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Mi reflejo 2.

Summary:

«Los que no pueden poner sus pensamientos en el hielo, no deben entrar en el calor del combate»
Stiles está muerto.
Pero eso no es lo que su antepasado más antiguo quiere. Un Sluagh que controla el hielo y roba las almas de los demás.
Con el propósito de traerlo otra vez, Dave obliga a Stuart (Quién aún no asimila la idea de tener un hermano) para trabajar con él. Pero no es todo, él quiere revivir a cada doppelgänger que alguna vez pisó la tierra y crear su propio ejercito. Para eso necesita a sus descendientes más actuales: Stiles, Stuart y Thomas. Mientras tanto, Derek quiere recuperar a su novio. Pero cuando su amor regresa de la manera en que no esperaba ¿Será capaz de aceptarlo? ¿O rechazará la única manera en que podrán estar juntos?

Chapter 1: Prólogo.

Chapter Text

La noche del baile, Mason se había quedado en casa. A pesar de las insistentes súplicas de Liam, no podía ir. Tenía una cita. Hace algunos días, conoció a un chico llamado Colin: ojos verdes, cabello negro y hermosa sonrisa con hoyuelos, y lo invitó a su casa ésta noche.
Todo el día estuvo preparando la velada perfecta, incluso dañó su cerebro pensando si a Colin le gustaba el pollo o el pescado, al final eligió los mariscos. Preparó su atuendo preferido y acomodó la mesa del comedor con velas aromáticas y un mantel blanco. El detalle era que no conocía del todo a Colin, así que no tenía la menor idea sobre si era hetero o compartía su misma atracción por los chicos.
De todos modos, no perdía nada intentando.
Ahora, estaba sentado en la mesa, comiendo la paella que preparó, atravesando la peor cita de su vida: cuándo Colin llegó, Mason no había salido de la ducha, al recibirlo en la puerta, había rastros de jabón en su cuello. Colin era alérgico a los mariscos, así que no comió nada de lo que cocinó él, y existía una mínima posibilidad de que Colin fuera completamente heterosexual.
—Y... ¿Te gusta algún género musical?—le preguntó Mason, intentando hacer conversación.
Colin dejó de mirar el mantel para posar su vista en él—Oh no. Mi hermana solía escuchar música a todo volumen en su habitación, ocasionalmente, le causó sordera y ahora no puede oír nada. No soy entusiasta de la música—respondió.
Perfecto.
Colin se removió en su asiento, incómodo. Al principio, le pareció su chico ideal; ahora, sólo quería que algo interrumpiera el momento. Como si sus súplicas hubiesen sido escuchadas, el timbre de la puerta sonó.
Mason se limpió con la servilleta y le dijo:
—Vuelvo en un minuto.
Colin sólo bajó la vista.
Echó atrás su silla, salió del comedor. Quien quiera que fuera, le debía una muy grande. Podía sentir gotas de sudor corriendo por su piel. Se preguntó cómo le estaría yendo a Liam; él, Malia, Kira, Stiles y Lydia ya debían estar fuera del baile. Todo había sido intenso durante la semana: la muerte de Lydia, el chico Stuart alias «El doble de Stiles», Derek encerrado. Desde su llegada a Beacon Hills, cada segundo fue una locura, pero ahora todo parecía haberse multiplicado ¡Y tan sólo en una semana!
Llegó a la puerta y la abrió. Stiles estaba tras ella.
Suspiró—Stiles, te debo una grande. No sabes lo que eh pasado allá atrás—le dijo, señalando al comedor con su pulgar.
—Oh Mason, no sabes lo que vas a pasar ahora mismo—respondió.
Sacó un objeto de su bolsillo, uno con dos grandes cristales. Anteojos. ¿Anteojos? Cuándo se los puso, todo quedó claro para él. Stiles dijo que su doppelgänger usaba lentes y si no era él, entonces era...
—Stuart—susurró.
Intentó cerrar la puerta, pero Stuart puso su pie entre el estrecho espacio abierto.
— ¿Vas a cerrar la puerta en mi cara?—hizo un puchero con sus labios—Eso no es nada cortés. Adelante, deja entrar a dos amigos.
Al decirlo, otra persona apareció a su espalda. Alguien de cabello castaño, ojos café e innumerables lunares en su cuello. Alguien muy familiar. Sintió que la puerta se congelaba.
