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I Will Find You Again

Summary:

Escúchame, no importa en qué vida o en qué tiempo, donde sea que estés en este mundo, te voy a volver a encontrar

Adaptación a Your Name (kimi no na wa), de Makoto Shinkai.

Giyu le hizo una promesa a Tanjiro en su vida pasada.
Ahora vive en Tokio como estudiante universitario sin recordar nada de esa promesa.
Tanjiro, por su parte, pasa sus días con su papel en el Templo y su tradición familiar, en un pequeño pueblo en la montaña alejado de la ciudad.

Un día, por obra del destino o por intervención divina, comienzan a despertar en el cuerpo del otro. Mientras intentan comprender lo que está ocurriendo, volverán los recuerdos de toda una vida atrás, junto con sentimientos que siempre estuvieron ahí, enterrados en sus corazones, y la comprensión de que, tal vez, ésta no sea la primera vez que se encuentran.

Notes:

Es oficial, no tengo remedio xd.
Recién estoy entrando al fandom de los fics de Kimetsu así que esperemos que esto no sea un desastre total xd.

¡Que lo disfruten!

(See the end of the work for more notes.)

Chapter 1: Tanjiro y Giyu 

Summary:

Siempre estoy buscando por algo, por alguien.

Ese sentimiento me consume y pienso en ese día.

Ese día, cuando las estrellas estaban cayendo. 

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

Chapter Text

La mañana en Tokio es cálida. 

El sol brillando en los cristales de los edificios. Reluciente y en cierto modo molesto, colándose por las pequeñas aberturas de las persianas de su ventana. 

De vez en cuando, al despertar, descubro que estoy llorando. 

Tanjiro se ha sentado, luchando un poco con el peso aún entumecido de su cuerpo. Sus piernas desnudas se enroscan y su espalda se encorva ligeramente hacia delante. Sus dedos tocan su pómulo derecho. Está húmedo. Con restos de las lágrimas involuntarias que han salido en algún momento de la noche y que puede sentir que permanecen acumuladas en sus ojos bermellones mientras parpadea. 

No puedo recordar el sueño que tuve.

Giyu tiene los pies descalzos sobre la fría superficie del suelo de su propio apartamento al otro lado de la ciudad. El cuello de su pijama está revuelto. Deja ver un poco más de la piel de sus clavículas y su cuello. Su cabello desordenado cae alrededor de los hombros. Sus mechones más cortos le hacen cosquillas en las mejillas. Algunos están mojados por las lágrimas, al igual que las yemas de sus dedos. 

Él baja la mano. La observa con atención durante un par de respiraciones, asimilando inconforme la familiar sensación de pesadez en su pecho. 

Pero…

Pero…

La sensación de pérdida permanece mucho tiempo después de despertarme.

Tanjiro sacude la cabeza tratando de alejarla. 

Decide ignorar cómo se aferra obstinadamente a su corazón para poder empezar el día como de costumbre. 

Sus pies lo dirigen a la cocina. Hay platos y un par de palillos de madera secos amontonados a un lado del fregadero desde la noche anterior, los guantes de goma que uso para lavarlos están colgados sobre éste junto a un par de toallas de mano blancas que se mecen con la brisa que entra por la ventana que Tanjiro abre antes de abrir la nevera y agacharse ligeramente para buscar los restos de takoyaki de la cena.

Come con parsimonia mientras está sentado. Mastica y saborea los trozos de pulpo picados en cada porción que se lleva a la boca con los palillos.

En cualquier otra ocasión estaría moviendo los pies rítmicamente al compás de la música de su teléfono conectado a los altavoces de una de las estanterías, pero hoy no está de humor para ello. Su rostro se ha vuelto involuntariamente hacia la ventana, hacia el cielo azul y despejado en el que de vez en cuando sobrevuelan algunos aviones. Hoy lo ve tan claro como nunca lo ha visto. 

