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Cuando la noche cae

Summary:

Empezó cuando Tama se escapó, Kokichi y Kaito la encontraron; y fueron quienes se la llevaron a Kazuha y Tomo.

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× En este fic se usarán headcanons, entre algunos que están en las etiquetas como otros que no están ×
Se irán sabiendo conforme pase el fic.

Notes:

Tama se escapa y Tomo cree que es el fin del mundo. Kazuha no quiere verlo así y aparte de colgar carteles por la calle sube una publicación a Twitter sobre la pérdida de Tama.

Kokichi y Kaito la encuentran y no saben que darla de comer.

Chapter 1: ¿Qué comen los gatos?

Chapter Text

— Tomo, ¿has visto a Tama?
— ¿No estaba con Kumo?
— Mh... No, no está.

El rubio se alteró, Tama era como su hija. Si no está, para él es el fin del mundo. Se levantó rápidamente de su asiento, normalmente estaban en la sala. Era donde dormían y jugaban aunque prácticamente dormían junto con Kazuha y Tomo.

— ¿¡Había una ventana abierta!?
— Creo que no.
— ¿Y la puerta del jardín?
— Tomo, calmate. Tal vez esta escondida en algún sitio.
— No, no. Sino hubiera venido cuando dijiste su nombre...

Ambos se fueron a la cocina, la puerta que daba al jardín estaba abierta. Kumo estaba en la sala, el de ojos morados sintió que se le salía el alma.

Efectivamente, Tama se escapó. Era una gata de hogar y el ver una puerta abierta incitaba a su curiosidad.

— ¿Aún tenemos esos carteles de cu se perdió?
— Claro, si quieres los puedo traer o pedir a Yae que imprima unos nuevos.
— ¿Hoy esta abierta su papelería?
— Prácticamente vas todos los días a por el Tofu frito que hace.
— La comida casera de mamá esta muy buena.

El rubio agarró su chaqueta junto a su bufanda, viendo como Kazuha agarraba su chaqueta. Era noviembre, y hacía frío. Apesar que el menor de estatura soportaba el frío, era gracioso ver como la nariz de Kazuha se volvía roja por el frío.

Podría disfrazarse de un reno así.

— ¡Vamos! No tenemos tiempo que perder.
— No creo que lleguemos tarde. Así que podemos ir con calma, además el suelo está mojado. No me gustaría que te cayeras...
— Oh Kazuha, no me pasará nada. En todo caso, te tengo a ti. Si me caigo se que estarás ahí para evitar que me rompa algo.

Ambos sonrieron y salieron de casa. Directos a la papelería de la señorita Yae.

[...]

No muy lejos de ahí, dos chicos de pelo morado paseaban por el parque. Uno se tomaba un Boba Tea y el otro un café. Era raro ver al de piel blanca tomar un café. Norma tomaba un té.

Pero siempre pone la excusa de que no le gusta el té que hacen en las cafeterías.

— Ayer fue el aniversario de nuestro show.
— Mh, no creo que nadie quiera ir a celebrar eso.
— Lo se.
— ¿Y tus compinches?
— ¡No son-! Ugh...

El menor río, mirando al mayor. Se podía ver como al otro se le iba colorando la nariz junto las mejillas. En este momento odiaría que su piel sea blanca.

— Ya, ya. Últimamente Maki esta más con Shuichi y Kaede, no te mira ni nada.
— Creo que esta aceptando el que seamos pareja.
— Después de rechazar el Bentō que te hizo.
— Cállate.
— Ella es muy celosa, lo sabes.

Kaito refunfuño, tomando más de su boba tea. Oma igual dio un sorbo a su café, le gustaba el boba tea y alguna vez le roba esta bebida al próximo astronauta. Según él.

De la nada, pudo ver una cosa blanca moverse. Era un gato y parecía tener un collar, los ojos de este se abrieron como platos. Viendo así como el animal se acercaba.

— ¡Un gato!
— ¿Eh?
— Idiota, es un gato.
— Se lo que es un gato, ¿pero dónde está?

Kokichi lo miro alzando una ceja, pensando en si era ciego o idiota. Idiota lo es, pero ahora duda si es ciego.

