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LA AMANTE

Summary:

En los enmarañados juegos de poder y deseo, Daemon Targaryen rompió su matrimonio con Alicent Hightower para vivir su amor prohibido con Rhaenyra. Pero el precio de su pasión fue alto: Alicent quedó esteril y desapareció, mientras Rhaenyra soportaba en secreto la humillación de ser solo una amante. Años después, Daemon y Rhaenyra ya una pareja oficial tienen a Aegon y Viserys, aparentan felicidad pero las infidelidades continúan. Alicent, ahora casada con Jason Lannister, vive una vida perfecta con sus hijos adoptados y biológicos. La llegada de una hija deforme en el matrimonio de Rhaenyra y el descubrimiento de otra traición de Daemon encienden la chispa del resentimiento. Mientras tanto, Laena y Harwin, con su propia familia feliz, parecen tener todo lo que Rhaenyra y Daemon desean. En un torbellino de envidias y rencores, los Targaryen aprenderán que incluso los sueños más ardientes pueden convertirse en cenizas. ¿Será el amor suficiente para vencer al pasado?

ADVERTENCIA: capítulo 16 incluye escenas fuertes de una adaptación de Queso y Sangre

Chapter 1: Introducción

Chapter Text

I

Si hay algo que realmente odia es darle la razón a los demás, no porque otros no puedan estar en lo correcto sino porque él no soporta equivocarse. Él es Daemon Targaryen, el príncipe canalla, el piloto de  Caraxes, una de las naves de guerra más poderosas del reino, el hombre más poderoso, amado y odiado del mundo conocido, de todo occidente. Su hazañas militares son estudiadas en diversas escuelas militares. Ha sido un maldito prodigio desde que tiene memoria. Es el segundo hijo y aún así es él quien mantiene la corona de Viserys sobre su cabeza. Su hermano mayor es el rey, el primogénito, pero él, Daemon es el poderío militar que mantiene el reino unido. Ni Rhaenys piloteando a Meleys o Corlys con toda la flota real, es él el guardián de su dinastía, Daemon Targaryen. Poniente es una mancomunidad de siete reinos. Todos bajo la bandera de la dinastía Targaryen y el blasón del dragón tricéfalo.

Resumiendo, Daemon Targaryen es poderoso. Y alguien tan poderoso como él no puede estar equivocado y menos aún aceptar públicamente que falló. 

Así que ¿como rayos terminó siendo testigo, no invitado, de la boda de su ex esposa con el ex ministro de economía?

… lo invitan cordialmente a la ceremonia matrimonial de Lord Tyland Lannister y Lady Alicent Hightower a llevarse a cabo en el Septo de… 

Alicent, su pequeña e indefensa torre que apenas era capaz de mirarlo a los ojos, que vivía para complacerlo y cumplir con los deberes que la familia real le daba. Alicent que un día le envió los papeles del divorcio y se marchó. Alicent que desapareció durante años, que no dejó ni una carta para explicarle, que nunca respondió sus llamadas, que lo abandonó.  Alicent que se desangró hasta que le dijeron lo que le hicieron a su útero. Alicent que con una sola palabra lo echó de la habitación del hospital donde estaba internada “Ganaste” .Alicent que tuvo un colapso cuando lo encontró en la cama con Rhaenyra. Alicent que se veía hermosa cuando lloraba. Alicent que era suya hasta que la rompió y no pudo volver a armarla.  Alicent que lo amaba hasta que ya no pudo más y se fue. 

Alicent que acaba de decir sus votos frente a sus familiares y amigos cercanos. Alicent que sonríe mientras besa a su nuevo esposo. Alicent que es feliz sin él. Alicent que por fin tiene lo que siempre deseó, un marido que la ama con locura y un hijo que ilumina sus días, que tiene una pequeña casa de dos pisos, con un jardín hermoso lleno de flores y un perrito.

