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Y Dazai nunca se volvera a ir, no sin Chuuya

Summary:

Luego de la repentina desaparición de Dazai y su traición a la Port Mafia, Chuuya utiliza su trabajo como una distraccion, olvidandose de algunas comidas. Años mas tarde, esos descuidos terminarian causando problemas, y cuando se reencuentra con Dazai, este se da cuenta.

Notes:

¡Hola! Este es mi primer intento de fanfic, amo leer este ship, y hace mucho queria leer algo asi, ¡Asi que lo escribi!
Tambien cabe aclarar que los personajes pueden ser un poco fuera de personaje, lo siento por eso :((

Edit 29/09/2024: Hice algunos cambios menores en el fic, para que sea más entendible. Espero lo disfruten <3

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

 

No es que no valorara la comida, en su tiempo en The Sheeps, en los barrios marginales, sintió la angustia de pasar hambre durante los días malos, dónde no conseguían nada para comer. Pero esto era diferente, esto era una manera de tener control sobre sí mismo, no la consecuencia de su situación económica.

 

Algunas veces, cuando se sumergía en la nostalgia y su pasado, se le revolvía el estómago de pensar en los comentarios burlones de Dazai, cuando Chuuya apenas había llegado a la mafia, y comía todo lo que se cruzara por delante, solo por el miedo de volver a tener que pasar hambre. Se reía de sí mismo, pensando como su yo del pasado se burlaría de él si lo viera en este momento. Pero tampoco se podía engañar, sabía que Dazai lo amaba, y esas burlas no eran más que las bromas habituales entre ellos. Aún así, no podía evitar pensar lo contrario.

 

Dazai dolía. Pensar en él era como echarle alcohol a una herida de hace cuatro años que aún no había sanado. Recordaba las noches donde él mismo se acurrucaba en el pecho de Dazai, o las escapadas casi diarias para almorzar juntos. Los besos robados y aquellos toques peligrosos en medio de sus misiones. 

 

Chuuya juraba que podía hacer una lista interminable de las cosas que amaba y aun ama de Dazai. Pero él lo había abandonado hace años, dejándolo, sin previo aviso. Lo último que supo fue que había traicionado a la Port Mafia. Se sintió tan mal, que se refugió en el trabajo, en las misiones, haciendo todo lo posible para distraerse. 

 

Kouyou trataba de acercarse a él, cuando notaba que en sus misiones conjuntas, que a veces duraban días, Chuuya no había comido casi nada. Pero en esos momentos, él le sonreía, le decía que no se preocupara, que tan solo lo había pasado por alto, y Kouyou preparaba algunos sándwiches y los comían juntos, mientras revisaban el papeleo y los informes.

 

Luego de unos años, cuando Kouyou lo invitaba a almorzar, mirándolo suplicante y con algo en sus ojos que podría leerse como preocupación, no podía dar más de cinco bocados sin que su estómago se revuelva. Comenzó a pesarse casi a diario, por el sentimiento de que estaba haciendo algo suyo, que no lo hacía por trabajo, ni por que lo obligaran. Él podía decidir si dejar de comer o no, y ese control se sentía bien. Y ver como los números reflejados en la balanza cambiaban, era casi hipnotizante. Por eso, se encontró persiguiendo números cada vez más bajos, esforzándose el doble o el triple en sus misiones, solo como excusas de ejercicio. 

 

Había días donde se pasaba las horas contando cuánto tiempo llevaba sin comer, mientras que había otros en los cuales no se daba cuenta que llevaba días sin probar bocado. Eso se agravó algunos meses después, cuando se dio cuenta que Dazai tenía razón cuando se quejaba de que comía como un animal, y estaba ganando peso, burlonamente.

 

En el presente, comer tan solo provocaba recuerdos y sensaciones horribles, recordando que podría estar haciendo algo mejor con su tiempo.

