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Fever

Summary:

Ezreal cae con fiebre en cama y Kayn ahora debe cuidar de él, ya que en parte fue su culpa que enfermase. Ezreal comienza a actuar algo raro por la tontera causada por la enfermedad, y Kayn comienza a sentirse "chistoso" al respecto.

(ENG)
Ezreal falls into bed with a fever and Kayn must now take care of him since it was partly his fault that he fell ill. Ezreal starts acting a little weird because of the silliness caused by the fever, and Kayn starts feeling "funny" about it.

Notes:

Una disculpa si salen un poco OoC, en especial Kayn, quería explorar un lado más tranquilo y fluff/tierno de estos dos, y Kayn definitivamente no me la deja fácil. (*_ _)人

Work Text:

Yone suspiró con los brazos cruzados frente a su pecho, su mirada lo decía todo, y los oídos de Kayn ya zumbaban con anticipación por el regaño del productor. El “se los dije” de Yone no era necesario que lo dijera a viva voz para poder oírlo.

—Solo nos estábamos divirtiendo —el rapero habló primero, anticipándose a lo que venía. Yone solo levantó una mano, dándole a entender que no quería llevar la charla allí.

—La advertencia se las di antes de que decidieran ir a jugar en la lluvia. Ya no son niños. Ahora asuman las consecuencias. Kayn, cuidarás de Ezreal. Dejé la medicina en la mesa de noche, asegúrate de que la tome a la hora que le corresponde.

El pelirrosa abrió la boca con la intención de quejarse, pero para cuando profirió palabra Yone justo cerró la puerta de la habitación de Ez tras suyo. Por más que le pesara aceptarlo, Yone tenía razón, pero nunca pensó que la salud del peliverde se vería afectada tan fácilmente, incluso Ezreal no le dio importancia a la posibilidad de enfermarse, simplemente querían pasar un buen rato. Pero ahí estaba ahora, postrado en su cama e hirviendo con fiebre.

Esta vez era el turno de Kayn de soltar un pesado suspiro. Fue a por uno de los sillones individuales afelpados y cuidando de no hacer ruido lo arrastró a un costado de la cama, se sentó y sacó su celular. Tal vez no sería tan malo si Ezreal se la pasaba durmiendo y pudiera pasar el tiempo haciendo lo que quisiera, ¿no?

“¿Qué crees que estás haciendo?”

Claro, Rhaast, no iba a dejarlo en paz.

—¿Qué parece que estoy haciendo? —respondió en voz baja.

“¿’Cómo cuidar la fiebre’? Parece que alguien tiene un lado suave por el príncipe del pop. Vámonos de aquí, Kayn. ¿O qué? No me digas que de verdad planeas pasar un domingo aquí.”

—No quiero tener que lidiar con los gritos de Yone después. Además, es esto o hacer quehaceres del hogar junto con los demás.

Kayn solo escuchó a Rhaast quejarse antes de volver a quedarse callado. Parecía ser que ahora sí estaba relativamente solo.

Volteó a ver a Ezreal. Su respiración era irregular y su expresión facial denotaba una ligera incomodidad, su piel estaba un poco brillosa por las pequeñas gotas de sudor que comenzaban a formarse y al tacto parecía quemar. Kayn mentiría si dijera que ese idiota no le preocupaba, y pese a todas las quejas con Yone y comentarios tajantes a Rhaast, no había manera en la que se negaría a cuidar al cantante.

Kayn ya llevaba un par de horas cuidando de Ezreal. La primera media hora se estaba aburriendo a muerte, por lo que tomó “prestada” la Nintendo Switch del peliverde para matar el tiempo. De reojo vio como Ez comenzaba a moverse a la par que jadeaba, se notaba que el cuerpo entero le dolía. El pelirrosa checó su reloj de muñeca y se dio cuenta de que ya era hora de darle la medicina para ayudar a bajar el malestar, por lo que dejó la consola de video juegos de lado y agarró la pastilla y un termo con agua al tiempo.

—Ez —lo movió un poco—. Despierta, tienes que tomar esto.

El vocalista abrió los ojos lentamente, acostumbrándose a la tenue luz de la habitación, su mirada estaba perdida hasta que se topó con la razón de su despertar. No tuvo mucha chance de procesar la situación cuando Kayn ya estaba ayudándolo a sentarse; después lo sujetó del mentón, le abrió la boca, y le puso la pastilla en la lengua.

—Bebe —dijo a la vez que le acercaba el vaso con agua a los labios.

Ezreal estaba un poco confundido por dos cosas. Primero, él era perfectamente capaz de hacer todo eso por su cuenta, no es como que abrir la boca y sujetar un vaso le llevara mucho esfuerzo como el sentarse, aún así Kayn lo hizo todo por él como si estuviera hecho de cristal; y segundo, Kayn era al último que se imaginaría ver cuidando de él.

