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He's all that!

Summary:

Damon Albarn es el típico chico popular de St. Louis High, líder de su propia banda, amigo de casi toda la escuela y, además, siempre saca buenas notas en todas las materias. Pero, por más que se esfuerce, su banda siempre ha sido la segunda, quedando detrás de Oasis.

Decidido a destruir a Oasis y separar a los hermanos Gallagher, Damon idea un plan con su banda para lograrlo.

or

She's all that versión Britpop

(En edición)

Chapter 1: All that britpop

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

Chapter Text

Londres, 1994. El colegio St. Louis High era conocido por sus grandes eventos sociales, y su último año estaba lleno de chicos que ya sabían exactamente qué querían hacer en la vida. Damon Albarn, con 18 años, no era la excepción. Él era el típico chico popular: líder de su banda escolar, carismático, y extremadamente atractivo. Todo en su vida parecía perfecto; al menos, eso es lo que él dejaba ver.

Era un día como cualquier otro, y como era costumbre, Damon y sus amigos se reunieron en su “cuarto secreto” detrás del auditorio de la escuela. El cuarto secreto era un refugio improvisado, con paredes cubiertas de carteles descoloridos de bandas icónicas y guitarras viejas apoyadas en esquinas polvorientas. El aire estaba impregnado del aroma de bebidas derramados y de sueños adolescentes. Mientras Damon afinaba su guitarra, Dave terminaba de contarles sobre su último proyecto con el club de robótica. A pesar de haber perdido el hilo de la conversación hace bastante, Damon hacía su mayor esfuerzo por intentar entender la mitad de las cosas que su amigo le explicaba con lujo de detalles.

—Dave, realmente no entiendo cómo haces para entender todas esas cosas —dijo Alex, su mejor amigo y bajista—. Es decir, la mitad de lo que acabas de decir fue chino para mí.

Rowntree soltó una carcajada mientras jugueteaba con sus baquetas, sintió como el calor subía hasta sus orejas.

—Creo que es muy impresionante, Dave—elogió Graham, desde su lugar al otro lado de la sala, mientras buscaba entre unas partituras la canción que necesitaban ensayar—. Poder manejar tantas actividades extracurriculares y seguir sacando buenas notas.

—Bueno, tampoco le tiremos rosas al chico, yo trabajo día y noche para sacar a esta banda adelante y aún así nadie me felicita —Alex se recostó sobre su asiento rodando los ojos.

—¿Trabajando en qué exactamente? —cuestionó el rubio sin apartar la mirada de su guitarra, una sonrisa divertida se dibujó en su rostro—. Porque hasta donde yo sé, yo y Graham somos los únicos que se quedan ensayando hasta tarde todos los días, entiendo que Dave que tiene todos sus proyectos y demás, pero, Alex, no haces demasiado que digamos.

El bajista al oír eso del vocalista se enderezó de inmediato, como si aquella acusación hubiera sido un baldazo de agua fría contra su persona.

Graham no pudo evitar soltar una risa mal disimulada, ante la exagerada reacción de su amigo. Risa que no pasó desapercibida por el otro que lo volteó a mirar, girando su cuello tan rápido, que podría jurar que lo oyó sonar. El de lentes enseguida regresó su atención a la gran pila de hojas que estaba revisando, como si nunca hubiera pasado nada.

—Para su información, nos conseguí un lugar donde tocar.

Al revelar esto James se infló de orgullo, enderezandose en su lugar. Los otros tres compartieron rápidamente miradas entre ellos, antes de volver la vista hacía él con escepticismo.

—Alex, no te lo tomes a mal pero todos los lugares que nos consigues son una mierda—bufó Dave, ante esto el contrario lo miró con un rostro ofendido—. Es decir, ¿el cumpleaños de tu prima?

—El restaurante infantil —agregó Damon con diversión en su voz.

—El asilo de ancianos —Graham hizo una mueca ante el recuerdo, a lo que tanto Damon como Dave rieron.

—Está bien, lo admito no fueron nuestros mejores conciertos —admitió, encogiéndose de hombros— ¡Pero les prometo que este les va a gustar!

Graham alzó una ceja ante esto, acción que no pasó desapercibido por el contrario, quien sonrió confiado y agregó:— Hablé con uno de los chicos que están a cargo de la organización del baile de graduación y nos dejaron ser una de las bandas que toque esa noche.

