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Aún en estado de shock, Oscar vio como Winter acababa en un abrir de ojos con todos los Grimms que tanto les había costado repeler. La chica estaba usando los poderes de la doncella de invierno y su temor no paraba de crecer, anhelando una respuesta de la chica que había pasado sola por el portal.
Winter apoyó una rodilla y clavó la punta de su florete en la arena recuperando el aire después de matar al último Grimm. Pasaron los minutos y ella no levantaba la cabeza. Cuando empezó a hipar, el pánico corrió por las venas de Oscar.
"Winter… ¿Dónde está Weiss?" preguntó Whitley a su hermana de forma suave e inocente.
El llanto de Winter se hizo más fuerte y todos los presentes empezaron a atar cabos. Willow se acercó a su hija mayor y la abrazó con fuerza, aguantando su propio llanto por perder a su hija mediana justo cuando se empezaban a llevar mejor.
"Si tienes los poderes de la doncella de invierno eso significa que Penny…" Nora no pudo terminar la frase antes de que el llanto se apoderara de ella. Ren, a su lado, la abrazó para darle consuelo. "Y Jaune tampoco…"
"¿Qué ha pasado?" Emerald tomó la palabra para preguntar lo que todos querían saber, aunque nadie se atreviera a hacerlo.
"Cinder…" respondió Winter dejando un silencio sepulcral entre los presentes.
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Emprendieron el camino en busca de un lugar seguro cuando Winter terminó de relatar lo sucedido.
Oscar no podía creer lo que había oído. Miles de pensamientos cruzaban por su mente, pero los más importantes eran dos: si habrían sobrevivido y si Ruby estaría bien.
No podía evitar centrarse en la chica de ojos plateados. Desde el primer momento le llamó la atención y poco a poco fue ganándose su corazón. Era inevitable no sentir algo por ella, ya que era una chica muy amable, alegre, empática y, sobre todo, llena de optimismo.
Por ese motivo, Oscar se empezaba a arrepentir de no haber abrazado a Ruby en las puertas de la mansión de los Schnee. Tal vez, de haber previsto esta situación... A quién quería engañar, era demasiado tímido para hacerlo. Aun sabiendo cómo se encontraba ahora, no se habría armado de valor para confesarle lo que sentía.
Pero… ¿de verdad había que perder la esperanza de volver a verla junto a su equipo y a Jaune? Si algo había aprendido de Ruby era a no rendirse y se negaba a hacerlo. Ambrosius los podía haber llevado a otro lado: aquel foso debía llevar a algún lado, porque él no creaba a partir de la nada, como bien dijo Ozpin.
"-Interesante hipótesis, Oscar.-" dijo Ozpin dentro de la cabeza del chico.
"¡Aah!" gritó de forma externalizada un muy sonrojado Oscar. Por un momento se había olvidado de que Ozpin volvía a estar presente en su cabeza.
Todas las personas de su alrededor se giraron hacia el chico ante el sobresalto causado. Se disculpó de forma rápida diciendo que creía haber visto algo entre la arena e intentó volver a sus pensamientos.
"No se te da nada bien mentir… Y eso que nos conocemos desde hace poco tiempo." Emerald se acercó con una sonrisa socarrona.
"Nunca me había hecho falta antes." Oscar desvío la mirada al instante. No quería ser maleducado con ella porque ya era difícil para Emerald intentar ganarse la confianza de los demás, ya que había dejado de ser su enemiga hacía escasas horas.
"Sé que estás preocupado por tu novia, pero sé por experiencia que Ruby no es tan fácil de matar." intentó animar Emerald al chico mientras le daba un par de codazos amistosos.
"¡Ruby no es mi novia!" gritó sonrojado Oscar sin darse cuenta que estaba llamando la atención por segunda vez. “Pero sé que es imposible que esté... Bueno, que le haya pasado algo malo.”
"Pues espero que la próxima vez que la veas te declares. No como en la puerta de los Schnee, donde ni siquiera le diste un abrazo... ¡Y mira que ella se acercó más que dispuesta!" Emerald le dio a Oscar un par de palmadas en la espalda para darle ánimos y, con una suave carcajada, se adelantó hacia el grupo. El chico no sabía bien si eran ánimos para confesarse o para sobrellevar la situación, pero agradecía el detalle de todas formas.
"Pero si fue culpa tuya el que no me diera el abrazo..." susurró Oscar algo más calmado. Porque que otra persona pensara de la misma forma que él ayudaba mucho. Aunque ahora le quedaba otra charla pendiente por abarcar.
"-La próxima vez procura avisar cuando hables. Me has asustado.-" le dijo Oscar a Ozpin con un deje de falso enfado.
"-Esperaría que dejaras de pensar en Miss Rose, pero creo que para entonces ya seríamos uno. Por ese motivo he decidido intervenir cuando pensabas en la magia de Ambrosius.-" la sutil broma hace que Oscar se ponga rojo. ¿De verdad podía ser tan obvio cuando se trataba de Ruby? ¿Ella se habría dado cuenta? Pero entonces cayó en algo más importante.
"-Un momento… ¿Me estás diciendo que es posible que Ambrosius enviara a todos a otro lugar?-" el chico recapacitó sobre la mención del ser mágico.
"-Enviar no sería la palabra, pero es una posibilidad. Ambrosius es el espíritu de la creación, pero no puede crear un espacio vacío. Ese lugar tiene que haber salido de alguna parte.-" Oscar analizó detalladamente las palabras de Ozpin.
Todo lo que decía era cierto. El espíritu que estaba dentro de la lanza de la creación no podía crear por sí mismo un espacio nuevo y cerrado, como una caja. Ambrosius creó un atajo abierto por donde se tenía que seguir el camino marcado. Al salir el equipo RWBY y Jaune del atajo parecía como si estuvieran perdidos dentro de un bosque. Eso significaba que estaban bien, tenían que estarlo.
"-Exacto, Oscar.-" aprobó Ozpin la conclusión del chico. "-Has madurado mucho durante todo este tiempo.-”
Oscar llenó sus pulmones de aire y afrontó el desierto con una mentalidad diferente. Sabía que volvería a verlos a todos. Sabía que volvería a ver a Ruby.
