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—¡Takemichi, hazte responsable! — gritó Mickey sosteniendo una prueba de embarazo que indicaba claramente que era positiva.
Takemichi acababa de volver del futuro, pues estaba dispuesto a ayudar a Mickey, pero no espero que fuera a regresar a la época en la que Emma estaba viva, y al parecer se habían liado junto con Hinata en un trío, ya que algo le gritaba Mickey de que se hiciera responsable.
—¿De qué…? — iba a preguntar a que se refería cuando Mickey le interrumpió.
—¡Claro, tomas tu placer y no tomas responsabilidad! ¡Tenía más fe en ti después de lo bien que habló Hina y Emma de ti! ¿Acaso ya olvidaste lo de hace una semana? — dijo Mickey en el modo de drama que solía hacer para salirse con la suya.
Mientras tanto Hinata y Emma habían ido a ver porque Mickey le andaba gritando a Takemichi, Emma ya andaba mandando mensaje a Draken en caso de que necesitaran refuerzos.
—¿Hace una semana? — con todos sus viajes en el tiempo, tendría suerte si recordara lo que hizo el día anterior, así que en realidad no sabía de lo que hablaba Mickey, y su confusión seguramente la notó porque empezó a explicar.
—Hace una semana mi hermanita, Hina y tú iban a tener sexo aquí, en mi casa, tras una fiesta, como parte de un verdad o reto. Como buen hermano mayor decidí que debía de cuidarte de mi hermanita o te iba a quitar toda la inocencia y esa le corresponde quitar a Hina… pero estabas tan tomado que Emma y Hina nos encerraron a nosotros. Lo que ibas a hacer con ellas lo acabaste haciendo conmigo. — dijo mientras trataba de mantener un semblante serio, pero por dentro estaba apenas reteniendo las risas.
Emma y Hina escucharon todo, recordaban la fiesta y ciertamente Emma había invitado a Hina y a Takemichi a su cama, pero no por parte de un reto, sino porque quería probar y tener experiencia para seducir a Draken. Al parecer Mickey andaba cambiando la historia a su conveniencia.
—¿Tú y yo? — señalaba a ambos Takemichi sin poderlo creer.
—En la fiesta. — completó Mickey como si estuviera cantando.
Emma quería ver que tan ingenuo era Takemichi y le susurró a Hina que podían ayudar a su hermano con su mentira piadosa. Al inicio Hina no estaba tan segura de todo, pero quería ver la cara sonrojada de Takemichi de nuevo así que aceptó.
—¡Mickey tus gritos se escuchan hasta mi cuarto! ¿Por qué andan…? — dijo fingiendo bajar molesta solo para verlos y quedarse viendo la prueba que tenía en sus manos Mickey.
—Perdón Emma-chan, pero creo que ha habido una confusión por parte de Mickey y… — dijo Takemichi intentando explicar que dos chicos no podían tener hijos por mucho sexo que tuvieran, pero Emma solo se le quedo viendo a su hermano, en una mirada de complicidad que él ya conocía.
Se iba a divertir.
—¿Quién esta embarazada? — Preguntó Hina saliendo de atrás de Emma abrazándola, mientras que Emma le intentaba explicar que había visto, para no levantar sospechas en Takemichi de que ya sabía que se iban a burlar de él bien bonito.
—Yo. ¡Y Takemichi no quiere hacerse responsable! — Hina iba a preguntar lo obvio porque hasta había puesto una cara de no entender que pasaba, pero Emma le ganó.
—Por fuera mi hermano es hombre, pero por dentro, es mujer, tiene el sistema reproductivo funcional de una mujer, esto se debe a un problema genético. En parte por eso nunca se le ha conocido una pareja, porque en el caso de tenerla nunca podría tener hijos con una chica y si se lía con un chico, bueno, dudo que muchos chicos acepten que otro chico esta embarazado. — explicó Emma mientras que Mickey la abrazaba, agradeciéndole discretamente por la mentira, mientras que Takemichi solo miraba aquello confundido.