—¿Es en serio? —preguntó Damon al instante, su tono lleno de emoción.

Alex asintió con rapidez, claramente igual de emocionado que él.

 

—Debo admitir que esta vez te luciste, James —Dave se cruzó de brazos, sus labios extendiendose en una sonrisa orgullosa.

—¡No puedo creer que toquemos en la noche más importante del último año! —exclamó Damon, prácticamente vibrando de emoción—. Es decir, esta es nuestra oportunidad de dejar una huella verdaderamente aquí antes de irnos.

—Les prometo que esta vez no nos quedaremos fuera de la lista —dijo Alex, su mejor amigo y bajista, con una sonrisa confiada—. Vamos a tocar esa noche, y todos van a recordar quiénes somos.

—No seremos la única banda que toque —interrumpió Graham, rompiendo el ambiente de celebración que había comenzado a formarse entre los demás integrantes—. Oasis también estará allí.

—¿Qué? —exclamó Alex, atónito, frunciendo el ceño—. ¿No se habían separado?

—Eso pensé —respondió Graham, ajustando sus lentes—. Pero parece que Liam reunió a la banda otra vez... después de romper con Patsy.

Un silencio abrumador cayó sobre la sala. El nombre de Oasis parecía una maldición, cada vez que pensaban que tenían la oportunidad de brillar, Oasis aparece y les quita protagonismo, como si no pudieran avanzar del todo por culpa de ellos. Ninguno lo decía en voz alta, pero todos lo sabían: Oasis era la piedra en su camino, el obstáculo que siempre los hacía tropezar justo cuando estaban cerca del éxito.

El rubio permaneció en silencio, mirando al suelo, claramente irritado por la noticia. Graham observó a su amigo, consciente del efecto que aquellas palabras tenían en él. Incluso Alex, siempre optimista, se quedó sin palabras, incapaz de ignorar la presencia de esa banda que seguía opacándolos.

Damon apretó los dientes, sintiendo el peso de las expectativas en sus hombros. Sus dedos tamborilearon nerviosamente sobre la guitarra antes de soltar un largo suspiro. Allí iba su oportunidad de cerrar su ciclo escolar a lo grande, y, como siempre, todo por culpa de los Gallagher.

Suprimió un suspiro frustrado. Aquellos hermanos no hacían más que traerles problemas. Desde que decidieron formar su banda, Oasis, hace más de un año, la competencia se había vuelto inevitable. Con su éxito casi inmediato, parecía que todo lo que Damon y su banda, Blur, habían construido con esfuerzo se desvanecía ante sus ojos.

Era desalentador pensar que, mientras ellos habían tardado años en hacerse un nombre entre las bandas locales, los Gallagher lograban acaparar la atención en cuestión de semanas. Cada vez que tocaban, cualquier lugar que ellos eligieran también se convertía en el escenario de Oasis, forzándolos a competir constantemente por el mismo espacio. Y esta vez no sería la excepción. Damon sentía que, sin importar cuánto se esforzaran, siempre estarían un paso más atrás que ellos.

—Genial, justo lo que necesitábamos —murmuró Damon, sintiendo como la frustración comenzaba a acumularse nuevamente—. Competir por atención en la misma noche que ellos.

El chico de ojos claros se cruzó de brazos y se recostó sobre el respaldo de la silla. Lo invadió una fuerte sensación de impotencia, parecía que sin importar cuánto se esforzarán siempre los hermanos Gallagher estarán allí para opacarlos.

Graham, notando la creciente tensión en su amigo más cercano, se acercó a Damon de manera vacilante. Le dio un toque ligero en el hombro, inseguro de qué más hacer. Nunca había sido bueno consolando a los demás, pero se trataba de Damon, y dejarlo sin apoyo no se sentía bien.

—Oye, Dame —murmuró en voz baja—. No dejes que esos idiotas te hagan sentir menos. Sabes que somos mejores.

Damon se giró lentamente hacia él, sorprendido por las palabras de ánimo. La incomodidad habitual de Graham hacía que esos momentos fueran raros, pero por eso mismo tenían más valor.

—Gracias, Gra —contestó Damon, esbozando una pequeña sonrisa—. Supongo que tienes razón. No podemos dejar que nos quiten lo que es nuestro.