El viento que se abre paso a través del apartamento es fresco, provoca una sensación de escalofrío en su cuerpo y Tanjiro no puede evitar pensar que es triste de alguna manera, solitario, pero tal vez sean sólo sus ideas. 

Giyu está de pie frente al espejo que ha quedado húmedo por el baño que tomó. Tiene los brazos cruzados hacia atrás mientras sus dedos retuercen el mechón de cabello azabache que le cae por la espalda en una coleta baja. 

No tarda en salir de su apartamento después de eso. Con su maletín en la mano, escuchando el ruido sordo de la puerta metálica tras él al cerrarse. 

La ciudad está tan ocupada como siempre. Con el habitual bullicio de coches en las calles. El murmullo de los pasos de la gente que camina a su alrededor. El silbido imperceptible del viento primaveral. El traqueteo de los trenes que aumenta cuanto más se acerca a la estación. 

Siempre estoy buscando por algo, por alguien. 

Cuando sube al tren, Giyu es empujado a uno de los lados del vagón por la multitud de personas que también están allí para llegar a donde sea que tengan que llegar. Se queda en su sitio, cerca de la puerta y del pequeño cartel de precaución pegado en el cristal de la misma. 

Sus ojos recorren el paisaje urbano del exterior. Los andenes llenos de gente, los pilares de hierro de la estación y las vías de los otros trenes en el suelo, pero, por alguna razón, se encuentra prestando más atención a todo el grupo de personas que esperan el tren en la plataforma contraria, moviendo los ojos de un lado a otro entre todos los rostros desconocidos que hay allí, con la esperanza de encontrar... lo que sea que su mente y su corazón están buscando tan ardua y desesperadamente. 

Ese sentimiento me consume y pienso en ese día.

Tanjiro también tiene su mirada de color escarlata oscuro fijada en las casas y edificios que se abren tras la puerta de cristal en la que está apretado su cuerpo, pero si es sincero su mente está en otra parte. Perdido en los recuerdos de hace ocho años, cuando era un adolescente que vivía sus días en un pequeño pueblo rural en medio de la nada. 

Cuando, una noche, se pintaron en el cielo líneas y pinceladas de los más bellos tonos de púrpura y azul celeste. La estela brillante, una larga cabellera de llamativos colores cruzó el cielo nocturno.

Ese día, cuando las estrellas estaban cayendo. 

Giyu también lo había visto. Había sido arrastrado a la azotea de su edificio de apartamentos por Sabito. Él era el más emocionado de los dos, así que no dudó en obligar a Giyu a verlo juntos. Recuerda que no le apetecía mucho salir a sentir el frío aire otoñal metiéndose en sus huesos sólo para ver un cometa, pero ahora puede decir con seguridad que fue una de las noches más mágicas de su vida.

Fue como…

Como ver algo salido de un sueño. 

Tanjiro lo había visto en el festival de otoño de Itomori, el pequeño pueblo donde creció. No recuerda exactamente lo que ocurrió antes de eso, sólo sabe que sus amigos le habían acompañado y que habían paseado por el prado junto a la carretera, sin embargo, la imagen del cometa se ha almacenado con detalle en su cabeza. Se ha quemado en el fondo de sus ojos con fuego para no desaparecer nunca.

Nada más y nada menos. 

Para ambos, el recuerdo es hermoso y, al mismo tiempo, asfixiante. Una sensación agridulce en la boca que no pueden explicar, pero que abrazan de todos modos. Como si fuera algo importante. Algo que deben guardar en lo más profundo de su pecho.

Algo que les ha llevado a levantar la vista hacia el otro lado de la ventanilla del tren, sólo para sentir que el aire se agota y el corazón pierde el ritmo.

Que una vista espectacular.

Que una vista espectacular.

Notes:

Como dije este es mi primer fic de Kimetsu y esta pareja. Giyutan se ha convertido en mi confort ship así que no pude resistirme a hacer una historia sobre estos dos. Llevo mucho tiempo queriendo hacer una adaptación a la película Kimi no na wa y creo que ahora es la oportunidad perfecta para hacerlo xd.