—Me estoy aburriendo—dijo el otro Stuart ¿O era el verdadero Stiles? No, no podía ser—. Apresúrate, o yo me haré cargo.
Stuart rodó sus ojos tras los lentes. Hizo un gesto con su mano, y él además de la puerta, salieron disparados hacia atrás. Su espalda impactó con la pared, y el objeto se estrelló a un lado, haciéndose pedazos.
Ambos Stuart entraron, contemplando la lugar—Bonita casa—dijo el que no usaba anteojos y desprendía un halo gélido. Los lugares por dónde caminaba, se congelaban.
— ¿Dónde está?—exigió el otro.
Todo el cuerpo de Mason dolía, apenas pudo articular un « ¿Quién?», y al hacerlo, Colin apareció en el lugar. Clavó su mirada agitada en el par de intrusos, y después en él. No intentó ayudarlo.
Stuart frío sonrió— ¡Ahí está!
Colin se llenó de miedo.
Trató de correr, pero una fuerza invisible lo sostuvo en el aire. Stuart normal movía sus dedos cómo si sostuviera los hilos de una marioneta.
— ¡Bájame!—le gritó.
Stuart no hizo nada. Mason no podía hacer nada más que mirar cómo ambos clones le sonreían de una manera muy maliciosa.
—Nunca cambias ¿Verdad Collehn?—le preguntó Stuart frío. ¿Collehn?—Pensé que nunca te atraparía, pero mira: estás aquí, en la casa de un adolescente con hormonas descontroladas. Pensé que serías más inteligente.
Al parecer, su presencia disminuía la temperatura porque el hielo estaba extendiéndose más y más.
—Aved, por favor, no puedo morir—le suplicó Colin, o Collehn, quien quiera que fuera él.
—Nadie me dice así ahora. Me llamo Dave.
Mason reprimió una pequeña risa. Nadie se dio cuenta.
— ¿Qué vas a hacerme?
Dave y Stuart compartieron una mirada de cómplices—Verás—comenzó Dave, levantando un dedo—, hay un pequeño brujo muerto cuyo cuerpo necesito conservar y voy a pedirte un favor.
— ¿Quieres que lo reviva?
Stuart bufó—Es más complicado que eso.
—Collehn, eres uno de los pocos lobos celta que quedan—comenzó Dave—. Voy a poner el alma de Stiles en tú cuerpo.
Algo en Mason se encogió. ¿Stiles? ¿SU Stiles? Muerto, la palabra le causó escalofríos. Pero no se refería a él ¿Verdad? Stiles no era ningún brujo, o al menos eso creía. Liam nunca le dijo nada.
—Un celta—Stuart susurró, más para sí que para el resto—, los únicos lobos que pueden separar su magia de su licantropía. Hombre lobo y brujo ¡Genial! ¿Imaginas los poderes de un brujo tan poderoso en el cuerpo de un celta?
Colin ahora estaba aterrado— ¡No! Aved, no puedes hacer eso.
— ¡Qué no me llames así!—gritó.
—L-lo lamento, Dave—se corrigió—Si pones la esencia de alguien en mi cuerpo, la mía desaparecerá. Lo sabes ¿Cierto?
—Cuento con ello—concluyó. Lo siguiente pasó en cámara lenta: los ojos de Colin se iluminaron, pasando de un amarillo a azul y después rojo. Sus colmillos crecieron y una onda explosiva se expandió, haciendo que Stuart y Dave salieran volando. Mason golpeó la pared, otra vez.
Cayó al piso con elegancia. Sus ojos pasaban de un color a otro, de una manera impresionante. Se acercó a ambos chicos, ahora se veía completamente enojado.
— ¡Escucha: no me atrapaste y no me atraparás. Sí piensan qué...!—las palabras se quedaron atascadas. Su piel se tornó azul desde sus pies hasta la cabeza. Había nieve en su cabello.
Dave miraba a Colin de una manera muy intensa. Mason se dio cuenta de que lo estaba congelando. Colin cayó al suelo cómo un objeto cualquiera, con un ruido sordo.
Stuart y Dave se levantaron.
—Genial, acabo de salir de un incendio y ahora me metes en éste congelador—se quejó el primero.
—Cierra la boca—le ordenó Dave.
Mason reparó en el hecho de que su casa estaba congelada ahora. Todo estaba cubierto de hielo y había copos de nieve flotando en el aire.
Stuart agarró a Colin cómo si fuera una tabla. Le tendió una mano a Dave.
— ¿Nos vamos?—le dijo.
Dave sonrió. Le dio su mano, y en un segundo, ambos desaparecieron en una nube blanca.
Mason sólo observó unos momentos más antes de caer agotado en el suelo.