Actions

Work Header

Inesperado

Summary:

Esteban Kukuriczka estaba acostumbrado a vivir pasando desapercibido como un Beta, evitando problemas y manteniéndose a una distancia decente de las demás personas. Con el teatro siendo su gran escape y pasión, lo tomó por sorpresa ser seleccionado para participar en una película de gran alcance, por primera vez algo sacándolo de su zona de confort.

A pesar de ello, estaba decidido a mantener su fachada, pero ¿qué pasa cuando te encuentras con personas maravillosas que desafían lo que creías del mundo? ¿qué pasa cuando tu corazón se acelera por un chico que podría arruinarlo todo? ¿qué pasa cuando ese chico es un joven Alfa de buena familia, consentido, extrovertido, con una sonrisa encantadora y ojos que hipnotizan?

Pero más importante, ¿qué pasaría cuando todos se dieran cuenta de que Kuku realmente era un Omega?

Notes:

Hola! Este no es el primer trabajo que escribo, pero sí el primero que publico en esta plataforma, por lo que estaré agradecida de leer sus comentarios y así saber si continuar la historia. Por supuesto que acepto críticas constructivas, sobre todo en los modismos argentinos, ya que no soy argentina.

Si bien en esta historia son el Pipe y Kuku que conocemos, habrá algunos datos alterados simplemente por conveniencia de la historia.

No hay intención alguna de faltar el respeto a los actores, solo se utilizan sus nombres y aspectos para generar esta historia. Por ningún motivo se asocia esto a los sobrevivientes de los Andes.

Por último, mi único objetivo publicando esto es que podamos disfrutar de intereses conjuntos. Atención a las tags antes de decidir leer, y si no es algo que te acomode, por favor no leas. Iré actualizando las tags a medida que avance la historia.

Sin más que decir, ¡espero que disfrutes!

- Cata

(See the end of the work for more notes.)

Chapter 1: Hazme sentir lo que sea, menos esto

Chapter Text

Esteban nunca se imaginó que estaría en una situación así, ni en sus más salvajes sueños. Nunca pensó que podría estar en un grupo de gente sintiéndose completamente a gusto, riéndose relajado y el cálido sentimiento de cariño haciéndose presente en cada fibra de su ser. Y sin embargo, allí se encontraba, con sus compañeros de rodaje. Sus hermanos.

No había sido fácil. El proceso de casting fue agotador emocionalmente, y la demora en la confirmación fue honestamente una tortura. La felicidad de ser parte de un proyecto como lo es La Sociedad de la Nieve amenazó con consumirlo completo, pero un rincón de su mente aportó con una interrogante que le causaba pánico: ¿cómo lo hacía con su designación?

Porque Kuku era un Omega, a pesar de que nada lo delataba. Lo ayudaba su altura y su personalidad que llamaba poco la atención, pero siempre estaba presente la necesidad de ocultar lo que realmente era. Desde que se presentó en su adolescencia y tuvo un celo horroroso que encima tuvo que pasar solo, que Kuku se prometió que esa parte de sí mismo se quedaría enterrada, que nunca sentiría un dolor tan grande de nuevo ni sería rechazado por personas que aparentemente lo querían. Decidió por esos tiempos comenzar con los supresores, experimentando con varios hasta que encontró uno lo suficientemente fuerte como para ocultar su aroma y bloquear por completo sus celos.

Aparentar ser un Beta era la coartada perfecta, ya que no deseaba nada más que pasar desapercibido, en la escuela, en su familia, en la vida. Y la verdad se habría mantenido así de no ser por el teatro, que le trajo colores nuevamente y un disfrute que no encontraba en nada más. Desde ahí surgían los pocos amigos que tenía, y era lo que esperaba con ansias todos los días cuando era más pequeño. Dedicó sus estudios a la actuación, pero jamás se imaginó que terminaría aquí.

- Kuku, ¿qué tanto pensas eh? Te ves lindo así distraído.

El aludido se aguantó un suspiro. La razón de su mal dormir y sus pensamientos catastróficos, pero también de las mariposas en el estómago que intentaba ignorar, acababa de llegar a la junta que tenían en la habitación de Blas.

- Perdón, tengo sueño y andaba ido – respondió, pasando por alto el halago. Si no, se iba a poner colorado.

- Deja de coquetearle al Kuku, Pipe – lo regañó Andy – que me pongo celoso.

Los dos Alfas se pusieron a juguetear, agarrándose mientras luchaban de broma. A Kuku se le escapó una sonrisa que disimuló rápidamente, y volvió a concentrarse en la conversación que mantenían sus compañeros.

No lo logró, ya que se le vino un recuerdo de cuando conoció al Alfa que ahora reía a carcajadas por alguna tontería que dijeron los chicos.

 

**

- Qué tal, soy Pipe González, ¿y vos? – le llegó una voz animada, y Esteban se giró, afirmando su vaso por milagro antes de que se deslizara de su agarre al encontrarse con los ojos verdes más hermosos que había visto en su vida.

- Esteban Kukuriczka – murmuró, pestañeando varias veces, sintiéndose en terreno peligroso. Porque el olor sutil que le llegaba era inequívocamente Alfa, y Kuku no se acercaba a Alfas si podía evitarlo.