¿Era hombre, pero era mujer a la vez?
¿Qué había pasado hace una semana?
—No sabía que los hombres pudieran embarazarse. — fue lo primero que dijo en su defensa.
—Bueno, usualmente es así. Mi caso es muy raro, creo que solo se han dado 5 casos en el mundo hasta ahora y nadie se ha aventurado a tener un hijo por ser de alto riesgo. Tú sabes, el cuerpo de un hombre no está destinado a tener hijos de forma natural. — dijo mientras le seguía el cuento a su hermana.
Hina estaba impresionada por lo creíble que lo hacían sonar.
—Así que Takemichi-kun y Mickey… — dijo con cara de “ya me lo esperaba”.
—¡No, Hina-chan, no es lo que crees! — trataba de explicar, pero no sabía a qué lío había llegado.
—Si es lo que crees Hina-chan, pero respeto tu relación y por eso solo quiero que se haga responsable y cuide al niño de vez en cuando. — dijo Mickey mientras Takemichi lo miraba con cara de “calla que no me estás ayudando”.
—Takemichi, debes de hacerte responsable y cuidar de Mickey. Un embarazo siendo tan joven y hombre, va a ser de alto riesgo. — dijo Hina uniéndose a la broma, cosa que hizo sonreír a Mickey.
—¡Pero Hina…! — dijo mientras intentaba arreglar ese desastre. ¿Por qué en el futuro del que venía no había niños? ¿Había pasado algo? ¿Y si Hina tenía razón y debía cuidar de Mickey?
—Comprendo. Mickey, me haré responsable. — dijo mientras las chicas y Mickey se querían reír, pero en eso llego Draken.
—Escuche algo de una prueba positiva…— quería ver que desastre habían hecho.
—Si Draken-kun, pero me haré responsable y ahora yo cuidare de Mickey. — dijo seguro de si Takemichi.
—¿Ah? — dijo con cara de no entender nada.
—Es que esta embarazado por mi culpa… — Draken ya se andaba frotando la frente mientras le echaba ojos de pistola a Mickey por bromear así con Takemichi.
—¿Si sabes que los hombres no se embarazan no? — dijo mientras miraba a Mickey con cara de “dile la verdad”
—Si, pero Mickey es especial. — y vaya que lo era, eso lo admitía Draken. Solo el podía inventar semejante cosa y solo Takemichi caía en semejante engaño.
—Cuida de mi hermano Takemichi — dijo Emma mientras ella prometía cuidar de Hina.
Hina solo se podía preguntar como era que había aceptado casarse con semejante despistado. ¿De verdad creía en toda la sarta de mentiras que habían dicho? ¡Con razón el futuro nunca mejoraba si era tan fácil de engañar!
Pero era divertido verlo tan atento con alguien que ni podía estar embarazado. Para saber como sería como esposo estando ella embarazada decidió que era mejor observarlos y de ahí decidir.
—Takemichi creo que no aprendiste nada de la última vez que fuiste a mi casa… — dijo Draken ya cansado de las bromas de Mickey, y ver que Emma y Hina lo animaban era lo que no entendía. Además ¿de quién era esa prueba?
—Pero… — Mickey le detuvo y le pidió ser su pareja.
—¿AH? — Todos los presentes exclamaron.
—Dije que me haría responsable Manjiro. Eso incluye ser tu pareja. — dijo mientras seguía sin saber que pasaba, necesitaba volver al futuro y ver a su hijo o hija. Además, aún eran jóvenes, tenía que saber si todo había salido bien.
Hina estaba que no se lo creía, aunque podía entenderlo. Si la cosa hubiera sido con Emma como cuando viajo por primera vez, si lo creía capaz.
¡Pero que tenía 26 años!
¿Cómo pudo caer en semejante broma?