Graham asintió, una sonrisa fugaz cruzó su rostro antes de desviar la mirada, sintiendo el alivio de haber dicho algo útil, aunque las palabras siempre se le atragantaban en esos momentos. Damon parecía más relajado, y eso era suficiente para él.

— ¿Patsy, la hermana de Jimmy? —preguntó Alex de la nada, interrumpiendo de forma abrupta el momento emotivo.

Damon suspiró, ya fastidiado por la situación en general, más que por la interrupción.

— ¿Es realmente importante? —respondió, tratando de no sonar demasiado irritado.

—Sí, la chica del club de teatro —contestó Dave, rascándose la sien con desgana, como si el tema no le interesara en lo más mínimo—. Por lo que escuché, siempre fue un problema entre los hermanos, desde que Liam se juntó con ella las cosas se pusieron feas entre ellos.

—Desde siempre se llevaron mal entre ellos, no creo que la pobre chica tenga la culpa —El rubio rodó los ojos comenzando a hartarse del tema, era como si el simple hecho de pensar en los hermanos lo pusiera de mal humor.

Dave se encogió de hombros y dijo:—Supongo que Patsy empeoró las cosas, por algo se separaron, no lo sé, la verdad que no me interesa.

Hubo un momento de silencio, hasta que Alex empezó a sonreír, como si algo se le hubiera ocurrido.

—Quizás... —comenzó con un tono pensativo, los demás lo miraron expectantes— podríamos usar esto a nuestro favor. Si conseguimos que Liam se distraiga de la música de nuevo, como lo hizo antes con Patsy, podría perder interés en tocar.

—¿Y cómo planeas hacer eso? —Damon lo miró con escepticismo.

Graham, que había permanecido en silencio hasta ahora, frunció el ceño, intentando seguir el hilo de la conversación mientras tomaba asiento al lado de Dave.

—No me gusta a dónde va esto—pensó en voz alta Dave, claramente dudando de la idea.

Alex, confiado, se echó hacia atrás, cruzando los brazos mientras una sonrisa traviesa se formaba en su rostro.

—Y Damon va a hacerlo.

—¿Qué? —esto tomó por sorpresa al rubio, quién dejó la guitarra de lado al oír su nombre—¿Por qué yo?

—Porque oí que Courtney está interesada en él, ya sabes, la rubia que se sienta detrás de ti en biología —Graham no pudo evitar soltar una mueca ante la mención de aquel nombre—, y resulta que mi querido Albarn es amigo de ella.

—Creo que jamás hablé con ella—frunció el ceño Damon— Además, ¿Estás seguro de que a ella realmente le gusta Gallagher o es otra de tus suposiciones?

—Te lo prometo, es más, la chica está desquiciada, son el uno para el otro—respondió James, rodando los ojos casi con desagrado.

Damon suspiró con desgana, sabiendo que, una vez que su amigo tenía una idea en mente, no había manera de sacársela. Pero eso no significaba que le agradara. Arrugó la nariz, claramente irritado por la sola idea de interactuar con Gallagher y Love.

—No sé, Alex... ¿Realmente tenemos que hacer esto? —murmuró Damon, sintiendo una mezcla de disgusto y curiosidad. La simple idea de estar cerca de Liam lo incomodaba, pero una parte de él no podía negar el interés de dejar a Oasis fuera del juego de una vez por todas.

Le hizo una seña a Graham para que le pasara una lata de la hielera que siempre tenían en el cuarto. La verdad es que preferiría quedarse en su zona de confort, pero la probabilidad de que el plan funcione y logren tocar en la noche de graduación, lo hacían dudar, quizás no sea tan mala idea.

—No creo que tu plan funcione, genio—Damon abrió la lata de Pepsi, aún sin estar convencido del todo—. Además, ¿Cómo se supone que logre que ellos dos estén juntos?

Alex, con su típico entusiasmo, solo sonrió.

—Vas a hablar con él. Hazle preguntas sobre música, o algo, no sé, trata de acercarte, luego invitalo a la fiesta de Shirley. Si logramos emparejarlo con Love, no habrá vuelta atrás, nos podremos despedir de Oasis de una vez por todas —Alex lo miró, sabiendo que por una vez había tenido una buena idea— ¿Estás dentro o no?

Damon frunció el ceño, dudando por un momento más, pero finalmente cedió con un suspiro resignado.

—Está bien, lo haremos... pero no te emociones demasiado —advirtió, más para sí mismo que para Alex.

