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Language:
Español
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Published:
2023-05-07
Words:
1,460
Chapters:
1/1
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6
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436
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3,141

Día 2 - NagiReo Week

Summary:

Reo huele mucho a Nagi. Todos lo saben menos él porque es un beta.

Work Text:

Reo no podía oler las feromonas. Era un beta.

Sus amigos siempre se quejaban de los olores, que estaban muy marcados o que no eran de su gusto. Aunque, también escuchaba a Isagi alabar los olores de sus dos omegas: Rin y Bachira. Como sus olores eran de lo más atrayentes, que Bachira olía como la miel mientras que Rin tenía un olor peculiar para ser omega, a tierra mojada.

Reo no entendía. No podía experimentarlo de mano propia, pero era empático con sus amigos y les brindaba palabras y consuelo a cómo podía.

Una vez, Chigiri le comentó que le encantaba oler a Kunigami. Que siempre estaba marcado con su olor. Cosas de pareja que a Reo se le hacían tiernas.

Cosas que leía en novelas de romance en secreto.

Cosas que nunca experimentaría.

O eso creyó

-Apestas demasiado a Nagi.- Dijo un día Chigiri.

-Supongo que es normal, ¿no? Después de todo, me la paso todo el día con él.- Algo que había aprendido de sus compañeros era eso. A lo largo del tiempo, siempre terminabas con un poco del aroma del alfa u omega con el que más tiempo pasaras.

-Es que esto no es normal Reo. Pareciera que te bañaste en perfume. Uno muy malo, por cierto.

El joven Mikage arrugó la nariz con molestia, era el primer defensor de Nagi cada que sus amigos se burlaban de él.

-Sería uno muy bueno ese perfume si oliera a Nagi.

-Ni siquiera sabes a que huele Nagi.

-Y no necesito saberlo para saber que es un buen aroma.

-Como sea, estás ignorando lo importante aquí. Hueles mucho a Nagi. Te esta marcando como si fueses su beta.

Eso, sin duda hizo sonrojar a Reo. Seishiro debió haberlo hecho involuntariamente o solo era por la cercanía que tenían. Reo siempre estaba saltando de la emoción sobre sus hombros o lo estaba cargando porque Nagi se sentía cansado.

-¿A qué se supone que huele?

-Sabanas limpias.

¿Cómo que olía a sabanas limpias? ¿Acaso olía a detergente de ropa? ¿A suavizante? ¿A cuál específicamente?

Esperaba que al suyo para tenerlo claro.

-Tenía razón, huele bien.

Reo solo podía relacionar ese olor con llegar a su cuarto a dormir y descansar luego de un largo día de estudios y entrenamiento. También se le venía a la mente cuando iba a casa de su amigo Alfa y terminaban en la cama de Nagi mientras él leía una novela ligera y Nagi jugaba videojuegos. Esas eran sus noches favoritas.

Saliendo de su mundo de recuerdos, Chigiri había dicho que olía como si Nagi fuera su pareja. ¿Es por eso que las personas de su clase ya no se le acercaban con otras intenciones? ¿Es por eso que las confesiones después de la escuela disminuyeron? ¿Es por eso que en los pasillos siempre alcanzaba a escuchar rumores de Nagi y él? Nunca les había tomado importancia porque eran eso, simples rumores.

¿Realmente eran rumores si Seishiro lo hacía a propósito?

No, quizás no lo hace apropósito. Pensó. Sin embargo, eso le hacía sentir una presión en su pecho. Seishiro le gustaba desde hacia meses. No había dicho nada por miedo a arruinar su amistad, pero ya venía siendo tiempo en que le contara la verdad. No aguantaba tenerlo tanto tiempo en su pecho. Ni siquiera le daba miedo el rechazo, le daba miedo el perder a Nagi. Podía vivir siendo su mejor amigo y estaría bien con eso.

No quería ilusionarse con que era correspondido para luego estrellarse con la pura verdad de que a Nagi no le gusta.

Ay, si no le gustara, ¿por qué me marcaría con su olor? Sabe que solo él tiene toda mi atención.

-Habla con él. No te puede estar marcando así nada más. Puede que te guste y todo, pero no te puede ilusionar así, Reo. Mereces a alguien que te pida ser su pareja. Que es eso de espantar a todos con su aroma.

-Cállate princesa, tú marcabas a Kunigami con tu aroma.

Pudo observar como la sangre subía a las mejillas del pelirrojo.

-¡Es diferente! Kunigami me estaba cortejando. Claro que lo iba a marcar y él a mí. Anda, ya, lárgate a hablar con el genshinista apestoso ese.- Chigiri tomó por los hombros al beta, tiró de él para que se levantara, le dio la vuelta y lo empujo adentro de la institución. Toda esta charla se había dado en el patio de la escuela, con Reo sentado en una banca mientras Chigiri estaba parado.