 

/

Cuando vio a Dazai por primera vez en años, un nudo se formó en su garganta, casi inposibilitandole el habla. Sus ojos se humedecieron un poco, pero se libró de la sensación parpadeando unas cuantas veces. Dazai se veía bien, tal vez mejor que nunca. Se sintió enfermo cuando sus ojos analizaron su cuerpo, su expresión perdiendo el tono burlón que tenía, y frunciendo sus ceño, susurrando algo para sí mismo. Pero luego, su estúpida sonrisa volvió, como si nunca se hubiera ido.

 

— Te ves diferente. ¿Acaso Chuuya se hizo más pequeño~? —dijo, en un tono demasiado tenso, intentando parecer juguetón.

 

Chuuya se molesto, la ira hirviendo dentro de sí mismo. La primera vez que lo veía en años, ¿Y lo primero que decía era que era eso? Lo odiaba, lo detestaba, pero definitivamente seguía amandolo. Algunas veces (Chuuya pensaba en el fondo de su subconsciente), que si bajaba lo suficiente de peso, tal vez, algún día volvería con él. Pero sabía que no iba a ser así, que solo l idea de ello era ridicula, y que tampoco necesitaba razones para dejar de comer, más que el control sobre sí mismo, así que descartaba rápidamente esos pensamientos.

 

Cuando fueron obligados a trabajar juntos de nuevo, gracias a una alianza de la Port Mafia y la ADA, trato de mantener el contacto al mínimo. Odiaba ver a Dazai, como también odiaba el hecho de sentir la necesidad de no comer los días antes de verlo. Kouyou rápidamente se dio cuenta, insistiendo cada vez más en salir a almorzar o desayunar juntos, y dejándole pequeños snacks en su oficina. Y, a veces (cuando sentía que su visión se tornaba negra y veía puntos blancos cuando se levantaba de su silla después de horas sin dormir mientras hacía los informes de sus misiones), tomaba uno de ellos y los comía, con algo de culpa. 

 

Pero todo se arruinó cuando los enviaron a una misión encubierta en un casino-hotel donde al parecer, traficaban niños con habilidades. Para no levantar sospechas, tenían que actuar como una pareja de recién casados interesados en adoptar (comprar) un niño. Por esa razón solo podían alquilar una habitación con cama matrimonial para ellos dos, mientras pasaban casi todo el día en el hotel de lujo, como si estuvieran de vacaciones y no observando como los camiones extraños ingresaban al subsuelo del hotel a altas horas de la noche.

 

Chuuya no era estupido, había notado como Dazai lo observaba con cuidado todo el tiempo, o como le compraba postres y almuerzos cada vez que podía, tratando de que coma algo. Obviamente, siempre se excusaba, diciendo que no tenía hambre, o que ya había comido. Pero Dazai estaba con él casi todo el tiempo, por lo que sus excusas eran claramente inútiles.

 

Con el paso de los días, su preocupación y molestia se iba haciendo cada vez más evidente, y eso no hacía más que molestar a Chuuya.

 

Lo peor, es que sin Kouyou alimentándolo constantemente, se sentía peor que nunca, débil, mareado y adolorido todo el tiempo, con la ligera sensación de que estaba al borde de desmayarse en todo momento. Al menos, el vacío en su estómago lo reconfortaba ligeramente.

 

Pero todo se arruinó en una noche cuando estaban en la cama, luego de que Dazai lo hubiera convencido de tomar un poco de vino con él (un poco termino siento una botella y media entre los dos, aunque Chuuya tomó la mayoría). Los toques de sus manos cuando se pasaban la botella causaban una sensación extraña en la punta de sus dedos. Sin pensarlo, y con un alto nivel de alcohol en su sistema, Chuuya se subió sobre el regazo de Dazai, atacando rápidamente su boca en un beso húmedo y necesitado, mientras que el único sonido que se podía escuchar era el de sus respiraciones agitadas y el choque de sus dientes. 

 

Las miradas que compartieron no podrían haber sido más que un reflejo de puro deseo, mientras Dazai bajo sus besos hasta su garganta, arrastrando sus dientes en cada acción mientras presionaba su rodilla contra el miembro del pelirrojo, provocando que se le escaparan leves jadeos. Dazai comenzó a desabotonarle la camisa mientras agarraba la cintura de Chuuya para tener mejor control. Pero una vez la camisa estuvo afuera, y bajo la luz del velador iluminandolos, Dazai se detuvo en seco. Dio un ligero apretón en la cadera del más bajo, como si necesitara confirmar lo que veía, y su rostro cambió a una expresión de puro horror, impulsando hacia atrás, dejando a Chuuya sumamente confundido y con su mente corriendo a mil por hora..