- ¿Esteban qué? – soltó el otro, ladeando la cabeza de forma adorable, y el mayor no pudo contener la risa que se le escapó.

- Kukuriczka, pero me dicen Kuku, menos quilombo. Ese fue el momento en que Esteban cayó, aunque se lo negara después, cuando Pipe esbozó una sonrisa radiante que le hizo tiritar el corazón.

- Kuku – probó el nuevo nombre en su boca – me gusta, es re tierno.

**

 

- Kuku, ¿todo bien? – le llegó la voz de Fran, sentado a un lado suyo. Se obligó a salir de sus recuerdos, avergonzado por estar en otro planeta mientras sus amigos disfrutaban de la junta improvisada.

- Sí, no me vuelvo a disociar, lo juro – intentó bromear, aunque Fran levantó una ceja, lo dejó escapar.

- Mira que me ofendo, porque aburrido no soy. Dale, bailemos un rato.

Y Fran lo estaba arrastrando al centro de la habitación, mientras entonaba una canción dramáticamente y comenzaba a bailar, el mayor contagiándose con su energía y dejando que su cuerpo se moviera de cualquier forma, sin importar si hacía el ridículo. Cómo podía importarle cuando sus compañeros se unían a cantar, aplaudiendo e incluso otros haciendo sus propios movimientos, la atmósfera siendo cálida y de confianza, una confianza que jamás pensó que tendría con unos chicos que hace poco eran perfectos desconocidos.

Sintió calor en su nuca y de reojo pudo ver a Pipe observándolo fijamente, una sonrisa guapa en su rostro. Un escalofrío lo recorrió y lo disimuló al tiempo que Francisco lo agarraba de las manos y comenzaba a girar, todos riéndose en el lugar.

Donde Kuku había intentado desaparecer del ojo público toda su vida, Fran era totalmente lo contrario. Habiendo nacido Beta, se había esforzado por explotar sus atributos y no había lugar en donde no llamase la atención, ya fuese por su pinta de modelo o por su dulce personalidad. Esteban le había agarrado mucho cariño, y se sentía cómodo con él, razón por la cual se unía comúnmente a sus bailes improvisados.

Una fuerte punzada en su cabeza lo hizo fruncir el ceño y empezar a desasirse de los brazos de Fran, disculpándose con que tenía sed. Se fue a la mesa en donde tenían repartidos los bebestibles y se sirvió un poco de agua, masajeándose el puente de la nariz con los dedos. Le estaban viniendo dolores de cabeza demasiado seguidos, si seguía así tendría que ir a ver al médico que Bayona tenía a disposición para ellos, la única persona aparte del director que sabía su verdadera designación. Una cosa era encubrir socialmente que era un Omega, pero no podía hacerlo legalmente, y entrar a trabajar a una película era una de esas situaciones que lo obligaban a explicar su situación. Bayona simplemente había repetido el discurso que le dio a cada uno cuando se conocieron, sobre que él era estricto con el ambiente dentro de los sets, y que la discriminación por designación estaba terminantemente prohibida, por lo que “podía quedarse tranquilo”, pero que respetaba su privacidad y decisión de no querer revelar su verdadera designación. Esteban se consideraba afortunado de que su primera experiencia en un set de ese calibre fuera con un director que abogaba tan abiertamente por los derechos de los Omegas, pero eso no significaba que fuera a andar repartiendo al viento su pequeño secreto.

- Kukuuu, vení que me siento solito – lo llamó Pipe, haciendo un puchero exagerado que definitivamente no le pareció atractivo a Kuku.

- Sos un bebito – lo pinchó el mayor, yendo a sentarse a su lado a pesar de las miles de alarmas en su cabeza. El otro le dedicó una mirada desaprobatoria, para luego escanear su cara con una intensidad que lo hizo mirarse las manos.

- Te ves cansado, ¿te saltaste tu siesta? – inquirió el menor, buscándole los ojos.

- No tengo ochenta años, Pipe – reclamó, sonriendo – nada, un poco de insomnio y ya, pronto se va, seguro.

- Si no podés dormir, te recibo eh, mi cama es grande.

Y esa era la otra cosa que le daba sensaciones en el estómago que no debería: Felipe le coqueteaba todo el tiempo. Había aprendido que era una de las formas de relacionarse del Alfa, por lo que no lo tomaba en serio, pero a veces hacía estragos con su corazón. No culpaba al chico, era joven y atractivo, encantador cuando quería, cualquiera caería a sus pies.

Pero Kuku no era cualquiera, o de eso se quería convencer.

- Ahí si que no duermo, con tus ronquidos.

Se pasaron el resto de la velada pinchándose con comentarios, hasta que Fran lo fue a rescatar para que se fueran a sus habitaciones, que estaban una al lado de la otra. Mañana tenían un día largo de filmación, y necesitaba descansar bien si quería estar al nivel que se exigía.

- Pensé que te ibas a subir encima de Pipe, con las miraditas que se pegaban – le soltó su amigo, llevándolo del brazo.

- Fran, si te callas te doy mi chocolate mañana.

- Bárbaro.

En realidad, el dolor de cabeza podía ser cualquier cosa, desde Pipe que no le daba descanso – no en ese sentido, lamentablemente – hasta Fran que lo fastidiaba, seguro que no era nada grave.

Eso pensaba hasta que al día siguiente se desató su infierno.