la misma mirada decaída mientras sostenía su máscara de gas. Apenas usando una camiseta blanca sin mangas, sus pantalones negros y sin las botas puestas.

Roier se sentó a su lado retirando el cabello largo de su rostro y besó su hombro desnudo lleno de cicatrices. Dejaron de gustarle esa clase de camisetas tras casarse, exponer sus cicatrices lo avergonzaban a no ser que fueran para intimidar durante la purga.

— Los niños ya están abajo — murmuró Roier con suavidad —. Sabes que puedes quedarte si quieres, no tienes que salir…

— No puedo dejarte solo — respondió Cellbit dejando caer su frente en el hombro de su esposo.

— Philza y los demás pasarán a buscarme, no estaré solo. Lo que importa es cómo te sientas tú — Roier tomó su rostro con ambas manos acariciando sus pómulos. Cellbit finalmente abrió los ojos mirando a su querido marido quien le sonreía con cariño —. Aún hay tiempo ¿Quieres hablarlo? 

Cellbit negó con la cabeza, pero a cambio se derrumbó en los brazos de Roier quien lo abrazó e intentó calmar sus penas susurrandole que todo estaría bien, él se aseguraría de eso.

 

Solo unos tres meses antes de la purga, un idiota se había llevado consigo la vida de su única hija en un choque con el automóvil. Hope venía de regreso de la escuela, en un día como cualquier otro. A solo unos minutos de su casa…

Cellbit había quedado devastado con la noticia, su pequeña niña ya no estaba más con él y el responsable de lo ocurrido se había librado de su sentencia.

Roier conocía perfectamente a su marido, por lo que desde un primer momento le rogó abandonar cualquier tipo de venganza, especialmente si estaban a semanas de la purga. Matar al sujeto no traería de vuelta a Hope, no haría nada por la familia, lo único que podían hacer era intentar seguir adelante por sus otros tres pequeños y por su hija. 

 

La pantalla de la televisión se puso roja, el logo de la federación apareció, con ello su típico discurso de lo que estaría permitido en las siguientes 12 horas y finalmente las sirenas que daban comienzo a la purga.

Roier apagó la tele antes de volver a ver a su esposo, acarició su cabello una última vez antes de levantarse y tomar su abrigo del perchero. 

— Lo que sea que decidas, solo avísame, si estás con los niños, con el grupo o por tu cuenta… solo dime, no me dejes con la intriga — antes de irse Roier se acercó para dejar un casto beso en los labios de su marido —. Te amo 

— Yo también

Respondió Cellbit intentando mantener la mano de su esposo más tiempo en su mejilla, pero tuvo que dejarlo ir escuchando como la puerta principal de la casa se abría y luego se cerraba con todo y seguro.

Cellbit esperó unos cuantos minutos antes de tomar sus cosas, colocarse un collar de plata en forma de corazón y salir de la casa también. Pero en vez de dirigirse al centro de ayuda, o esperar a sus compañeros, tomó su propio camino colocándose la máscara de gas mientras sostenía con fuerza una hacha en búsqueda de aquel desgraciado que le arrebató a su hija.

 

 

Las calles en ciudad Quesadilla parecían estar abandonadas, solo hacía falta esperar unos cuantos minutos antes de que comenzará a derramarse sangre de inocentes. 

Está era la primera vez en 5 años desde que volvía a salir sin miedo, con un arma en mano y la máscara puesta. Pero sabía que de encontrarse con sus compañeros Bolas le harían saber desde el primer momento a su esposo sus intenciones, por ello había estado trazando rutas alternas para evitar encontrarlos de frente, zonas donde no debería estar pero que aceptaría el riesgo con tal de llegar a su destino. 

Sabía que estaba rompiendo la promesa que le hizo a su marido, podía incluso ver su rostro decepcionado cuando lo viera nuevamente marchando en sangre… hasta la idea del divorcio fue una terrible posibilidad. Pero en ese momento nada le importaba, el relicario que llevaba en su cuello llevaba la imagen de su hija, su motor para enfrentarse a todo lo que pudiera venir a futuro.

 

Los gritos comenzaron. A un par de metros de la esquina donde se ocultó Cellbit, había dos personas abrazadas rodeadas por varios enmascarados con enormes machetes. 