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La cafetería durante el almuerzo era una verdadera jungla, imposible de transitar. Al llegar la hora, todos se amontonaban para reclamar sus respectivas mesas. Era casi ridículo cómo cada alumno tenía su lugar reservado según a qué grupo pertenecían. Damon, como era de esperarse, tenía su lugar asegurado en la mesa de los populares, pero casi nunca elegía comer allí. Él y su grupo preferían el patio, mucho más amplio y tranquilo. Solo unos cuantos estudiantes tenían la misma idea, y entre ellos, por supuesto, estaba Liam y su “pandilla”.

Hoy, sin embargo, era uno de esos raros días en los que Liam se encontraba solo, sentado en una de las tantas bancas. Su rostro mostraba la clásica expresión de pocos amigos, y un cigarrillo descansaba entre sus dedos. Damon arrugó la nariz al verlo, pero eso no lo detuvo. Con su típica actitud confiada, se acercó y, sin pedir permiso, se sentó frente a él.

—¿Liam, verdad? —dijo Damon con naturalidad, acomodándose.

Liam levantó la vista, exhalando una bocanada de humo con calma antes de responder, su mirada llena de desinterés y desconfianza.

—Sí, ¿y?

—Damon Albarn, vocalista de Blur —se presentó, lo cuál le pareció ridiculo, considerandolo que todos en la escuela sabían quién era él. Al ver que Liam no reaccionaba, añadió entre dientes—: Tocamos en los mismos lugares que ustedes. Estuvimos en el Roadhouse el viernes pasado, justo antes de que ustedes tocaran.

Liam lo observó con una mirada aburrida, casi burlona, como si Damon no mereciera ni un segundo de su atención.

—¿Y qué? No me importa tu mierda de música pop.

Damon sintió cómo una mueca de desagrado comenzaba a formarse en su rostro, pero se obligó a mantener la compostura. A pesar del rechazo, tenía un propósito y no podía rendirse tan fácilmente.

—Los escuché tocar el otro día —dijo, fingiendo un entusiasmo que no sentía—. Y debo admitirlo, nada mal.

En realidad, nunca había oído a Oasis tocar, y mucho menos le interesaba hacerlo, pero estaba dispuesto a decir cualquier cosa con tal de ganarse a Liam en ese momento.

El comentario no pareció tener ningún efecto en Liam, que seguía jugueteando con su encendedor sin molestarse en mirarlo. El rubio, sin embargo, decidió insistir.

—Se nota que tienen una fuerte influencia de los Beatles, ¿cierto?

Liam levantó la vista, algo sorprendido de que el otro hubiera notado aquello. Pero tan rápido como surgió la sorpresa, su expresión se tornó más dura, casi defensiva.

—¿Qué mierda sabes tú de los Beatles? —espetó con tono agresivo, como si defendiera algo personal.

Damon sorprendido por la reacción del otro se tensó ante el ataque, pero hizo un esfuerzo por mantener la calma y sonar genuino.

—Algo sé, supongo —contestó, sabiendo que cualquier paso en falso podría acabar con la conversación—. Pero me interesa escuchar nuevas bandas. ¿Qué tal si me cuentas más sobre tus influencias?

Liam lo estudió por un momento, su mirada afilada evaluando si valía su tiempo seguir con aquella conversación. Finalmente, soltó un gruñido bajo y cruzó los brazos.

—¿Qué querés saber?

Damon, aliviado de haber conseguido algo, se permitió relajarse un poco.

—Sus canciones, ¿son originales? ¿Las escriben ustedes? No creo haberlas oído en otro lado.

—Noel las escribe —respondió Liam, su tono más apagado, casi indiferente al mencionar a su hermano.

—Ah, tu hermano... Creo que él va a mi clase de Literatura, tiene un don, realmente —comentó Damon, intentando hacer una conexión, pero tan pronto como las palabras salieron de su boca, supo que había cometido un error.

Liam lo fulminó con la mirada, haciendo que Damon se congelara en su lugar. Lo había cagado, ¿cierto? Solo esperaba que el otro no estallara en su contra. Después de todo, había oído historias de cómo Liam se metía en peleas y terminaba en detención con frecuencia.

—No te pedí que me cuentes tu vida —gruñó Liam, cortante.