Por fin es libre de verdad, puede volar lejos de los dragones y de la torre que la mantenía encerrada. Su pequeña y débil hoja que se agitaba con la más ligera brisa por fin volaba y se alejaba por fin definitivamente del pasado que tenían juntos. Tal vez ella no estaba hecha para el fuego de un dragón sino para la calma soleada de Roca Casterly y sus leones.

Él es Daemon Targaryen, príncipe consorte de la heredera de la corona, ministro de guerra, esposo y padre de dos niños maravillosos y pronto de una niña. Tiene todo lo que siempre deseó, tiene todo lo que un verdadero príncipe dragón desea, una diosa valyria como esposa, hijos de sangre pura, más poder del que alguna vez soñó y aún así está escondido detrás de una de las tantas columnas del Septo viendo a la mujer que más lastimó ser feliz sin él. Recordando la última vez que habló con ella, la última vez que la vio, completamente rota por no poder ser madre. Ella dijo que él ganó, él sabe la verdad, ese día ambos perdieron.

Ama a Rhaenyra, pero el amor, a veces, no es suficiente. Aún así vuelve a casa.

Desde su matrimonio con su sobrina, hace cinco años, sus habitaciones en la Fortaleza Roja pasaron del ala izquierda al ala derecha, son las más cómodas, incluso más que las de Viserys, aún así siente frío. Puede ser porque el invierno está comenzando o tal vez es porque el nuevo matrimonio Lannister está en plena celebración mientras él debe prepararse para una reunión del consejo y para otro berrinche de Rhaenyra. La ama pero hay días en los que no la soporta. 

La triarquía nuevamente ha realizado maniobras militares en los Peldaños de Piedra y su sobrina aún no entiende cuál es su rol como heredera y madre de sus hijos. Viserys tampoco es de ayuda, son solo Corlys y él los que se dan cuenta del verdadero tamaño de la amenaza de Crab-feeder. Rhaenyra quiere acompañarlo a luchar, cómo si aún fuese una joven piloto, es la maldita heredera y está embarazada, maldita irresponsable, ¿acaso no confía en él? Es él el prodigio militar, no ella.

Alicent no lo cuestionaría. Nunca lo hizo. Siempre obediente. La perfecta dama Hightower, criada desde la infancia para ser una compañera perfecta.

Extraña su antigua casa, la casa que su segunda esposa eligió para ellos, la que decoró para que sea perfecta para él, aunque apenas se notaran los gustos de ella. Era una hermosa casa. Minimalista y funcional. Un nido para un dragón, nunca un jardín para una flor delicada como Alicent. Aún así ella la llenaba de vida. Hasta que descubrió el verdadero motivo por el que no podía albergar vida en su vientre era su esposo, que nunca habrían bebes mestizos en la habitación que ella con tanto esfuerzo había diseñado, que las repisas llenas de juguetes y las paredes con dibujos de animalitos bebés nunca serían usadas. 

Era lo correcto, un matrimonio sin hijos era más fácil de disolver, no podía tener hijos con Alicent Hightower, cuando llegara el momento tenía que ser un hombre libre para tomar a Rhaenyra como consorte. Era un príncipe dragón, su sangre no podía diluirse con la sangre inferior de los ándalos y de los primeros hombres. No habían más príncipes, Laenor era un Velaryon que prefería la compañía de sus hermanos de armas y de sus penas, él era la mejor opción para su sobrina, la sangre del dragón corre espesa, debían arder juntos.

Rhaenyra y él se casarían tarde o temprano, era lo mejor para la dinastía. Su esposa era hermosa para estándares ándalos pero a él le parecía insípida en todos los sentidos. Es un hombre de mundo, una virgencita asustada no lo excitaba ni hacía arder su sangre, no del modo que Mysaria y Rhaenyra lo hacían. Tuvo que consumar el matrimonio por órdenes y amenazas de Viserys y del Septón; pero no podían obligarlo a compartir sus noches con una mujer inexperta y aburrida. 