Cellbit se quedó observando indeciso de sí ayudar o no, tenía un único objetivo esa noche, pero al mismo tiempo podía escuchar a su padre Philza dándole un sermón de lo que significaba ahora su máscara de gas. 

Así que sin más remedio se acercó sigiloso hacia el grupo de purgantes, tomando los desprevenidos cuando un hacha fue hacías sus cuellos y torsos para matarlos de una o dejarlo muy mal heridos sin posibilidad de sobrevivir.

Solo unos pocos huyeron y la pareja aún en el suelo le agradecieron entre lágrimas. Cellbit les indicó un camino que los podía llevar a la zona segura, incluso les entregó su hacha para que pudieran defenderse. La pareja nuevamente le agradeció y salieron corriendo.

Supuso que se sentía bien, defender a los pobres desafortunados, pero una vez la adrenalina se bajaba… sentía un enorme vacío en su pecho. 

Aún quedaba camino por delante, y sin el hacha sería difícil abrirse paso, tampoco es como si su cuchillo de confianza fuera la mejor arma, pero siempre había que estar preparado. Así que tomó prestado uno de los machetes. 

— Tienes agallas para aparecerte por aquí Cellbit 

 

El brasileño se dió vuelta ante la tan familiar voz que lo llamo. Con un vestido blanco manchado en sangre y sosteniendo una escopeta recortada que le apuntaba directamente a la cara, su querida cuñada salió de las sombras.

— ¿No arreglamos nuestras diferencias en aquella cena Tina? — preguntó Cellbit sin inmutarse al arma de doble cañon.

— Solo porque nos convenía, estábamos frente a tu hermana y tu esposo — respondió Tina caminando alrededor de él.

— ¿Y sabes que si disparas entonces ellos dos se irán contra tí verdad? — la muchacha coreana gruñó bajando solo unos centímetros la escopeta —. No estoy aquí para pelear contra tu estúpido grupo, solo tomo otras rutas para evitar el mío

— ¿Y eso? ¿Ahora te da pena purgar frente a ellos? 

— Mi hija — soltó Cellbit abriendo el relicario de su pecho.

Tina bajó su arma por completo mientras observaba la pequeña foto de la niña. 

Ella y Bagi habían estado en su funeral, fue demasiado pesado para ellas dos, solo llevaban meses siendo madres de su pequeña Em y ver a una niña de su misma edad descansando en un ataúd fue… descorazonador.

— ¿Sabes quién lo hizo? — preguntó Tina y Cellbit asintió —. De acuerdo, pero Tubbo y los demás no serán tan comprensivos, te llevaré hasta nuestro última zona de vigilancia, de ahí en adelante está libre de nuestro poder, Bagi está ahí 

 

Tina regresó al callejón donde sacó una motocicleta con la parte frontal blindada e incrustada de picos de metal. Cellbit no preguntaría por ello, solo siguió las órdenes de la mujer y se sentó detrás ella sujetándose en los costados de la moto antes de que comenzaran a movilizarse.

Desde que Bolas se había olvidado de purgar, los Soulfire habían tomado más zonas las cuales vigilaban constantemente. Bagi le aseguró que tenían buenas intenciones como el grupo rojo, pero esa rivalidad fue lo que les impedía colaborar por el bien mayor, por ello seguían siendo hostiles contra los Bolas. 

 

El viaje en moto apenas duró 10 minutos, se detuvieron en una residencia de departamentos, pero las enormes camionetas negras estacionadas los alarmó, y al entrar al edificio el rastro de sangre por cada de una de las puertas solo confirmó lo peor. 

Los dos subieron al tercer piso donde los disparos eran más claros, prepararon sus armas y cuánto tuvieron la oportunidad fueron en contra de los hombres uniformados y con máscaras de un solo ojo. 

Si había un enemigo en común entre ambos bandos, esos eran los mercenarios de la federación. A diferencia de sus hombres blancos, bien portados y que seguían al pie de la letra las reglas, estos sujetos eran todo lo contrario.