— Esta ahí delante. Kaito, ¿necesitas gafas? Porque claramente creo que sí.
—¡Cállate! No las necesito, veo perfectamente.

Río y miro al gato, no se iba ni nada. Tal vez podrían llevárselo a casa y...

Sin previo aviso, Kokichi tomó al gato entre sus brazos. Kaito lo miró con una ceja alzada, ¿se lo iban a llevar?

— Tal vez tiene dueño.
— Meh, a saber de donde es.
— Tal vez se perdió.
— Mh...
— ¡Hey! Puede ser posible.

Oma comenzó a caminar, el compartir habitación en el campus con él... Era curioso. Permitían tener mascotas en las habitaciones, así que para Kaito era bueno. Podría tener a su erizo con él.

Kaito vivía con sus abuelos pero vivían demasiado lejos. De la familia de Kokichi no se sabía nada, cuando tenían vacaciones iba con Kaito. A sus abuelos les agradaba verlo.

— Tal vez si se perdió, alguien lo busca. Si es así, iremos a darle el gato..
— Bien, lo que el rey diga.

[...]

— Ya han pasado 3 horas.
— Tomo, cariño... Calmate, llamarán.
— ¿Y si no lo hacen?

El chico tenía su boca llena de Tofu frito, Yae lo consoló cuando se puso a llorar y le dio una tartera con su comida favorita. Kazuha le dio una palmada en la espalda, dándole también un abrazo.

— No comas tanto y sin masticar... No quiero que te atragantes.

El rubio comentó algo intendible, era verdad. Podría atragantarse con la comida. Bebió un poco de agua, mientras sentía que su pareja le ponía una manta.

— ¿Volverá?
— Lo hará, no te preocupes por eso.
— Espero...

El de mechón rojo fue hacia la bolsa que les entregó Yae. Era un cuaderno junto unos bolígrafos especiales para la escritura. Sonrió al ver que estaba grabado su kanji, al igual que en el cuaderno con un estampado de hojas de arce.

Su próxima suegra era una artista.

— Quiero darle las gracias a Yae.
— ¿Por qué?
— Ya tenía el pedido que la encargue.
— ¿Uh?

Kazuha asintió, y se acercó a él. Enseñándole la libreta y los bolígrafos, Tomo supuso que era para sus haikus. Kazuha estuvo buscando una libreta así, las hojas deberán tener una textura especial y deben estar hechas también con algún material de alta calidad.

Lo añadido fue su nombre.

— Era algo que buscaba, también pedí un bolígrafo con tu kanji.
— No era necesario...

Proporcionó un beso en la mejilla del rubio, apoyando su cabeza en el hombro de este.

— Llamarán, no te preocupes.
— No quiero pasar la noche sin ella.

Kazuha sonrió, levantándose para así dirigirse a la cocina. Iba a revisar la cena, hoy hizo su plato especial. Pescado seco. Él disfrutaba de los platos hechos con pescado, era algo que amaba degustar.

— ¿Y si nadie la encuentra?
— La encontrarán — respondió Kazuha desde la cocina.

[...]

— ¿Qué comen los gatos?
— Supongo que comida para gatos.
— No tenemos.
— Supongo que pescado.

Momota ladeo la cabeza, entrecerrando los ojos para así mirar hacia el gato. Quien estaba sentando en un sitio del sofá, soltó un suspiro para ir nuevamente a la cocina y traer de aquí una bandeja de sushi junto con unos onogiris.

— ¿Qué ves tanto?
— Si alguien dijo algo de un gato perdido. ¿Qué crees que voy a ver, idiota?

No respondío, había veces que era mejor no responder al ex-líder. Más no sabía que responder, recuerda las veces que Kokichi presumía de todos los fans que veía, muchos deseaban hacerse fotos con él o incluso pedirle algún autógrafo. Pero el niño siempre decía que en algún evento que el equipo Danganronpa organizará daría esas cosas, pero nunca lo hacía.

¿Qué esperan de un mentiroso?

