Chapter Text
Henry abrió los ojos, solo un poco. Estaba todo borroso, luego todo estuvo en su lugar. El techo, el ventilador, las ventanas y su escritorio. Se sentó sobre la cama, se paró, después de parpadear un rato sintió el dolor de cabeza, tan fuerte que lo obligo a sentarse, pero calculo mal y cayo al piso. Con eso el resto de su cuerpo recordó todas las heridas que tenia. Quería volver a dormir. Pero tenia algo que hacer en la sala. Gateo llegando a la pared, apoyándose se mantuvo de pie y salió del cuarto. Las piernas le ardían, los brazos le pesaban, le costaba respirar. Saliendo de la sala, dio pasos vacilantes. Con algo se golpeó, no supo con qué, pero le toco una herida profunda y todo se volvió blanco con destellos. Cayo al piso cerca del sillón. Poco antes te perder la conciencia oyó voces y sirenas, luego golpes en su puerta. luego todo fue negro.
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Henry abrió los ojos y se encontró con un techo blanco. Le pareció extraño. ¿Dónde estaba su ventilador? Podía oler a cloro y desinfectante. Su cuerpo se sentía pesado. Su cabeza, sentía que tenía una presión sobre ella, y que si se movía sentiría otra vez ese molesto dolor de cabeza que había tenido durante las últimas semanas. ¿Dónde estaba?
Pi pi pi pi pi
Ese sonido era nuevo. Pero familiar al mismo tiempo. Lo había escuchado en varias veces en las películas y series que miraba en su televisor. Despacio movió su cabeza hacia la izquierda. Reconoció la maquina esa que controlaba las palpitaciones del corazón. Además de una sonda que iba hacia su brazo izquierdo. Miro por fin la cama donde estaba echado. La sabana blanca lo cubría hasta el pecho, sus brazos estaban descubiertos, ambos tenia vendas y gasas sujetadas. En la muñeca derecha tenía una pulsera blanca de platico, tenia escrito ¨Henry Tawnshend¨. Su pijama era de color blanco con estampados de bloques.
- El … hospital – susurro con voz ronca. Su garganta estaba seca.
Observo la habitación del hospital. Tenia una gran ventana cubierta con cortinas blancas que permitían filtrar la luz. Lo que le permitió ver con mas claridad un sillón frente a su cama, donde parecía estar una manta muy bien doblada. Había un armario cerca a una de las dos puertas. Su puso que debía de ser la que llevaba al baño. La otra tenía una ventana sin cortinas que le permitía ver el pasillo. Al lado derecho de su cama estaba una mesita donde estaba una botella, una jarra con flores, unas tarjetas de varios colores apiladas en orden.
Todo estaba limpio. No se parecía en nada a las habitaciones que había visto del hospital en ese otro mundo. Todo estaba limpio, casi brillaba. El olor no era rancio, ni carne podrida o fermentación de porquerías. El olor a limon era genial. Una brisa le rozo la cara. La ventana estaba abierta, con ella llegaron la cálida sensación de que posiblemente sea un poco más del medio día. Unos trinos de los pájaros con los susurros de los árboles. Las risas de los niños y las voces de personas más mayores.
Suspiro
Estaba vivo. Estaba bien. Estaba feliz.
Todo había terminado, logro salvar a Eileen. Walter se había ido. Con él todo ese maldito y retorcido mundo. Se dio cuenta que había tensionado todo su cuerpo en su afán por descubrir que este era el mundo real. Se relajo. Cerro los ojos y se hundió en la cama. Volvió a dormir, se sentía tan cansado.
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Al abrir nuevamente los brazos, se reencontró con el techo blanco. Le sonrió. Viendo como estaba la luz, supuso que había dormido unas horas, pues parecía que el sol se ocultaría. La luz naranja y amarillo penetraban las sabanas. Un viento levanto las cortinas dejando entra una hoja de árbol. La siguió con la vista, hasta el sillon. Donde alguien dormía cubierto por la manta que había visto antes muy bien doblada. ¿Alguien? ¿quien? ¿Eileen? Henry se movió un poco. Tratando de ver quien dormía. Esa persona despertó, pues se oyo como bostezaba. Noto que era un niño al caérsele las sabanas. Este le miro un momento. Henry sintió que el faltaba el aliento cuando el niño corrió hacia su cama y salto hacia él.
- ¡Mami! ¡Mami! ¡Mami! ¡Despertaste!