 

Consiguieron limpiar el pasillo con ayuda de algunos otros inquilinos que defendían su hogar, Tina organizó a los sobrevivientes para que fueran al sótano del edificio para que se mantuvieran ocultos mientras llamaba al resto de su grupo para brindar primeros auxilios. Pero tanto Cellbit como Tina corrieron al departamento que estaba al fondo, la puerta estaba abierta pero en medio de la pequeña sala se encontraba el cuerpo de un mercenario.

— ¡¿Bagi?! ¡¿Em?! — gritó Tina adentrándose más a la casa.

— ¡Mamá! — La voz de una niña la llamó desde la habitación a lo que la mujer fue hasta ella. La puerta se abrió y la pequeña niña abrazó a Tina.

Cellbit se mantuvo al margen de la entrada de la casa, cuando vio bajar de las escaleras a su hermana sosteniendo una pistola. 

— ¿Cellbit? — preguntó Bagi acercándose a él antes de abrazarlo, pero al separarse y verlo en ese estado su rostro cambió a uno preocupado —. Por favor dime qué no estás… ¿Roier sabe de esto?

— Él no tiene porque enterarse 

 

Bagi no respondió a eso, solo asintió antes de entrar a la casa para encontrarse con su familia. Cellbit entonces se encaminó de vuelta a las escaleras para salir cuando una bala rozó su brazo detrás de él.

Un mercenario seguía con vida y disparaba a lo loco en dirección a Cellbit, este último consiguió ocultarse tras una pared esperando el momento justo en que se acabaran sus balas, pero nuevamente una bala, proveniente de fuera, rompiendo el vidrio de paso, fue la encargada de asesinar a ese último hombre. 

Cellbit consiguió ver de reojo la ventana por dónde vino, una figura negra que portaba una máscara con lo que parecían ser múltiples ojos rojos desde el techo del otro edificio. Apenas tuvieron contacto visual el desconocido bajó su arma y pareció haberse regresado por dónde vino.

El brasileño salió del edificio encontrándose con el misterioso hombre. Vestía todo de negro pero manteniendo una estética punk, con todos esos picos metálicos, pines en el su chaleco, los cinturones, las botas, y la máscara que llevaba puesta parecía haber sido hecha a mano, tratando de recrear el rostro de una araña con todos esos ojos rojos iluminados por luces. Poco práctico, pero no parecía que fueran una molestia. Y en su espalda llevaba un rifle de caza con el cual le salvó el pellejo.

— Gracias, por salvarme — dijo Cellbit.

El extraño en cambio no respondió verbalmente. Utilizó lenguaje de señas.

“ Debes mantener la espalda pegada a la pared ”.

Le contestó. 

Cellbit consiguió comprender a la perfección, usaban ese lenguaje en el grupo de Bolas como código secreto, además de que su hijo Richarlyson era sordo mudo. Pero claro, gente discapacitada había en todo lados, incluso en una noche como está.

“ ¿A dónde te diriges? ” preguntó el extraño.

— No muy lejos, busco a un hijo de puta — respondió Cellbit hablando y haciendo la señas antes de sacar un pequeño mapa donde marcaba la ubicación de su objetivo.

“ No hace falta las señas, te escucho perfectamente ”.

El extraño enmascarado tomó el mapa analizándolo apenas unos minutos antes de devolverlo.

“ Sé dónde es, puedo llevarte ”.

El enmascarado comenzó a caminar y Cellbit solo le siguió el paso.

 

 

Normalmente no caminarías tan tranquilo por las calles en plena noche de purga, pero la simple presencia del extraño era suficiente para que el resto de los curiosos se detuvieran antes de intentar algo. No fue hasta que unos desgraciados adolescentes enmascarados montados en un auto modificado cubierto de sangre pasó a su lado gritando en español:

“ ¡La bestia Mexicana ha regresado! ”

 

El brasileño se detuvo en seco mirando a su acompañante. 

Solo había escuchado de él y de sus grandes hazañas en la purga, y fue el propio Philza quien les advirtió a todos que no se metieran con los conocidos Bloodhounds. Un dúo con unas capacidades impresionantes en el combate y la armería, conocidos por separado como La Bestia Mexicana y Francesa. Nadie sabía quiénes eran, no atacaban a gente inocente ni provocaban caos como el resto de la gente. Solo sabían que aquellos que intentaban meterse con ellos terminaban muy mal. Incluso se rumoreaba que ellos dos habían acabado con el ex presidente corrupto de la isla antes de desaparecer.