—Hah, seguro que estás viendo capturas mías.
— Más quisieras tú.
— Venga ya, yo no soy quien tiene un póster mio en mi habitación.
— ¡Hey-!

Oma lanzó su teléfono a algún lugar del sofá yendo hacia Momota. Quien ya había dejado la comida en la mesa de té, levantando ligeramente ambas manos mientras le daba una sonrisa al más pequeño.

— ¿Por qué entras a mi habitación? ¡Ya sabes que es mi lugar para organizar todos mis planes malvados! — exclamó —. Y no quiero que un estúpido héroe sepa mis malas intenciones.
— Entre un día para llevarte la sopa — respondió —. Ese día estabas muy enfermo.
— Porque tú te enfermas con facilidad y me pegastes todos esos virus, ¡fue tu culpa!

Kaito se iba a quejar, pero el maullidos de la gata blanca le interrumpió. Era verdad, ¿qué la iban a dar de comer? Miró a Oma, quien lo mira con una sonrisa triunfante. Suspiro para darle un codazo y seguidamente ir a la cocina.

— Enserio, ¿qué la vamos a dar para que coma?
— ¿Qué tal tu erizo?
— ¡No la vamos a dar a Neptuno! Además, los gatos no comen erizos.
— Entonces yo que se.

Volvió al sofá, agarrando su teléfono de entre los cojines para agarrar así un onigiri y darle un mordisco.

Pasando varias publicaciones en Twitter, pudo ver una que la llamó la atención. Quien subió la publicación era un tal "maple.boy", decía que la gata de su novio se escapó. Era blanca y de ojos azules, el número al cual llamar venía en la misma publicación.

— ¡Kaito!
— No hables con la boca llena.
— ¡Es hembra!
— ¿¡Qué!? ¿Quién?

Volvió al salón, mirando a este con algunos granos de arroz en sus mejillas. ¿Cómo putas se comía un onigiri para terminar así? Alzó una ceja y el menor igual.

— Hay veces que pienso que si de pequeño te golpeaste la cabeza con algo.
— No, nunca me pasó. Ahora, ¿a quién te refieres?
— La gata se llama Tama y tiene un dueño.
— ¿La están buscando?

Parpadeo un par de veces, terminando su onigiri para levantarse e irse hacia su habitación.

— No quiero tratar con idiotas, claramente la están buscando.
— ¡Genial! Podemos llamar al número y-
— Mh... Es tarde. Cena y vienes si quieres, hoy me gustaría dormir contigo.

Y entro a su habitación, cuando Kokichi decía eso era porque quería compañía en la noche. No preguntará porque. Solamente lo hará y ya. Si pregunta, Kokichi le mentira y él sabe que cuando él quiere dormir con su pareja es porque no está bien.

— Claro, my moon.

Comentó con cariño.

[...]

Kazuha dormía plácidamente, era domingo y no había que madrugar, no sabía que hora era. Su respiración era ligera y suave. Soñaba que era un ronin que viajaba con Tomo por un mundo llamado Teyvat, Tama y Kumo estaban también.

Y era otoño, las hojas caían dando significado a la llegada de este. Era un día tranquilo, vivían sin un decreto, podían viajar a Sumeru, Mondstadt, Liyue... Dormir bajo las estrellas y...

— ¡Han llamado!

¿Quién?

— Kazuha, alguien encontró a Tama y la van a traer hoy.
— ¿Eh?

El niño de pelo platino despertó desconcertado, se frotó con una mano uno se sus ojos. Bostezando levemente para mirar a este.

— Es... Es genial. Mis disculpas, me-
— Ah sí, lo siento haha. No quería despertarte-
— No te preocupes, Tomo. Igualmente gracias, ya era hora de despertar.
— Oh bueno.

Kazuha se sentó en la cama, mirando a su pareja con una sonrisa. Le alegraba verlo feliz otra vez, hoy iban a traer a Tama. Yae podría dejar de preparar a este el tofu frito. Parecía que era la sustitución de comer helado cuando estas deprimido.

— ¿Cuando la trae?
— Oh, dijo que venían ahora. Les di la dirección y... Creo que deben estar de camino.
— Eso es bueno.