—Estás caliente —comentó el pelirrosa después de poner la mano sobre su frente.

—Gracias, me lo dicen bastante —sonrió débil.

Kayn le dio un zape en la frente, a lo que Ezreal se quejó y llevó sus manos a la zona.

—¡Ouch! Eso dolió más de lo usual.

Cuidadosamente Ezreal volvió a echarse en cama, estaba por cubrirse con la sábana cuando Kayn la apartó fuera de su alcance y le puso una toalla húmeda en la frente. La diferencia de temperatura entre su cuerpo y el pedazo de tela se sentía bastante bien. Pronto otra toalla fue colocada en su brazo derecho, recorriéndolo de arriba hacia abajo, y luego para pasar al izquierdo. Repitió la misma acción con sus piernas, yendo desde el pie al muslo hasta donde los shorts que usaba le permitiesen. Y por último el abdomen; en cuando lo fresco de la tela entró en contacto con la piel de Ezreal, no pudo evitar retorcerse un poco y reír débilmente.

Kayn lo miró con una ceja alzada, y Ez le devolvió una mirada cristalizada con una sonrisa tenue. Se veía tan vulnerable y cansado, pero aun así lograba verse…

“¿Lindo?”

El corazón de Kayn dio un vuelco y Rhaast soltó una risa burlona. Dio en el blanco.

—Cierra la boca. Y tú —se dirigió a Ezreal—, duérmete, fracasado.

El pelirrosa se dio media vuelta, dispuesto a irse por un rato a buscar algo en su habitación cuando el flojo agarre de Ezreal lo detuvo.

—Siéntate a mi lado y espera a que me duerma, ¿por favor? Además, no me arropaste.

Kayn titubeó por unos momentos, pero no dijo nada, únicamente le echó la manta encima y se sentó en la orilla de la cama con los brazos cruzados moviendo una pierna como si tuviera prisa por largarse.

—¿Puedes acariciarme el cabello? Me ayuda a dormir más rápido…

El rapero frunció levemente el entrecejo y volteó a verlo con incredulidad. Lo tomó fuera de base que de repente empezara a actuar como cachorro mimado, y ese extraño nudo que se le formó en la boca del estómago no le ayudaba. Estaba claro que el peliverde no pensaba con claridad por los efectos de la enfermedad… Y pensándolo bien, Kayn podría usar esto para molestarlo una vez que se aliviara.

—Ugh, si así dejarás de ser un granito en el culo…

Kayn se echó a su lado en una posición semisentado. Llevó su mano a la cabeza de Ezreal y enredó sus dedos en sus cabellos verdosos comenzando a acariciarlo, con la mirada fija en algún otro lado de la habitación como si no fuera la gran cosa mientras que el cantante se acurrucaba a su lado. Kayn se estaba convenciendo de que únicamente lo hacía para usarlo en contra de Ezreal después, aunque él mismo sabía que no tenía por qué hacer caso de lo que le pedía. Por lo que, según él, solo estaría ahí un rato para que Ez no le rompiera las pelotas si se negaba; ya había estado actuando extraño, no quería averiguar si era más llorón en este estado también. ¿No?

“Heh. Alguien está disfrutando de esto más de lo que debería.”

—Hablando de granitos en el culo…

A la mañana siguiente Ezreal se despertó con un bostezo, y estirándose un poco notó como el dolor no se había ido por completo, pero se sentía muchísimo mejor que el día anterior. La fiebre no era más que un mal recuerdo ahora.

Por el rabillo del ojo se percató de un ligero movimiento. Era Kayn quien se había quedado dormido cuidando de él. Una sonrisa se pintó en los labios del peliverde, ahora más lúcido caía en cuenta que había estado cuidando de él muy a su manera, es decir, ¿quién le da un zape a un enfermo y le insulta? También se fijó que una manta ligera, que no le pertenecía a Ezreal, cubría a Kayn, seguramente alguno de los chicos vino sin que se dieran cuenta y los encontró en ese estado.

Ezreal se levantó sigilosamente de la cama y rebuscó entre sus cajones donde guardaba plumones de distintos colores y entre otros materiales hasta que dio con una calcomanía —de entre las tantas que tenía— que decía “Thank You”. Tomó un plumón color pastel y lo firmó en una esquina. Después la pegó cuidadosamente en la chaqueta con la que se quedó dormido Kayn y salió de su habitación en silencio.

Dejaría que Kayn despertara por su cuenta. Ahora debía de ir en busca de quien les dejó esa manta extra, no por la manta en sí, sino porque sabía que debía existir una foto de ese momento. Y si jugaba bien sus cartas, podría usarla para molestarlo.