Si defender a ese edificio de los mercenarios y salir vivo fue un logro para Cellbit después de tanto tiempo sin salir, estaba seguro que para los Bloodhounds era solo el entrenamiento de media noche.

— ¿Eres la Bestia Mexicana? — preguntó Cellbit casi asustado, pero mucho más emocionado. Su ídolo de la juventud estaba frente a él, hablándole en un perfecto portugués por medio de señas.

“ Solo por esta noche ” respondió el mexicano “ Tengo un asunto pendiente ”

— ¿Y por qué me ayudas entonces?

El enmascarado se acercó a él, demasiado para los nervios de Cellbit. Tomó su mano izquierda y acarició el espacio en blanco que había en su dedo anular. Su anillo de bodas estaba más seguro en su casa, pero se aseguraría de colocarselo apenas regrese.

“ Por el mismo motivo que el tuyo ”

La caricia de su mano no se limitó a solo rozar su mano, se extendió hasta sus nudillos ensangrentados, como si estuviera intentando aliviar su dolor, incluso si estuviera usando guantes se sentía demasiado bien.

Cellbit estaba seguro de que se estaba derritiendo ante su toque, quería que esa mano subiera hasta su rostro y lo sostuviera con el mismo cariño… igual como lo hacía su esposo.

Oh merda. 

— ¡E-Entonces deberíamos ir de inmediato! Tenemos está única oportunidad y no hay que desaprovecharla — se alejó Cellbit del enmascarado siguiendo con el camino establecido.

Estaba tan agradecido de seguir con la máscara de gas puesta porque sentía que su rostro estaba casi al mismo color de la sangre. Le habían coqueteado de manera descarada antes, pero ahora con un simple toque a sus manos y ya estaba cediendo como si fuera un perro.

“Relaxa Cellbit, pensa no teu marido”

Intentó repetir eso en su cabeza pero ni siquiera podía hacerlo bien sin pensar en su esposo decepcionado por estar ahí afuera… no quería ni imaginarlo si se enteraba que estaba cayendo ante los coqueteos de su ídolo de la adolescencia.

¿Eso acaso era como ser infiel?

 

Llegaron a la zona marcada de su mapa. Un vecindario donde por el tamaño de las casas podían hacerse la idea del tipo de persona que era ese sujeto. Sin embargo antes de que pudieran intentar destruir una de sus puertas reforzadas, la bestia mexicana le hizo saber algo importante.

“ Incluso si entras no lo encontrarás ahí. El tipo, junto a otros sujetos igual de privilegiados estarán en una iglesia cercana haciendo sus mierdas satánicas con gente inocente ” 

— ¿Y esa es tu misión? 

“ Nuestra, si decides participar. Mis colegas estará ahí también, pero es arriesgado ya que esos bastardos están hasta la madre de armas ”

— Entonces iré, pero solo déjame al imbécil que estoy buscando 

 

El enmascarado asintió y ahora en vez de caminar comenzaron a correr para acabar con esto de una vez.

 

 

[ ...💀...]

 

 

La iglesia estaba custodiada por varias camionetas oscuras y hombres armados con el mismo símbolo del ojo en su máscaras, quienes además llevaban arrastrando a gente inocente que rogaba por su vida.

Se detuvieron en un edificio que estaba frente al lugar para espiar con más seguridad, usando el rifle de caza para observar más de cerca.

“ Queremos una entrada sigilosa para evitar que escapen. Están confiados en que nadie vendrá a atacar, por ello no hay francotiradores y su única defensa son los sujetos de las camionetas ” explicó el mexicano bajando la mirada del rifle.

— Y usarán solo armas blancas — comentó Cellbit y el enmascarado asintió. 

“ Nos encargaremos de esto mi equipo y yo. Te necesito aquí arriba asegurando el área, cuando esté libre te haré una señal desde la entrada ” le extendió el arma a Cellbit.

— No soy muy bueno con esas armas… 

 

Cellbit pareció haber sorprendido al veterano, pero en vez de insultarle o mostrarse decepcionado, le indicó que imitara la pose en la que estaban hace unos minutos mientras le enseñaba a sujetar el arma. 