Lo peor era que solo seguían la broma porque ya no sabían cómo remediarlo.
—¿Y Hina-chan? — le cuestionó mientras le daba una mirada de disculpa a la chica.
—Ah… — no sabía que decir.
—Mickey-kun, ¿te importaría compartir a Takemichi-kun conmigo? — preguntó mientras le daba una sonrisa.
—Bien, solucionado. Takemichi es de Hina-chan y mío y de nadie más. — dijo orgulloso por llegar a esa solución pronto.
—Mickey-kun, Hina-chan… — no sabía que decir o cómo actuar. Tampoco es como si les pudiera decir que quería regresar al futuro ahora mismo, pues no quería que pensaran que estaba huyendo de sus responsabilidades.
Draken comenzaba a sentir pena por Takemichi pero ya Emma le había dicho que era una broma, solo esperaba que pudieran aclarar eso cuando todo llegara a su fin o el que sufriría sería su amigo.
Apenas se quedaron solos Hina y Mickey, pues la primera quería hablar con él en privado, fue la primera en tomar la prueba.
—Ni una palabra a Takemichi. — le advirtió.
—Pero Hina… — él sabía cuanto la amaba su amigo y aunque su broma fue algo inusual, no esperaba que de verdad fuera a creerse lo de estar embarazado.
—En ningún futuro ha visto niños. De hecho, no boda hay porque siempre muero antes. Así que no quiero ilusionarlo solo para que, si regresa al futuro y vuelve a fallar, se sienta mal de nuevo. Te ayudaré con la broma, porque me sigue resultando difícil de creer que alguien de 26 años no sepa de dónde vienen los bebés. Que alguien me recuerde porque decidí casarme con semejante tonto. — dijo mientras su sonrisa seguía ahí, lo que hizo que Mickey se hiciera la silenciosa promesa de cuidarla también.
—Pero y entonces ¿esa prueba…? — dijo mirando a Hina, especialmente su vientre.
Ella solo negó.
—Será mejor salir o Takemichi entrará en pánico. — dijo mientras iban ambos hacia Takemichi, quien cargaba a Mickey en su espalda, como solía hacerlo Draken, mientras que tomaba la mano de Hina.
—Vayamos a descansar. — dijo mientras cuidaba de Mickey como si estuviera hecho de cristal.
Los primeros días fue divertido porque ayudaba en todo, desde ponerle los zapatos, peinarle, e incluso pasear en moto. Había tomado el lugar de Draken en acompañarlo y hacer pequeñas cosas por él.
Aquello hizo sonreír a Hina,
Y con cada día que pasaba menos ganas de decir la verdad tenía. ¿Cómo le iba a decir a Mickey que aquella prueba era falsa, porque ella quería hacerle esa broma a Takemichi? Sólo lastimaría a dos personas, una que esperaba que ella diera la broma por terminada y otra por ilusionarse.
—Takemichi, por quinta vez, puedo ir a patear traseros y no pasará nada malo. — dijo mientras miraba a Draken con ojos de pedir ayuda, pero Draken se negaba a ayudarlo hasta que confesara su broma al más chico.
—Es peligroso. Se que eres fuerte, pero tu estado ahora mismo… — Mickey ya se estaba arrancando cabellos de desesperación porque literal ahora solo podía comer y dormir, Takemichi se estaba encargando de todo lo demás.
—Tu te lo buscaste. Dile la verdad. — dijo mientras negaba.
—La verdad le corresponde a Hina. No es mi lugar. — dijo mientras hacia un puchero, pero la chica no les decía nada.
—¿Por qué no le dejas hacer lo que quiere? Creo que Draken, tú y todos los demás cuidarían bien de Mickey. — dijo mientras apoyaba al rubio quien la miraba con ojos de agradecimiento.