 

En el fondo el lo sabía, tendría que haber comido menos, no haber caído en los “regalos” que Dazai le daba, sus ojos se humedecieron y se alejó de Dazai, clavando sus uñas en su muñeca huesuda, tratando de distraerse. Dazai lo miro, analizándolo, para luego acercarse y rodear a Chuuya con sus brazos, susurrando disculpas a los oídos del pelirrojo.

 

El se inclinó hacia ese toque, sollozando en el pecho del más alto, persiguiendo ese calor corporal que su cuerpo no lograba producir gracias a lo negligente que era con su alimentación. Dazai agarró una de las manos de Chuuya, mientras que con la otra repartía suaves caricias en la espalda y cabello del pelirrojo. 

 

Chuuya no tardó mucho en quedarse dormido entre los los cálidos brazos y suaves caricias del moreno.

 

A la madrugada, Dazai hizo una llamada a Kouyou, su voz llena de preocupación y dolor, sus manos temblando luego de dejar el delicado cuerpo de Chuuya sobre la cama que ambos compartían. ¿Cómo había tardado tanto en darse cuenta de lo terrible que era la situación? Obviamente se había preocupado antes, trato de que Chuuya coma, pero no pensó que estaba tan mal. Sintió cómo su estómago se revolvió, mientras miraba los huesos tan marcados en el cuerpo del pequeño pelirrojo mientras descansaba. 

 

Trato de pensar en lo que Chuuya había comido hoy, y solo pudo recordar los pequeños bocados de aquel pescado al horno que una pareja les había invitado. Y aun así, solo había comido la mitad del pescado, mientras que tomo bastante agua, para pasar desapercibido. 

 

Él quería a Chuuya, no, mejor dicho, lo amaba. Lo que más le dolió al irse de la mafia fue dejarlo, pero no tenia mss opciones.

 

Se llevó el celular a su oreja apenas Kouyou contestó.

— ¿Dazai? ¿Pasó algo? ¿Por qué llamas tan tarde? —preguntó, con voz adormilada. Definitivamente la había despertado. Dazai miró la hora y maldijo internamente. 3:06 am.

 

Calmó el nudo en su garganta carraspeando un par de veces.

 

— ¿Desde cuándo? —indagó Dazai, con su voz algo temblorosa, teniendo miedo de la respuesta.

 

Un fuerte suspiro se escuchó del otro lado de la línea. — ¿Desde cuándo que? Es de madrugada, Daza-... Oh. —su tono cambió, ahora susurrando— ¿Te diste cuenta...? —

 

Dazai ahogó una risa histérica ante el tono de la mujer, incrédulo, como si fuera tan difícil notar lo delgado y débil que se encontraba el pelirrojo.

 

— Obviamente que me di cuenta, si apenas lo ví comer en todos los dias que llevamos juntos. — 

 

Kouyou se tomó unos segundos, pensando.

 

— Oh Dazai... Empezó aproximadamente un mes después de que te fuiste, al menos en ese momento fue cuando lo noté. Pero no era lo mismo, él solo pasaba demasiadas horas en misiones (que él mismo solicitaba), creo que para distraerse, y, sobrecargado de trabajo, olvidaba comer. Pero cuando yo se lo recordaba, él no tenía problema en comer junto a mi. Cambió hace aproximadamente dos años. Él seguía ahogándose en el trabajo, y comenzó a evitar cualquier tipo de comida. Cuando lo obligaba a comer, luego corría al baño a vomitarlo, creyendo que yo no me daba cuenta. Desde entonces trato de vigilarlo un poco, o intentar que coma, pero es realmente difícil. — Kouyou había comenzado a sollozar mientras decía las últimas palabras.