Lo sostuvo para ponerlo en una buena posición al momento en que tuviera que disparar, le señaló como recargar y en dónde iría a parar el golpe con el retroceso. Todo mientras sentía sus manos apretar los músculos de sus brazos y de forma muy descarada su cintura. Estaba básicamente encima suyo. Y de no ser por la máscara podría sentir su respiración en su oído.

Solo una persona fue capaz de darle una crisis gay y ese fue su marido. Este sujeto estaba provocándole su segunda crisis.

 

La bestia entonces se levantó indicando que era hora, dejando solo a Cellbit en el techo de ese edificio esperando su oportunidad.

Apenas pasaron minutos desde que su acompañante lo dejó solo cuando algunos de los hombres empezaron a señalar a distintas partes de la calle, acercándose para investigar cuando fueron interceptados por varios enmascarados usando únicamente cuchillos. Cayendo uno por uno sin poder hacer uso de sus propias armas de fuego, y despejando la entrada. Pero en vez de avanzar por ahí se dividieron en grupos para entrar por otros sitios.

Solo hasta ese momento hubo silencio absoluto, pero pronto se escucharon vidrios romperse seguidos de algunos disparos. Entonces vio cómo algunos afortunados consiguieron salir de lugar desde la entrada principal, pero apenas bajaban un par de escalones eran alcanzados por más balas. Incluso algunos atinados por el propio Cellbit.

Fue una sensación extraña el usar un arma de fuego, no era su favorito ya que sentía que perdía la diversión (claro que ya no pensaba eso actualmente y ni loco tendría armas en casa ¿Verdad?).

El silencio volvió a los pocos minutos, y desde la mirilla del arma vio cómo aparecía su acompañante portando lo que parecía ser una enorme espada, manchada obviamente de sangre, pero él se mantenía intacto. Alzó su mirada hacia el brasileño y con una seña le indicó que podía venir.

 

El interior de la iglesia estaba hecho un desastre, cuerpos regados por el piso y en las bancas. Manchando por desgracia la estructura de mármol y cada una de sus decoraciones, aunque las figuras religiosas habían sido cubiertas por mantas con ese símbolo del ojo y por ende la sangre no llegó ni a sus pies esculpidos. 

El grupo de los Bloodhounds se encontraba ayudando a las pobres personas que habían sido secuestradas guiando las a la salida e indicando que pronto vendría un camión para llevárselas. Las máscaras de los responsables era variada, un oso negro, un cuervo, y aquel que se mantenía cercano al arácnido tenía una estrella mal pintada. La bestia Francesa si mal no se equivocaba.

Pero lo que le llamó la atención fue el hombre que tenían atado de brazos y piernas en una mesa al frente de todo. 

El francés entonces le dió unas palmaditas a su colega antes de retirarse junto al resto de la gente, cerrando los enormes portones para dejarlos a ellos dos solos.

 

Cellbit se paseó alrededor de la mesa mirando detenidamente al sujeto. Su pierna tenía una herida de bala, seguramente para impedir que huyera tan fácilmente. Y el rostro lleno de miedo incapaz de suplicar por su vida por la mordaza en su boca fue todo un deleite para él brasileño. 

El mismo hombre que se atrevió a sonreír lleno de victoria cuando lo exoneraron de sus cargos por “homicidio involuntario” ahora estaba nuevamente frente al padre de aquella inocente criatura.

Pero antes de comenzar miró al hombre que hizo esto posible.

“ Tomate el tiempo que necesites. Estaré aquí toda la noche ”

Le dijo tranquilamente antes de sentarse en una de las bancas hasta el frente. 

 

El primer golpe se lo dió en el rostro, directo con los nudillos provocando que su nariz comenzará a sangrar. El segundo fue en las costillas dejándolo sin aire. El tercero fue directo a su entrepierna únicamente para escucharlo retorcerse de dolor.

Siguió golpeando a puño limpio, sonando de vez en cuando los huesos romperse, y entre tantos golpes a la cara la mordaza se aflojó.

— ¡Por favor, detente! — suplicó el hombre —. ¡Pagaré lo que tú quieras! ¡Te daré todo el dinero que quieras pero no me mates por favor!