Mickey agradecía el esfuerzo que ponía Hinata en quererle apoyar, pero Takemichi era un terco. Desde que se quiso hacer responsable no le dejaba ni dormir solo por temor a que se fuera a caer de la cama y se lastimara. Solo porque Draken le detuvo diciendo que una vez que Mickey se duerme no se mueve y que en los años que le conoce no se ha caído de la cama ni una vez es que dejo al pobre en paz en su casa.
—Huele bien. — dijo Mickey mientras caminaban y pasaban por un puesto de Dorayakis.
Ni bien dijo eso y Takemichi ya le había comprado un par.
Hina podía ver como tantas atenciones de su novio para con Mickey le estaban volviendo loco. Ya ni reuniones podía hacer sin que Takemichi le ofreciera un asiento o se ofreciera a serlo para él. Muchos de la pandilla ya no sabían que pensar de la relación de esos dos porque hasta donde sabían, Hinata era la novia oficial del héroe llorón.
Una semana.
Fue todo lo que Mickey pudo aguantar a Takemichi.
—¡BASTA! — aquel grito llamó la atención de Draken, Emma y Hinata quienes estaban en la casa de Mickey para festejar el cumpleaños de su abuelo, por suerte dicho abuelo no tenía buen oído o ya hubiera ido a investigar que pasaba.
—Pero Mickey, comienza a hacer frío…— intentaba razonar Takemichi, pero Mickey ya estaba frustrado, y peor aún, lo tenía como burrito enrollado y no podía ni ayudar a festejar al abuelo.
—Takemichi, no me puedo mover, quiero ayudar, es mi abuelo también… — y lo entendía, sabía que tenía razón, pero se negaba aún.
—Pero por lo que dijeron hasta caminar es de alto riesgo para ti…. — Si no fuera porque amaba a su hermana, ya la habría pateado por hacerle quedar como un enclenque.
—Pero puedo hacerlo… ¡PORQUE FUE UNA BROMA! — dijo ya mandando al demonio que era Hina quien tenía que decir eso.
—¿Una broma? — Manjiro se sintió mal al verle tan triste.
—No pensabas que de verdad un chico, yo en especial, pudiera… — dijo solo para ver su cara y como el chico sí les había creído.
—¿Y todos lo sabían? — preguntó en voz baja.
—Emma, Hinata, puede que Draken… —dijo solo para escucharlo reírse.
Usualmente el héroe llorón no le daba miedo, pero esa risa le dio pavor. ¿Qué acababa de crear? Porque esa no era una risa de diversión, parecía la risa de un loco.
—¡Genial! ¡Me parto la cabeza en mil formas para ver como salvarlos a todos y así me pagan! ¡Burlándose! Ya sé, siempre soy el que queda como tonto por todo, pero esperaba que al menos Hinata y tú tuvieran consideración de mis sentimientos…Creo que era mucho pedir eso. — dijo mientras se iba, dejando a todos poco antes de que iniciara la fiesta del abuelo.
Mickey se sentía fatal.
—Hina-chan…. — dijo al verla salir de su escondite. Había dicho que habría reunión solo para que poder decirle la verdad de la broma después de festejar a su abuelo, pero ahora eso no podría ser. Hina le secó sus lágrimas con mucho cuidado.
—Hablaré con él, después de todo es mi culpa. — dijo mientras le abrazaba. —Gracias por seguir con la broma, seguro fue pesado para ti tenerlo encima tanto tiempo. — dijo mientras veía como negaba.
—Se me hizo lindo y tierno. No me molesto, de no ser porque ya ni podía hacer cosas de la pandilla. — admitió finalmente.
—Takemichi tiene suerte de tenerte. — dijo Hina mientras salía a buscarlo, encontrándolo en el jardín.
—Takemichi, debemos hablar. — y se sentó a su lado.
—…— pero él no parecía querer hablar así que lo tomó como su forma de decirle que hablara ella primero.