 

— Crees... ¿Crees que fue mi culpa? Dijiste que empezó cerca a cuando me fui, y yo hacía comentarios sobre su peso antes, ¡Pero eran solo bromas! Como siempre hacíamos, éramos pareja, y estábamos acostumbrados a tratarnos así. —su pecho se sentía pesado, sus respiracióobes dolorosas y su mente no podía dejar de pensar en la imagen grotesca de el cuerpo de el pelirrojo.

 

Kouyou suspiro, entre sollozos. — Chuuya es demasiado privado sobre su vida y nunca me habló sobre el tema, pero creo que él no quería que todo se salga de control. Como dije, parecía querer distraerse del hecho de que ya no estabas con él, por eso comenzó a trabajar tanto. Sin embargo, no creo que haya sido tu culpa. Pero yo no soy Chuuya, esto debes hablarlo con él. —Después de un minuto de silencio, la respiración del otro lado de la línea de tranquilizo, y Dazai hablo.

 

— Gracias por tratar de que no me sienta tan mal conmigo mismo. Voy a volver con Chuuya, antes de que se despierte y vea que no estoy con él. — 

 

— Si.. Solo, escuchame bien, ¿Si? —Dazai tarareo en aceptación— No lo dejes solo de nuevo. No lo soportara. Cuando tu te fuiste... Lo destruyó. No quiero que esté peor que ahora. —luego, suspiro— Adiós, Dazai. —

 

Dazai sonrió amargamente. — Adiós, Kouyou. —Cortó la llamada y arrojó el teléfono a la pared, sin molestarse por si el ruido podría despertar a Chuuya, aunque no lo creía, la pared era muy gruesa y Chuuya estaba durmiendo muy profundamente.

 

Dazai casi corrió hacia el baño, cerrando la puerta con llave mientras las imágenes dolorosas y crudas del estado de Chuuya no dejaban su mente en paz. Con sus manos temblorosas, tiro de sus vendas agresivamente, tratando de quitarlas lo más rápido posible. 

 

Es tu culpa. Es tu culpa. Es TÚ culpa.

 

Abrió con su mano la cajonera del baño del hotel, buscando desesperadamente hasta que encontró su estuche con sus cosas personales: Su cepillo de dientes, Un dentífrico de repuesto y... Sus navajas. Rápidamente sacó una y la apretó contra su piel ya cicatrizante, llena de marcas de cortes pasados y recientes. Hizo un corte. Y luego uno tras otro. Cada uno un poco más grueso y sangrante que el anterior, hasta que se sentó en el suelo de aquel baño elegante ya manchado con sangre, con respiración temblorosa. Dejó caer la navaja luego de pasarla repetidamente sobre los mismos lugares, causando unos cortes que probablemente necesiten suturas. Su visión se comenzó a nublar, mientras cerraba un poco los ojos ante la gran pérdida de sangre. Definitivamente no fue lo suficiente para morir, pero si para perder la conciencia por un par de horas.

 

Chuuya se despertó, según el reloj, a las 7:37 de la mañana. Con sus mejillas ásperas y su pelo enredado, una leve resaca y sin Dazai a su lado. Obviamente Dazai se fue. Siempre lo hacía. Ignoro el dolor que le causaba ese pensamiento, levantándose para ir a enjuagarse la cara y comenzar el día, después de todo, estaban en una misión, en el trabajo.

 

Pero cuando giro el pomo de la puerta del baño, esta no se abrió. Trato varias veces, notando que estaba cerrada. Cerrada desde dentro. Toco varias veces la puerta, llamando a Dazai, porque obviamente Dazai estaba allí, mientras Chuuya sentía esa sensación de ya haber vivido esto, porque definitivamente lo había hecho. Habia atrapado a Dazai en multiples intentos de suicidio, pero, ¿Por que lo haria ahora? no tenía sentido, Dazai había mejorado, se notaba mucho, ya no se veía ese vacío en sus ojos, no tendría por qué tratar de suicidarse de nuevo, ¿Verdad?