Cellbit se detuvo, pero no por la oferta como pensó el hombre que incluso se atrevió a respirar aliviado. El brasileño se quitó la máscara lentamente, y el hombre se encontró frente a frente con aquellos ojos rojos que parecían resplandecer en la habitación pobremente iluminada por velas.

¿Sabes quem eu sou? — preguntó Cellbit lentamente, el hombre temeroso negó con la cabeza. 

La navaja cayó en picada a centímetros de su oreja. Cellbit abrió el relicario mostrándole en la cara, la imagen de su hija. Y solo así el hombre pareció entender la situación.

Destruíste a minha vida... A minha família — gruño Cellbit subiendo lentamente encima de la mesa —. ¡¿Achas que o dinheiro resolve tudo?! ¡A vossa maldita estupidez levou a minha filha!

Finalmente el filo de la daga se clavó en su hombro izquierdo, moviendo de forma giratoria su muñeca solo para causarle más dolor. 

Não com todo o dinheiro do mundo.... Nada vai compensar a morte da minha princesa... Só a merda da tua morte me vai deixar dormir em paz

 

Cellbit alzó la daga dejándola caer repetidas veces sobre el abdomen y el pecho del hombre. 

Su mente se puso en blanco, lo único que sentía era líquido caliente salpicado sobre todo su cuerpo, ni siquiera los gritos de agonía le eran reconocibles, era solo un pitido taladrando su cerebro mientras recordaba tristemente el último momento en que vio a su hija salir de casa, y al mismo tiempo en que la puerta se cerraba, se detuvo.

 

Respiraba de forma agitada con la cabeza echada para atrás. El cabello mojado por el sudor se pegaba en su frente pero la sangre también comenzaba a volverse incómoda alrededor de su rostro.

Lo que quedó del hombre bajo él no era más que carne picada, órganos esparcidos y el rostro imposible de reconocer. Las hendiduras de sus ojos ahora solo eran dos pozos oscuros.

Se bajó con cuidado de la mesa sintiendo un leve mareo, el olor metálico de la sangre dejó de ser agradable desde hace mucho tiempo. Quizás debió dejarse la máscara puesta.

Cuando por si se pudo mantener erguido y más consciente de su entorno, finalmente notó al arácnido parado frente suyo.

 

— Terminó… — dijo Cellbit aún exhalando y sonriendo con cansancio. Notando apenas como el otro hombre se movía ansioso —. ¿Estás… bien?

La bestia mexicana se acercó hasta él sosteniéndolo del rostro con ambas manos, Cellbit seguía algo embriagado por lo que se dejó sostener mientras él subía sus manos hasta la cintura del sujeto, estando literalmente sus cuerpos pegados.

— Estoy casado — dijo Cellbit con una pequeña risa risueña. 

— Lo sé — le respondió el enmascarado con su voz y en ese preciso momento se quitó la máscara —. Dios, eres el hombre más hermoso del que me he enamorado  

— ¿Roier? 

 

Su respuesta fue un hambriento beso en los labios mientras lo abraza del cuello. Cellbit estaba lleno de preguntas y a la vez se respondían cada una de ellas con solo recordar cada pequeño detalle que notó durante su compañía. No estaba alucinando, el cuerpo bajo sus brazos y el sabor de esos labios eran los de su tan amado esposo que ahora resultaba ser su ídolo de la adolescencia. 

Increíble, su primer crush de la vida y uno de los hombres más temidos de la purga siempre estuvo destinado a ser su marido.

 

Después de minutos simplemente besándose como si no se hubieran visto en años, terminaron recostados en el suelo de la iglesia acurrucados como si estuvieran en su cama, cubiertos aún de sangre. Disfrutando por un momento del silencio.

— ¿Entonces lo sabías? — preguntó finalmente Cellbit, sosteniendo la mano de Roier encima de su pecho.

— Claro que lo sabía, no soy tan pendejo — respondió Roier —. Sabía que no podría detenerte y que saldrías a buscar a ese hijo de puta

— Lo siento…

— No te disculpes cuando yo también investigue por mi cuenta, le pedí a Etoiles que me acompañará de nuevo y hasta le pedí prestado el arma a mi papá solo para asegurarme de que llegaras vivo hasta aquí… 

El tono de Roier sonaba demasiado avergonzado, pero Cellbit estaba demasiado impresionado del desempeño de Roier. Mientras él intentaba conseguir su venganza de forma más sutil, Roier lo aprovechó para salvar más vidas. Su marido era increíble.

