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Yūgen.

Summary:

El futuro efímero que siempre había imaginado Sano Manjiro nunca seria posible, y sin siquiera pensarlo la vida, el universo o, quizás el destino le tenia preparado otro por completo diferente, uno en donde no había caos sangriento llevado por sus manos.

Chapter 1: Epitafio.

Chapter Text

La larga lista de acontecimientos ha ido ampliándose cada cierto tiempo escribiéndose con una tinta indeleble y llena a tope con el hedor a muerte, cual artesano acumulando obras en un desvanecido y envejecido desván, almacén para un sin fin de desvaríos emergidos de una mente que nadie más que el artesano comprende.

Mikey el Invencible era inaccesible para todos, para su segundo al mando y cualquier miembro de Touman.

No obstante, en esos momentos es cuando desea no haber hecho aquella barbarie, aunque el no la haya formulado desde el inicio y fuese el una victima pasiva de todas las expectativas de terceros.

Sano Manjiro deseaba gritar todo lo que en su garganta se retenía desde que aquello comenzo a acosarlo sin preverlo, desgarrar su garganta con su propia voz y poder vomitar su bilis, extraer todo lo que oculto por años hasta sangrar sin reparo. Y sin siquiera pensarlo su respiración se acelero, sus sollozos bajos y silenciosos dandole escena a las ansias de arrancarse la piel para poder ser libre de una imagen imposible, ser libre de ser el Invencible Mikey, y el Comandante de Touman, poder tomar valor del inmenso que poseía al entrar en una pelea campal contra otras pandillas a pesar de su estado destruido, ser verdaderamente invencible y no el ser pequeño, debil y sin ganas de vivir que era, no queria ser a lo que se había reducido. Su voz retenida en lo mas profundo de su garganta dejando salir solo sollozos silenciosos por su pura fuerza, y los músculos entumecidos por la fuera ejercida de contener todo lo que se desbordaba, por la impotencia vuelta tensión y por todo el cúmulo podrido de sufrimiento amontonado en algún sitio de su alma que le habia erradicado el dolor muscular, ansio poder gritar hasta desgarrar su garganta.

Deseaba tantas cosas.

La oscuridad en aquella finca tradicional era imponente, agridulce y un escenario en estado libre a aquellos miedos, aquello encerrado que sinuoso como viles serpientes en busca de presa acechaban a un joven rubio, que, preso de la desesperación y dolor profundo, con el juicio nublado por el dolor de las consecuencias, del pasado y de lo vivido, todo acechando en los oscuros rincones de una habitacion medianamente grande, con un espejo roto manchado de carmesí y el ruido del agua corriendo llevando calidez por su temperatura, aunque Manjiro no podia decirlo porque no sentia solo veia como sus nudillos dejaban salir hilos de sangre que lentamente se disolvian en el agua hasta teñirla de rojo ¿Estaba mal que le parecia relajante?

Manjiro trabajosamente inhalo para introducir aire a su cuerpo y exhalo expulsando el aire, sentia que respirar era una tortura como si tuviese que recorrer vias atascadas y quizas estaba teniendo un ataque de panico, alguna crisis como de niño y Shinichiro no estaba ahi para guiarle, porque era el unico que una vez lo logro y ya mas nadie pudo.

Estaba librando un combate que jamas podría ganar.

Intentaba con todas sus fuerzas limpiar su cabeza de todo rastro oscuro, de dejar estancados ahi y pudriendose los pensamientos intrusos, pensamientos oscuros e impulsos que jamas lograria controlar debidamente. Manjiro se sentia ahogándose en toda la marea de lo que se desbordaba, no tenia nada a lo que sujetarse.

Y su subconsciente lo traiciono de una manera vil, aberrante y asquerosa.

Cuando menos lo espero los tonos de una llamada estaba sonando proveniente de su celular y el nombre del contacto se burlaba de el, susurrando aquellas verdades que intento ocultar entre sus huesos y retenerla dentro suyo, porque si no salian estaria bien viviendo en la mentira piadosa formulada por su trastornada cabeza, y en ese instante el mismo figuro como parte de la oscuridad que le repugnaba.

— Mikey ¿Porque llamas a esta hora?

Trata de fingir que su tono pasivo agresivo no le afecta y sinceramente falla miserablemente, sabe que hay una linea imaginaria entre ambos y jamas podria estar del otro lado. Su apodo le sabe amargo escucharlo con ese tono de voz, con suciedad oculta y pasiva contra el, porque lo sabe, porque sabe que Draken le culpa y no puede controlarlo. Su cuerpo tiembla, sabe que la tiene y no puede luchar contra ello.