Damon tamborileó con los dedos sobre la mesa, intentando desesperadamente encontrar una manera de mantener la conversación a flote. Sabía que cualquier comentario en falso haría que el chico lo mandara a la mierda, y él aún no había terminado con su plan.

—He escuchado mucho sobre tu hermano. Creo que tiene un talento increíble —volvió a intentar Damon, manteniendo su tono casual. Sabía que tocar el tema de Noel era arriesgado, pero no se le ocurría otra forma de conectar con el chico menor.

Liam entrecerró los ojos, como si intentara descifrar si Damon le estaba tomando el pelo y dijo:—Si querés cogerte a mi hermano, andá y hablá con él —bufó con desprecio—. A mí no me interesan tus mierdas, no me hagas perder el tiempo.

Damon sintió que el aire se volvía pesado a su alrededor. Frustrado, era claro que Liam era un imbécil con quien resultaba imposible hablar. Pero aún así, decidió apegarse al plan y reprimir las ganas de partirle la cara, al menos por ahora.

—No es eso —respondió, intentando mantener la calma—. Solo quería decir que... me gusta lo que están haciendo. Es refrescante, ¿sabes? Diferente de las otras bandas del colegio.

Liam levantó una ceja, claramente desconfiado. Le clavó la mirada, como si buscara alguna señal de falsedad.

—¿Y qué querés de mí, Albarn? —preguntó Liam, sin rodeos, su tono directo y amenazante.

Damon tragó saliva. Este era el momento, no podía echarse atrás.

—Hay una fiesta. Shirley la está organizando, y ya sabés cómo son sus fiestas... —sonrió, intentando sonar despreocupado, aunque sus nervios lo traicionaban—. Pensé que te gustaría pasarte, conocer a algunos chicos. Relajarte un poco antes del baile de graduación.

Liam lo miró, evaluando sus palabras como si decidiera si aceptaría solo para patearlo más tarde. Damon empezó a dudar de si todo esto había sido una buena idea. Alex le había convencido de que esto funcionaría, pero ahora se sentía como un idiota por haber aceptado.

Liam soltó un resoplido que hizo que Damon se tensara aún más.

—¿Y por qué carajo querría ir a una fiesta de gente que me cae como el culo? —preguntó con burla.

Damon forzó una sonrisa, tratando de mantener la compostura. —Porque podrías ser el centro de atención. ¿Quién no querría ver a Liam Gallagher en una fiesta? —intentó jugar con el ego del otro, su última carta.

Liam se inclinó hacia él, apoyando los codos sobre la mesa, con una sonrisa sarcástica que hizo que Damon sintiera un nudo en el estómago.

—Escuchá, Albarn —su tono era bajo y amenazante—. No me interesa una mierda tu estúpida fiesta. Así que dejá de insistir.

Liam rodó los ojos y se llevó el cigarrillo a los labios una vez más, exhalando una bocanada de humo. Damon entendió la señal. Se levantó de la mesa, sintiéndose derrotado, como si hubiera perdido la primera ronda de una batalla que estaba lejos de terminar.

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Liam disfrutaba de su pequeño momento de tranquilidad, cuando un fuerte golpe en la nuca lo hizo chasquear la lengua. El cigarrillo que reposaba en sus labios cayó inevitablemente al suelo.

—¡¿Qué carajo te pasa, Noel?! —gruñó, frotándose la cabeza mientras su hermano mayor se plantaba a su lado, con esa habitual expresión de cansancio y fastidio.

—¿Otra vez fumando? —Noel aplastó el cigarrillo con la suela del zapato, sin molestarse en mirarlo directamente.

—No es para tanto —refunfuñó Liam, cruzando los brazos y mirando hacia otro lado, claramente irritado.

Noel se dejó caer en el banco a su lado, sacudiendo la cabeza con resignación.

—Te vi hablando con Albarn —dijo Noel, su tono cargado de curiosidad disfrazada de desinterés.

Liam bufó, ya fastidiado de que su hermano no pudiera meterse en sus propios asuntos.

—Sí, me invitó a una fiesta —suspiró—. Pero no pienso ir. No es mi estilo.

Noel lo miró de reojo, su expresión endureciéndose. —¿Y por qué no? —preguntó, su tono serio—. ¿Vas a seguir metido en tu burbuja de chico malo toda la vida?

—No me interesa esa mierda —Liam alzó la voz un poco, desafiante, aunque manteniendo un aire despreocupado.