Reo solo pudo obedecer. Se suponía que en 15 minutos se vería con Nagi en la azotea como de costumbre. Reo había salido antes al receso, por lo que le preguntó a sus amigos quien estaba libre y fue Chigiri, por eso habían estado hablando. Ahora bien, paso a su salón para recoger la lonchera que Baya había preparado para el beta y para el alfa y se dispuso a ir a la azotea.

Como era de esperarse, todavía no estaba Nagi. Había perdido 10 minutos en ir al salón y llegar, pero ese profesor era muy estricto con su horario por lo que sabía, así que se lo esperaba. Se sentó en la banca donde solía comer con Nagi. Sacó su celular y se quedó mirando Twitter desde su side hasta que escuchó la puerta abrirse.

-¡Nagi!

Saludo con emoción, moviéndose a una orilla de la banca para hacerle espacio. Podía estar a punto de tener una conversación seria con Seishiro, pero eso no quitaba la emoción y su claro enamoramiento por el alfa.

-Reo…

Nagi se acercó, arrastrando la o, al de cabellos morados. No tardo en acostarse en la banca, boca arriba y con su cabeza en los muslos de Reo como de costumbre.

-¿Cómo te fue, mi tesoro?

-Umm… Cansado.

Se quejó, volteándose para quedar acostado de lado, apoyando su rostro contra el abdomen de Reo. Mikage no pudo evitarlo, llevó una de sus manos a la cabeza de Nagi para repartir caricias suaves.

-Traje comida.

-Masticar es una molestia.

-Umm, igual ocupas comer en un rato. No es una pregunta.

Nagi soltó un sonido lastimero, pero procedió a quedarse quieto en un intento de dormir. Intento que se vio interrumpido por la voz de Reo.

-Quiero hablar de algo.- Ante el silencio de Nagi, Reo supo que debía proseguir- Están mencionando que huelo mucho a ti.

-Ah, sí. Te marqué con mi olor.

¿Qué?

-¡Tesoro! ¿Por qué hiciste eso?

-Pues eres mi beta, ¿no?

Ahora, Nagi se movió para verlo directo a los ojos, aprovechando que Reo lo estaba viendo a él. Reo estaba demasiado confundido, en ningún momento se habían declarado.

Espera… ¿Eso significa que le gusto?

No lo pudo evitar. Estaba ahora sonrojado. No dudo en tomar las mejillas de Nagi y apretar un poco.

-Nunca me dijiste que me querías de esa forma…

¿O estaba confundiendo las cosas de nuevo? Odiaba ser un manojo de pensamientos.

-Te dije que te quedarás a mi lado siempre. Es porque eres mi beta.

La cabeza de Nagi se movió para dejar unos cuantos besos en la mano de Reo. Recordaba esa conversación. Fue justo la semana anterior. ¿Llevaban una semana saliendo sin que Reo supiera?

-¿Por qué te ves confundido, Reo? Te gusto, me gustas, eso nos hace una pareja, ¿no?

-No me lo pediste…

El corazón de Reo estaba palpitando con velocidad en su pecho, estaba muy nervioso y más por la mirada que le estaba dando Nagi en estos momentos. ¿Cómo no se había dado cuenta de las pequeñas acciones que ahora hacía Nagi? Le tomaba de la mano, enterraba su cabeza contra su nuca y a veces sentía sus labios, pero Reo lo atribuía a la cercanía, Seishiro pedía que se quedara con él (spoiler: no necesitaba pedirlo más de una vez) y besaba sus manos de vez en cuando.

En retrospectiva, Reo se sentía un baboso por no darse cuenta que sus sentimientos eran correspondidos.

-Ah, pues sé mi beta.

A veces odiaba lo directo que era Nagi. Lo tenía demasiado nervioso en estos momentos.

-Sí.

Dijo, a duras penas por el tartamudeo. Seishiro sonrió un poco, algo raro en él que solo logró que Reo estuviera más nervioso de lo que de por sí ya estaba.

Nagi se iba a incorporar para darle un beso, se arrepintió a último momento porque era mucho trabajo el levantarse de los cómodos muslos de aquel beta.

-Reo, bésame.

Reo no lo dudo ni dos segundos antes de inclinarse para darle un beso corto que fue correspondido por aquel alfa.

El interior del de cabellos morados era una maraña de pensamientos y sentimientos, todos causados por su alfa, su pareja.

Al final Chigiri tenía razón, no era normal oler tanto a un alfa.