 

Dazai se despertó con los golpes y gritos del otro lado de la puerta, definitivamente pertenecientes a Chuuya. Se horrorizó al ver el estado de sus brazos y ropa, llenos de sangre, sus cortes aún abiertos y con sangre seca a su alrededor, el piso del baño lleno de sangre, la navaja tirada al otro extremo de la habitación y sus vendas desenrolladas. Obviamente lo recordaba todo, se apresuró a enroscar la venda (cubierta de sangre) en su brazo, tiró su remera al piso, tratando de tapar las manchas, pero la remera se empapó de sangre, haciéndolo más complicado. Sin saber que hacer, se metió a la bañera y cerró la puerta de vidrio de ella, se envolvió a sí mismo, abrazando sus rodillas mientras temblaba. El no necesitaba ayuda, el que la necesitaba era Chuuya, y no quería que él piense lo contrario. 

 

— ¡No entres! — Dazai dijo, tratando de sonar seguro, pero su voz salió rasposa y temblorosa.

 

Chuuya lo ignoró, pero soltó un suspiro de alivio al escuchar la voz de Dazai. Manipulo la cerradura con su habilidad, y entro al cuarto de baño. O lo intento, porque cuando pisó con sus pies descalzos aquella tela húmeda llena de sangre, y noto las marcas de sangre por donde Dazai se había arrastrado para llegar a la bañera, retrocedió un poco. Se horrorizó, sintiendo la familiar sensación de cada vez que veía a Dazai, su novio (ahora ex-novio), el amor de su vida, lastimandose.

 

Rápidamente se acercó a la bañera y la abrió de golpe, encontrando a un Dazai que parecía más pequeño de lo que era, abrazándose a sí mismo con brazos temblorosos, ojos húmedos y sus vendas desacomodadas llenas de sangre. Lo miró consternado, viendo como las vendas goteaban por movimiento de sus cortes abiertos. Chuuya agarró rápidamente el botiquín de primeros auxilios que estaba colgado en la pared, y se metió a la bañera con Dazai. Lo sostuvo en sus brazos hasta que dejó de temblar, se separó un poco y cruzaron miradas.

 

Chuuya agarró el botiquín, desenrosco las vendas arruinadas lentamente de los cortes, que estaban un poco pegados, causando que dazai se estremezca. Chuuya enjuagó los cortes con agua rápidamente, sin importar que sus ropas se mojen. Los cortes volvieron a sangrar en el agua, tiñendola de rosa, mientras que Dazai temblaba. Cuando Chuuya sintió que estaba lo suficientemente limpio, aplicó un poco de alcohol y comenzó a coser los cortes más profundos. Sabía que a Dazai no le importaba este tipo de dolor, estuvo todo el proceso mirando a la pared. Cuando terminó abrió la ducha, haciendo que el agua caiga sobre ellos, enjuagando un poco la sangre. Rodeo a Dazai en un abrazo suave.

 

— Gracias. —susurro Dazai, agotado, cerrando un poco los ojos. 

 

Chuuya se acercó y lo beso, suavemente, el tipo de beso tan tierno que no tenían hace años. Dazai correspondió, agarrando la mandíbula de Chuuya mientras intensificaba el beso. Cuando se separaron, en busca de aire, la bañera ya estaba casi llena se agua.

 

— Déjame ayudarte, por favor. —susurro Chuuya, jadeando en busca de aire.

 

— Solo si tú también dejas que yo te ayude. —Chuuya volvió a atrapar sus labios con los de Dazai, en una aceptación muda, sabiendo que no iba a ser fácil para ninguno de los dos, pero que lo iban a intentar.

 

Y Dazai nunca se volvería a ir, no sin Chuuya.

 

Notes:

Espero que les haya gustado ^^

Igualmente, quiero aclarar que las acciones de Chuuya referente al cuidado posterior de los cortes de Dazai problemente sean MUY inexactas. Investiga bien si tienes que cuidar los tuyos o los de alguien mas, no corran riesgos de heridas infectadas.

Habiendo terminado con esa explicación, supongo que nos veremos pronto <3
Pienso seguir subiendo fanfics en español, aunque no tengan mucho apoyo en esta plataforma :33.