Al inicio Mysaria y sus prostitutas lo complacían, luego Rhaenyra compartió su cama y nada volvió a ser igual. Alicent pasó años haciéndose la ciega ante sus infidelidades y amantes, hasta que Rhaenyra se hartó de ser su amante e hizo que los descubrieran. 

Aún después de tanto tiempo no entiende cómo es que Alicent se calló los verdaderos motivos de la separación, podría haberlos destruido a ambos, Rhaenyra pudo incluso haber perdido su derecho a la corona; pero no fue así. Alicent solo se marchó y cuando la demanda de divorció llegó solo decía que era lo mejor porque él necesitaba herederos y ella era estéril. Nunca ni una sola palabra de haberlo encontrado en su cama matrimonial con la que durante años fue su mejor amiga. Tampoco pidió dinero, solo quería su libertad, alejarse de él.

Ama a su esposa y ama la familia que construyeron. Ir a ver a Alicent fue solo un momento de debilidad. Nada importante. Tiene cosas más urgentes en las que ocupar su mente y una mujer que lo espera desnuda en su cama. No es su culpa que su esposa no pueda complacerlo y que el embarazo actual sea de riesgo.

Una amante es solo eso, una amante, Rhaenyra es su esposa.

 

 

II

 

 

Su esposo cree que es estúpida, que no es más que una niña mimada, está equivocado. Tal vez no sea tan brillante o astuta como Laena ni una soldado consagrada como Rhaenys, pero, por todos lo dioses, es un maldito dragón, no va  dejar que la subestimen, después de todo ella es Rhaenyra Targaryen, heredera al trono, dentro de poco la primera reina mujer de la historia.

Nadie puede lastimarla.

Daemon Targaryen no es la excepción. 

Su maridito quiso ir a la boda de Alicent con un Lannister. Bien. Que lo haga. No le importa. Ella es su esposa. Daemon siempre vuelve a ella. Se divorció por ella. Es cierto que tienen problemas por culpa del embarazo. Su hermosa Visenya está siendo un embarazo de riesgo. No puede arriesgarse a tener sexo con su esposo si eso implica poner en riesgo a su bebé. 

Si hundirse en la culpa y el arrepentimiento por su matrimonio fallido con Alicent lo distraen, pues que así sea, si eso lo mantiene alejado de la puta de Mysaria, le conviene. Él es suyo.

 

 

 

III

 

 

Se ha casado, por segunda vez, y está feliz. Como no creyó poder serlo. Es Lady Lannister, la amada esposa de Tyland Lannister. Tiene una hermosa familia y el día es perfecto, soleado y radiante como el inicio de su nueva vida. 

Las sobrinas de Tyland fueron las damas de las flores y su hijo Trystane ha llevado los aros. Su hermano Gwayne la ha entregado en el altar. Tyland lloró cuando la vio. Jason se burlará de eso hasta que sean ancianos. Le gusta la idea.

Es una boda feliz.

Completamente diferente a la primera. Prefiere esta boda, ser una Lannister duele menos que ser una Targaryen. 

Lleva años divorciada de Daemon y aunque ya no es la joven inocente que se casó frente a un juez siente que así debieron ser las cosas. El tiempo la ha ayudado a curar sus heridas y perdonar a quienes le hicieron daño. No es una santa y aún odia a Daemon y a Rhaenyra por lo que le hicieron. Pero los ha perdonado no por ellos, sino por ella misma.

A los dragones no les importan las niñas tontas e ingenuas vestidas de verde. Duda que siquiera se acuerden de ella. Su matrimonio con el príncipe es solo otra nota al pie en la historia de la corona. Rhaenyra será reina y Daemon su consorte. Ella es sólo otra ex esposa y pronto se mudará con su familia a Yi Ti, jamás volverá a ver a los Targaryen, no quiere volver a verlos.