— Se que dije que esto no resolvería nada, pero una parte de mi también quería ver muerto a ese hijo de puta… era mi niña también... Y lo menos que podía hacer era asegurarme de apoyarte en tu decisión

Esas palabras golpearon el corazón de Cellbit, le hubiera gustado echarse a llorar pero por alguna razón ya sentía sus ojos demasiado irritados. 

— Gracias... — Cellbit plantó un pequeño beso en el cabeza de Roier —. Quizás debamos organizarnos mejor la próxima vez, o solo seamos honestos — respondió Cellbit apretando el abrazo —. Lamento no haberte dicho nada del plan…

— Y yo por no contarte nada sobre… bueno, todo esto

— ¿Sobre que eras uno de los Bloodhounds? — Roier asintió contra su pecho —. Bueno… no me molesta para nada, creo que es el mejor secreto que me has guardado. Siempre tuve un crush contigo cuando era más joven — respondió Cellbit plantando algunos besos en su cabeza.

— ¿Apoco sí?

— Las primeras veces que Bolas estuvo en las calles, Phil nos contó sobre ustedes, y pensé que eras fascinante, incluso si nunca llegué a verte cada uno de los relatos que contaban sobre tí solo me hacían sentir… enamorado de cierta forma

— ¡Awww! —Roier se levantó un momento para estar encima y a la altura del rostro de su marido para besarlo dulcemente—.Te contaré todo cuando regresemos a casa, ¿Quieres hacer algo más en lo que resta de la purga?

Cellbit se incorporó sosteniendo a Roier de las caderas mientras seguía encima suyo. Miró por un momento la mesa de la cual seguía goteando sangre. 

— Solo algo, un último detalle para nuestra hija

 

 

[ ...🫀...]

 

 

 

Las sirenas que marcaban el final de la purga sonaron.

El primero en levantarse fue Bobby, estaba acostumbrado a estar siempre despierto por alguno de sus hermanos menores que de repente se sentía muy solos sin sus padres o escuchaban ruidos raros, pero esa noche se quedaron los tres dormidos en la cama de sus papás dejando la televisión encendida en algún canal aleatorio solo para hacer ruido.

Pero al despertar se dió cuenta de que ya no estaban en el búnker si no en el cuarto de sus padres y que su papá Cellbit se encontraba dormido ahí con ellos, teniendo encima de su pecho a Pepito y a Richas abrazando su brazo. La televisión del cuarto estaba encendida en un canal de noticias pero a un volumen muy bajo.

 

— Qué madrugador — se burló su papá Roier entrando a la habitación recién bañado y con el pijama puesto.

— Quería asegurarme de que siguieran dormidos — respondió somnoliento el pequeño mientras Roier se acomodaba a su lado, volviendo a recostarse el niño cerca de su papá.

— ¿Se portaron bien? — susurró para no despertar a los otros dos aún.

— Sí, dejamos que Pepito viera su película favorita y Richas y yo dibujamos, nos dormimos temprano 

— Muy bien chaparrito — Roier beso la frente de su hijo antes de cerrar sus ojos para descansar también.

— ¿Qué hicieron en la noche? — preguntó Bobby antes de poder dormir un rato más.

— Eh, nada interesante la verdad, todo estuvo tranquilo … 

 

Los dos cayeron dormidos mientras en la noticias empezaron a salir imágenes de los resultados de la purga, siendo la imagen principal y la que marcaría esa noche, aquel cuerpo despellejado y acomodado de tal forma en que se asimilaba a un corazón humano dentro de la iglesia, acompañado de una frase escrita con sangre que decía:

 

Our heart will always be with hope.

Notes:

Algo que no supe si meter o no, lo dejo aquí como dato extra:

El qRoier de este OneShot tiene un origen inspirado en la primera película de The Purge. Su apa qVegetta fue asesinado durante la purga y desde entonces qRo lucha contra el sistema durante las noches de purga.