—Queríamos alegrarte un poco. Salvar a todos ha de ser pesado. Has visto muchas muertes. Un poco de diversión no haría daño. Además, no pensábamos que de verdad fueras a creer lo de la prueba. — dijo mientras le abrazaba.
—Mickey y yo lo sentimos, aunque a decir verdad él se unió a la broma porque yo se lo pedí, no te enojes con él. — le pidió mientras le secaba las lágrimas.
—¿Mickey? — dijo con un tono de esperanza.
—Sí, él también lo siente, pero no sabe como pedir perdón. ¿Lo puedes perdonar? — dijo mientras le animaba a ir con él. No esperaba que él tomara su mano para ir al lado de Mickey.
—Mickey…. — le llamó y pudo ver ese rostro tan igual al Mickey de Manila.
—Takemicchi, yo lo sien…— se iba a disculpar, pero fue interrumpido por el abrazo del chico.
—Hina, Mickey…. ¿Podemos ser felices los tres? No puedo elegir a uno sobre el otro. — dijo mientras reconocía eso. Hina merecía ser feliz también y no podía mentirle como hasta ahora.
Eso no lo esperaban ninguno de los dos.
Mickey lo miró con asombro.
Hina con entendimiento.
—Por mi no hay problema. — dijo Hinata mientras extendía su mano hacia Mickey.
—¿De… verdad? — preguntó Mickey temeroso de tomar la mano de Hina y que todo fuera un sueño.
—Si a Hina no le importa compartir, por mi no hay problema. — dijo Takemichi con una amplia sonrisa.
—En ese caso… — saltó y tomó ambas manos. —¡Acepto! — dijo mientras se alegraba de no perder a Takemichi.
—Bien, me acabo de ganar a otro novio. Uno muy apuesto. — dijo Hina guiñándole el ojo a Mcikey.
—Ahora te andas burlando de mí. — dijo Mickey con un puchero.
—Yo creo que Hina dice la verdad. Mickey es apuesto. De quererlo podrías ser modelo, idol, o actor. — dijo mientras se acercaba al igual que Hina y así ambos poder besar una mejilla, dejando a un Mickey sonrojado al centro tras ser besado en ambas mejillas.
—Y creo que hay que ir a la fiesta o tu abuelo va a pensar que nos perdimos su cumpleaños. — dijo Takemichi mientras le animaba a bajar.
—Y hay que avisar a Emma y a Draken de la buena noticia. — dijo Hina mientras hablaba emocionada de todo lo que podían hacer.
Pero no esperaban que el abuelo, Emma y Draken les estuvieran escuchando, apoyados en la puerta.
—La verdad no esperaba ver el día en que mi nieto tuviera una pareja, me alegro que ustedes dos sean quienes cuiden de mi nieto. — dijo el abuelo, siendo apoyado por Emma y Draken.
—¡Abuelo! — se quejó Mickey.
—¡Pero es la verdad! Siempre estás con tus amigos, una pandilla de puros hombres. No esperaba conocerte una pareja. Eso o ya espera una pareja hombre. — dijo para horror de Mickey, pues el propio Mickey no había pensado en que pareja quería. Hombre o mujer, eso le daba igual, pero quería un amor como el de Takemichi y Hina, poder ser parte de ambos era algo que ni él podía creérselo.
—El abuelo tiene razón. Si alguien le iba a dar bisnietos, seguro seríamos Draken y yo. —por esa frase Draken casi se ahoga con su propia saliva.
—¡Emma! — dijo todo sonrojado Draken pero sin negar la parte de querer aumentar esa familia, pues sabía que ese era el sueño de su amigo, pues quería ser un tío amoroso.
—Bueno ahora la familia va a poder crecer. — dijo Takemichi mientras agradecía al abuelo por aceptarlos.
—Aunque para eso aún falte un par de años… — dijo Hina recordándoles que aun faltaba solucionar el futuro. Pero podrían ir mejorando poco a poco. De una u otra forma iban a salir adelante.