Por una travesura estupida paga con creces el dia de hoy.

Intento con todas sus fuerza hablar y lo unico que salio de el, de su garganta dolorida fue un susurro cortado y bajo, un rastro de la misma.

— Yo-

— Ahora mismo no tengo tiempo Mikey.

Y casi puede escuchar su risa rota, el recuerdo crepuscular de su propia risa histerica y agonica, puede. Manjiro se muerde los labios con fuerza, sin importar el regusto a hierro en su lengua y con su mano humeda de agua sangrienta barre su cabello hacia atras, se rie y por esta vez, deja caer su ultimo llamado.

— Entiendo Draken, disculpa.

Antes de escuchar algo mas solo cuelga para arrojar su celular con desgano hacia algun sitio del amplio baño que vislumbra con rastros de rojo, vidrios rotos y la chaqueta de touman manchada en rastros de sangre, por primera vez su propia sangre.

No sabe si rie o llora.

Manjiro se siente ingravido, perdido en un estado que reconoce como resignación asquerosa y el infantil entusiasmo por aquella opción recitada con picardía, porque sabe que esta ocasión nadie lo detendrá y por una vez se pregunta si Izana lo hubiese detenido si viese este estupido tercer intento (Mikey jamas supo que Izana si lo detendría, si hubiesen sido hermanos lo amaria con todo de si y lo protegeria de todo, pero nunca fue posible).

La tercera es la vencida, dicen por ahi.

Con movimientos casi automáticos se levanta del suelo, dejando un rastro de gotas de agua sangrienta sobre los azules del baño y evita con todo su ser verse en el espejo, porque no quiere escuchar las preocupadas palabras de Sanzu acerca de su perdida de peso o sus ojeras emergentes, no quiere tener la maldita mirada de los Akashi sobre el y nadie de la generación de su hermano, no desea que nadie le mire y eso lo incluye. Manjiro sin cuidado extrajo un vidrio del espejo roto, era lo suficientemente grande para empuñarlo con confianza y asi lo hizo, disfrutando del dolor que le recorrio entero.

La decisión tomada en su cabeza, su cuerpo siguiendo la misma y el por primera vez, o bien por tercera vez intentara y lo lograra, porque esta vez se permitiria ser un cobarde, porque todo lo ha escuchado a lo largo de su vida es que aquellos que se suicidan son los cobardes más valientes.

Es comico como odia la ropa mojada contra su cuerpo, como la detesta y ahora mismo no le importa, se hunde en el agua caliente que no puede sentir.

Tomando un respiro y valor de su cobardia se miro en ese retazo de espejo, puede ver sus ojos rojos y como aun llora, como hay arañazos en sus mejillas y su cabello tiene sangre. Manjiro por primera vez se rie de si mismo, de su situacion y como siempre le dicen “Invencible” que mentira permitio que se extendiera creando una fama que le ahorca y se extendio hasta sus amigos mas cercanos, su tesoro y solo puede reirse, susurra una disculpa al aire destinada quizas a Kazutora, tal vez a Baji o quizas Chiguyu o Sanzu, no lo sabe con exactitud. Y se desconecta por completo, se siente como tuviese algodón en los oidos y como su cabeza explotara al minimo grito de su parte, pero no importa ya que se siente bien, se siente perfecto de una manera morbosa e insana como aquel filo se desliza con fuerza y confianza por su brazo izquierdo, repote el proceso unas cuantas veces mas observando como la sangre emana sin miedo alguno y tiñe el agua que siente sin temperatura, y continua como una rutina con la que esta familiarizado; brazo izquierdo, muslos y por ultimo algunas zonas donde no se mirarian las líneas rojizas, pero esta vez no necesitaría ocultarlas porque no tendria sentido, se siente sucio y bien. Manjiro por fin suelta el aire contenido, relajandose contra el borde de la bañera que odiaba ver antes, porque no le veia sentido y porque era una oportunidad para impulsos que deseaba poder controlar y que le habian ganado, se siente cada vez más somnoliento y relajado, el ardor de las heridas se opaca contra el sueño.

El jamas supo que su celular estuvo sonando, no podria saber que el agua estaba caliente y que realmente el no tenia la culpa de lo que pasaba.

Por fin un golpe le ganaba.