Noel frunció el ceño, acercándose hacia él. Liam podía ver la discusión acercarse a leguas, y ya quería terminar con eso de inmediato, no tenía energía para pelear ahora mismo.

—Tendría que interesarte. No es cuestión de lo que te guste, es sobre mantener nuestra reputación —el tono de Noel se tornó más agresivo—. No podés seguir actuando como si te chupara todo un huevo. La banda te necesita. Si no te movés, estamos jodidos.

Liam apretó la mandíbula, tensando cada músculo de su rostro. Sabía exactamente a qué se refería su hermano, pero odiaba escucharlo decirlo en voz alta. Últimamente parecía que lo único que le importaba a Noel era la maldita reputación de la banda. Lo entendía, claro, después de todo lo que había pasado en los últimos meses con Patsy y con él mismo, la banda había estado a punto de desmoronarse. Las discusiones entre ellos nunca habían sido tan agresivas ni tan públicas, lo que solo había provocaba que la gente no parase de hablar. Y eso, por supuesto, había herido esa "preciada" reputación de Oasis que tanto obsesionaba a su hermano mayor.

—¿Otra vez con esa mierda? —soltó Liam entre dientes, sintiendo cómo la rabia empezaba a subirle por el pecho—. Siempre estás jodiendo con esas boludeces. ¿Qué te importa lo que piensen los demás?

Noel le lanzó una mirada fría, calculada, como si cada palabra que iba a soltar estuviera diseñada para herir.

—Debería importarte, Li. Todo es publicidad para la banda, y la necesitamos, especialmente después de todo lo que pasó.

No lo dijo directamente, pero Liam lo entendió perfectamente. Noel lo estaba culpando, otra vez. Que si él era el problema, que si él estaba jodiendo la reputación de la banda, que si por su culpa cada vez era más difícil conseguir lugares donde tocar. Siempre la misma historia: Noel diciéndole que era el caos encarnado, el que estaba tirando abajo lo que habían construido juntos.

Liam apretó más los dientes, sintiendo cómo la ira le hervía en las venas. Qué fácil era para Noel soltar toda esa mierda, como si él fuera perfecto.

— ¿Y cómo es mi culpa que todos que soy un hijo de puta? —cuestionó, por poco perdiendo la paciencia.

—Porque vos mismo te lo buscaste —Se inclinó hacia él, su tono bajando peligrosamente—. Si no te gusta toda esa reputación de rebelde, demostrá lo contrario. Andá a esa fiesta, hablá con la gente. Dejá de actuar como mosquita muerta.

Liam lo fulminó con la mirada. —Andate a la mierda.

Intentó ponerse de pie para huir de allí, harto de toda la situación, pero Noel lo agarró de la muñeca. Su mano firme, como si estuviera decidido a no dejarlo escapar tan fácil.

—Dejá de hacerte el rebelde incomprendido. No sos tan complicado como pensás —soltó Noel, con la voz cargada de veneno—. Si dejaras de llorar como un malcriado, capaz podrías hacer algo para cambiar las cosas.

Liam lo miró, fulminante, sintiendo el calor de la bronca recorrerle todo el cuerpo. Estaba harto de ese tono, de esa manera que tenía Noel de hablarle como si siempre supiera todo, como si él fuera el único con derecho a tener razón. La sangre le hervía, pero al mismo tiempo, algo en esas palabras lo atravesaban más de lo que quería admitir. Su hermano siempre sabía cómo desarmarlo, cómo tocar esos puntos que lo dejaban sin defensa.

—No soy tú, Noel —murmuró Liam, su tono reflejando más vulnerabilidad de la que le gustaría admitir. De repente, se sintió como un niño pequeño.

Noel soltó su muñeca, poniéndose de pie. —Empezá a actuar como si lo fueras —respondió secamente antes de marcharse—. Te quiero en esa fiesta. Nos vemos ahí.

Liam se quedó mirando el suelo, su mente nublada. Sacó otro cigarrillo, lo encendió, dejando que el humo envolviera sus pensamientos. Por más que intentara, sabía que Noel había encendido algo en él que no podía apagar tan fácilmente.

Notes:

La verdad que no sé qué es esto, estaba viendo She's all that y me vino la idea. Es la primera vez que publico algo, así que no sé qué esperar, diganme que les parece.